Las chicas rudas del pasado #LibrosQueMeGustan

Piratas, bailarinas, luchadoras sociales, guerreras, científicas, chefs, espías, inventoras, artistas. Durante siglos se difuminó el trabajo y papel de las mujeres como protagonistas de la historia. Por fortuna hoy eso ha cambiado y los libros tienen mucho que ver con la transformación, justo como el que recomiendo: Las chicas rudas del pasado, de Mackenzi Lee.

Como muchas de las joyas que se encuentran de pronto en las redes sociales, este libro nació en Twitter. La autora compartía una vez a la semana historias de mujeres, no las renombradas, “blancas, heterosexuales, cisgenero, sin discapacidades”, sino las olvidadas. Aquí hay mujeres de diversas épocas, lugares, morales, colores, ideales.

Lo que me gustó de este libro fue que las 52 elegidas no son mostradas como seres perfectos, víctimas ni celestiales. Estas mujeres son también personas, despiadadas, rudas, fuertes, respondonas;  humanas a fin de cuenta.

Así que si quieres leer un libro escrito de manera ligera y divertida, pero sobre todo que te deje con una emoción intensa al ser testigo del nacimiento, desarrollo y muerte de leyendas, entonces este título es para ti.

Las mujeres de más de 40

Las mujeres de más de 40 vivimos cada día realizando nuestros sueños de niñas. Tenemos pocos temores y muchos aprecios; sabemos emprender el vuelo, pero ponemos los pies en la tierra para estar con quienes amamos en los momentos y lugares precisos.

Las mujeres de más de 40 somos románticas, mas hemos aprendido a escuchar también a nuestro intelecto, lo que nos hace independientes cuando es necesario y solidarias si se trata de secar lágrimas y curar heridas.

Las mujeres de más de 40 además de esculturales cuerpos, hemos forjado esculturales almas; poseemos un brillo misterioso en la mirada, y con certeza digo que más de un secreto para quitarnos la tristeza.

Las mujeres de más de 40 conocemos los tiempos difíciles, sabemos resolver problemas con sutileza; nada es demasiado grande para nuestro ímpetu ni demasiado pequeño como para pasar desapercibido.

Las mujeres de más de 40 tenemos arrugas en la frente y varias canas en el cabello, con orgullo portamos nuestras cicatrices, sobre las que han sanado amores y nacido personas.

Las mujeres de más de 40 elegimos con cuidado los apegos, defendemos nuestra dignidad con humildad y soberbia, seducimos con elegancia y de nuestros dedos surge magia cuando compartimos humedades en la cama.

Las mujeres de más de 40 somos inocentes a voluntad, encontramos la respuesta correcta hasta a preguntas necias. A veces también somos malcriadas; nos regalamos placeres enormes disfrazados de mínimos detalles.

Las mujeres de más de 40 somos expertas en varios artes solo conocidos por nosotras, sentimos la adrenalina de la libertad y jamás dudaremos en lanzarnos descalzas a cualquier abismo, desnudas y con unas alas nuevas.

Garras del paraíso #LibrosQueMeGustan

Con un estilo sin delicadezas ni poses falsas, la poesía de Charles Bukowski es convertirte en testigo de la belleza de las palabras en la decadencia de la realidad.

Por eso hoy recomiendo Garras del paraíso (flash poesía), del escritor estadounidense nacido en Alemania Charles Bukowski, uno de mis poetas y narradores favoritos (aquí confieso que su obra influyó mucho en mi libro de cuentos Grab my pussy!, publicado hace tres años).

Garras del paraíso está compuesto por 21 poemas. Como buen libro de poesía, es breve, pero de intensidad agotadora.

Comienza con un poema dedicado al incendio de la biblioteca pública de los Ángeles, refugio de Bukowski: “Mientras otros jóvenes perseguían señoritas, yo perseguía viejos libros”, escribió el autor.

En este libro encontramos varias sentencias memorables: “lo más importante es saber atravesar el fuego”, o “la muerte debería llegar fácilmente: como un tren de mercancías que no oyes cuando estás de espaldas.”

La poesía de Bukowski es amada u odiada, pero jamás pasa desapercibida. Gusta o incomoda por su honestidad. Su narrativa y obra poética es casi autobiográfica y por eso la percibes en la piel.

Por eso este #ViernesDeLectura recomiendo Garras del paraíso, de Charles Bukowski en #LibrosQueMeGustan

Mäywen #LibrosQueMeGustan

La profecía se ha cumplido: Mäywen, el hada oscura, debe cumplir su misión de alumbrar el camino hacia el reencuentro con la luz.

Este #ViernesDeLectura recomiendo una novela caballeresca y de fantasía; de perversiones y belleza humana; de hechizos y amor incondicional: Mäywen, de la escritora mexicana Magdalena Pérez Selvas.

Con una narrativa tan encantadora como la historia que cuenta, Mäywen comienza con el mapa de las Tierras Doradas, un mundo donde convergen Humanos y Brujas en un equilibrio precario que está por esfumarse. Es entonces cuando aparece Mäywen, un hada que parece no pertenecer a ningún lado, que se siente incómoda en el Reino del Aire, su hogar, y también en la tierra.

Pero el encuentro con Andor de Goldorado, un rey muy amado, y por consiguiente, también muy odiado, cambia su incertidumbre y juntos inician una cruzada contra las brujas que buscan apoderarse y destrozar el mundo.

Este libro es como una brisa fresca dentro de la literatura mexicana, tan enfocada en lo descarnado y la podredumbre de la sociedad. Su autora, Magdalena Pérez Selvas, comparte una vida minimalista, de abandono del ego y gran espiritualidad, lo que comunica de forma sutil en las páginas de su primera novela, que es, además, su sueño adolescente, ya que la empezó a escribir a los 17 años y la terminó 17 años después.

Por ser un hallazgo que provoca suspiros y sonrisas, Mäywen es mi recomendación de esta semana en #LibrosQueMeGustan

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Si quieres comprar el libro, puedes encontrarlo aquí: https://www.amazon.com.mx/Mäywen-Magdalena-Pérez-Selvas-ebook/dp/B07ZMR5XS5

La era del ego

Sí. En las redes las fotos son para llamar la atención. Los escotes son para llamar la atención. Los minivestidos son para llamar la atención. Los ojos son para llamar la atención. La belleza es para llamar la atención. El chiste fácil o la agresión gratuita son para llamar la atención. Porque llamar la atención es lo que se hace en las redes sociales. 

Quien diga lo contrario y tenga una cuenta de Facebook, Instagram, TikTok, Twitter y otras, definitivamente practica la falsa modestia. Si no es para ganar seguidores, obtener “likes”, vender algún producto o servicio, que la gente se entere de la genialidad de tus pensamientos, ¿para qué querrías publicar contenido en un sitio virtual en donde tus brillantes ideas trasciendan tu cerebro con más alcance que el de tus conocidos y amigos?

Porque si admitimos que esta es la era del ego desbordado, en la que una cuenta con más de mil seguidores representa un triunfo ante la anonimidad, entonces podremos poner el ego en perspectiva y usarlo para algo más que satisfacción personal. Si dejamos de demonizar al otro, de ser insensibles ante quienes piensan diferente sólo porque nos protege una pantalla, entonces será posible pensar dos o tres o más veces antes de escribir un mensaje destructivo.

El parámetro para responder algo en las redes sociales debería ser la respuesta a la pregunta: ¿Pronunciarías estas mismas palabras mirando a los ojos al destinatario?

Así que sí, yo sí publico lo que publico para llamar la atención, por mis muy egoístas razones: difundir la literatura, el erotismo, mi trabajo poético, narrativo y periodístico o cualquier imagen o texto que considere valioso. Y sí, cuando soy agredida respondo pensando en que la otra persona también tiene que convivir consigo misma 24/7 y no necesita de mi negatividad, porque si está siendo violenta es porque algo no le permite sentirse feliz y plena y necesita desquitarse con una desconocida.

¿Qué opinas tú, que llegaste hasta aquí por la foto que ilustra este texto?

Si fue así, entonces aprovecho para darte las gracias por leerme además de mirarme, y por esta oportunidad de pensar juntos.

En el nombre del padre y del hijo

A Juan le daba pavor acercarse a la sacristía. Desde que le dijeron que detrás de esa puertita que parecía de oro estaba el espíritu santo, obedeció con devoción absoluta e involuntaria el letrerito de puño y letra del Padre Tarcisio: “prohibido el paso a toda persona ajena a esta Iglesia”. Le preguntó a su hermana qué significaba eso de “ajeno”, porque a él le sonaba medio diabólico, pero sólo consiguió que su hermana riera a carcajadas y lo mandara a buscar la palabra al diccionario. Como si en la escuela la maestra tuviera la delicadeza de enseñarle a usar un diccionario, si a duras penas les enseñaba a escribir. Y de preguntarle a mamá ni hablar; si no estaba maquillándose las pestañas, no despegaba los ojos del teléfono que le regaló el Padre Tarcisio como premio por recolectar tan buenas limosnas en las misas. Así que entre el espíritu que estaba escondido ahí y la palabra diabólica en la puerta, Juan mejor ni se acercaba a la sacristía.

La sacristía de la que hablamos, con una puerta de madera tan grande y tan pesada que se miraba descontextualizada junto a la construcción adyacente, se encontraba en los terrenos de una Iglesia blanca con una torre que ni siquiera se alcanzaba a ver desde la carretera. Era la iglesia de un pueblo pequeño, enclavado en alguna montaña, demasiado lejos de Dios y cerca de las ambiciones de las autoridades clericales y de los dueños del poder de decisión de los usos y costumbres del lugar.

