Mientras escribo #LibrosQueMeGustan

Llegué al libro que les recomiendo hoy buscando alguna respuesta a una angustia de novelista que no lograba desentrañar para terminar la historia que estoy escribiendo, y lo que encontré fue un libro que desde las primeras páginas se convirtió ya en uno de mis favoritos: Mientras escribo, de Stephen King.

Mientras escribo es la autobiografía novelada y manual de escritura de Stephen King. Escrito con el sentido del humor, la ironía y la vasta imaginación, estilo inconfundible del autor, es un viaje de inmersión hacia su mente, su proceso creativo, los golpes afortunados y desafortunados de suerte en su trayecto a convertirse en autor referente de la literatura de terror, fantástica y ciencia ficción.

Por otro lado, también es un cúmulo de consejos de escritura directos de su experiencia, desde la infancia con Dave, su hermano y cómplice, pasando por su etapa de adicciones a alcohol y drogas, y la redención al lado de su principal lectora, secuaz y esposa Tabitha.

Mientras escribo es el libro perfecto para quien busca leer una historia humana y extraordinaria, para quien necesita algún norte al crear sus propias ficciones y, sobre todo, para curiosos irredentos de la vida y obra de un creador tan prolífico como Stephen King.

Papeles inesperados #LibrosQueMeGustan

Los libros tienen una magia especial. Así como dicen que “el que busca encuentra”, la manera en que coincidí con mi recomendación para este #ViernesDeLectura fue tan mágica como el libro mismo: lo encontré entre revistas de cocina, manuales de superación personal y best sellers en la feria de libro de un supermercado. ¡Y me costó $30.00 pesos! (Hallazgos así no los tiene ni Obama).

El libro es Papeles inesperados, de Julio Cortázar, nada más y nada menos, publicado después de 25 años de la muerte del autor, e, irónicamente después de la publicación de sus “obras completas”.

Papeles inesperados es una colección de textos sueltos, inéditos, encontrados por su viuda, Aurora Bernárdez en una cómoda abandonada a su suerte durante años. Dividido en Prosas, Entrevistas ante el espejo y Poemas, se compone de fragmentos, prólogos, notas, cuentos, poemas, discursos y mucho más.

Leerlo es como entrar en el proceso creativo del autor a lo largo del tiempo, como un voyerista que no nada más desea ver lo que él decidió digno de compartir, sino lo que descartó u olvidó, que no deja de tener el brillo, el ingenio, el sentido del humor y la desconstrucción magistral del lenguaje que hace que amemos tanto a Cortázar.

Por eso aquí les dejo una muestrita para abrir boca:

“Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo.
Lo que me gusta de tu sexo es la boca.
Lo que me gusta de tu boca es la lengua.
Lo que me gusta de tu lengua es la palabra.” Julio Cortázar

Sexo y libros

“¿Por qué escribes literatura erótica?” es la pregunta que más he escuchado. La respuesta es inminente: porque el sexo y los libros son lo que más me gusta en la vida. La justificación podría ser innecesaria, pero —en mi interior habita una exhibicionista— encuentro un deleite exquisito en contar mis intimidades.


Descubrí el sexo antes que los libros, por humanas razones. Me apasioné primero por los libros que por el sexo, por sociales razones. A los 14 años la voluptuosidad de las imágenes provocadas en mi mente por ese artefacto de tinta y papel encuadernado que tenía en las manos me hicieron adicta al deleite de leerlo todo, desde las etiquetas del champú en la regadera, hasta las dos enciclopedias de casa (pasando por carteles, folletos, boletos de estacionamiento, instructivos). Todo.


Llegaron mis 15 años. Primero de preparatoria. La profesora de literatura nos dejó leer Arráncame la vida de Ángeles Mastretta. Atrapada desde las primeras páginas, fueron unas cuantas palabras las que releí una y otra vez, intrigada: “Yo había visto caballos y toros irse sobre yeguas y vacas, pero el pito parado de un señor era otra cosa.” El resultado fue humedad inminente en mi entrepierna.


Las primeras veces son acontecimientos importantes en la vida de toda persona. Para mí esa lo fue. Descubrí que toda pieza literaria es erótica, no solamente porque contiene algún capítulo con contenido sexual propio de la cotidianidad, sino por la cantidad de sensaciones que viven en el cuerpo, como si al leer te convirtieras en uno de los personajes.


El siguiente libro que me erizó los vellos de la espalda fue Novela de Ajedrez, de Stefan Zweig, que sin contener sexo de pronto me sorprendió con los puños cerrados y las uñas enterradas en las palmas de mis manos.

Espejo


Varios años después, ya adulta, tuve el hallazgo de un ejemplar que en la portada ilustra a cuatro personajes desnudos, entrelazados entre miembros viriles, lenguas y piernas: el Erotica Universalis de Gilles Néret, un compendio de imágenes sexuales que van desde el año 5000 a.C., hasta la década de los 70 del siglo XX. En él las escenas eróticas son un verdadero festín para el lector: algunas son tan alucinantes que provocan rubor en las mejillas.


Otro de los textos que me emociona hasta las lágrimas es La esposa joven, del italiano Alessandro Baricco. Uno de sus fragmentos memorables: “La Esposa joven se preguntó dónde había visto ya ese gesto y era tan nueva ante lo que estaba descubriendo que al final se acordó, y fue el dedo de su madre que buscaba en una caja de botones uno pequeño de madreperla que había guardado para los puños de la única camisa de su marido.” Erotismo puro.
Poseo una biblioteca personal de ejemplares, tanto físicos como electrónicos, que son mi espejo particular de pasiones y perversiones.

Algunos títulos que habitan en ella son: Historia de O, de Pauline Réage, regalo de un periodista amigo; Ligeros libertinajes sabáticos, de Mercedes Abad, ganador del VIII premio La sonrisa vertical; uno de mis favoritos, que ha influido mucho el estilo de mis cuentos: La máquina de follar, de Charles Bukowski, y una cantidad más obscena que mi adorado Filosofía del tocador del Marqués de Sade, de volúmenes.


Cómo no amar el sexo y los libros, si ambos son origen y destino de la historia particular de cada uno de los mundos que interactúan al interior de nosotros. Si quien ha leído no percibe más de su humanidad en esas ficciones, que tire la primera piedra.


*Texto publicado originalmente en mi columna “Por una vida sexy” de la revista Vértigo Político en abril de 2018.

La peor señora del mundo #LibrosQueMeGustan

Este #ViernesDeLectura en #DíaDelNiño quiero recomendar el cuento que más he leído con mis niños y que nos ha provocado infinidad de carcajadas: La peor señora del mundo, de Francisco Hinojosa.

Esta señora mala, malísima, vivía con sus cinco hijos al norte de Turambul. Era tan mala que ni las hormigas pasaban cerca de su casa, le pegaba a sus hijos cuando reprobaban, pero también cuando sacaban diez y pellizcaba a todo aquel que se atreviera a coincidir con ella en la calle.

Cansados de su maldad, los demás habitantes del pueblo ejecutan diversas estrategias para hacerla cambiar, todas un fracaso, hasta que al más viejo se le ocurre la táctica sorprendente con la que consiguen engañarla para poder vivir en paz… y hasta convertirla involuntariamente al bien (claro, sin que ella esté enterada).

La peor señora del mundo es una historia divertida y llena de sorpresas, narrada de una manera tan encantadora que es imposible soltarla. El libro fue publicado en 1992 y sigue haciendo gozar a niños y adultos que aman la ironía, lo políticamente incorrecto y los finales felices.

Con decirles que lo he leído junto con mis hijos unas cincuenta veces…

Para leerte mejor #LibrosQueMeGustan

Los libros han sido mi vida durante los últimos 26 años. Desde algún momento del verano de 1994 hasta hoy no he pasado un solo día sin un libro en la mano, por eso me costó tanto trabajo elegir uno para recomendar este #ViernesDeLectura, que además coincide con el Día mundial del libro y del Derecho de Autor, conmemoración proclamada por la UNESCO en 1995 justo el 23 de abril porque este día “coincide con la de la desaparición de los escritores William Shakespeare, Miguel de Cervantes e Inca Garcilaso de la Vega.”

Ya que los libros son el tema de moda, hoy recomiendo Para leerte mejor, de Felipe Garrido, una obra escrita con la motivación de ser útil: por un lado busca comprender la formación de lectores, y por otro proponer estrategias para que más niños y adultos se acerquen a los libros.

Inicia con una aclaración de principios, en donde describe los diferentes niveles de lectores, dependiendo de la profundidad de comprensión y utilidad de la lectura, y donde cuenta algunas experiencias que el autor ha tenido en relación con la lectura y la escritura.

El libro está dividido en tres partes: lectores, intermedio (hacer o no hacer) y la lectura, cada una con conceptos muy claros, concretos y comprobados por Garrido, quien ha dedicado a los libros, la lectura y la palabra su vida entera y tiene una manera singular, divertida y algo irreverente de tratar este tema que genera diversas asperezas y en realidad debería ser un motivo de regocijo.

Algunas ideas que encontrarás en este libro son: hacer de los libros algo cotidiano y no especial, solo apropiado para algunos elegidos; leer a los niños lo más pronto posible; no poner a los libros en pleito con otras formas de entretenimiento; hacer saber a los posibles lectores que no pasa nada si abandonan un libro poco interesante o aburrido para ellos; hacer énfasis que leer es algo placentero, no una tarea obligatoria para obtener una calificación, y mucho más.

Los libros son de los objetos más placenteros que existen sobre la faz de la tierra, por eso hoy propongo tratarlos con la ligereza y el regocijo que se merecen.

La metamorfosis #LibrosQueMeGustan

Una de las anécdotas más famosas de la literatura y objeto de las más diversas y alocadas interpretaciones, este #ViernesDeLectura recomiendo La metamorfosis, de Franz Kafka.

Una mañana Gregorio Samsa despierta. En vez de levantarse temprano, como todos los días, para tomar el tren a tiempo, como siempre, se sorprende: se le ha hecho tarde. Al impulsar el cuerpo para alcanzar la horizontal descubre que ha perdido agilidad, algo de claridad mental y que sus múltiples patitas, frágiles, cortas, moviéndose cada una en una dirección distinta y vueltas hacia el techo, son inútiles para lograr su objetivo de ponerse de pie. Eso sin contar la espalda: pesada, curva, colocada dolorosa e incómoda sobre el colchón.

