Una de mis maneras favoritas de compartir mis lecturas (algunas de ellas), es mediante los fragmentos y frases memorables que subrayรฉ mientras leรญa. Creo que las palabras elegidas hablan no solo de la calidad literaria del autor, sino de la riqueza que hay en la interpretaciรณn de los lectores (no hay nada mรกs interesante que leer un libro que alguien subrayรณ y anotรณ previamente).
Asรญ que este #juevesdelibros les dejo mis subrayados de La muerte de Artemio Cruz, mi libro favorito (por mucho), de Carlos Fuentes, uno de los mejores escritores de mi paรญs:
Soy este viejo con las facciones partidas por los cuadros desiguales del vidrio. Soy este ojo. Soy este ojo.
Tengo la boca llena de centavos viejos.
โฆ una chica muy guapa y tรบ siempre tendrรกs buen ojo para eso, aunque tu edad te condene a imaginar las cosas mรกs que a hacerlasโฆ
Pensarรกs que has hecho tantas cosas cobardes que el valor te resulta fรกcil.
โฆ y estarรกs aquรญ y no sabrรกs cuรกles datos pasarรกn a tu biografรญa y cuรกles serรกn callados, escondidos.
Tratรณ de esquivar la mirada y fijarse en ese charco de miel que inundaba el plato de su hija, pero sin querer regresaba las manos de la pareja en la mesa contigua y lograba evitar sus rostros, pero no las manos acariciadas.
โฆ les dijo que podรญan explotar el azufre hasta bien entrado el siglo XXI, pero que no lo iban a explotar a รฉl ni un solo minuto del siglo XXโฆ
โฆ desde entonces has vivido con la nostalgia del error geogrรกficoโฆ
โฆ siempre pensรณ que la acciรณn contamina y nos obliga a traicionarnos, cuando no la preside el pensamiento claro.
Quizรก las muertes ajenas son las que alargan nuestra vidaโฆ
Un hombre alto, lleno de fuerza, con unos ojos verdes hipnรณticos y un hablar cortante. Artemio Cruz.
โฆ no debรญa admitir mรกs el recuerdo del pie tosco y fuerte que buscรณ el suyo durante la cena y le inundรณ el pecho de un sentimiento desconocido, indomable.
โฆ dejarรกn a las mujeres encargadas de las tierras malas y volverรกn a trabajar nuestras tierras fรฉrtiles.
La querรญa. Supo, al tocarla, que la querรญa.
Ella caminรณ hacia las jaulas coloradas del patio: ese trino de los pajarillos. Una a una, mientras รฉl la contemplaba sin moverse, fue abriendo las rejas pintadas. Un petirrojo se asomรณ y emprendiรณ el vuelo. El cenzontle se resistรญa, acostumbrado a su agua y su alpiste. Ella lo posรณ sobre el dedo meรฑique, le besรณ un ala y lo lanzรณ al vuelo. Cerrรณ los ojos cuando el รบltimo pรกjaro volรณ y dejรณ que este hombre la tomara, la encaminara a la biblioteca donde don Gamaliel esperaba, otra vez sin prisa.
โฆ puedo respirar lo que guste, entretenerme escogiendo los olores que el viento trae: Sรญ bosques otoรฑales, sรญ hojas quemadas, ah, sรญ ciruelos maduros, sรญ sรญ trรณpicos podridos, sรญ salinas duras, piรฑas abiertas con un tajo de machete, tabaco tendido a la sombra, humo de locomotoras, olas del mar abierto, pinos cubiertos de nieve, ah metal y guanoโฆ
ยฟCรณmo te invocarรฉ?
Tรบ cerrarรกs los ojos, consciente de que tus pรกrpados no son opacos, de que a pesar de que los cierras, la luz penetra hasta la retinaโฆ
โฆ porque darse cuenta debilita, nos convierte en vรญctimas cuando nos damos cuenta de que sรณlo nosotros nos daremos cuenta de las fuerzas que no nos consultarรกn, no nos tomarรกn en cuentaโฆ
โฆ naciste, nacerรกs con la palma lisa, pero bastarรก que nazcas para que, a las pocas horas, esa superficie en blanco se llene de signos, de rayas, de anuncios: morirรกs con tus lรญneas densas, agotadas, pero bastarรก que mueras para que, a las pocas horas, toda huella de destino haya desaparecido de tus manosโฆ
la memoria es el deseo satisfecho:
sobrevive con la memoria, antes que sea demasiado tarde,
antes que el caos te impida recordar.