Todos los domingos antes de la misa de 12 los tres acólitos que le ayudaban a Tarcisio se echaban un “chin, chan, pú”, para ver a quién le tocaba auxiliar al Padre con la sotana. Los otros dos siempre se quejaban de que Juan nunca perdía, pero ignoraban que el miedoso Juan, además del temor, tenía la habilidad de recordar los patrones en las posiciones de las manos que elegían sus contrincantes, y así salía siempre victorioso.

Pero como siempre y nunca son las palabras más traicioneras del mentado diccionario que tanta gente no sabe usar porque se supone que deberían enseñarlo en las escuelas y las maestras no lo hacen, esa mañana Juan se distrajo rascándose un piquete en la pierna, y se despistó en el último round. Cuando cerró el puño para hacer “piedra”, se encontró con la mano extendida del acólito contrincante, quien pronunció las inocentes palabras que convertirían a la vida de Juan en suelo lleno de nueces maduras: “papel envuelve a piedra, ¡perdiste!”.

Los párpados de Juan tardaban más de lo normal en parpadear, se quedó parado con los ojos enormes, sordo a las risas y hurras de los otros dos acostumbrados a perder. Sentía las piernas agarrotadas, y sus manos se empezaron a convertir en agua más caudalosa que la del río junto a la casa que compartía con su mamá. Todo por culpa del tonto mosquito que eligió la parte más delicada de su pierna para degustar la deliciosa sangre que corría por sus venas justo en ese instante. 

Sintió cómo la palma de una de las manos de los otros niños se posó con nula delicadeza sobre su mollera. Caminó muy despacio, arrastrando mucho los pies, y de ahí al piso frente a esa puerta muy grande de madera con el letrero colgado con una tachuela.

Juan había escuchado por chismes de los sacristanes y las chismosas que rondan por todos lados, que antes de la misa de 12 se escuchaban sonidos extraños adentro de la sacristía, pero como él jamás se acercaba, no le había tocado escucharlos nunca.

Entonces la curiosidad pudo más que el miedo, y se acercó, olvidándose del espíritu santo y de la palabra “ajeno” del letrero y del peso brutal de la sotana y del fracaso en el “chin, cham, pú”. Giró la manija.

Lo primero que vio fue una espalda desnuda, a la que seguían unas nalgas sobre el escritorio metálico. Una mata de pelo castaño caía, no muy larga, sobre los hombros. 

Al avanzar un poco más, vio al padre Tarcisio, sin camisa, que empujaba la pelvis hacia el escritorio y aventaba la espalda hacia atrás. Detrás del padre estaba un señor que Juan había visto algunas veces en el edificio de gobierno, vestido con un sombrero café, prenda que en ese preciso momento descansaba en la cúspide del perchero junto a la puerta desde donde Juan miraba, que chocaba con la espalda de Tarcisio. Abrazando a ese señor, también por la espalda, estaba otra señora de pelo castaño y ojos muy maquillados que a Juan le resultó tan conocida que no encajaba con la situación, y que al ver que su hijo la miraba en esa escena tan comprometedora, pegó un grito tan fuerte que las otras cuatro personas en la habitación, Juan incluido, corrieron hacia direcciones distintas, los adultos buscando la primera prenda de ropa que encontraran, el niño para cruzar la puerta de la sacristía, a la que en ese momento sí juró, no volver a entrar jamás.

Mientras corría para alejarse de ahí lo más pronto posible, Juan todavía alcanzó a escuchar la tan conocida voz que tantas canciones de cuna le cantó antes de que cumpliera los ocho años: “¡Tarcisio, alcanza a tu hijo!”.

Cuando conoció la respuesta a esa pregunta que había hecho mil veces: “Mamá, ¿quién es mi papá?”, Juan sólo pudo pensar en la vergüenza que debió darle al pobre Espíritu Santo, escondido detrás de la puertita que parece de oro, estar en el mismo cuarto donde sus papás y los otros señores hacían lo que los adultos normales hacen con las puertas cerradas con seguro.

*Foto de Anna Shvets en Pexels

Vida con mi viuda #LibrosQueMeGustan

¿Qué dirán tus seres queridos cuando hayas muerto? ¿Cómo reaccionarán tu pareja, tus hijos, tus amigos, tus enemigos? ¿Cuántos secretos se desvelarán?

De eso va la novela que les recomiendo este #ViernesDeLectura: Vida con mi viuda, del escritor acapulqueño José Agustín.

Vida con mi viuda es una irreverencia literaria narrada de forma magistral con el estilo único del autor: desenfadado, exacto, con una verborrea precisa para mantener al lector con la carcajada pegada a la angustia.

Un hombre, Onelio de la Sierra, se topa accidentalmente con un moribundo tan parecido a él que decide intercambiar papeles para así poder espiar a su viuda, Helena, una hermosa mujer mitad indígena oaxaqueña, mitad estadounidense, en una trama que contiene misticismo chamánico, una gran carga erótica, la fusión de mundos a través del amor y hasta crimen organizado.

Es un libro divertido, diferente, ganador del Premio Mazatlán de Literatura 2005 y, sobre, todo, de uno de los autores más sólidos de la literatura mexicana, mezcla del humor negro, la solemnidad y la risa fácil ante la desgracia que nos permite conservar la vertical ante la adversidad.

Por eso Vida con mi viuda es uno de los #LibrosQueMeGustan

Brujas literarias #LibrosQueMeGustan

Existen libros sobre libros, libros sobre escritores, libros sobre la obra de los escritores, libros de conjuros… pero también existen conjuros en libros. Ese es el caso de Brujas literarias, un libro de Taisia Kitaiskaia y Katy Horan.

Brujas literarias es un aquelarre de papel y tinta en el que convergen 30 escritoras por medio de una pequeña reseña biográfica. De Norte a Sur del mundo, de Oeste a Este y una fusión de líneas temporales, en pocas páginas el lector encontrará los rasgos de personalidad y experiencia de las autoras seleccionadas, que van desde Emily Dickinson, hasta María Sabina; desde Safo, hasta Yumiko Kurahashi.

Si bien los capítulos son en extremo cortos y te dejan con ganas de más, este tomo es una excelente opción para quien desee conocer la obra de mujeres, quienes, no es secreto, habían sido menospreciadas como creadoras hasta hace poco tiempo. Al final de cada uno vienen algunas lecturas recomendadas de cada una para empezar a leerlas.

Por ser una obra que provoca curiosidad, Brujas literarias es mi recomendación de este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan

Matinal

Dos dedos en mi vagina. Desperté. Su nariz rozaba la mía. Arqueé la espalda. Sonreí. Metió la lengua entre mis dientes. Mis pezones perforaron el vestido. Las bragas recibieron una ola súbita. Gemí. Dormía en la sala. La fiesta de anoche me dejó moribunda. Reviví del sueño para morir de nuevo. Para convertirme en géiser, en vencedora y trofeo. Los pies en punta. Satín en los muslos, las rodillas, los tobillos, el piso de madera. Fauces que bucean. El vestido trepa y se fuga. Palmas en las tetas. Saliva en el ombligo, en la línea de la vida. Entre los pechos. Areolas en pugna. Voz que rebota en las persianas. Vértice abierto, cadera oscilante. Remo en el agua. Ojos bien abiertos. Ascenso y descenso en gol pe te o. Palmas de las manos en respaldo. Rodillas en la piel del sillón. Ofrenda a la estatua que penetra un río subterráneo para clavar su bandera en territorio conquistado que conquista al conquistador.

Or
gas
mos
en
grito.

Adicción a las sustancias de tu cuerpo.

Salvar el fuego #LibrosQueMeGustan

Este #ViernesDeLectura recomiendo la novela de moda de uno de los autores más queridos en México: Salvar el fuego, de Guillermo Arriaga, ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2020.

Historia policíaca, política, culturosa, de amor, cuenta el encontronazo de dos mundos: el penitenciario, donde crimen, venganza y muerte son las constantes, con el de la clase alta de la Ciudad de México, donde todo es finura, posibilidades y mucho tiempo para ser infelices.

Con dosis altas de descripciones sensoriales, tiene la habilidad de transportarte con el olfato, el oído, el tacto a la piel de sus protagonistas: José Cuauhtémoc y Marina, quienes a lo largo de la trama se transforman en sentido inverso: él se dulcifica, ella se enrudece.

Escrita en diversos tiempos y narrada desde la primera, tercera y la no tan usual segunda persona, las palabras elegidas para configurarla son exactas. Como otras obras de Arriaga, Salvar el fuego es larga, densa, con enormes capítulos de contexto para la trama, diversos recursos, como los trabajos de un taller literario que toma José Cuauhtémoc con otros reos, y la historia paralela de Francisco Cuitláhuac, el personaje más sólido.

Pero sobre todo es un libro encantador en el sentido amplio de la palabra: atractivo y tan impactante que orbita durante varios días en la memoria, y además te embruja con su estructura: quieres terminarlo de una sentada, lo cual es un buen reto por su gran extensión (lo leí en Kindle, donde el tiempo de lectura típico es de 13 horas y 14 minutos).

Por eso es uno de los #LibrosQueMeGustan

Autoconjuro de madrugada

Desde niña sé que soy una mujer rara. No soy políticamente correcta ni anarquista. Ni celosa ni partidaria del drama, pero no permito, bajo ninguna circunstancia, que las ofensas se queden en el silencio. Como soy demasiado equilibrada para ser artista, escribo mis desequilibrios y los comparto en poesía.