Con su literatura Kafka torció las cotidianidades. Rebelde, enamoradizo, de salud frágil, creó una obra de múltiples lecturas y dimensiones. En apariencia simples, sus historias apelan a ser completadas con la imaginación del lector, que verá en ellas fantasía o pesadillas.

La metamorfosis es, a mi entender, una crítica a la deshumanización del trabajo, donde somos útiles mientras nos alineemos, y reemplazables al desaparecer o no convenir a ajenos intereses.

Es un libro que hay que leer con un antiemético a un lado y al otro lado el regocijo de compartir algunas horas con páginas imperecederas, de las más geniales escritas en el siglo XX.

Defender la seducción

Cuando alguien me atrae no soy inofensiva. Una vez conocí a un señor que me gustó desde que lo vi, sentado en la mesa de un restaurante, esperándome.

Soy una coqueta confesa. Por eso en cuanto lo saludé supe que lo quería en mi cama. No por eso le expuse mis intenciones de inmediato o le acaricié la pierna “accidentalmente”, claro que no: tracé una estrategia para enamorarlo.

Tengo bien claro que el cuerpo ajeno es territorio tocable solo después de haber recibido autorización del poseedor. Si tomas de la mano a alguien que apenas conoces es romántico; si es la pierna o la cintura estás trasgrediendo su espacio personal. Ya de rozarle las nalgas ni robarle un beso hablamos. Aunque me moría de ganas.

Como el del erotismo y la pornografía, el límite entre seducción y acoso es muy difuso y se desdibuja fácil cuando entran en la ecuación el instinto, los impulsos, las hormonas trazando fuegos artificiales.

La comida transcurrió entre una plática con humor, inteligencia y muchas sonrisas, y sí, me dejó con deseo de más. Bien se sabe que en la seducción lo transparente y lo honesto es muy atractivo.

Pasaron las semanas. Seguíamos comunicándonos de vez en cuando, pero yo no veía claro. Tenía mil dudas: ¿le habré gustado? ¿Cómo me acerco para ser alguien agradable sin acosarlo? La literatura, como siempre, me dio el pretexto perfecto y le mandé un libro que acababa de publicar.

Le envié otro mensaje: “¿Ya recibiste mi libro?” Él respondió con un indiferente e impersonal: “Sí, gracias. Déjame ver en qué te podemos ayudar”.

Repensar

A pesar de haberle escrito en la portadilla una dedicatoria sexy, el hombre no parecía haberse dado cuenta de mis intenciones. Eso me llevó a hacer el último intento; si después de lo que iba a redactar no me hacía caso dejaría el asunto como un instante de deleite unidireccional y lo borraría del mapa.

Mi filosofía es: si una persona me dice “no”, entonces es “no”. Si le digo a alguien “no”, entonces es “no”; muchos de los problemas entre hombres y mujeres radican en que a veces queremos que nos adivinen el pensamiento, y eso provoca equívocos incómodos o réplicas aleatorias.

Mi mensaje decía: “¿Y quién te está pidiendo ayuda? Yo lo que quiero es volver a verte”. Su respuesta tardó menos de un minuto en llegar; nos pusimos de acuerdo y una semana después ya estábamos sentados de nuevo en otro restaurante, con él diciéndome que lo anotara en la lista de los hombres que querían hacerme el amor y conmigo sonrojada y caliente.

Al terminar de comer me ofreció ir a su casa. Las palabras que pronuncié fueron las culpables no solamente de que consiguiera mi objetivo de llevarlo a la cama, sino de que se quedara pensando en mí siete días más: “Sí voy a ir a tu casa, pero no vamos a tener sexo hoy, sino hasta la próxima vez”. Así fue. Una semana tras otra, hasta convertirnos en pareja y tejer a diario un “fueron felices para siempre” muy a nuestro estilo.

Transitamos por un momento emocionante de la historia; un tiempo de feminidad renovada y masculinidad que es necesario repensar. Hombres y mujeres necesitamos recordar que vivimos en la misma contaminada y poco pacífica esfera flotante en el universo y sentarnos a explorar nuevas formas de interacción.

Utilicemos la información disponible respecto a los temores y deseos de ambos sexos para unir y no para separar: la seducción y el erotismo son herramientas para la defensa y felicidad de nuestra condición de humanos. Por eso abogo por defenderlos desde la plenitud y la libertad.


*Esta columna fue la primera que publiqué en la revista Vértigo Político #PorUnaVidaSexy, hace justo dos años, en abril de 2019.

Cuentos de maldad (y uno que otro maldito) #LibrosQueMeGustan

Una vengadora anónima, un “Godinez” fuera de serie, un dios pacheco y otros personajes demasiado reales como para ser ficción, y que sin embargo, son protagonistas de historias de la fantasía, son quienes componen el libro que les recomiendo este #ViernesDeLectura: Cuentos de maldad (y uno que otro maldito), de Alma Delia Murillo.

En México la tradición mexicana tiene raíces muy fuertes en el cuento, un género que se escribe mucho, aunque se venda poco (según las estadísticas de lectura). Basta con recordar a autores como Edmundo Valadés, Elena Garro, Efraín Huerta, Amparo Dávila, para relamerse los bigotes y gozar de lo libros que nos legaron.

Y también de los libros de las autoras contemporáneas. El estilo de estos Cuentos de maldad (y uno que otro maldito) es lúdico, pero a la vez furioso; el humor, muy presente en la mayoría de las narraciones, no atenúa otras emociones menos amables, como el coraje, el miedo o la incertidumbre.

Quien lea la más reciente obra de Alma Delia Murillo pasará un rato de ficción honesta con unos cuentos de auténtico oficio literario, ideales para vivir un fin de semana entre derramamiento de bilis y carcajadas.

Arráncame la vida #LibrosQueMeGustan

Una de las más célebres novelas de la literatura mexicana del siglo XX, y uno de los libros que más gocé en la adolescencia, este #ViernesDeLectura recomiendo Arráncame la vida, de Ángeles Mastretta.

Arráncame la vida sucede alrededor de 1950, una época en la que poder y rectitud distaban mucho de ser sinónimos y cuando la voz de las mujeres era un cero a la izquierda. Entonces aparece Catalina, la protagonista, quien desde muy joven manifiesta fuerza, alegría, seguridad y decide enfrentar el arrepentimiento por haberse casado con Andrés Ascencio –un político corrupto, prepotente y asesino– utilizando la energía del erotismo, que explora y lleva hasta las últimas consecuencias en su búsqueda de la felicidad.

El estilo de esta novela es ligero, agradable, con toques de ironía, sarcasmo y comedia. Es el drama de un país en manos del machismo, pero con destellos de esperanza para una vida más equitativa para todos.

Y, para mí, también es un homenaje a todas aquellas Catalinas que con su coraje, valentía y sentido de la justicia fueron y han ido configurando una mejor realidad para las mujeres de este país.

Somoza #LibrosQueMeGustan

Mucho se ha hablado de Anastasio Somoza Debayle, el dictador nicaragüense responsable de tanta represión y sangre, pero en el libro que recomiendo hoy, Somoza, de Ligia Urroz, vemos a un “Tachito” humano, cariñoso, desde la visión de una niña de once años que lo admira y aprecia.

La obra no es una biografía novelada del personaje ni un tratado histórico sobre aquella época en Nicaragua, sino una combinación de ficción y no ficción con algunas conversaciones, lecturas, programas de televisión y sobre todo, el testimonio que hace la autora desde la perspectiva que vivió de los hechos como punto de partida y destino.

Es un libro de fragmentos, empieza con las recreaciones de la conspiración para asesinarlo y el operativo en el que lo ejecutaron, para continuar con los recuerdos de la autora, quien lo conoció viendo películas en la casa o dando paseos por la playa y experimentó incomprensión y disonancia cognitiva: ¿cómo comprender que ese mismo señor amable con el que un día comiste chocolates, puede ser el mismo que provocó la muerte de tantas personas?

El baile #LibrosQueMeGustan

Situado en París a principios del siglo XX, El baile, de Irène Némirovzky, es un festín de emociones desbocadas. Ira, resentimiento, esperanza, frustración,  danzan entrelazadas en una historia breve en páginas, pero exquisita en estructura, descripción de las situaciones y un nudo asombroso, de esos que resultan sorprendentes en sí mismos.

Los Kempf: señor, señora e hija, se mudan a un piso suntuoso y caro, gracias al reciente éxito económico del hombre de la casa, quien pasa de portero del banco, a acaudalado inversionista en un golpe de suerte. Para encajar en el nuevo estatus social y encontrar más clientes deciden organizar un baile. Su hija no se siente entusiasmada por la idea, los intentos de la madre por educarla como a una señorita adecuada para la sociedad en la que ahora viven, las ha convertido en una especie de enemigas… y el baile es la situación perfecta para consumar una venganza adolescente.

Irène Némirovzky, la autora, nació en Ucrania, vivió en París, fue deportada por su origen judío, aunque se había convertido al catolicismo, y murió en Auschwitz durante la segunda guerra mundial. Fue políglota, muy reconocida en su tiempo, creadora que hay que conocer.

La conjura de los necios #LibrosQueMeGustan

La propietaria de un antro de mala muerte, el heredero de una fábrica de pantalones, un patrullero desesperado, un negro con miedo a la policía, ¿una activista social? y una madre consentidora y castrante, son algunos de los personajes que convergen casualmente con Ignatius J. Reilly, un gigante obeso con una peculiar visión del mundo, hábitos de higiene dispersos y delirios de superioridad moral e intelectual en la novela que recomiendo hoy: La conjura de los necios, de John Kennedy Toole.

La conjura de los necios es una obra maestra. En este libro a los personajes más inverosímiles les suceden casualidades y accidentes de lo más absurdos con una lógica cómica y triste al mismo tiempo. Las voces de cada uno están creadas con la precisión de un joyero y terminan siendo un agasajo absoluto para el oído por la diversidad de estilos que el autor escribió en una sola novela.