Cuando cerrรณ los ojos, se dio cuenta de la infinidad amorosa de ese cuerpo joven abrazado al suyo: pensรณ que la vida entera no bastarรญa para recorrerlo y descubrirlo, para explorar esa geografรญa suave, ondulante, de accidentes negros, rosados.
El calor de los muslos se fundiรณ en una sola llama.
Las uรฑas hicieron un ruido de gato entre las sรกbanasโฆ
Se forma una laguna entre las rocas y uno puede mirarse en el agua blanca. Allรญ me miraba y un dรญa apareciรณ tu cara junto a la mรญa. De noche, las estrellas se reflejaban en el mar. De dรญa, se veรญa al sol arder.
โฆ la erecciรณn escapรณ a los dedos y despertรณ con ellos: los muslos se separaron temblando, llenos, y la carne erguida encontrรณ la carne abierta y entrรณ acariciada, rodeada del pulso ansioso, coronada de huevecillos jรณvenes, apretada entre ese universo de piel blanda y amorosaโฆ
mientras en las calles sonรณ un cubetazo de agua sobre el polvo y los patos silvestres pasaron graznando junto al rรญo y un chiflido anunciรณ las cosas que nadie podrรญa detenerโฆ
โฆ me dije que en ese mismo momento tenรญa que decidirme. Que si tรบ pasabas de largo, perderรญa toda mi vida. ยฟTรบ no?
Y cรณmo le iba a fallar al maestro Sebastiรกn, que la habรญa enseรฑado las tres cosas que sabรญa: leer, escribir y odiar a los curas.
โฆ todo lo que es, todo su amor, estรก hundido en la carne de esa mujer que los contiene a los dos.
Ese cuerpo no era de รฉl: Regina le habรญa dado otra posesiรณn: lo habรญa reclamado con cada caricia. No era de รฉl. Era mรกs de ella. Salvarlo para ella.
Metiรณ el cucharรณn en el caldo hirviente del menudo, pellizcรณ la cebolla, el chile en polvo, el orรฉgano; masticรณ las tortillas norteรฑas, duras, frescas; las patas de cerdo. Estaba vivo.
Dicen que las cรฉlulas de la esponja no estรกn unidas por nada y sin embargo las esponja estรก unida: eso dicen, eso recuerdo porque dicen que si se rasga violentamente a la esponja, la esponja hecha trizas vuelve a unirse, nunca pierde su unidad, busca la manera de agregar otra vez sus cรฉlulas dispersas, nunca muere, ah, nunca muere.
-Es mรกs fรกcil el odio, te digo. El amor es mรกs difรญcil y exige mรกsโฆ
Tรบ la pronunciarรกs: es tu palabra: y tu palabra es la mรญa; palabra de honor: palabra de hombre: palabra de rueda: palabra de molino: imprecaciรณn, propรณsito, saludo, proyecto de vida, filiaciรณn, recuerdoโฆ
Nacidos de la chingada, muertos en la chingada, vivos por pura chingadera: vientre y mortaja, escondidos en la chingada.
Tรบ y yo, miembros de esa masonerรญa: la orden de la chingada. Eres quien eres porque supiste chingar y no te dejaste chingar: cadena de la chingada que nos aprisiona a todos: eslabรณn arriba, eslabรณn abajo, unidos a todos los hijos de la chingada que nos precedieron y nos seguirรกn: heredarรกs la chingada desde arriba; la heredarรกs hacia abajo: eres hijo de los hijos de la chingada; serรกs padre de mรกs hijos de la chingada: nuestra palabra, detrรกs de cada rostro, de cada signo de cada leperadaโฆ
โฆ con la chingada te llevas a toda madre, es tu cuatezรณn, tu carnal, tu manito, tu vieja, tu peor-es-nada: la chingadaโฆ
Observรณ las facciones: quiso descubrir al mismo de siempre, porqie al limpiar de nuevo el vaho que empaรฑaba el cristal, sintiรณ sin saberlo -en esa hora temprana, de quehaceres insignificantes pero indispensables, de malestares gรกstricos y hambres indefinidas, de olores indeseados que rodeaban la vida inconsciente del sueรฑo- que habรญa pasado mucho tiempo sin que, mirรกndose todos los dรญas al espejo de un baรฑo, se viera.