Ayer fui mala esposa, hoy soy una soltera corregida y aumentada. En ocasiones una mala madre y casi siempre la mejor que conozco. Sé que mi cara no es la más linda ni mi cuerpo el más escultural, pero son los únicos que tengo, y los amo con sus poros abiertos y estas piernas de muslos abundantes que han caminado conmigo casi la mitad del mundo.

Dicen que soy sensual y estoy de acuerdo: me gusta el sexo y lo hago sólo con quien se me da la gana y cuando quiero. He sido más generosa que egoísta, en ocasiones mucho más de lo que otros merecían. He tenido la cartera vacía y también llena, sé que esa precisa circunstancia depende nada más de mí.

Me gusta detenerme a mirar el cielo durante varios minutos al día, escuchar conversaciones ajenas en lugares públicos, sonreír a extraños por curiosidad pura.

Confieso que me enamoro fácil, que me asombro fácil, que no me gustan las complicaciones y huyo de los problemas, por lo que es probable que jamás logre algo demasiado “importante” en la vida. Estoy tan segura que después de la muerte está la nada, que converso con mis muertos, aunque sean sordos. No comprendo a quienes no creen en Dios, pero no me peleo con nadie por lo que cree o deje de creer: seguramente ellos tampoco me comprenden a mí.

Como soy todo lo que tengo, valoro cada instante que comparto conmigo, y si al mismo tiempo coincido con familia y amigos, entonces la felicidad se multiplica.

Me llamo Mónica y me gusta la vida. Cuando yo muera, no habrá quien se lamente por mis sueños sin cumplir o mis días sin gozo, porque no existen: he vivido sin miedo, amado sin medida; he hecho el amor con magia y conjurado mi presente, que se convierte en un futuro lleno de luz.

El monstruo pentápodo #LibrosQueMeGustan

Este #ViernesDeLectura quiero recomendarles a una autora mexicana a través de su libro El monstruo pentápodo. Ella es una de las narradores más detallistas y despiadadas que he leído últimamente: Liliana Blum.

El monstruo pentápodo cuenta la historia de Raymundo, un hombre sobresaliente en su trabajo, buen hermano, hijo, tío, que esconde bajo la sonrisa un secreto macabro: su atracción sexual hacia niñas de 5 a 9 años.

En el camino se encuentra con Aimé, una mujer en sus 30 que por su enanismo había renunciado al amor. Hasta que Raymundo la seduce para convertirla en cómplice y la arrastra a lo más oscuro de sus deseos… y a prisión.

La estructura de esta obra es deslumbrante, es de esos libros a los que no les falta ni les sobra nada. Conforme avanzas experimentas indignación, furia, miedo. Los dos personajes principales hablan según su experiencia y juntos, cada uno con su propio fragmento, completan el cuadro del secuestro de una niña inocente que tuvo la mala suerte de encontrarse en el lugar, momento y foco de atención equivocados.

Lo terminé de leer el mismo día en que lo empecé, porque el tema duele y la narrativa te atrapa en sus fauces trabadas hasta que logras domar las líneas; es uno de esos libros que odias por el tema, pero amas por la manera en que está escrito.

Por eso lo recomiendo en #LibrosQueMeGustan

Para escribir #porunavidasexy

Para escribir mis historias paso más tiempo frente a otras personas, en la calle u otras pieles, que frente al escritorio. Por eso escribo tanto a mano, porque me gusta la sorpresa de sentarme en la banca de un parque y trazar mundos en las páginas de mis cuadernos pendiente de los enamorados que se besan acurrucados en el pasto; de la faena del señor que vende jugos y fruta picada; de las carcajadas del niño que juega a la pelota con su madre; del hombre que ha adoptado la banca de ese mismo parque como hogar y barre las hojas, la basura y las pesadillas cada mañana.

Para escribir mis horas transcurren más frente a libros de otros, que frente a mis letras. Comparto la vida a veces con el caos, en ocasiones con la paz. Siempre con el amor. Me interesa más que mi legado sea un orgasmo en la imaginación de los desconocidos, que miles de páginas de mis “obras completas” en una biblioteca.

Porque la vida es para usarla mientras sea posible, para que al morir las palabras sean de gozo, de gratitud, de satisfacción. Para que cada nuevo amanecer sea esa nueva oportunidad de crear la obra que permanecerá el día de ya no despertar.

Porque así de fugaces e inmortales somos los seres humanos.

Hembra humana…

Soy un ejemplar de la raza humana,
hembra mestiza;
mis orgasmos son silenciosos,
poseen la humedad milenaria
de mis realidades antiguas;
sé que en mi historia de almas
siempre he sido mujer,
me lo dijo un sueño de niña,
me lo dice la sabiduría de pieles
que se conocen
sin haberse visto jamás.

Prefiero la nieve de limón blanca,
el regocijo de escuchar las gotas de lluvia
chocar contra cualquier superficie.
Me gusta decirle su hermosura
a quien considero hermoso
y prefiero el silencio
cuando de mi boca amenazan
con salir balas en vez de palabras.

Admiro a las mujeres de tenacidad incorruptible,
de ojos que esconden secretos
para salvar tristezas;
a los hombres que cambian pañales
con la misma destreza
con que llevan a cabo estados financieros
y proyecciones de ventas.

No me gustan las religiones,
pero amo a Dios;
ni los políticos
cuando sólo son políticos;
aborrezco la injusticia
y prefiero las verdades
a las mentiras piadosas.

A diario me miro al espejo en las noches
y el reflejo me susurra que si muero mañana
mis huellas ya no serán de arena.
Desde que escucho esa voz
tengo predilección por los deportes extremos
y por cumplir mis promesas.

Creo en los fantasmas,
en la vida después de la vida,
creo en lo que puedo lograr por mí misma,
y también creo en el talento de otros.

Tengo un brazo izquierdo diestro
y un derecho zurdo,
dos ojos que miran bien de cerca
y de lejos.
Un cuerpo sano
que ha dado a luz dos veces
y más de cinco sentidos
para percibir el Universo.

Escribo poemas en los cuadernos
y en las horas,
soy buena para deleitarme
y mala para sufrir,
amo amar
y no conozco el odio,
aunque estoy segura
que me he acercado a él algunas veces.

Soy una hembra humana afortunada,
con finas arrugas en los ojos
por haber sonreído tanto
y llorado tan poco.

Mónica Soto Icaza

Bartleby, el escribiente #LibrosQueMeGustan

Si bien la literatura es interpretación según los ojos y la experiencia del lector, pocas obras poseen el poder de provocar un grado de confusión tal que las ganas de entenderla se vuelven indiferencia o inquietud.

Hablo de Bartleby, el escribiente, cuento del estadounidense Herman Melville, el célebre autor del clásico Moby Dick.

El argumento es muy simple: un abogado de Wall Street necesita a un escribiente más para las labores de oficina, entonces contrata a Bartleby y lo acomoda en una esquina cerca de la ventana. Al principio resulta el más eficiente de sus empleados, hasta que a una tarea solicitada éste le responde: “Preferiría no hacerlo”.

De ahí en adelante esa frase se convierte en la única respuesta a los requerimientos del patrón, quien además descubre que Bartleby se ha quedado a vivir en la oficina y no hay manera de sacarlo, ni siquiera cuando decide mudarse.

Pronto Bartleby se convierte en una obsesión para su empleador, quien narra esta magistral historia que hay que conocer y reconocer como una de las obras maestras de la literatura universal que, además, demuestra que en la brevedad habita la grandeza. Es una obra muy angustiante, pero placentera, que, o bien se queda en la mente del lector horas después de la lectura, o se olvida pronto.

Este #ViernesDeLectura recomiendo Bartleby, el escribiente, porque es un testimonio de la universalidad y atemporalidad humana: aunque fue publicado en 1853 sigue vigente. Por eso es uno de los #LibrosQueMeGustan

Crimen y castigo #LibrosQueMeGustan

Uno de los grandes clásicos de la literatura universal, del escritor ruso Fiodor Dostoievski, hoy recomiendo la monumental Crimen y castigo.

Esta novela es como una carrera de fondo, con inicio optimista, desarrollo entre la incertidumbre, la angustia, el temor y la confusión y desenlace que devuelve el cuerpo al alma.

Publicada por entregas en 1866 en la revista El mensajero ruso, narra las desventuras de Rodión Románovich Raskólnikov, un joven estudiante de San Petersburgo que, envuelto en su miseria interna y la del entorno, asesina a dos mujeres. Después del crimen entra en un vórtice de pensamientos, terrores y arrepentimientos que lo llevan al borde de la locura.

Es un thriller psicológico del hombre contra el hombre, del individuo contra sí mismo con algunos destellos de humanidad.

Pero lo mejor de todo es que nos enfrentamos a una historia, sí, compleja, reflexiva, que desmadeja las pulsiones, los miedos y lo lejos que pueden llegar los pensamientos cuando se concentran en un solo hecho, que en realidad es simple y llanamente el hallazgo del verdadero amor.

Por eso mi recomendación para este #ViernesDeLectura es Crimen y castigo, de Fiodor Dostoievski

Acto de fe

La vida es un acto de fe. A veces te quiebra como rama o te eleva hacia el cielo como hoja y te permite conocer algunos milagros. Usa sus mejores ropas para iluminar los días nublados, y de repente deja un charco en el suelo para que resbales y aprendas a mirar los días de sol.

Cuando te conviertes en maniquí la vida se encarga de colocarte un corazón en el pecho, de golpearte con un dedo en el hombro para señalar los caminos que tienen tu nombre.