Situado en Nueva Orleans entre finales de los cincuenta o principios de los sesenta, la historia detrás de este libro es tan interesante como la novela misma. El autor se suicidó en 1969, frustrado con la vida porque a nadie le interesaba su libro. La madre, convencida de que la obra de su hijo era buena, buscó y buscó editor hasta llegar, en 1976, al escritor Walker Percy, editor de una casa universitaria, quien recibió el libro con el fastidio de quien es destinatario de cientos de libros mediocres… para descubrir un prodigio, a un protagonista único, una novela difícil de definir que a fin de cuentas se publicó en 1980 y ganó el premio Pullitzer de novela en 1981.

La conjura de los necios es una novela para leer sin prisa, con la imaginación y el intelecto dispuestos al goce, al asombro y a la carcajada.

Con las piernas abiertas

“Las damas se sientan con las piernas cerradas”, dicen manuales de buenas costumbres. Una mujer con las piernas abiertas es una amenaza para quienes tienen temor del cuerpo, de las sensaciones, de la libertad.

Las piernas abiertas suben escalones, dan zancadas, avanzan de prisa hacia las metas. Las piernas abiertas despiertan el sexo, lo que no quiere decir que por eso lo compartan con cualquiera.

Las piernas abiertas multiplican la vida, aminoran el miedo y devuelven el equilibrio que durante tantos años intercambiaron por castillos de arena.

Las piernas abiertas provocan deseo, permiten la entrada de corrientes de aire, impiden la irrupción de imposiciones absurdas. Sí, una mujer con las piernas abiertas tiene bien colocados los pies en la tierra.

Abre los ojos y observa cómo conquistan su lugar en el mundo.

Mónica Soto Icaza

Seda #librosquemegustan

El erotismo de Seda, del italiano Alessandro Baricco, es un erotismo trágico por lo irrealizable, pero hermoso por la intención y la voluntad. Por eso es mi recomendación para este #ViernesDeLectura.

De capítulos breves y páginas generosas y fugaces y situado a mediados del siglo XIX Seda es la historia de un viajero que después de su primer aventura por el mundo deja de ser esclavo de las circunstancias y se convierte en dueño de su vida.

Con los gusanos de la seda como punto de partida y el recuerdo de una mujer como hito de llegada, este libro conecta al lector con uno de los instintos primarios del enamoramiento: esa obsesión que lo mantiene día y noche pensando en el sujeto de su amor. Y lo que es capaz de hacer por recordarlo hasta la muerte.

Semillas para el Año 2021

Que tus palabras sean ciertas, tus certidumbres tengan raíces; tus sonrisas orígenes verdaderos.

Que la magia se traduzca en creencias sólidas, el amor en los brazos cálidos que calmen la adrenalina de los días, el insomnio en ideas que germinen hacia la belleza.

Que tu cuerpo sea armonía; tus recuerdos texturas suaves; tus nuevas memorias motivos para encontrar la felicidad en los momentos amargos.

Que el miedo sea aliado, la tristeza trampolín, la conciencia de la muerte pretexto para existir con los sentidos despiertos y disfrutar de la hermosura del mundo.

Que tus amigos sean nobles y tus enemigos dignos. Que seas un amigo honorable y un enemigo prudente.

Que el amor por ti crezca. Que la empatía se multiplique. Que la alteridad sea la constante.

Que el 2021 sea un año de paz. Que el 2021 sea un año de salud. Que el 2021 sea un año de ternura. Que el 2021 sea un año de triunfo para la ciencia. Que el 2021 sea un año de victoria para la fe.

Que tus dolores sanen, tus rencores se conviertan en arte, tus animadversiones en raíces para la libertad.

Mónica Soto Icaza

Cuídame de ti #LibrosQueMeGustan

Una novela que sucede entre la introspección y el pasón de adrenalina, este #ViernesDeLectura les recomiendo Cuídame de ti, de mi tocaya y mujer que admiro profundamente, Mónica Salmón.

Cuídame de ti es la anécdota de una casualidad en la que convergen Sofía, una psicóloga con la fantasía erótica de escribir una novela de sexo, y Nadia, quien ha vivido la narración que Sofía puede contar: desenfreno, amores adúlteros, violencia, regocijo carnal. En sus múltiples encuentros en una cafetería, las certidumbres de ambas se ven trastocadas por el descubrimiento de las grandes diferencias que pueden encontrarse en otra persona con anhelos tan similares al mismo tiempo.

Basada en hechos reales, Cuídame de ti está escrita de manera intensa como las protagonistas, con una carga erótica sugestiva y elegante y dos voces que nos hacen recordar que debajo del maquillaje, las pupilas y las sonrisas habitan miedos, dolores, agasajos, belleza y aquello que hace de cada individuo alguien único, porque definitivamente únicas son también todas las historias, por más dolorosas que sean.

Ligeros libertinajes sabáticos #LibrosQueMeGustan

Un libro erótico peso completo: sexy, sugerente, irónico, asombroso, divertido, este #ViernesDeLectura recomiendo Ligeros libertinajes sabáticos, de Mercedes Abad.

Ganadores del VIII premio La sonrisa vertical, estos diez cuentos son un deleite para las fantasías sexuales y la imaginación. Sin caer en la pedantería intelectual y con un roce preciso con la vulgaridad, los relatos de Mercedes Abad son inteligentes, con frases encantadoras y humedecedoras, como “Jadea, amor mío, jadea telefónicamente tu deseo de mí”, e historias que igual combinan la comida y el conflicto existencial, como Una mujer sorprendente y Ese autismo tuyo tan peligroso, mi favorito.

Si quieres pasar un fin de semana con una lectura ligera, pero inolvidable, entonces tienes que leer Ligeros libertinajes sabáticos, estoy segura de que se convertirá en una de tus aventuras erótico-literarias favoritas.

Tus mujeres de mis orgasmos

¡Tengo libro nuevo! Y está fuera de serie (por lo menos para mí), porque jamás había escrito algo tan libre, tan sexoso, tan quiebralímites.

Tus mujeres de mis orgasmos: La vida de algunas personas es como una película porno con cortes para dormir, comer y trabajar.

En Tus mujeres de mis orgasmos, que es libro y experiencia en realidad aumentada, los protagonistas están juntos en un amor adúltero y delicioso; unidos por el placer, regidos por el deseo: la casualidad actuó a favor de su lascivia en común en una noche cualquiera para tomarse de las manos y de todos los espacios de piel disponibles en el cuerpo.

Esta novela breve es un diario íntimo hacia las fantasías de Ella mientras Él le hace el amor con la lengua.

Para este libro quise no nada más imaginar la historia más intensa, explícita y erótica que he escrito para continuar desafiando conceptos como el amor, la monogamia y la libertad, sino leerla al oído de los lectores, quienes por medio de un código QR podrán acceder a contenido exclusivo: el Video-libro, interpretado por mí, que lo pondrá al filo de las emociones más deliciosas.

Próximamente estará disponible: el 15 de diciembre cumplo 41 años y ese día lo lanzaré de manera oficial, con toda la emoción, la alegría y las carcajadas por compartir.

Si quieres este libro impreso, lo puedes adquirir aquí:

Tus mujeres de mis orgasmos

Tus mujeres de mis orgasmos: La vida de algunas personas es como una película porno con cortes para dormir, comer y trabajar. En Tus mujeres de mis orgasmos, que es libro y experiencia en realidad aumentada, los protagonistas están juntos en un amor adúltero y delicioso; unidos por el placer, regidos por el deseo: la casualidad actuó a favor de su lascivia en común en una noche cualquiera para tomarse de las manos y de todos los espacios de piel disponibles en el cuerpo. Esta novela breve es un diario íntimo hacia las fantasías de Ella mientras Él le hace el amor con la lengua. Mónica Soto Icaza lee al oído la historia más intensa, explícita y erótica que ha escrito para continuar desafiando conceptos como el amor, la monogamia y la libertad.

190,00 MXN

O si lo prefieres electrónico para Kindle, lo encuentras aquí:

Tus mujeres de mis orgasmos eBook: https://www.amazon.com.mx/mujeres-orgasmos-M%C3%B3nica-Soto-Icaza-ebook/dp/B08PZB6BG1/Soto Icaza, Mónica: Amazon.com.mx: Tienda Kindle

Plagio #LibrosQueMeGustan

El mundo editorial, con su naturaleza de lobo con piel de oveja, esconde entre líneas las pasiones más sublimes y las perversiones más oscuras del ser humano. Y los seres humanos amamos las historias.

Una de ellas, la del libro que recomiendo hoy, fue recordatorio de por qué me gusta leer: Plagio, de Héctor Aguilar Camín.

Plagio es una novela divertida, altamente disfrutable, que utiliza las múltiples licencias que posee la ficción para hablar de esos temas difíciles que generan antipatías o fans irredentos.

Es la historia de un escritor, sus filias, fobias, aciertos y errores dentro de un universo –el del poder, los compromisos políticos, la falsa modestia– y cómo a final de cuentas los celos intelectuales y carnales pueden destruir todo aquello por lo que se ha luchado, sin importar a quien se arrastre entre las extremidades inferiores.

Con ironía, humor negro y sarcasmo en cada una de sus páginas, esta novela ligera, muy bien escrita y con una estructura cuya simpleza esconde una complejidad extraordinaria es mi recomendación de este #ViernesDeLectura.

Veinte mil leguas de viaje submarino #LibrosQueMeGustan

Este #ViernesDeLectura les traigo sonrisas de nostalgia, hermosos recuerdos, brillo en los ojos y mariposas en la panza en forma de libro. Hoy recomiendo la fabulosa Veinte mil leguas de viaje submarino, de Julio Verne.

Una de las obras de aventuras más memorables de todos los tiempos, cuenta la historia de un barco americano en el que profesor Pierre Aronnax sale en la búsqueda de un monstruo marino que ha provocado múltiples naufragios. El monstruo resulta ser marino, pero no como lo esperaban, sino el submarino Nautilus, comandado por el Capital Nemo, un hombre ingenioso y despiadado que lo hace prisionero junto con su ayudante y el arponero Ned Land y les muestra las maravillas de su invento y algunos lugares míticos, como la Antártida, además de descripciones detalladas de seres submarinos.

