Y eso fue lo que pasó #LibrosQueMeGustan

Escrito casi sin comas, sin división en capítulos, como un desahogo brutal de los que liberan el alma, el libro que recomiendo este #ViernesDeLectura es el que más me ha emocionado en los últimos tiempos: Y eso fue lo que pasó, de Natalia Ginzburg.

Y eso fue lo que pasó inicia con una mujer contando que le metió una bala entre las cejas a su marido. De ahí la autora juega con el lector en la narración simultánea de los recuerdos que la llevaron al asesinato del esposo y lo que ocurre en la mente de la protagonista después de pegarle el tiro, todo escrito en pasado con un lenguaje en el que la inocencia y el cinismo se rozan constantemente. Es una asesina que no es una asesina, sino una mujer dolida que ha llegado a su límite.

Está escrita para ser leída de una sentada. Sus 96 páginas se deslizan casi involuntariamente por los movimientos oculares y las sustancias que segrega el cuerpo con las emociones profundas. Es universal y particular al mismo tiempo.

En el prólogo Italo Calvino refirió: «Durante generaciones y generaciones lo único que han hecho las mujeres de la tierra ha sido esperar y sufrir. Esperaban que alguien las amara, se casara con ellas, las convirtiera en madres, las traicionara. Y lo mismo sucedía con sus protagonistas.» En esta historia Natalia Ginzburg lleva ese sufrimiento a otro nivel para demostrar que las palabras en su propia introducción al libro son ciertas: «Me gustaría añadir aquí que a veces nos vemos inclinados a escribir no sólo libros que nos gustan mucho, sino también otros que no nos gustan en absoluto.»