Doce cuentos peregrinos #LibrosQueMeGustan

El primer libro que leí de Gabriel García Márquez y me volvió adicta a sus historias y su manera de narrarlas fue Doce cuentos peregrinos. Tenía como dieciséis años y fue mi portal particular hacia este autor del realismo mágico que contaba su percepción de la realidad.

La introducción que escribió el propio autor es un mini manual de escritura de cuentos. En ella García Márquez cuenta el devenir de los doce textos en el libro y son la puerta de entrada perfecta a Me alquilo para soñar, Sólo vine a hablar por teléfono, María dos Prazeres y El rastro de tu sangre en la nieve (mi indiscutible favorito), entre otros.

Estos Cuentos bien podrían ser sueños, aunque situados en Europa, poseen la ilógica latinoamericana de desafiar a las emociones y la razón entre un sentido del humor algo negro, mucho sarcasmo y personajes entrañables.

Como todos los libros de Gabo, quien lee no termina incólume y las atmósferas de sitios y personajes permanecen gravitando en la mente incluso días después de haber cerrado la cuarta de forros tras el punto final.

Dos soledades #LibrosQueMeGustan

Si quieres escribir, escribes o convives con un escritor y deseas comprender su obsesión por las palabras y las historias, entonces tienes que leer el libro que recomiendo en este #ViernesDeLectura: Dos soledades. Un diálogo sobre la novela en América Latina.

Era 1967, Gabriel García Márquez acababa de publicar Cien años de soledad con un éxito rotundo e inesperado. En ese contexto fue invitado a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Ingeniería, en Lima, para tener una conversación con el recién galardonado con el premio Rómulo Gallegos: Mario Vargas Llosa.

Ahí, los dos futuros premios Nobel de Literatura hablaron del Boom latinoamericano, de la creación literaria, del proceso creativo detrás de los libros de García Márquez, pero, sobre todo, del espíritu de los escritores, sus motivaciones personales y políticas; de sus obsesiones.

Aquella plática fue compartida de mano en mano en fotocopias, durante años, con el título La novela en América Latina y ahora podemos recuperarla, junto con otros testimonios de la época, en Dos soledades, para beneplácito de los amantes de los libros, la ficción y algo de chisme literario.

Para mí leerlo fue tan revelador, que me provocó sonrisas, suspiros y lágrimas de felicidad.