Junto con los personajes, el lector también es capturado por esta obra, quien va de asombro en asombro desde las primeras páginas, aunque el lector no quiere escapar, como los personajes del libro.

Considerado como el padre de la literatura de ciencia ficción, Julio Verne predijo algunos de los inventos que se desarrollarían más adelante y aparecen en algunos de sus libros, como las escafandras autónomas, la televisión o los fusiles automáticos, entre muchos otros.

Por ser uno de los libros que todo amante de la literatura debe conocer, y además escrito por un autor fuera de serie, creador de obras como Viaje al centro de la tierra, La vuelta al mundo en 80 días y La isla misteriosa, entre otros, hoy recomiendo un primer acercamiento o una refrescada de memoria hacia su obra, clásica, aclamada y de la que han surgido múltiples adaptaciones para cine, teatro y televisión.

Casadentro y otras memorias #LibrosQueMeGustan

Uno de esos libros breves que lees despacio, y más que leerlos, los percibes, el título que recomiendo este #ViernesDeLectura es uno de mis más afortunados hallazgos de los últimos y pandémicos meses: Casadentro y otras memorias, de Miranda Locadelamaceta.

Escrito en un estilo muy particular, con una combinación entre prosa y poesía, en este libro imágenes, sensaciones y detalles van contando historias, todo desde la intimidad de una casa, el sitio donde la seguridad debería ser la emoción preponderante.

En estas páginas las paredes susurran, las alacenas escuchan, las bibliotecas hablan. Además de Casadentro, el relato principal, se encuentran Domo, doméstico, domesticar; Diccionario de intimidad y Cobertizo, tres narraciones más que van enchinando la piel por su profundidad, su tristeza derramada y sus guiños a lo más hermoso, pero también a lo más terrible de la cotidianidad.

Definitivamente Casadentro y otras memorias es un libro difícil de definir, pero como todo buen representante del arte, deja al lector con una sensación intensa al terminar y múltiples pensamientos suspendidos en el aire para retomar al sentirse con la disposición de ir más allá.

Como una de sus frases que más me gustaron, escrita en Diccionario de intimidad, este ejemplar es breve, pero intenso: “¡Cuánto peso en tan pocos gramos!”. Y justo por eso hay que leerlo.

Confesiones de esta mujer de piernas abiertas

Advertencia inicial: este no es un texto erótico, sino un testimonio de mi camino hacia la libertad.

A los doce años, por un error de percepción (o de franqueza), me supe una mujer fea, gris, sin chiste. Me miraba al espejo más por necesidad de salir menos despeinada, que por encontrar algún placer en la imagen que me devolvía el reflejo: demasiado delgada, la nariz enorme, la piel muy pálida. Y, además, tartamuda.

Una madrugada de franca desesperación porque todas mis amigas de la secundaria ya tenían novio y se les llenaba el buzón del pupitre del Día de San Valentín de rosas y cartas que a mí jamás me llegaron, tomé la decisión de que, si no iba a ser bonita y carismática, no podía darme el lujo de ser estúpida.

Me puse a leer, a buscar conversaciones más profundas, a ver las noticias, lo que mi mente adolescente creyó que podría ayudarme a llenar mis huecos de autoestima y compensar mi poco agraciado físico en un mundo de imágenes. Lo que hace la inseguridad.

Así, me convertí en alguien rebelde, a veces con causa y la mayoría de las veces sin causa. Si las mujeres usaban vestido, yo me ponía pantalones; si había que pintarse las uñas, yo me las dejaba naturales; si era necesario el maquillaje, yo andaba de cara lavada. No veía la televisión ni salía a fiestas.

Mi vida transcurría entre las paredes de mi recámara, con libros, una máquina de escribir y muchos sueños en las nubes. A partir de mi primer novio, a los 14, empecé a tener uno tras otro. Descubrí el poder de la inteligencia, de resultar interesante más allá de los pocos segundos que la gente se tarda en hacerse una idea del prójimo. No importaba que anduviera con huaraches de suela de llanta, encontré mi identidad entre páginas escritas por otros.

Crecí. La frase “No eres como otras mujeres” se convirtió en una constante, una constante que me causaba beneplácito y un sentimiento disimulado de orgullo: había conseguido quitarme de encima los mandatos femeninos impuestos a las mujeres, y sí, me sentía superior por ello.

Pasaron muchos, muchos años en los que tuve más y más novios y ya alcanzaba varios de mis objetivos. Me sentía bien conmigo misma, la sensación de los retos superados me llenaba el alma. Como era, sin arreglarme, tenía tantos pretendientes que empezaba con un novio antes de terminar con el anterior y, además, cuando inició mi vida sexual me descubrí apasionada, con una energía que no se acababa y gran apertura para explorar, para sentir; tenía una seguridad sorprendente hasta para mí.

Hasta que quien yo creí el amor de mi vida se enamoró de otra. Me engañó. A mí, a LA mujer. ¿Cómo era posible? Obviamente ella no me llegaba ni a los talones; para nada era tan culta, interesante ni inteligente como yo, sino una tipa hueca. Claro que él me dijo el típico “ella no es importante, tú eres mejor, fue nada más una aventura” que yo necesitaba escuchar; a fin de cuentas, él no pensaba dejarme y sí, me creí superior de nuevo. Lo que hace el orgullo lastimado.

A raíz de eso escribí mi novela Tacones en el armario. En ella a la protagonista le ponen el cuerno; en vez de echarse a llorar se levanta pronto y decide vengarse de su marido de la manera en que yo creí peor para un hombre: teniendo relaciones sexuales con muchos… y además cobrar por ello… y además gozarlo. Ángela, la heroína, desafía también las características impuestas a las mujeres como femeninas, y ese detalle, más el erotismo con el que narré el libro (necesitaba ser honesto, explícito, totalmente libre de mis propios miedos y prejuicios), lo convirtieron en un best seller que este 2020 cumple 10 años.

En mi enojo y tristeza por el engaño de quien ahora es mi exmarido busqué ponerle el cuerno más veces de las que él me lo había puesto a mí. Yo soy como mi personaje del libro, decidida, irreverente, juguetona, y dispuse de eso a mi favor. Usaba a los hombres como un número más en una lista escrita en las notas de mi celular. No me importaba si eran solteros, viudos, casados, divorciados, ennoviados, si me intentaban seducir, yo me iba con ellos a la cama. No pensaba en las novias o las esposas, ellas no eran mi problema, yo quería divertirme y usar mi libertad a mi conveniencia.

Conocí también a varias parejas swinger, la mayoría con un antecedente de infidelidad de alguno de los miembros, personas que optaron por compartir a su novio o novia, esposo o esposa para tener una relación equitativa. La complicidad y la confianza entre aquellos hombres y mujeres fue otro hallazgo que rompió mis esquemas mentales. Pocas mujeres he conocido con más autoestima que una hot wife. El universo del amor libre se cuece aparte: si todos los involucrados están conscientes de la situación y pueden tolerarla con alegría y salud mental, es un paraíso de felicidad y placer.

Paralelo a ello empecé a presentar Tacones en el armario en muchos lugares, a hablar de infidelidad. Así recibí un eco increíble en gran diversidad de mujeres. Lugar al que llegaba de visita, lugar del que salía con mil historias, la mayoría de mujeres a quienes también habían engañado o habían sido utilizadas para engañar.

Entonces mi sentimiento de superioridad comenzó a diluirse. Aquellas mujeres, algunas más jóvenes, otras más grandes; unas más altas, más bajas, más guapas, más delgadas, de ambientes rurales o urbanos. Todas ellas inteligentes, seductoras, con una fuerza descomunal y un espíritu que no les cabía en el cuerpo. Todas ellas con problemas similares a los míos, con inseguridades parecidas a las mías, con temores como los míos. Todas ellas eran yo, y yo era todas ellas. No pude seguir sintiéndome superior, sencillamente porque no lo soy. Ninguna lo es.

Empecé a rechazar a hombres con novia o esposa; a responder “todas somos iguales” cuando me decían “no eres como las otras mujeres”. Discerní que el aprendizaje de que “las mujeres juntas ni difuntas” sirve nada más para dormir la empatía entre nosotras, que esas comparaciones: “salgo con varias, pero tú eres la mejor”, “estoy con mi esposa por los niños, pero a quien amo es a ti”, “pues ella no se tentaría el corazón por cogerme a mí”, solamente provocan dolor, inseguridad, tristeza, corazones anestesiados. Lo sé porque, así como eso me provocaron a mí, yo lo provoqué también. Y decidí dejar de hacerlo. Hoy para mí esa es la verdadera libertad.

Me encanta el sexo, vaya que sí. He cumplido todas y cada una de mis fantasías y lo sigo haciendo, pero ahora mis términos son diferentes. Ahora sé que mi libertad personal no está por encima del bienestar de otros, que mi búsqueda de placeres no tiene sentido si causo el efecto contrario en otra mujer, porque esa mujer es justo como yo. Ya tuve sexo con tantos hombres que no me interesa seguir haciéndolo si no representa una experiencia significativa. No seré más pretexto ni cómplice de quienes mienten para evadir sus responsabilidades afectivas y sus traumas no trabajados.

Los seres humanos somos seres sociales, nos encontramos y comprendemos a nosotros mismos en la mirada de los otros.

En las miradas de otras mujeres yo renací.

La sombra del viento #LibrosQueMeGustan

Una novela policíaca, de misterios, pero también de locura y amor, La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón es el libro que recomiendo en este #ViernesDeLectura.

Situada en Barcelona en la primera mitad del siglo XX, la anécdota gira en torno a Daniel Sempere, un niño huérfano de madre al que un buen día su padre lleva a conocer el Cementerio de los Libros Olvidados, un laberinto plagado de libros en el que Daniel converge casualmente con un tomo extraño: La sombra del viento, de Julián Carax, un autor desconocido.