Bajรณ la mirada y vio esas manos morenas, de venas verdosas, prominentes que suplรญan el vigor y la impaciencia de otras edades.
โฆ ese cuerpo lรบbrico, ese talle estrecho, esos muslos llenos, tambiรฉn llevaban escondidos en una cรฉlula ahora minรบscula, el cรกncer del tiempo. Maravilla efรญmera, ยฟen quรฉ se distinguirรญa, al cabo de los aรฑos, de este otro cuerpo que ahora la poseรญa? Cadรกver al sol chorreando aceites y sudor, sudando su juventud rรกpida, perdida en un abrir y cerrar de ojos, capilaridad marchita, muslos que se ajarรญan con los partos y la pura, angustiosa permanencia sobre la tierra y sus rutinas elementales, siempre repetidas, exhaustas de originalidad. Abriรณ los ojos. La mirรณ.
โฆ un viento invisible, sin localizaciรณn en la tarde calurosa, se empeรฑaba en apagarle los fรณsforosโฆ
โฆ recordarรกs para recordar dentro del recuerdoโฆ
-Morir a manos de uno de los caudillos y no creer en ninguno de ellos.
โฆ ese airecillo de sabelotodo de estos licenciadetes que nunca peleaban, que nada mรกs hablaban mucho tiempo mientras ellos ganaban batallas.
โฆ como si una mujer muerta necesitara del recuerdo de un hombre vivo para seguir siendo algo mรกs que un cuerpo devorado por los gusanos en un hoyo sin nombre, en un pueblo sin nombre.
โฆ aprenderรกs a frotar dos maderos hasta incendiarlos porque necesitarรกs arrojar una tea a la entrada de tu cueva y espantar a las bestias que no te distinguirรกn, que no diferenciarรกn tu carne de la carne de otras bestiasโฆ
โฆ decidirรกs, escogerรกs uno de los caminos, sacrificarรกs los demรกs: te sacrificarรกs al escoger, dejarรกs de ser todos los otros hombres que pudiste haber sidoโฆ
la memoria es el deseo satisfecho.
hoy que tu vida y tu destino son la misma cosa.
โฆ sรณlo ahora me doy cuenta de que siempre, toda la vida, habรญa un movimiento imperceptible en los intestinos, todo el tiempo, un movimiento que sรณlo ahora reconozco porque de repente no lo siento: se ha detenido.
Y tรบ sรณlo quisieras, al recostarte sobre la arena y escuchar la vihuela jarocha de los pescadores, sรณlo quisieras explicarle que los aรฑos pasados, hace 40, algo se rompiรณ aquรญ, para que algo comenzara o para que algo, aรบn mรกs nuevo, no empezara jamรกs.
Oh, ese dolor, ay esa punzada, ay, quรฉ ganas tendrรกs de levantarte, correr, olvidar el dolor caminando, trabajando, gritando, ordenando: y no te dejarรกn, te tomarรกn de los brazos, te obligarรกn a quedarte quieto, te obligarรกn, fรญsicamente, a seguir recordando, y tรบ no querrรกs, quieres, ay, no quieres: sรณlo habrรกs soรฑado dรญas tuyos, no quieres saber de un dรญa que es mรกs tuyo que otro cualquiera, porque serรก el รบnico que alguien viva por ti, el รบnico que podrรกs recordar en nombre de alguien; un dรญa corto, terror, un dรญa de รกlamos blancos, Artemio, tu dรญa tambiรฉn, tu vida tambiรฉnโฆ ayโฆ
En un balcรณn estaba sentado en su mecedora un viejo con la bufanda amarrada alrededor de la cabeza. No los mirรณ cuando pasaron y ellos no entendieron quรฉ hacรญa allรญ: si esperaba el regreso de alguien o si aguardaba la salida del sol o quรฉ. No los mirรณ.
Y cuando ya sabรญan todo eso, les faltaba aprender lo mรกs difรญcil de todo, ganar la victoria mรกs dura, que era la victoria sobre sรญ mismos, sobre sus costumbres y comodidades.