Tan maravillosa es la vida que es cielo abierto y también pozo sin fondo, te deja nadar en agua fresca y zambullirte de placer en el ensueño antes de permitirte despertar.

Por eso los días exigen romper las reglas que quieren romperte, abrazar a quien pretende ahorcarte; tener buenos deseos para los que odian. Ha llegado el tiempo de escuchar a la luz: abandona las armas y abre los brazos a la libertad.

El corazón de piedra verde #LibrosQueMeGustan

Hoy quiero recomendarles el libro que a los 14 años me hizo adicta a leer: El corazón de piedra verde, de Salvador de Madariaga.

Esta vasta novela es enorme en páginas, aventuras, historia, pero sobre todo, en el encuentro de dos mundos que colapsaron para crear uno nuevo.

Es una narración de contrastes que describe la vida en España, la vida en el México prehispánico y el consabido encuentro entre ambas culturas, mientras también cuenta la historia de amor entre Alonso y Xuchitl, como una representación del nacimiento del mestizaje, una versión enriquecida de culturas y puntos de vista.

En sus casi 800 páginas el lector encontrará una versión romántica, agradable y ligera de la Conquista, sin dejar de lado el conflicto y la crudeza de algunas de las anécdotas que cimbraron la realidad de los antiguos pobladores de las tierras sobre las que caminamos hoy.

Es una obra que emociona, enoja, provoca suspiros y hallazgos con la propia vida.

Por ser una lectura gozosa e inolvidable que deja eco años después, este #ViernesDeLectura recomiendo El corazón de piedra verde, de Salvador de Madariaga en #LibrosQueMeGustan

Enciclopedia de malos alumnos #LibrosQueMeGustan

¿Qué tienen en común John Lennon, Alejandro Dumas, Salvador Dalí, el conde de Buffon y Charles Darwin?

Para descubirlo hay que leer el libro que recomiendo hoy: Enciclopedia de malos alumnos y rebeldes que llegaron a genios, de Jean-Bernard Pouy, Serge Bloch y Anne Blanchard, un tomo ideal para niños y adultos inquietos e incomprendidos que descubrirán las historias de algunos de los grandes genios de la humanidad.

A Agatha Christie, por ejemplo, cuando era niña le regalaron un perro para que no leyera tanto… pero ella se las ingenió para escabullirse en la biblioteca.

Walt Disney fue muy mal alumno, todo el tiempo dibujaba, igual que Picasso: la queja de los maestros era que se la pasaba trazando palomas y corridas de toros. Como Dalí, que también se aburría a montones en la escuela.

Albert Einstein era un rebelde nato, desde los siete años amó la irreverencia.

Alejandro Dumas era desordenado e impulsivo… y a los 12 años todavía no sabía leer.

El común denominador de estos personajes fue la curiosidad, una tan intensa que al encontrar respuestas lo único que surgían eran más preguntas. Todos eran grandes observadores de su entorno.

En cuatro páginas por celebridad, los autores narran, en ocasiones como si el aludido hablara con el lector, la niñez y juventud de estos artistas, políticos y científicos de una manera divertida, muy humana, que provoca ganas de saber más.

Otros genios que aparecen son Honorato de Balzac, Charlie Chaplin, Leonardo da Vinci, Alexander Graham Bell y Jack London, en total 28.

Este libro es un pretexto encantador para acercarse a la vida de las personas que cambiaron el rumbo del mundo, y por eso lo recomiendo en este #ViernesDeLectura.

#LibrosQueMeGustan

El amor dura tres años #LibrosQueMeGustan

El mito del amor romántico es uno de mis temas favoritos y por eso hoy quiero recomendarles: El amor dura tres años, de Frédéric Beigbeder, una novela autobiográfica que rezuma ironía, humor negro y los destellos de sabiduría que quedan después de haber sufrido por amor.

Empieza con la frase: “El amor es un combate perdido de antemano” y con ella inician también las confesiones del autor a través del personaje principal: Marc Marronier, un escritor/publicista que ha caído en depresión y excesos después del divorcio, pero descubre que en realidad no sufre por el desastre matrimonial con Anne, su exesposa, sino por la imposibilidad de vivir libremente el amor con Alice, su amante y motivo del divorcio.

Lo leí en un día, entre sonrisas de complicidad, pedradas esquivadas con estilo y una sensación agridulce acerca del matrimonio, la infidelidad y el poliamor involuntario.

Es una historia sencilla narrada de manera magistral, llena de ideas, humor negro y frases memorables, sin duda un libro perfecto para entretenerse y recordar que el miedo a la felicidad es el peor consejero del amor.

Por ser un hallazgo divertido para acompañar unas horas de cuarentena este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan recomiendo El amor dura tres años, de Frédéric Beigbeder.

Consideraciones antes de publicar un libro

Nota previa:

Estas recomendaciones están basadas en mi experiencia, mis errores, aciertos y golpes de suerte como editora y escritora independiente y sujetas a cambios y ampliación por nuevas experiencias.

  1. Escribe sin pensar demasiado, sin presión, sin censura, sin fijarte en la gramática o la ortografía, sólo escribe. Una vez que termines, corrige con lupa y a conciencia.
  2. Por cada puerta que se cierra, pueden abrirse muchas más. La carrera del escritor es de resistencia, tenacidad y, sobre todo, pasión.
  3. En ocasiones es difícil saber cuándo el texto ya está terminado, por eso es recomendable dejarlo descansar en un cajón, sin verlo para nada ni pensar en él al menos por unas tres o cuatro semanas. 
  4. Tu familia, desde tu mamá hasta tus parientes lejanos, leerán tu libro y te dirán que es magnífico. Ponlo en duda: el cariño puede nublar su objetividad.
  5. Tu libro va a gustarle a mucha gente y otras personas van a odiarlo. No gastes tu energía en preocuparte por eso.
  6. Registra tu libro antes de mandarlo a dictamen a alguna editorial o a concursos.
  7. Somete tu obra a concurso antes de buscar publicarla, sobre todo si se trata de géneros literarios: novela, poesía, cuento, ensayo, teatro, porque de esta forma tienes más posibilidades de llamar la atención de las editoriales.
  8. Ten claro el tipo de libro que quieres publicar, así caminarás sobre suelo sólido y no sobre sueños guajiros.
  9. Es básico conocer cuál es el mercado de tu libro, qué tipo de libro es, antes de mandarlo a una editorial.
  10. Investiga qué tipos de libros publica la editorial a la que piensas enviar tu libro. Normalmente esa información aparece en su sitio web.
  11. Escucha con apertura los comentarios y sugerencias sobre el texto, y luego deshazte de los que no le aporten algo.
  12. Cuando escribes un libro y quieres publicarlo la suerte es un factor importante, pero mucho más determinante será el trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y el desafío a tus miedos y prejuicios.
  13. Aléjate de los editores que te adulen demasiado, sobre todo si en esa editorial tienes que pagar por publicar tu libro.
  14. Precisa por escrito todos los acuerdos a los que llegues con el editor.
  15. Firma siempre un contrato de edición, sin miedo ni reparos a lo legal. Te puedes salvar de muchos problemas. 
  16. Los únicos Derechos que puedes transferir al editor o la editorial son los Derechos Patrimoniales.
  17. Si vas a invertir en la impresión del libro, no cedas tus Derechos Patrimoniales. A menos que recibas un pago o hagas un intercambio, si tú pagas por hacer el libro es ilegal y absurdo que los transfieras.
  18. Si vas a transferir tus Derechos Patrimoniales fíjate por cuánto tiempo. Algunas editoriales los reservan dos, cinco, siete años, a veces, más tiempo y, normalmente, son ellos quienes fijan la vigencia. Al negociar tu contrato toma en cuenta que a mayores beneficios (en promoción, difusión, distribución, presentaciones, regalías, etcétera), mayor tiempo. Si tú tienes que pagar por todo y encargarte de la mayoría de los asuntos mencionados, no los transfieras.
  19. En caso de dudas siempre es mejor consultar a un abogado o acercarse a las oficinas del Indautor.
  20. Aunque te conviertas en un escritor auto-publicado en plataformas digitales o impresas, siempre busca asesoría de un editor o corrector de estilo. El gran problema de esta época es la cantidad de autores que no publican sus libros con rigor, lo que lleva a que no tengan el éxito que esperaban.
  21. Si vas a llevar tu texto directamente a una imprenta, pregunta (y constata que te estén diciendo la verdad) si ellos realizan directamente el trabajo o si lo maquilan. Pide muestras de otros libros que hayan hecho.
  22. Cuando termines de escribir tu libro imprime la versión final para revisarla. Es común que en la pantalla se oculten los errores.
  23. Los lectores tienen un radar de libros malos, trabaja en el tuyo lo suficiente como para que le den una oportunidad.
  24. Algunas editoriales independientes trabajan más como imprentas, solo diseñan e imprimen en libro y te los entregan para que tú te encargues de difundirlos y venderlos.
  25. Antes de pagar para que una editorial independiente (de aquellas en las que tú debes invertir dinero) te publique tu libro, somete el texto a corrección de estilo y luego a concursos. Cuando empiezas, abona más prestigio ganar un concurso o una beca, que tener un libro.
  26. Para saber si un editor o editorial va a cumplir con lo que promete, investiga si ya ha trabajado de esa forma con otros libros o escritores, si distribuye en las librerías que dice, si conoce a la gente que declara conocer; si ha logrado con otros títulos lo que asegura logrará con el tuyo. No confíes a ciegas.
  27. Trabajar en la promoción del libro es importante, así como también lo es el uso de las redes sociales, blogs y otras plataformas para darte a conocer; pero cuida de no pasar tanto tiempo promoviéndote de forma tal que pierdas las horas que puedes ocupar para hacer lo tuyo: escribir.
  28. Lo más probable es que estés inconforme con el trabajo que desarrolla tu editor o la editorial respecto a la difusión y distribución del libro, así que lo mejor es relajarse y tener una buena actitud para recibir lo que sale bien y tolerancia a la frustración hacia lo que no resulta como lo esperabas.
  29. Toma en cuenta que los medios de comunicación buscan hablar sobre temas de interés general, así que, si tu libro no trata sobre algo novedoso, polémico o de actualidad es difícil que centren su atención en ti. Aunque no imposible.
  30. Cuando eres un autor desconocido el trabajo de promoción será doble, porque hay que dar a conocer tu libro, pero también a ti.
  31. Es lógico que tendrás expectativas respecto a la publicación de tu libro, pero es mentalmente sano recibir lo positivo que llega como si fuera una hermosa sorpresa, y trabajar por lo que no resultó así.
  32. Al momento de negociar tu contrato toma en cuenta que tendrás acuerdos y desacuerdos: tanto la editorial como tú deben ser flexibles para llegar a un convenio satisfactorio para ambos.
  33. Cuando decides publicar tu libro deja de ser un poco tuyo y se vuelve, afortunadamente, pertenencia del lector.
  34. Si decides hacer público tu libro, también tienes que decidir trabajar por él todo lo que sea necesario. Ya seas tú o alguien más quien invierta en la publicación, existe un riesgo de capital, trabajo y esfuerzo por tu obra. Eso se agradece y valora.
  35. Se debe realizar el Depósito Legal de dos ejemplares de la edición: uno se va a la Biblioteca Nacional y otro a la Biblioteca del Congreso de la Unión.
  36. Por más éxito que tengas nunca olvides cómo era todo cuando iniciaste.
  37. Cuando seas de la generación de los autores consagrados, no te conviertas en quien cree que la literatura ha muerto y todo era mejor antes. No hay generación que no haya pensado eso.
  38. No creas promesas de nadie hasta que sean una realidad.
  39. Atrévete a romper algunas reglas y lleva a cabo las locuras que se te ocurran para llamar la atención sobre tu libro. En la literatura todavía queda mucho campo virgen por explorar.
  40. ¡Prepárate para una de las experiencias más emocionantes y enriquecedoras de tu vida!