Daniel lee la novela de Carax y queda fascinado. Con curiosidad infantil comienza entonces a indagar sobre el autor, a buscar más títulos escritos por él y así se abre en su mundo una historia de traiciones, intrigas, muertes, amores imposibles y secretos que ponen en riesgo su lucidez y su vida.

Escrita de manera magistral con una estructura impecable, a las 575 páginas de este tomo no le falta ni le sobra nada. Para mí esa es la característica más sobresaliente de la novela: en ella no hay cabos sueltos ni personajes casuales; los objetos y la ciudad adquieren vida propia y también influyen en el destino de los protagonistas.

Es una historia para recordar uno de los lugares comunes más comunes de los lugares comunes: la realidad siempre supera a la ficción.

Espera, ponte así #librosquemegustan

Desparpajada, irreverente, de una intensidad adictiva, la novela que recomiendo hoy, Espera, ponte así, de Andreu Martín, fue ganadora del premio La sonrisa vertical, ese mítico galardón que otorgaba editorial Tusquets a lo mejor de la literatura erótica.

Pero lo que no desaparecerá son las obras premiadas, entre las que se encuentran Silencio de Blanca, de José Carlos Somoza o Las edades de Lulú, de Almudena Grandes.

Espera, ponte así, es la historia de obsesión sexual y decadencia de un director de teatro que en pleno montaje enloquece de pasión por una de las actrices, bella, aunque poco talentosa, quien logra desequilibrarlo al punto de poner en riesgo todo lo bueno de su vida.

Está escrita de una manera tan intensa que al leerla es inevitable sentir esos tirones de emoción que provoca la sensualidad rebelde ante los propios límites. El gozo por sus páginas es tanto un gusto culposo, como un deleite estilístico, porque sí, el autor logra un equilibrio perfecto entre un lenguaje impecable y una anécdota perversa que seguro te sacará lúbricamente de tus casillas para terminar con el corazón acelerado y la entrepierna con un dejo de humedad.

De gustos culposos

Las escenas de sexo del Libro Vaquero. Ese fue mi primer gusto culposo. Curiosa de las diferentes manifestaciones periodísticas y literarias, de adolescente cayó una de esas historietas que publicaba editorial Novedades (ahora lo hace HEVI Editores) en mis manos. Con todo el morbo por leer algo no prohibido, pero sí ajeno a la esmerada educación que recibía, descubrí en esas páginas las historias más apasionadas, los diálogos más ingeniosos, las mujeres en topless más exuberantes: la combinación perfecta para que una niña de 14 años comenzara a coleccionarlos, porque por fortuna siempre había números atrasados en los puestos de periódicos.

Un día en reunión familiar se me escapó un “cabrón” frente a mis tíos, entre los cuales se encontraba Alfonso, quien siempre me había tenido en alta estima por mi inteligencia y mi corrección política. En cuanto mi lengua chocó con la parte interna de mis dientes frontales al terminar de hablar, vi cómo el tío abría los ojos como platillos voladores, me miró con decepción y pronunció: “te acabas de caer del pedestal donde te tenía”, a lo que yo respondí: “¿y yo qué culpa tengo de que tú me pusieras ahí?” Mi querido pariente ignoraba que en mi normalmente buen léxico de vez en cuando aparecen palabras altisonantes, las que hoy pronuncio libre de ataduras mentales.

Los gustos culposos surgen de los prejuicios, del miedo a hacer el ridículo, del sentimiento (o la fantasía) de orgullo que implica pertenecer a cierto grupo refinado, culto y educado de la sociedad; existen en función de qué tanta culpa experimentamos al disfrutar de algo que supuestamente no corresponde al lugar que ocupamos, a la imagen que los demás tienen de nosotros.

La culpa es una traición a nuestra autoimagen, a los ideales propios, a la expectativa de los otros, por eso hay que ignorar aquello que nos provoca ese gozo prohibido, como una negación a la verdadera naturaleza que nos habita. 

Sin embargo: está ahí. 

Por eso no le platico a nadie que me encantan los huevitos de chocolate; sí, esos blancos que venden en una bolsa amarilla en el supermercado o en máquinas expendedoras por un peso.

¿Cuántas veces te has sorprendido llevando el ritmo con el pie al escuchar una canción con música adictiva, pero letra ignominiosa; mirando de reojo un capítulo de los programas de televisión que hacen toda una farsa para emparejar personas, y te da coraje si tienes que irte antes de saber si Brayan eligirá a Débora y si Débora le dirá que sí; mirándole el escote pronunciado a una mujer o la entrepierna abultada a un hombre?

Todos somos, además, el gusto culposo de alguien; puede ser del ex, que encuentra irresistible arrancarle el vestido a la fémina perversa que le rompió el corazón, o cuando compañeros del pasado prefieren negarnos ante sus amigos por vergüenza a decir que siguen enamorados a pesar de haber enumerado en diversas ocasiones un detallado y amplio inventario de los defectos por los que nos dejaron (qué oso, ¿no?).

Porque sí, hay que admitirlo: todos disfrutamos de cosas y situaciones que avergonzarían a nuestras madres, hijos o incluso a nosotros mismos, como dejar escapar el chorro de orina en la regadera o masturbarse viendo el video de una orgía, pero a fin de cuentas es sano olvidarse de las convenciones sociales y el autocontrol en algunos momentos para gozar de los placeres de la vida, por más culposos que parezcan.

Por eso hoy quiero preguntarte: ¿qué deleite te abochorna compartir?

*****

Este texto fue publicado originalmente en mi columna Por una vida sexy en la revista Vértigo Político.

(Y sí, subir mis fotos en poses sugerentes para agitar a la concurrencia también es uno de mis gustos culposos…)

Las mujeres de más de 40

Las mujeres de más de 40 vivimos cada día realizando nuestros sueños de niñas. Tenemos pocos temores y muchos aprecios; sabemos emprender el vuelo, pero ponemos los pies en la tierra para estar con quienes amamos en los momentos y lugares precisos.

Las mujeres de más de 40 somos románticas, mas hemos aprendido a escuchar también a nuestro intelecto, lo que nos hace independientes cuando es necesario y solidarias si se trata de secar lágrimas y curar heridas.

Las mujeres de más de 40 además de esculturales cuerpos, hemos forjado esculturales almas; poseemos un brillo misterioso en la mirada, y con certeza digo que más de un secreto para quitarnos la tristeza.

Las mujeres de más de 40 conocemos los tiempos difíciles, sabemos resolver problemas con sutileza; nada es demasiado grande para nuestro ímpetu ni demasiado pequeño como para pasar desapercibido.

Las mujeres de más de 40 tenemos arrugas en la frente y varias canas en el cabello, con orgullo portamos nuestras cicatrices, sobre las que han sanado amores y nacido personas.

Las mujeres de más de 40 elegimos con cuidado los apegos, defendemos nuestra dignidad con humildad y soberbia, seducimos con elegancia y de nuestros dedos surge magia cuando compartimos humedades en la cama.

Las mujeres de más de 40 somos inocentes a voluntad, encontramos la respuesta correcta hasta a preguntas necias. A veces también somos malcriadas; nos regalamos placeres enormes disfrazados de mínimos detalles.

Las mujeres de más de 40 somos expertas en varios artes solo conocidos por nosotras, sentimos la adrenalina de la libertad y jamás dudaremos en lanzarnos descalzas a cualquier abismo, desnudas y con unas alas nuevas.

El extranjero #LibrosQueMeGustan

Uno de mis favoritos desde la adolescencia, este #ViernesDeLectura recomiendo la monumental primera novela del Premio Nobel de Literatura 1957 Albert Camus: El extranjero.

El extranjero es uno de los libros que más he leído a lo largo de mi vida. Empieza con uno de esos párrafos memorables de la literatura universal que cuentan por sí solos una historia: “Hoy ha muerto mamá. O quizás ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: ´falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias´. Pero no quiere decir nada. Quizás haya sido ayer.”

Con una narrativa breve y sin muchos aspavientos, esta obra de ritmo lento y tedio provoca que lo que no sucede en la historia, ocurra en el lector: la indiferencia del protagonista, Meursault, ante la muerte de su madre, ante el amor de una mujer, ante el asesinato de un hombre, ante una sentencia de muerte, hace brincar la empatía de cualquier persona con emociones y sentimientos.

La aparente frialdad del personaje principal, su poco interés por los menesteres de la vida resultan paradójicos al momento de defenderse instintivamente contra un hombre que amenaza con atentar contra su vida. Pero después comprendemos que en realidad lo mueve la inercia y no pasión o idealismo alguno.

Justo por eso es un libro tan importante, porque en este mundo la verdad no siempre triunfa, somos individuos extranjeros y el sentido común es el menos común de los sentidos. Y aunque la literatura probablemente no tenga sentido, por lo menos en un texto así cada quien interpreta lo que se le da la gana. Eso ya es ganancia.

En el nombre del padre y del hijo

A Juan le daba pavor acercarse a la sacristía. Desde que le dijeron que detrás de esa puertita que parecía de oro estaba el espíritu santo, obedeció con devoción absoluta e involuntaria el letrerito de puño y letra del Padre Tarcisio: “prohibido el paso a toda persona ajena a esta Iglesia”. Le preguntó a su hermana qué significaba eso de “ajeno”, porque a él le sonaba medio diabólico, pero sólo consiguió que su hermana riera a carcajadas y lo mandara a buscar la palabra al diccionario. Como si en la escuela la maestra tuviera la delicadeza de enseñarle a usar un diccionario, si a duras penas les enseñaba a escribir. Y de preguntarle a mamá ni hablar; si no estaba maquillándose las pestañas, no despegaba los ojos del teléfono que le regaló el Padre Tarcisio como premio por recolectar tan buenas limosnas en las misas. Así que entre el espíritu que estaba escondido ahí y la palabra diabólica en la puerta, Juan mejor ni se acercaba a la sacristía.

La sacristía de la que hablamos, con una puerta de madera tan grande y tan pesada que se miraba descontextualizada junto a la construcción adyacente, se encontraba en los terrenos de una Iglesia blanca con una torre que ni siquiera se alcanzaba a ver desde la carretera. Era la iglesia de un pueblo pequeño, enclavado en alguna montaña, demasiado lejos de Dios y cerca de las ambiciones de las autoridades clericales y de los dueños del poder de decisión de los usos y costumbres del lugar.