รl tratรณ de explicarle la alegrรญa que da montar, sobre todo en la playa al amanecer, cuando el aire sabe a yodo y el norte se estรก aplacando pero todavรญa llueve ligero y la espuma que levantan los cascos se mezcla con la llovizna y uno va con el pecho desnudo y los labios llenos de sal.
Tan rica, tan sensual, tan suntuosa era la posesiรณn de estos objetos como la del dinero y los signos mรกs evidentes de la plenitud. Ah, sรญ, quรฉ gusto redondo, quรฉ sensualidad de las cosas inanimadas, quรฉ placer, quรฉ goce aisladoโฆ
โฆ ah viejasโฆ viejas impotentesโฆ que han tenido todosโฆ los objetos de la riquezaโฆ y la cabezaโฆ de la mediocridadโฆ si al menosโฆ hubieran comprendido para quรฉ sirvenโฆ cรณmo se usanโฆ estas cosasโฆ ni esoโฆ
aceptarรกn tu testamento: la decencia que conquistaste para ellos, la decencia: le darรกn gracias al pelado Artemio Cruz porque los hizo gente respetable; le darรกn gracias porque no se conformรณ con vivir y morir en una choza de negros; le darรกn gracias porque saliรณ a jugarse la vida: te justificarรกn porque ellos ya no tendrรกn tu justificaciรณn: ellos ya no podrรกn invocar las batallas y los jefes, como tรบ, y escudarse detrรกs de ellos para justificar la rapiรฑa en nombre de la Revoluciรณn y el engrandecimiento propio en nombre del engrandecimiento de la Revoluciรณnโฆ
les legarรกs sus lรญderes ladrones, sus sindicatos sometidos, sus nuevos latifundios, sus inversiones americanas, sus obreros encarcelados, sus acaparadores y su gran prensa, sus braceros, sus granaderos y agentes secretos, sus depรณsitos en el extranjero, sus agiotistas engominados, sus diputados serviles, sus ministros lambiscones, sus fraccionamientos elegantes, sus aniversarios y sus conmemoraciones, sus pulgas y sus tortillas agusanadas, sus indios iletrados, sus trabajadores cesantes, sus montes rapados, sus hombres gordos armados de aqualungy acciones, sus hombres flacos armados de uรฑas: tengan su Mรฉxico: tengan su herencia;
โฆ tรบ serรกs ese niรฑo que sale a la tierra, encuentra la tierra, sale de su origen, encuentra su destino, hoy que la muerte iguala el origen y el destino y entre los dos clava, a pesar de todo, el filo de la libertad:
(-Quisiera recordarte de pequeรฑo. Te quise entonces, porque en la juventud una madre debe querer a todos sus hijos. De viejos sabemos mejor. No hay por quรฉ querer a nadie sin razรณn. La sangre natural no es una razรณn. La รบnica razรณn es la sangre amada sin razรณn.)
Ahora tengo mi vida entera para acompaรฑarme y dejar de ser viejaโฆ
โฆ La sangre se entiende sin necesidad de acercarseโฆ
โฆ se morderรญa las manos pรกlidas con rabia, porque en su pecho algo -los aรฑos, la memoria, el pasado que era toda su vida- le dirรญa que aรบn existirรญa un margen de vida fuera de su siglo de recuerdosโฆ
La mirada de la vieja, desprendida del rostro gastado, flotรณ como una ola de mรกrmol sobre el lรญquido caluroso de la recรกmara.
Vas a vivirโฆ Vas a ser el punto de encuentro y la razรณn del orden universalโฆ Tiene una razรณn tu cuerpoโฆ Tiene una razรณn tu vidaโฆ Eres, serรกs, fuiste el universo encarnadoโฆ Para ti se encenderรกn las galaxias y se incendiarรก el solโฆ Para que tรบ ames y vivas y seasโฆ Para que tรบ encuentres el secreto y mueras sin poder participarlo, porque sรณlo lo poseerรกs cuando tus ojos se cierren para siempreโฆ
La muerte de Artemio Cruz. Carlos Fuentes. Publicado por primera vez en 1962.
Esta ediciรณn publicada por Penguin Random House Grupo Editorial, en Mรฉxico, 2016.
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