Esas recomendaciones forman parte de mi libro Libera tus libros. El arte de hacer y vender libros en México. Si quieres saber más sobre él da click aquí:

Hija de la fortuna #LibrosQueMeGustan

Una novela de romance, aventuras, situada en la época de la fiebre del oro en California, Hija de la fortuna, de Isabel Allende, es mi recomendación de hoy, #ViernesDeLectura.

Eliza Sommers es una joven chilena, huérfana, que vive con sus tutores en Chile. Como buena adolescente romántica se enamora del hombre incorrecto para los cánones de la época: Joaquín Andieta, empleado de su protector, y como el destino no siempre es chocarrero, Joaquín también se enamora de ella.

Prendada y preñada de amor, un día Joaquín le anuncia que se irá a California a buscar oro, y ella no puede acompañarlo. Sola y desesperada decide huir de casa y se embarca escondida en la bodega de un barco para perseguir a su amor sin saber que aquel viaje transformaría su vida en un cúmulo de lágrimas, aventuras y descubrimientos, sobre todo de sí misma.

Esta novela me gusta por la narración equilibrada entre la historia de aquella época del siglo XIX, el apasionamiento de la protagonista y los sucesos que experimenta, todos ellos encaminados a crear una heroína única e inolvidable que lo que finalmente conquista, es la independencia y la libertad.

Por haber marcado mi vida cuando la leí, hace unos 20 años, Hija de la fortuna, de Isabel Allende es mi recomendación de #LibrosQueMeGustan para #LetraH de El Heraldo Radio.

Confesionario erótico de una libidinosa irredenta

1.

Soy una mujer excepcionalmente lúbrica. Me gusta el sexo desde muy joven. El reconocimiento al deleite que me causa inició como lo mejor de la vida: por azar. Tenía 12 años. Clase de educación física en la secundaria. El colegio se inscribió en el concurso interescolar de baile y tres días de la semana daban clases especiales de danza a las adolescentes seleccionadas, entre ellas yo.

La escena se desarrolló en el gimnasio. Dieciocho niñas acostadas en el suelo. Yo vestía los shorts del uniforme de deportes. Llegó la hora de las abdominales para fortalecer el bajo vientre. La maestra gritaba enérgica: Uno, dos, tres, cuatro. Estiren bien las rodillas. Cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once. No se detengan. Doce, trece, catorce. La que pare va a tener que iniciar de nuevo. Quince, dieciséis, diecisiete. Muy bien, ¡sigan así! Dieciocho, diecinueve. En el veinte mi audición se redujo como cuando en carretera cambias de altitud intempestivamente. Veintiuno. Veintidós (léanse con un sonido sordo y un suspiro ahogado en medio). Veintitrés y el lugar donde algunas veces había cólicos menstruales se contrajo con un impulso dulce que una triada de segundos después se liberó, dejando a su paso una humedad copiosa en el puente de algodón de mis calzones de púber. Las uñas clavadas en el suelo. Los ojos cerrados. Las rodillas se estiraron fuerte y luego se fueron doblando lento. Los pies en el piso. El ¡Mónica, empieza de cero! La sangre trepó a mi cara. El volumen habitual volvió a mis oídos. Perdí la cuenta de abdominales y me estiré como estrellita de mar sobre las tablas. 

Esa mañana en el salón de gimnasia de la secundaria hallé una de las pistas del rumbo que habría de tomar mi vida, y claro, inició mi adicción al abdomen plano.

2.

Me decidí por la literatura erótica porque los libros y el sexo son lo que más me gusta, así que tenerlos juntos me resulta, por decir lo menos, orgásmico. Cualquier mediodía de cualquier época del año me sirvo un café, un tequila o un vodka tónic y me siento frente a la computadora a narrar una fantasía o un recuerdo delicioso. Lo primero que me asombra es la cantidad de universos que pueden crearse en las setenta y ocho teclas de mi ordenador rosa con pantalla retina de once pulgadas, mi pequeño capricho de escritora con pocas manías y una estabilidad mental y emocional inusitada para un artista. El segundo asombro proviene de la vista que miro desde mi ventana: un panorama mitad cielo, mitad síndrome de acumulación compulsiva de edificios, avenidas y jacarandas que es capaz de inspirar hasta al más insensible.

La secuencia acontece, teclazos más, minutos menos, así:

Los personajes, un hombre o una mujer, o tres hombres y una mujer, o dos mujeres y seis hombres, se ubican en un escenario que puede irse transformando conforme avanza el relato; cuando confeccionas una historia hay una gran posibilidad de que adquiera voluntad propia y el sorprendido sea quien se creía, Vicente Huidobro dixit, un pequeño dios.

En la narración de hoy habrá solamente una ella y un él. Ella cierra la puerta de la habitación con seguro. Se acerca a él, que la espera de pie junto a la cama. Se abrazan. Las manos de ambos viajan hacia las nalgas mutuas; los labios hacia los labios del otro. El beso es de lenguota, de esos que hinchan la boca y te dejan como Angelina Jolie. La blusa de ella y la camisa de él se desvanecen. Los torsos desnudos. Braguetas de los pantalones abiertas. De la de ella se escapa un calzón rosa fuerte de encajes delicados; de la de él unos boxers negros de gran resorte con las letras de una marca de ropa cómoda y cara. Los dedos de él muy abiertos aprietan las tetas de ella; los dedos de ella el pene erguido. Los pantalones se disipan. Él le quita los calzones a ella. Ella le quita los bóxers a él. Él la pone de espaldas, el tórax de ella se inclina hacia la cama, se sostiene con los brazos semiflexionados. Él le acaricia la espalda, el coxis, la cadera. Ase fuerte los costados de ella. Coloca el glande en la vulva. Se introduce lento. Ella cierra los ojos, sonríe leve, la separación de los labios suficiente como para que pueda escabullirse la rebeldía de un gemido.

En plena acción erótica en comunión de mis huellas dactilares en el teclado, las imágenes que se suceden en mi mente, la perspectiva de lo que causará el cuento en quien lo lea, de repente siento un hormigueo en el pubis, percibo un escurrimiento difícil de explicar con palabras en las paredes de mi vagina. Una de las dimensiones de mi mente desea seguir escribiendo hasta la extenuación, pero otra desea levantarme de la silla, encaminarme hacia el sillón de la sala o mi recámara y terminar con los dedos lo que inicié con el cerebro. Si no tengo prisa gana la segunda. Ya bien autoatendida regreso a concluir también lo que dejé iniciado.

Varias veces me han hecho una misma pregunta, dado que los creadores en su mayoría son propensos a consumir sustancias psicotrópicas.

            —Mónica, ¿qué te metes para escribir?

            —Hombres.

El mago de la cara de vidrio #LibrosQueMeGustan

Descubrí a Eduardo Liendo en un viaje que hice a Caracas hace dos años y quedé encantada con su estilo desenfadado para criticar algunos vicios de la sociedad. Lo conocí con la novela Si yo fuera Pedro Infante, pero me cautivó con el libro que recomiendo este #ViernesDeLectura: El mago de la cara de vidrio.