Todos los domingos antes de la misa de 12 los tres acólitos que le ayudaban a Tarcisio se echaban un “chin, chan, pú”, para ver a quién le tocaba auxiliar al Padre con la sotana. Los otros dos siempre se quejaban de que Juan nunca perdía, pero ignoraban que el miedoso Juan, además del temor, tenía la habilidad de recordar los patrones en las posiciones de las manos que elegían sus contrincantes, y así salía siempre victorioso.

Pero como siempre y nunca son las palabras más traicioneras del mentado diccionario que tanta gente no sabe usar porque se supone que deberían enseñarlo en las escuelas y las maestras no lo hacen, esa mañana Juan se distrajo rascándose un piquete en la pierna, y se despistó en el último round. Cuando cerró el puño para hacer “piedra”, se encontró con la mano extendida del acólito contrincante, quien pronunció las inocentes palabras que convertirían a la vida de Juan en suelo lleno de nueces maduras: “papel envuelve a piedra, ¡perdiste!”.

Los párpados de Juan tardaban más de lo normal en parpadear, se quedó parado con los ojos enormes, sordo a las risas y hurras de los otros dos acostumbrados a perder. Sentía las piernas agarrotadas, y sus manos se empezaron a convertir en agua más caudalosa que la del río junto a la casa que compartía con su mamá. Todo por culpa del tonto mosquito que eligió la parte más delicada de su pierna para degustar la deliciosa sangre que corría por sus venas justo en ese instante. 

Sintió cómo la palma de una de las manos de los otros niños se posó con nula delicadeza sobre su mollera. Caminó muy despacio, arrastrando mucho los pies, y de ahí al piso frente a esa puerta muy grande de madera con el letrero colgado con una tachuela.

Juan había escuchado por chismes de los sacristanes y las chismosas que rondan por todos lados, que antes de la misa de 12 se escuchaban sonidos extraños adentro de la sacristía, pero como él jamás se acercaba, no le había tocado escucharlos nunca.

Entonces la curiosidad pudo más que el miedo, y se acercó, olvidándose del espíritu santo y de la palabra “ajeno” del letrero y del peso brutal de la sotana y del fracaso en el “chin, cham, pú”. Giró la manija.

Lo primero que vio fue una espalda desnuda, a la que seguían unas nalgas sobre el escritorio metálico. Una mata de pelo castaño caía, no muy larga, sobre los hombros. 

Al avanzar un poco más, vio al padre Tarcisio, sin camisa, que empujaba la pelvis hacia el escritorio y aventaba la espalda hacia atrás. Detrás del padre estaba un señor que Juan había visto algunas veces en el edificio de gobierno, vestido con un sombrero café, prenda que en ese preciso momento descansaba en la cúspide del perchero junto a la puerta desde donde Juan miraba, que chocaba con la espalda de Tarcisio. Abrazando a ese señor, también por la espalda, estaba otra señora de pelo castaño y ojos muy maquillados que a Juan le resultó tan conocida que no encajaba con la situación, y que al ver que su hijo la miraba en esa escena tan comprometedora, pegó un grito tan fuerte que las otras cuatro personas en la habitación, Juan incluido, corrieron hacia direcciones distintas, los adultos buscando la primera prenda de ropa que encontraran, el niño para cruzar la puerta de la sacristía, a la que en ese momento sí juró, no volver a entrar jamás.

Mientras corría para alejarse de ahí lo más pronto posible, Juan todavía alcanzó a escuchar la tan conocida voz que tantas canciones de cuna le cantó antes de que cumpliera los ocho años: “¡Tarcisio, alcanza a tu hijo!”.

Cuando conoció la respuesta a esa pregunta que había hecho mil veces: “Mamá, ¿quién es mi papá?”, Juan sólo pudo pensar en la vergüenza que debió darle al pobre Espíritu Santo, escondido detrás de la puertita que parece de oro, estar en el mismo cuarto donde sus papás y los otros señores hacían lo que los adultos normales hacen con las puertas cerradas con seguro.

*Foto de Anna Shvets en Pexels

Matinal

Dos dedos en mi vagina. Desperté. Su nariz rozaba la mía. Arqueé la espalda. Sonreí. Metió la lengua entre mis dientes. Mis pezones perforaron el vestido. Las bragas recibieron una ola súbita. Gemí. Dormía en la sala. La fiesta de anoche me dejó moribunda. Reviví del sueño para morir de nuevo. Para convertirme en géiser, en vencedora y trofeo. Los pies en punta. Satín en los muslos, las rodillas, los tobillos, el piso de madera. Fauces que bucean. El vestido trepa y se fuga. Palmas en las tetas. Saliva en el ombligo, en la línea de la vida. Entre los pechos. Areolas en pugna. Voz que rebota en las persianas. Vértice abierto, cadera oscilante. Remo en el agua. Ojos bien abiertos. Ascenso y descenso en gol pe te o. Palmas de las manos en respaldo. Rodillas en la piel del sillón. Ofrenda a la estatua que penetra un río subterráneo para clavar su bandera en territorio conquistado que conquista al conquistador.

Or
gas
mos
en
grito.

Adicción a las sustancias de tu cuerpo.

Salvar el fuego #LibrosQueMeGustan

Este #ViernesDeLectura recomiendo la novela de moda de uno de los autores más queridos en México: Salvar el fuego, de Guillermo Arriaga, ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2020.

Historia policíaca, política, culturosa, de amor, cuenta el encontronazo de dos mundos: el penitenciario, donde crimen, venganza y muerte son las constantes, con el de la clase alta de la Ciudad de México, donde todo es finura, posibilidades y mucho tiempo para ser infelices.

Con dosis altas de descripciones sensoriales, tiene la habilidad de transportarte con el olfato, el oído, el tacto a la piel de sus protagonistas: José Cuauhtémoc y Marina, quienes a lo largo de la trama se transforman en sentido inverso: él se dulcifica, ella se enrudece.

Escrita en diversos tiempos y narrada desde la primera, tercera y la no tan usual segunda persona, las palabras elegidas para configurarla son exactas. Como otras obras de Arriaga, Salvar el fuego es larga, densa, con enormes capítulos de contexto para la trama, diversos recursos, como los trabajos de un taller literario que toma José Cuauhtémoc con otros reos, y la historia paralela de Francisco Cuitláhuac, el personaje más sólido.

Pero sobre todo es un libro encantador en el sentido amplio de la palabra: atractivo y tan impactante que orbita durante varios días en la memoria, y además te embruja con su estructura: quieres terminarlo de una sentada, lo cual es un buen reto por su gran extensión (lo leí en Kindle, donde el tiempo de lectura típico es de 13 horas y 14 minutos).

Por eso es uno de los #LibrosQueMeGustan

Autoconjuro de madrugada

Desde niña sé que soy una mujer rara. No soy políticamente correcta ni anarquista. Ni celosa ni partidaria del drama, pero no permito, bajo ninguna circunstancia, que las ofensas se queden en el silencio. Como soy demasiado equilibrada para ser artista, escribo mis desequilibrios y los comparto en poesía.

Ayer fui mala esposa, hoy soy una soltera corregida y aumentada. En ocasiones una mala madre y casi siempre la mejor que conozco. Sé que mi cara no es la más linda ni mi cuerpo el más escultural, pero son los únicos que tengo, y los amo con sus poros abiertos y estas piernas de muslos abundantes que han caminado conmigo casi la mitad del mundo.

Dicen que soy sensual y estoy de acuerdo: me gusta el sexo y lo hago sólo con quien se me da la gana y cuando quiero. He sido más generosa que egoísta, en ocasiones mucho más de lo que otros merecían. He tenido la cartera vacía y también llena, sé que esa precisa circunstancia depende nada más de mí.

Me gusta detenerme a mirar el cielo durante varios minutos al día, escuchar conversaciones ajenas en lugares públicos, sonreír a extraños por curiosidad pura.

Confieso que me enamoro fácil, que me asombro fácil, que no me gustan las complicaciones y huyo de los problemas, por lo que es probable que jamás logre algo demasiado “importante” en la vida. Estoy tan segura que después de la muerte está la nada, que converso con mis muertos, aunque sean sordos. No comprendo a quienes no creen en Dios, pero no me peleo con nadie por lo que cree o deje de creer: seguramente ellos tampoco me comprenden a mí.

Como soy todo lo que tengo, valoro cada instante que comparto conmigo, y si al mismo tiempo coincido con familia y amigos, entonces la felicidad se multiplica.

Me llamo Mónica y me gusta la vida. Cuando yo muera, no habrá quien se lamente por mis sueños sin cumplir o mis días sin gozo, porque no existen: he vivido sin miedo, amado sin medida; he hecho el amor con magia y conjurado mi presente, que se convierte en un futuro lleno de luz.

Para escribir #porunavidasexy

Para escribir mis historias paso más tiempo frente a otras personas, en la calle u otras pieles, que frente al escritorio. Por eso escribo tanto a mano, porque me gusta la sorpresa de sentarme en la banca de un parque y trazar mundos en las páginas de mis cuadernos pendiente de los enamorados que se besan acurrucados en el pasto; de la faena del señor que vende jugos y fruta picada; de las carcajadas del niño que juega a la pelota con su madre; del hombre que ha adoptado la banca de ese mismo parque como hogar y barre las hojas, la basura y las pesadillas cada mañana.

Para escribir mis horas transcurren más frente a libros de otros, que frente a mis letras. Comparto la vida a veces con el caos, en ocasiones con la paz. Siempre con el amor. Me interesa más que mi legado sea un orgasmo en la imaginación de los desconocidos, que miles de páginas de mis “obras completas” en una biblioteca.

Porque la vida es para usarla mientras sea posible, para que al morir las palabras sean de gozo, de gratitud, de satisfacción. Para que cada nuevo amanecer sea esa nueva oportunidad de crear la obra que permanecerá el día de ya no despertar.

Porque así de fugaces e inmortales somos los seres humanos.

