El libro de las recomendaciones de libros

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En este libro se encuentran las recomendaciones de libros de mi sección LetraH en el noticiero Sergio y Lupita de El Heraldo Radio. Si no sabes qué regalarte o regalar, en El Libro de las recomendaciones de libros convergen ficción y no ficción, erotismo y misterio, clásicos y contemporáneos, de autores consagrados o nuevos, porque es un libro en el que caben todos los temas, todas las épocas, los diferentes colores de las pasiones.

Este no es un libro de crítica literaria; es un libro de recomendaciones escritas para seducir al lector hacia las letras que han encendido mis obsesiones, mis amores literarios, mi adicción.

Los títulos que aparecen aquí me han gustado por alguna razón, no hay ninguno incluido por compromiso, obsequio o imposición, sino que han sido adquiridos por mí y reseñados por el puro gusto de antojarlos, por eso te garantizo que abstraerte del mundo entre sus páginas será una inversión de tiempo, vida y percepción que te provocará grandes emociones.

Descripción

Los libros siempre han estado ahí, a mi alcance. Primero de mi apatía, después de mi curiosidad, ahora de mi fascinación. Desde mis primeros recuerdos los libreros llenos de lomos con títulos sugerentes y grosores tan diversos como la humanidad son habitantes de los espacios donde respiro, como cómplices incondicionales de mis locuras.

Los primeros que recuerdo son El nuevo tesoro de la juventud, enciclopedia con 20 tomos gris con rojo que fueron fuente de todos mis trabajos de primaria y secundaria. También Mi primera enciclopedia, de Disney, que leí completa de niña; después de comer agarraba un tomo y me sentaba en la escalera de la entrada de la casa a leerlo de principio a fin; en ella aprendí sobre Beethoven, la turmalina y los cuervos.

Me acuerdo de Por quién doblan las campanas, de Hemingway, que me llamaba la atención porque el significado que existía en mi mente de la palabra doblar no tenía nada que ver con campanas, que por naturaleza son de materiales no maleables. De Las tentaciones de San Antonio, de Gustave Flaubert, que mi mamá me leía acostadas en la sala y yo imaginaba con los ojos cerrados. De Mujercitas, de Louisa May Alcott, que me hizo empezar a cuestionarme el papel de las mujeres en la sociedad, y a sospechar que mi historia se saldría de las rayas de los cuadernos. Tenía ocho años.

Otro libro que se fijó en mi memoria fue el de la portada con una niña de gesto irreverente tras las rejas, Motín en el reformatorio, de Jack Thomas, que nunca leí, pero cuyo nombre me resultaba confuso a los diez años; yo creía que la niña se llamaba Motín, lo cual me parecía raro, pero no improbable. En Un instante de optimismo, una compilación de fragmentos de la obra de  varios autores, leí por primera vez a Benedetti, el Poema 20 de Neruda, partes del famoso Un mensaje a García, de Elbert Hubbard, que años después leí completo, y otros más que me hicieron enamorarme de la poesía. Aunque no entendía bien a qué se refería Cortázar con el capítulo siete de Rayuela, no podía dejar de leer. Los libreros estaban llenos de universos, y entonces yo empecé a intuir que más allá de las repisas de madera de mi casa se encontraba un mundo entero de letras sobre papel. Y yo quería explorarlo.

Tenía 14 años. Vacaciones. La época no era económicamente propicia para salir de viaje: quienes vivimos en México ese verano de 1994 lo sabemos. Mis padres trabajaban, mis hermanas salían con amigos, yo me aburría sola en casa y lo natural fue ir al librero para ver qué encontraba.

Había un lomo amarillo, ancho, que decía El corazón de piedra verde. No recordaba haberlo visto antes por ahí y el verde era mi color favorito,  así que la elección fue sencilla. Lo tomé, le di la vuelta y empecé a leer la contraportada. Era una historia situada en México Tenochtitlan en la época de la Conquista, tema que me interesaba por mi predilección hacia lo prehispánico.

Fui a mi recámara, me recosté en la cama y mis ojos empezaron a recorrer las líneas de sus 827 páginas sin saber que conforme iba devorando los párrafos como alguien que no ha comido en días, también iba trazando las líneas de mi destino. A partir de esa novela escrita por Salvador de Madariaga y publicada por primera vez en 1942 para mí el mundo estrenó colores, sonidos, aromas, texturas y sabores. Desde entonces los libros jamás me han quitado el hambre.

Los libros te cambian la vida, reconfiguran las ideas. No imponen, invitan. No denotan, transigen. No solo enseñan, sino que convocan a explorar.

No sé si hubiera sido buena abogada, una científica que transformara el rumbo del planeta o una empresaria que aportara miles de empleos a la sociedad, no me interesa: desde la mitad de la segunda década de mi existencia supe que la transitaría con los dedos manchados de tinta y los ojos inundados de letras.

Hace poco más de dos años me invitaron a practicar uno de los deportes literarios que más me emocionan: recomendar libros. Además, en un programa de radio de gran audiencia: Sergio y Lupita en El Heraldo Radio. Fue así como surgió la sección #LetraH en los #ViernesDeLectura y así como nació también en mi web de autora la página #LibrosQueMeGustan.

En este libro se encuentran esas recomendaciones. Si no sabes qué regalarte o regalar, en El Libro de las recomendaciones de libros convergen ficción y no ficción, erotismo y misterio, clásicos y contemporáneos, de autores consagrados o nuevos, porque es un libro en el que caben todos los temas, todas las épocas, los diferentes colores de las pasiones.

Este no es un libro de crítica literaria; es un libro de recomendaciones escritas para seducir al lector hacia las letras que han encendido mis obsesiones, mis amores literarios, mi adicción.

Los títulos que aparecen aquí me han gustado por alguna razón, no hay ninguno incluido por compromiso, obsequio o imposición, sino que han sido adquiridos por mí y reseñados por el puro gusto de antojarlos, por eso te garantizo que abstraerte del mundo entre sus páginas será una inversión de tiempo, vida y percepción que te provocará grandes emociones.

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