La historia está situada en los años sesenta en Caracas. Llega a la casa de los Rodríguez Fernández un aparato grande, de pantalla brillante a través de la cual se pueden observar otros lugares, nuevos universos. Ese invasor arruina el frágil equilibrio familiar, lo que provoca que el padre y patriarca inicie una peculiar y divertida contienda contra ese intruso que separa y conflictúa a la gente que ama.

La narración es irónica, con tono de comedia del absurdo, ideal para estos días pandémicos en los que las pantallas por un lado nos permiten estar informados y entretenernos, pero por otro provocan discusiones bizantinas, terror en los hipocondríacos y saca lo peor de los contrincantes políticos e ideológicos, justo como en la novela.

Por eso hoy recomiendo El mago de la cara de vidrio, de Eduardo Liendo en #LibrosQueMeGustan

La felicidad de los perros del terremoto #LibrosQueMeGustan

Un reguetonero miope de los ojos y el espíritu, una mujer desequilibrada que inventa aventuras, un publicista escritor frustrado y deprimido, que resulta ser el protagonista, una promoción absurda, un maltratador de animales seductor con nombre de celebridad histórica. Ellos son algunos de los personajes de La felicidad de los perros del terremoto, de Gabriel Rodríguez Liceaga, una novela que juega con los absurdos para desafiar la vieja idea de que la ficción existe porque la realidad no siempre alcanza para hacer interesante la vida, si es que la vida debe ser épica.

En esta obra el autor hace un retrato hablado de las sociedades actuales, unidas por pantallas, pero alejadas de la lógica. Entre escenas cómicas y tragedias secretas, sus individuos sufren solos, como si estar triste fuera vergonzoso.

Cada página el lector encontrará detalles cotidianos que de tan normales pasan desapercibidos, y frases memorables de irreverencia punzante: “No se va de viaje un hombre. Más bien viaja el miedo, una verga y un aparato digestivo.”

Un aspecto sobresaliente es el título: La felicidad de los perros del terremoto. Cuando descubrí por qué el libro se llama así experimenté una emoción que me hizo sonreír; es muy afortunado y raro encontrar una obra cuyo nombre resulte de una idea tan poderosa, y mucho más raro descubrirlo casi al final. Es por ello que lo recomiendo este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan

Homenaje a los hombres #poesíaMSI

Hay hombres que duelen.
Hombres que salvan.

Hombres de una noche que se quedan para siempre
y hombres cotidianos que se pierden entre los recuerdos.

Hay hombres lobo y hombres sirena
hombres con voz de volcán
y hombres con garganta de arpa.

Existen hombres de papel moneda y autos caros
Hombres de castillos en el aire
y promesas imposibles.

Los innombrables, los cliché, los de lengua fácil y corazón complicado. Los de mentiras, los de rosas rojas. Los de piel y sangre. Los de vinil y lágrimas.

Hombres de asbesto. Hombres de papel de lija. Hombres de satín y hombres de agua. Hombres de alarido y hombres de sonrisa.

Hombres como todos. Hombres como ninguno.

Y tú.

#poesía

Mónica Soto Icaza

El cuaderno rojo #LibrosQueMeGustan

Este #ViernesDeLectura les recomendaré uno de esos libros que te hacen preguntarte si tiene sentido seguir escribiendo, cuando alguien ya creó las páginas que tienes en las manos.

Eso me sucedió con El cuaderno rojo, de Paul Auster, una colección de relatos basados en la vida real del autor. Los textos son una antología de casualidades, golpes de suerte y piruetas del destino narradas de forma encantadora, son una obra de cabecera a la cual volver cuando se requiera sonreír.

Publicada en 1992, el hilo conductor de sus cuatro historias es el azar. La edición que leí, de Booket, cuenta con prólogo de Justo Navarro, un texto muy notable, creado con la explícita intención de mimetizarse con el cuerpo del libro. Es por eso que el lector es conquistado irremediablemente y no se puede soltar el libro para no dejar ir el deleite que aparece página tras página.

Por ser un libro sorprendente y disfrutable palabra por palabra, El cuaderno rojo, de Paul Auster es mi recomendación de #LibrosQueMeGustan

Las edades de Lulú #LibrosQueMeGustan

Probablemente uno de los libros más vendidos de los últimos 30 años (la edición que tengo, de 2004, indica que lleva más de un millón y medio de ejemplares), Las edades de Lulú, de la escritora española Almudena Grandes es un clásico de la literatura erótica.

Las edades de Lulú comienza con una protagonista de 15 años y conforme avanzan las páginas también va creciendo el personaje, por lo que el lector se convierte en cómplice de sus aventuras, dolores, descubrimientos; también de su rabia.

Es importante decir que esta novela obtuvo el premio de los premios para la literatura erótica, La sonrisa vertical, y desde entonces es la más conocida de su autora, aunque no la más representativa de su obra, muy vasta y de calidad literaria excepcional. En Las edades de Lulú se deja ver la intención de escribir una historia disruptiva, muy sexual, incómoda para las buenas conciencias.

No es la novela más feminista, de hecho, todavía posee la idea del erotismo femenino como pretexto para el masculino, manipulador, violento, centrado en la dominación, pero hay que situarla en el año en que fue escrita (1987) para comprenderla.

Por ser escandalosa, bien narrada y provocadora de humedades deliciosas, Las edades de Lulú es mi recomendación para este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan

Tu cabello es la frontera #LibrosQueMeGustan

Una mujer de belleza mágica y carácter indomable. Amores proporcionales a la cantidad de billetes, corrupción, narcotráfico, muerte, miedo. Un periodista valiente. Destinos entrecruzados con el poder y la seducción.

Todo habita en el thriller político/romántico Tu cabello es la frontera, de J. Jesús Esquivel, un retrato novelado de la frontera de Chihuahua con Estados Unidos, uno de los sitios especialmente golpeados por la guerra contra el narco, un lugar situado por la sed de supremacía, en el que lo menos importante es el futuro, y ya ni hablar de la vida.

De estilo periodístico bien adaptado a la ficción, la narración es fluida y permite al lector involucrarse poco a poco con los acontecimientos y los personajes. El principal, Carolina, es poseedor de un encanto íntimo y memorable y nos recuerda la importancia de la intuición para tomar decisiones firmes, por más arriesgadas que parezcan.

Porque es un libro de ritmo intenso, que provoca múltiples reacciones por su conexión con el mundo real, Tu cabello es la frontera, de J. Jesús Esquivel es mi recomendación en este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan.

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Manifiesto contra el amor romántico #LibrosQueMeGustan

Hablar acerca de la violencia contra las mujeres es un triunfo de la sociedad, aunque no lo parezca.

Lo que sucedía de manera callada al interior de los hogares, el miedo, la resignación, el terror, el insomnio, los golpes, antes eran entendidos como problemas individuales, hasta que la misma sociedad se vio rebasada, y por fortuna ahora son problemas colectivos, y como tales, está en manos de todos ayudar en su solución.

Es un gran momento para las mujeres, y también para los hombres.

En este contexto orbita mi recomendación literaria de esta semana: Manifiesto contra el amor romántico, de Carla Castelo, un tomo formado por diversos ensayos acerca de la construcción social de las relaciones amorosas y cómo la idea de ese amor romántico, idealizado e idealizante, ha provocado muchas de las costumbres que provocan la violencia.

Es un libro que debe leer todo hombre y toda mujer interesados en comprender cómo hemos llegado a este punto de la historia, provocando en el lector la oportunidad de reflexionar la propia vida, las percepciones, elecciones y aspectos de cada quién que ayudan a avanzar o perpetúan actitudes dañinas en nuestra convivencia.

Me gusta porque es equilibrado; sus argumentos no atacan al sexo masculino ni al femenino, reconociendo que la violencia existe en todos y la responsabilidad de un cambio y mejora inicia con la comprensión personal.

Por ser un texto necesario para iluminar un tema que causa escozores, Manifiesto contra el amor romántico es mi recomendación de este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan

Siete plantas #LibrosQueMeGustan

Guiseppe Corte llega al sanatorio donde lo tratarían de una dolencia ligera y su enfermedad termina siendo su perdición.

La narración de este cuento de Dino Buzzati comienza de una manera ligera, incluso agradable. Conforme avanzan las páginas el lector se va contagiando de la angustia del protagonista, hasta alcanzar la sensación de querer abrir las ventanas de ese sanatorio imposible, de siete plantas, para liberarse de la opresión y explayarse de la necesitad de salir de una prisión de médicos, enfermeros y otros individuos sordos a la salud y la razón.

Quien hojeé las páginas de este escritor y periodista italiano gozará de historias memorables, un estilo impecable, perfecto para compartir con otros amantes de la buena literatura y las magníficas historias.

Por ser uno de mis hallazgos de los últimos años, este #ViernesDeLectura recomiendo Siete plantas, de Dino Buzzati en #LibrosQueMeGustan

Rayuela #LibrosQueMeGustan

Este #ViernesDeLectura recomiendo una obra para aquellos lectores amantes de la trasgresión, de los retos, de las páginas de carrera larga: Rayuela, de Julio Cortázar.

La historia es relativamente simple: las aventuras amorosas de Horacio Oliveira, quien, como todo hombre romántico, converge en la cama y las emociones con múltiples mujeres. De entre ellas la Maga es inolvidable y ha servido de inspiración para nombrar grupos literarios, asignar sobrenombres y hasta bautizar mascotas.