Hembra humana…

Soy un ejemplar de la raza humana,
hembra mestiza;
mis orgasmos son silenciosos,
poseen la humedad milenaria
de mis realidades antiguas;
sé que en mi historia de almas
siempre he sido mujer,
me lo dijo un sueño de niña,
me lo dice la sabiduría de pieles
que se conocen
sin haberse visto jamás.

Prefiero la nieve de limón blanca,
el regocijo de escuchar las gotas de lluvia
chocar contra cualquier superficie.
Me gusta decirle su hermosura
a quien considero hermoso
y prefiero el silencio
cuando de mi boca amenazan
con salir balas en vez de palabras.

Admiro a las mujeres de tenacidad incorruptible,
de ojos que esconden secretos
para salvar tristezas;
a los hombres que cambian pañales
con la misma destreza
con que llevan a cabo estados financieros
y proyecciones de ventas.

No me gustan las religiones,
pero amo a Dios;
ni los políticos
cuando sólo son políticos;
aborrezco la injusticia
y prefiero las verdades
a las mentiras piadosas.

A diario me miro al espejo en las noches
y el reflejo me susurra que si muero mañana
mis huellas ya no serán de arena.
Desde que escucho esa voz
tengo predilección por los deportes extremos
y por cumplir mis promesas.

Creo en los fantasmas,
en la vida después de la vida,
creo en lo que puedo lograr por mí misma,
y también creo en el talento de otros.

Tengo un brazo izquierdo diestro
y un derecho zurdo,
dos ojos que miran bien de cerca
y de lejos.
Un cuerpo sano
que ha dado a luz dos veces
y más de cinco sentidos
para percibir el Universo.

Escribo poemas en los cuadernos
y en las horas,
soy buena para deleitarme
y mala para sufrir,
amo amar
y no conozco el odio,
aunque estoy segura
que me he acercado a él algunas veces.

Soy una hembra humana afortunada,
con finas arrugas en los ojos
por haber sonreído tanto
y llorado tan poco.

Mónica Soto Icaza

La belleza del marido #LibrosQueMeGustan

Una historia de amor y desamor que no es una novela, pero tampoco un cuento, pero tampoco un poemario, definida por la autora en el subtítulo como: un ensayo narrativo en 29 tangos. Eso es La belleza del marido, de la escritora canadiense Anne Carson, un libro difícil de definir, pero fácil de disfrutar.

Esta obra no es una más sobre amor fallido e infidelidad. Su estructura, el desorden temporal, la poesía en las palabras lo ha convertido en una de las obras maestras de la narrativa actual. Cada capítulo tiene un epígrafe de Keats, a quien la autora dedica el libro.

Un aspecto muy sobresaliente son sus frases memorables, como: “El deseo al cuadrado es amor y el amor al cuadrado es locura. La locura al cuadrado es matrimonio”, y que fue ganador del premio T.S. Eliot de poesía.

Me gusta este libro por su sentido del humor algo ácido, por lo novedoso que resulta leer algo con un lenguaje propio, por la honestidad de sus planteamientos porque sencillamente la protagonista confiesa que sí, se enamoró de su marido por la belleza física, y fue esa belleza física la que finalmente los llevó al divorcio y la perdición.

Eso sienten los astronautas cuando vuelven a la tierra #LibrosQueMeGustan

La habilidad de contar y describir lo terrible con una configuración de palabras que roza la belleza. Eso es lo que me asombra de la narrativa de Jorge Meneses, autor de Eso sienten los astronautas cuando vuelven a la tierra, el libro que les recomiendo este #ViernesDeLectura.

En un país como México, rico en tradición de cuento y cuento breve, con autores como Edmundo Valadés, Amparo Dávila, Juan José Arreola, Juan Rulfo, la publicación de un libro de relatos es un motivo de celebración, y más si el autor es joven y con un talento fuera de lo común.

Con seis cuentos, en este tomo podemos encontrar temas como el secuestro, la pobreza, la injusticia, el abandono, pero también la redención y los golpes de suerte.

El estilo de Jorge Meneses deja ver que le gusta jugar con los vocablos; en sus historias aparecen seres mundanos y aparentemente mágicos que sufren vueltas de tuerca. Y como las mejores narraciones, los finales son sorpresas que dejan al lector con el rastro de las emociones durante un buen rato al terminar de leer.

Por ser una publicación independiente con una calidad que estoy segura trascenderá los años, hoy recomiendo Eso sienten los astronautas cuando vuelven a la tierra, de Jorge Meneses. Publicado por La tinta del silencio.

Acto de fe

La vida es un acto de fe. A veces te quiebra como rama o te eleva hacia el cielo como hoja y te permite conocer algunos milagros. Usa sus mejores ropas para iluminar los días nublados, y de repente deja un charco en el suelo para que resbales y aprendas a mirar los días de sol.

Cuando te conviertes en maniquí la vida se encarga de colocarte un corazón en el pecho, de golpearte con un dedo en el hombro para señalar los caminos que tienen tu nombre.

Tan maravillosa es la vida que es cielo abierto y también pozo sin fondo, te deja nadar en agua fresca y zambullirte de placer en el ensueño antes de permitirte despertar.

Por eso los días exigen romper las reglas que quieren romperte, abrazar a quien pretende ahorcarte; tener buenos deseos para los que odian. Ha llegado el tiempo de escuchar a la luz: abandona las armas y abre los brazos a la libertad.

Celebrar el pensamiento #LibrosQueMeGustan

Algo de lo que me embruja de leer es el hallazgo de ideas dejadas por el autor, intencional o accidentalmente, para sumar a la sabiduría universal, por eso cuando me regalaron el libro que recomiendo hoy se volvió uno de mis indispensables.

Celebrar el pensamiento, de la maestra, escritora, pensadora, antropóloga, filósofa Ikram Antaki es una compilación de frases, citas, aforismos, extractos. La característica de los fragmentos de textos es que no se trata de la típica reflexión motivacional, sino de rescatar para la posteridad aquellas ideas que Antaki encontraba en sus lecturas y le parecían valiosas para compartir.

Los planteamientos están clasificados temáticamente: amor, derecho, historia, inteligencia, pueblo, razón, voluntad, etcétera, de autores como Kant, Comte, Maquiavelo, Chesterton, Hegel, y decenas más. Al final viene un índice de las obras de donde surgieron, que también puede ser una lista de libros por leer.

Por ser un libro diverso y lleno de hallazgos emocionantes, hoy les recomiendo Celebrar el pensamiento, de Ikram Antaki en #ViernesDeLectura

La catedral del mar #LibrosQueMeGustan

Un libro monumental como la catedral de Santa María del Mar, cuya construcción es el pretexto para esta novela, hoy les recomiendo la primera obra del abogado y escritor español Ildefonso Falcones: La catedral del mar.

Cuenta la historia de la familia Estanyol, primero del padre, Bernat, para mostrarnos al verdadero protagonista: Arnau, un personaje inolvidable en el que la fuerza, la honestidad y la inteligencia habitan de manera equilibrada, sin restarle valentía. Es un héroe de leyenda épica.

En esta obra, situada en la Barcelona de la Edad Media hay injusticia, aventura, romance, intriga, violencia y todas las pasiones humanas, por lo que se ha convertido en uno de los grandes best sellers de la literatura española. Ha sido tan inusitado su éxito que ya hay película y hasta serie de televisión. Tiene una continuación, Herederos de la tierra.

Por ser una novela que te atrapa desde las primeras páginas por su agridulce argumento, este #ViernesDeLectura recomiendo La catedral del mar, de Ildefonso Falcones en #LibrosQueMeGustan

El corazón de piedra verde #LibrosQueMeGustan

Hoy quiero recomendarles el libro que a los 14 años me hizo adicta a leer: El corazón de piedra verde, de Salvador de Madariaga.

Esta vasta novela es enorme en páginas, aventuras, historia, pero sobre todo, en el encuentro de dos mundos que colapsaron para crear uno nuevo.

Es una narración de contrastes que describe la vida en España, la vida en el México prehispánico y el consabido encuentro entre ambas culturas, mientras también cuenta la historia de amor entre Alonso y Xuchitl, como una representación del nacimiento del mestizaje, una versión enriquecida de culturas y puntos de vista.

En sus casi 800 páginas el lector encontrará una versión romántica, agradable y ligera de la Conquista, sin dejar de lado el conflicto y la crudeza de algunas de las anécdotas que cimbraron la realidad de los antiguos pobladores de las tierras sobre las que caminamos hoy.

Es una obra que emociona, enoja, provoca suspiros y hallazgos con la propia vida.

Por ser una lectura gozosa e inolvidable que deja eco años después, este #ViernesDeLectura recomiendo El corazón de piedra verde, de Salvador de Madariaga en #LibrosQueMeGustan

Enciclopedia de malos alumnos #LibrosQueMeGustan

¿Qué tienen en común John Lennon, Alejandro Dumas, Salvador Dalí, el conde de Buffon y Charles Darwin?

Para descubirlo hay que leer el libro que recomiendo hoy: Enciclopedia de malos alumnos y rebeldes que llegaron a genios, de Jean-Bernard Pouy, Serge Bloch y Anne Blanchard, un tomo ideal para niños y adultos inquietos e incomprendidos que descubrirán las historias de algunos de los grandes genios de la humanidad.

A Agatha Christie, por ejemplo, cuando era niña le regalaron un perro para que no leyera tanto… pero ella se las ingenió para escabullirse en la biblioteca.

Walt Disney fue muy mal alumno, todo el tiempo dibujaba, igual que Picasso: la queja de los maestros era que se la pasaba trazando palomas y corridas de toros. Como Dalí, que también se aburría a montones en la escuela.

Albert Einstein era un rebelde nato, desde los siete años amó la irreverencia.

Alejandro Dumas era desordenado e impulsivo… y a los 12 años todavía no sabía leer.

El común denominador de estos personajes fue la curiosidad, una tan intensa que al encontrar respuestas lo único que surgían eran más preguntas. Todos eran grandes observadores de su entorno.

En cuatro páginas por celebridad, los autores narran, en ocasiones como si el aludido hablara con el lector, la niñez y juventud de estos artistas, políticos y científicos de una manera divertida, muy humana, que provoca ganas de saber más.