Cortázar la definía como una “contranovela”. Su estructura es asombrosa y puede leerse de varias formas distintas: del capítulo 1 al 56 para enterarte de lo esencial; de principio a fin, como cualquier libro, o utilizando el “tablero de dirección” propuesto por el autor. Esta última forma resulta asombrosa y es la que convirtió a este libro a uno de los más importantes del boom latinoamericano.

Es una obra compleja, que requiere imaginación, ánimo de salir de la zona de confort, pero que te lleva de asombro en asombro con su estilo que es muchos estilos y la belleza poética y narrativa que aparece de pronto.

Recomiendo Rayuela, de Julio Cortázar porque es uno de los #LibrosQueMeGustan y porque una vez que consigues leerlo completo, no se te olvida nunca.

El amante #LibrosQueMeGustan

Un clásico erótico con apenas 36 años de existencia, El amante, de Marguerite Duras es mi recomendación para este #ViernesDeLectura.

Una chica de 15 años y medio coincide en un transbordador por el río Me-Kong con un hombre chino de mucho dinero. Ambos se enamoran, aunque es un amor imposible, porque el hombre y ella forman parte de clases sociales distintas y él ya está comprometido con una mujer impuesta por su padre.

Esta novela posee ciertos toques autobiográficos, como la edad de la protagonista y el romance que sostuvo con el chino Lee Von Kim.

La grandeza de esta historia radica en su narrativa delicada y sugerente, que como el buen erotismo, mantiene la tensión en el lector con tal sutileza que las palabras fluyen con la satisfacción de pasar un rato hermoso con alguien con quien amas platicar.

Por ser un romance posible en todos los tiempos, El amante, de Marguerite Duras es mi recomendación de este #ViernesDeLectura de #LibrosQueMeGustan

Marguerite Duras

Una habitación propia #LibrosQueMeGustan”

“Es mucho más importante ser uno mismo que cualquier otra cosa”, escribió Virginia Woolf casi al final de su ensayo Una habitación propia, mi recomendación de hoy.

Esta obra es considerada un clásico del feminismo, pero es una disertación muy certera y muy humana del contraste entre la realidad masculina y femenina del mundo, sin dejar de reconocer las diferencias y similitudes de cada sexo.

“Es funesto para todo aquel que escribe el pensar en su sexo”, afirma en el capítulo seis, con lo que desmonta el mito de la literatura con género implícito. Si bien es cierto que los temas de unos y otras sí son influidos por lo que cada uno vive, también lo es que lo que se necesita para poder escribir es un: un cuarto propio, independencia económica y un tema. Además de talento y práctica.

De narración que evoca autores, enumera libros y se sirve de la invención de un personaje, con lo que la autora se despersonaliza de sus opiniones, este #ViernesDeLectura les recomiendo Un cuarto propio, de Virginia Woolf, escrito en 1928 y de muchas formas vigente aún en nuestros días. Por eso y más es uno de los #LibrosQueMeGustan

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Tiempos recios #ViernesDeLectura

Desde que leí La fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa, este autor ha sido uno de mis escritores favoritos. Mi gusto por sus historias creció al leer Pantaleón y las visitadoras, por eso al enterarme que había publicado una nueva novela la descargué en mi Kindle ni tarda ni perezosa. Fue así como llegué a Tiempos recios.

Tiempos recios cuenta diversas historias alrededor de un mismo hecho: el derrocamiento del presidente de Guatemala Jacobo Árvenz en 1954. Es una novela de conspiraciones internacionales, venganzas personales, hechos históricos mezclados con la ficción y personajes entrañables, como el de Martha Borero, una mujer fuera de serie que resulta ser el hilo conductor de varias de las historias.

La narración está estructurada con saltos temporales y geográficos. En este libro la verdadera protagonista es la naturaleza humana, que por ambición, sed de poder, avaricia puede transformar el destino de países enteros; lo único que hace el autor es colocar esa naturaleza en fragmentos de la vida de los personajes que narra, lo que la hace una novela de breves estampas que coincidieron en el tiempo y el espacio.

Tiempos recios no es mi novela favorita de Vargas Llosa. Está impecablemente escrita, al estilo del autor, pero me dejó sedienta de algunos desenlaces, que se quedan a la deriva; podría pensarse que al estar basada en hechos reales no hace falta que la ficción cierre todos los círculos, pero más bien me da la impresión de que hubo prisa en concluirla.

Aún así, me gusta que la narrativa no es lo que estoy acostumbrada de Mario Vargas Llosa, y eso lo aplaudo, porque animarse a innovar cuando ya eres una leyenda viviente tiene su mérito, Tiempos recios es el libro que recomiendo en este #ViernesDeLectura.

En brazos de la mujer madura #LibrosQueMeGustan

Best seller mundial, esta encantadora novela publicada en 1965 cuenta la historia de Andras, un hombre que desde niño sintió una atracción irresistible hacia las mujeres, al principio de su edad, pero después hacia las mayores (cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia).

La obra, escrita por Stephen Vizinczey está dividida en capítulos donde el autor narra sus relaciones con diversas mujeres, algunas inocentes, otras casadas, unas que parecían haber llegado para quedarse, pero resultan igual de fugaces. Inicia con las reuniones de amigas en casa de su madre, donde despierta su interés erótico por sus contrapartes femeninas, y de ahí el lector va descubriendo como si se tratara de una conversación con un amigo, las confesiones, estrategias de seducción y sentimientos del personaje principal: emotivo, sensible, elegante, sencillamente adorable, como algunos que andan por el mundo fascinando a algunas y sacándole canas verdes a otras.

En brazos de la mujer madura es una lectura obligada para los amantes de la literatura erótica. Por ser divertida, sugerente y deslizarse por las páginas como la caricia de nuestro sujeto de deseo, es mi recomendación de este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan

El libro de la imaginación #LibrosQueMeGustan

Este #ViernesDeLectura voy a recomendarles uno de esos libros que compro cada vez que me encuentro y he regalado incontables veces, por eso el ejemplar que tengo en casa siempre está nuevo, aunque lo descubrí allá por 1998: El libro de la imaginación, compilado por el editor, cuentista y periodista mexicano Edmundo Valadés.

Esta pequeña antología fue publicada por primera vez en 1976 y para 2012 ya se había reeditado 19 veces. Cuenta con más de 400 ficciones breves de autores de diversas épocas, ideologías, sexos y talentos, que van desde Julio Cortázar, Plutarco, Gabriel García Márquez, James Joyce, Diderot, Franz Kafka, Marcel Proust, José Gorostiza, hasta tratados y máximas tradicionales, y muchos, muchos más.

Está dividida temáticamente en secciones como Enigmas, Algunos sueños, Retozos, De magia y magos, Humor negro, Zoología quimérica, Epitafios, Proposiciones, etcétera y lo recomiendo porque es una verdadera delicia entrar en sus páginas y en solo unos minutos sentir miedo, lujuria, asombro y por qué no, soltar una que otra carcajada.

Por ser uno de mis libros-hallazgos favoritos, El libro de la imaginación, de Edmundo Valadés es mi recomendación de esta semana de #LibrosQueMeGustan.

El libro de la imaginación

Carta abierta a la mujer que me acosó durante 16 meses y amenazó mi integridad y la de mis hijos

“La vida se encoge o expande en proporción al coraje de uno”.

Anaïs Nin

Estimada mujer,

En abril de 2018 irrumpiste en mi vida. Primero en forma de mensajes insultantes, después intentando sabotear mis redes sociales, luego con amenazas a mi integridad y la de mi hija de nueve años. Esto no es algo que deba contarte, tú sabes que cuando llegabas al trabajo, a la hora de la comida y en ocasiones antes de irte te dedicabas a revisar qué había escrito en Twitter y Facebook, buscar en tu repertorio de insultos los que mejor se acomodaran a mis publicaciones e invertir tu tiempo y energía en hacerme saber tus opiniones sobre mi forma de vestir, mi edad, mi trabajo, mi vida privada.

No es sencillo abrir todos los días el correo electrónico y encontrarte una mentada de madre más, mucho menos cuando había días en que eran cinco, ocho, trece, dieciocho, veinticinco. Lo que nunca entendiste es que eso que me decías a mí en realidad lo pensabas sobre ti misma. Como dijo la gran Anaïs Nin: “No vemos las cosas como son, las vemos como somos nosotros”.

Soy escritora, persona pública (y púbica, no es ningún secreto), escribo de erotismo, de sexo, y entiendo que esos temas generan cierto escozor en algunas personas. Tengo bien claro que no soy perfecta, que como todas las personas he cometido muchos errores, pero tengo esa misma certeza para saber que a ti solo te he dado mi cariño, gratitud, sonrisas; contigo solo he compartido risas, abrazos, cordialidad, y justo por eso al enterarme que eres tú quien estuvo detrás de esa pantalla con la intención de lastimarme entré en una vorágine de emociones encontradas: tristeza, rabia, decepción, incredulidad.

No sé qué te motivó a hacerlo. No sé por qué eliges vivir de esa manera, atacando al prójimo por puro deporte, por puro resentimiento, por pura envidia. O porque no tienes nada mejor qué hacer. Pero no lo creo. La mujer que tú eres y yo conozco es una profesionista exitosa, con un trabajo estable, un matrimonio feliz, una gran familia que ha tenido en la unión y el respeto los máximos atributos; la mujer con la que crecí es bella, con unos ojos espectaculares y un cuerpo exuberante que roba miradas y detiene el tráfico.

Por eso hoy quise escribirte, para recordarte que los rencores que guardamos nos lastiman a nosotros, no a quienes los reciben, que los malos deseos nos rebotan y terminan dañándonos más a nosotros que a quienes teníamos la intención de quitarle el sueño.

Hoy quiero decirte mil cosas, pero la principal es recordarte esa increíblemente preciosa e inteligente mujer que eres, la que bailaba más sexy en las fiestas, la que sonreía con felicidad y frescura, la que fue tan lista que esperó a casarse hasta que se supo segura, decidida y convencida, a pesar de tener una lista de pretendientes extensa. La que tiene trabajando tantos años en la misma empresa porque es alguien valorada y querida por propios y extraños.

En octubre del año pasado puse una denuncia ante la Procuraduría General de la República (hoy Fiscalía General de la República). Lo hice porque de pronto tus mensajes de odio comenzaron a ser amenazas. Tú bien sabes que tengo dos hijos, una niña y un niño. Lo sabes porque los conoces. También sabes que soy divorciada. Lo sabes porque fuiste a mi boda, porque fui a tu boda con mi marido, porque al separarme le conté a todos lo sucedido.

Tú aprovechaste esa información para hacerme daño, para crear miedo, para provocar que yo dejara de ser quien soy. Pero eso es imposible. A pesar del temor, yo seguí haciendo mi vida, continué publicando mis poemas, mis fotos, todo como si nada sucediera. Lo hacía con miedo, claro, pero continuaba. Y la denuncia avanzaba.

No sé qué te sucedió para amenazar con violar y matar a una niña de nueve años solo por la ocupación de su madre. Claro que cumpliste tu objetivo de provocarme miedo, culpa, todo lo que querías… pero no contaste con que parte de mi mensaje hacia las mujeres es de fuerza, independencia, contra la violencia, y por eso no podía dejar de denunciar a quien resultara responsable. Tampoco sabías que soy la persona más miedosa que conozco, pero que el miedo a mí me sirve de gatillo: soy una miedosa muy valiente.

Hoy reconozco el trabajo de todos los Ministerios Públicos que me escucharon, de los fiscales de la FGR que hicieron su trabajo de forma tan impecable que logramos dar contigo mediante los recursos materiales y humanos con los que ellos cuentan. Hoy me siento un poco más segura en las calles, en mi propia casa porque ellos adquirieron el compromiso de llegar hasta el fondo del asunto, y lo lograron.

Ignoro cómo terminará todo esto. De corazón deseo que sea de la mejor manera posible. Creo que en el mundo hay tanta porquería que necesitamos evitar más violencia de todas las formas que estén a nuestro alcance, procurar que el camino esté adornado con armonía y libertad.

También ignoro cómo terminar esta carta, por eso solo voy a agradecerte por haberme hecho recordar mi fuerza, mi tenacidad, mi capacidad de enfrentar las dificultades de la vida con dignidad y coraje. Gracias por hacerme ver de nueva cuenta que uno decide cómo utiliza lo negativo para aprender y crecer.

Mónica Soto Icaza

Diciembre 1, 2019.

 

Foto: Artem Beliaikim

Desayuno en Tiffany´s #LibrosQueMeGustan

Una chica texana llega a Nueva York e irrumpe en la socialité juntándose con hombres millonarios entrados en canas. Por azares del destino habita en un edificio del Upper East Side de Manhattan, donde coincide con un escritor en ciernes con quien empieza a relacionarse de una manera más intensa, develándole poco a poco su naturaleza delicadamente salvaje.

La joven se llama Holly Golightly y desde las primeras páginas se convierte en uno de los personajes favoritos de quienes adoramos a los personajes auténticos, irreverentes, pero encantadores, sencillos, pero brillantes.

Desayuno en Tiffany´s fue publicada en 1958. Es una novela inolvidable del escritor estadounidense Truman Capote, autor también del mundialmente famoso A sangre fría, historia pionera del periodismo literario o la novela de no ficción. Polémico y con un talento fuera de serie, sus obras han inspirado infinidad de películas, como la gran homónima del libro que nos ocupa en esta ocasión, cuya protagonista, interpretada por Audrey Hepburn, se ha convertido en un clásico del cine, aunque debo protestar un poco por la adaptación del final.

Por ser una obra que ha trascendido al tiempo, las ideologías y las circunstancias, Desayuno en Tiffany´s es mi recomendación de #LibrosQueMeGustan en este #ViernesDeLectura.

Expiación #LibrosQueMeGustan

Una de mis novelas favoritas es Expiación, de Ian McEwan. Me gusta porque hay en ella todos los temas que conforman los placeres y miedos más grandes del ser humano: amor, erotismo, guerra, muerte, asombro.

Inicia de una manera encantadora: con una reunión familiar, pero lo que debió ser un reencuentro de amores se convierte en pesadilla gracias a una adolescente con mucha imaginación, un florero roto, un amor secreto y un testimonio equivocado que arruina la vida de todos.

Es una historia de amor imposible y vergüenza con una narrativa tal que es imposible de soltar, con personajes definidos por sus pasiones y sus múltiples remordimientos.

El final es sorprendente y a mí me dejó con una lágrima escurriendo por la mejilla y un estado de ánimo extraño que permaneció durante varios días. Aún ahora, meses después de haber leído la novela, algunas imágenes permanecen en mi memoria y me doy cuenta que mi subconsciente sigue buscando algunas respuestas.

Por esa intensidad de mi reacción al terminar la lectura, Expiación de Ian McEwan es mi recomendación de #LibrosQueMeGustan en este #ViernesDeLectura

Ensayo sobre la ceguera #LibrosQueMeGustan

Leí Ensayo sobre la ceguera en un viaje en tren entre Varsovia y Budapest. Bajé a mi teléfono el libro (antes de utilizar la maravillosa aplicación de Kindle para Android) con la intención de entretenerme entre salas de espera y paradas y lo siguiente que recuerdo es a mí leyendo sentada en la maleta, como poseída por las palabras de José Saramago.

El premio Nobel de literatura 1998 tenía la virtud de descolocar al lector, de sumergirlo en situaciones límite por medio de metáforas que rozan la ciencia ficción, como en esta novela.

Ensayo sobre la ceguera comienza con la mujer de un médico narrando cómo poco a poco una ceguera blanca se va apoderando de la población de la ciudad, luego del país y después del mundo, y cuenta, por medio de personajes anónimos, el caos que empieza a reinar entre quienes pretenden aislar a los enfermos y los infectados.

Es una historia que te mantiene los nervios de punta y las reflexiones al mil por hora, porque nos hace darnos cuenta de la ceguera que sufrimos respecto al otro, lo que provoca violencia irracional y un egoísmo mórbido entre personas, olvidando que, a final de cuentas, todos somos seres humanos.

Por las emociones desbocadas y el recuerdo del sonido de las vías del tren acompasado con el de las palabras de Saramago en mi cabeza al devorarme sus páginas, Ensayo sobre la ceguera es mi recomendación de este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan.

Novela de ajedrez #LibrosQueMeGustan #ViernesDeLectura

La obra maestra del escritor austriaco Stefan Zweig, mi libro favorito de todos los tiempos, fue la última novela que escribió el autor poco antes de su suicidio. Se publicó de manera póstuma en 1943.

Era algún sábado de verano de 1998. Yo tenía 18 años y los libros ya se habían convertido en mi máxima pasión. Esa tarde empecé a leer: “A bordo del transatlántico que a medianoche debía zarpar rumbo a Buenos Aires reinaban la habitual acucia y el ir y venir apresurado de la última hora”, sin saber que en las siguientes horas las breves páginas que tenía enfrente se convertirían en deleite y angustia.

A las nueve de la noche llegaron mi novio y sus amigos por mí para irnos de “antro”. Le abrí. No estaba lista. Le dije que subiría rápido a mi recámara a cambiarme, pero en realidad lo que hice fue agarrar la novela y seguir leyendo, tenía una necesidad imperante de terminarla, no me importaba que me esperaran cuatro adolescentes ansiosos por salir, yo necesitaba saber el final.

La intensidad de la historia provocó que de pronto me sorprendiera con los puños apretados, ¡me estaba enterrando las uñas en las palmas de las manos! Recuerdo perfecto que cuando terminé de leer debí respirar hondo y profundo y sentí una emoción que aún hoy, 22 años después, no se me olvida.

Novela de ajedrez narra una historia de juego y supervivencia, de crítica al nazismo y retrato del poder que ejerce tener la mente ocupada.

En un rutinario viaje en barco para obtener más victorias en otros continentes Mirko Czentovic, campeón mundial de ajedrez, se enfrenta a quien deseé jugar con él, sin saber que entre ellos estaría aquel que lo retaría al punto de llegar a un empate: el ilustre desconocido doctor B, quien iba a bordo después de haber sido liberado por los nazis, quienes lo torturaron con aislamiento absoluto; en uno de los interrogatorios que le hacían, ya al borde de la locura, el doctor B logra robarse un pequeño libro de ajedrez del saco de uno de los oficiales, lo que le salva la vida. Con el orgullo herido por el empate, el campeón, sin conocer la historia de B, lo reta a una partida la siguiente noche.

Novela de ajedrez tiene pocas páginas, pero las historias de sus protagonistas son impactantes sin llegar a la grandilocuencia; eso es lo que me gusta del estilo de Zweig, también autor de poesía, cuento, ensayo, biografía, dramaturgia y coleccionista de autógrafos y manuscritos.

Nos leemos y escuchamos la próxima semana con otro de los #LibrosQueMeGustan en el #ViernesDeLectura, me encantaría conocer tus reacciones hacia esta narración épica.