Otros genios que aparecen son Honorato de Balzac, Charlie Chaplin, Leonardo da Vinci, Alexander Graham Bell y Jack London, en total 28.

Este libro es un pretexto encantador para acercarse a la vida de las personas que cambiaron el rumbo del mundo, y por eso lo recomiendo en este #ViernesDeLectura.

#LibrosQueMeGustan

El amor dura tres años #LibrosQueMeGustan

El mito del amor romántico es uno de mis temas favoritos y por eso hoy quiero recomendarles: El amor dura tres años, de Frédéric Beigbeder, una novela autobiográfica que rezuma ironía, humor negro y los destellos de sabiduría que quedan después de haber sufrido por amor.

Empieza con la frase: “El amor es un combate perdido de antemano” y con ella inician también las confesiones del autor a través del personaje principal: Marc Marronier, un escritor/publicista que ha caído en depresión y excesos después del divorcio, pero descubre que en realidad no sufre por el desastre matrimonial con Anne, su exesposa, sino por la imposibilidad de vivir libremente el amor con Alice, su amante y motivo del divorcio.

Lo leí en un día, entre sonrisas de complicidad, pedradas esquivadas con estilo y una sensación agridulce acerca del matrimonio, la infidelidad y el poliamor involuntario.

Es una historia sencilla narrada de manera magistral, llena de ideas, humor negro y frases memorables, sin duda un libro perfecto para entretenerse y recordar que el miedo a la felicidad es el peor consejero del amor.

Por ser un hallazgo divertido para acompañar unas horas de cuarentena este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan recomiendo El amor dura tres años, de Frédéric Beigbeder.

Consideraciones antes de publicar un libro

Nota previa:

Estas recomendaciones están basadas en mi experiencia, mis errores, aciertos y golpes de suerte como editora y escritora independiente y sujetas a cambios y ampliación por nuevas experiencias.

  1. Escribe sin pensar demasiado, sin presión, sin censura, sin fijarte en la gramática o la ortografía, sólo escribe. Una vez que termines, corrige con lupa y a conciencia.
  2. Por cada puerta que se cierra, pueden abrirse muchas más. La carrera del escritor es de resistencia, tenacidad y, sobre todo, pasión.
  3. En ocasiones es difícil saber cuándo el texto ya está terminado, por eso es recomendable dejarlo descansar en un cajón, sin verlo para nada ni pensar en él al menos por unas tres o cuatro semanas. 
  4. Tu familia, desde tu mamá hasta tus parientes lejanos, leerán tu libro y te dirán que es magnífico. Ponlo en duda: el cariño puede nublar su objetividad.
  5. Tu libro va a gustarle a mucha gente y otras personas van a odiarlo. No gastes tu energía en preocuparte por eso.
  6. Registra tu libro antes de mandarlo a dictamen a alguna editorial o a concursos.
  7. Somete tu obra a concurso antes de buscar publicarla, sobre todo si se trata de géneros literarios: novela, poesía, cuento, ensayo, teatro, porque de esta forma tienes más posibilidades de llamar la atención de las editoriales.
  8. Ten claro el tipo de libro que quieres publicar, así caminarás sobre suelo sólido y no sobre sueños guajiros.
  9. Es básico conocer cuál es el mercado de tu libro, qué tipo de libro es, antes de mandarlo a una editorial.
  10. Investiga qué tipos de libros publica la editorial a la que piensas enviar tu libro. Normalmente esa información aparece en su sitio web.
  11. Escucha con apertura los comentarios y sugerencias sobre el texto, y luego deshazte de los que no le aporten algo.
  12. Cuando escribes un libro y quieres publicarlo la suerte es un factor importante, pero mucho más determinante será el trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y el desafío a tus miedos y prejuicios.
  13. Aléjate de los editores que te adulen demasiado, sobre todo si en esa editorial tienes que pagar por publicar tu libro.
  14. Precisa por escrito todos los acuerdos a los que llegues con el editor.
  15. Firma siempre un contrato de edición, sin miedo ni reparos a lo legal. Te puedes salvar de muchos problemas. 
  16. Los únicos Derechos que puedes transferir al editor o la editorial son los Derechos Patrimoniales.
  17. Si vas a invertir en la impresión del libro, no cedas tus Derechos Patrimoniales. A menos que recibas un pago o hagas un intercambio, si tú pagas por hacer el libro es ilegal y absurdo que los transfieras.
  18. Si vas a transferir tus Derechos Patrimoniales fíjate por cuánto tiempo. Algunas editoriales los reservan dos, cinco, siete años, a veces, más tiempo y, normalmente, son ellos quienes fijan la vigencia. Al negociar tu contrato toma en cuenta que a mayores beneficios (en promoción, difusión, distribución, presentaciones, regalías, etcétera), mayor tiempo. Si tú tienes que pagar por todo y encargarte de la mayoría de los asuntos mencionados, no los transfieras.
  19. En caso de dudas siempre es mejor consultar a un abogado o acercarse a las oficinas del Indautor.
  20. Aunque te conviertas en un escritor auto-publicado en plataformas digitales o impresas, siempre busca asesoría de un editor o corrector de estilo. El gran problema de esta época es la cantidad de autores que no publican sus libros con rigor, lo que lleva a que no tengan el éxito que esperaban.
  21. Si vas a llevar tu texto directamente a una imprenta, pregunta (y constata que te estén diciendo la verdad) si ellos realizan directamente el trabajo o si lo maquilan. Pide muestras de otros libros que hayan hecho.
  22. Cuando termines de escribir tu libro imprime la versión final para revisarla. Es común que en la pantalla se oculten los errores.
  23. Los lectores tienen un radar de libros malos, trabaja en el tuyo lo suficiente como para que le den una oportunidad.
  24. Algunas editoriales independientes trabajan más como imprentas, solo diseñan e imprimen en libro y te los entregan para que tú te encargues de difundirlos y venderlos.
  25. Antes de pagar para que una editorial independiente (de aquellas en las que tú debes invertir dinero) te publique tu libro, somete el texto a corrección de estilo y luego a concursos. Cuando empiezas, abona más prestigio ganar un concurso o una beca, que tener un libro.
  26. Para saber si un editor o editorial va a cumplir con lo que promete, investiga si ya ha trabajado de esa forma con otros libros o escritores, si distribuye en las librerías que dice, si conoce a la gente que declara conocer; si ha logrado con otros títulos lo que asegura logrará con el tuyo. No confíes a ciegas.
  27. Trabajar en la promoción del libro es importante, así como también lo es el uso de las redes sociales, blogs y otras plataformas para darte a conocer; pero cuida de no pasar tanto tiempo promoviéndote de forma tal que pierdas las horas que puedes ocupar para hacer lo tuyo: escribir.
  28. Lo más probable es que estés inconforme con el trabajo que desarrolla tu editor o la editorial respecto a la difusión y distribución del libro, así que lo mejor es relajarse y tener una buena actitud para recibir lo que sale bien y tolerancia a la frustración hacia lo que no resulta como lo esperabas.
  29. Toma en cuenta que los medios de comunicación buscan hablar sobre temas de interés general, así que, si tu libro no trata sobre algo novedoso, polémico o de actualidad es difícil que centren su atención en ti. Aunque no imposible.
  30. Cuando eres un autor desconocido el trabajo de promoción será doble, porque hay que dar a conocer tu libro, pero también a ti.
  31. Es lógico que tendrás expectativas respecto a la publicación de tu libro, pero es mentalmente sano recibir lo positivo que llega como si fuera una hermosa sorpresa, y trabajar por lo que no resultó así.
  32. Al momento de negociar tu contrato toma en cuenta que tendrás acuerdos y desacuerdos: tanto la editorial como tú deben ser flexibles para llegar a un convenio satisfactorio para ambos.
  33. Cuando decides publicar tu libro deja de ser un poco tuyo y se vuelve, afortunadamente, pertenencia del lector.
  34. Si decides hacer público tu libro, también tienes que decidir trabajar por él todo lo que sea necesario. Ya seas tú o alguien más quien invierta en la publicación, existe un riesgo de capital, trabajo y esfuerzo por tu obra. Eso se agradece y valora.
  35. Se debe realizar el Depósito Legal de dos ejemplares de la edición: uno se va a la Biblioteca Nacional y otro a la Biblioteca del Congreso de la Unión.
  36. Por más éxito que tengas nunca olvides cómo era todo cuando iniciaste.
  37. Cuando seas de la generación de los autores consagrados, no te conviertas en quien cree que la literatura ha muerto y todo era mejor antes. No hay generación que no haya pensado eso.
  38. No creas promesas de nadie hasta que sean una realidad.
  39. Atrévete a romper algunas reglas y lleva a cabo las locuras que se te ocurran para llamar la atención sobre tu libro. En la literatura todavía queda mucho campo virgen por explorar.
  40. ¡Prepárate para una de las experiencias más emocionantes y enriquecedoras de tu vida!

Esas recomendaciones forman parte de mi libro Libera tus libros. El arte de hacer y vender libros en México. Si quieres saber más sobre él da click aquí:

Hija de la fortuna #LibrosQueMeGustan

Una novela de romance, aventuras, situada en la época de la fiebre del oro en California, Hija de la fortuna, de Isabel Allende, es mi recomendación de hoy, #ViernesDeLectura.

Eliza Sommers es una joven chilena, huérfana, que vive con sus tutores en Chile. Como buena adolescente romántica se enamora del hombre incorrecto para los cánones de la época: Joaquín Andieta, empleado de su protector, y como el destino no siempre es chocarrero, Joaquín también se enamora de ella.

Prendada y preñada de amor, un día Joaquín le anuncia que se irá a California a buscar oro, y ella no puede acompañarlo. Sola y desesperada decide huir de casa y se embarca escondida en la bodega de un barco para perseguir a su amor sin saber que aquel viaje transformaría su vida en un cúmulo de lágrimas, aventuras y descubrimientos, sobre todo de sí misma.

Esta novela me gusta por la narración equilibrada entre la historia de aquella época del siglo XIX, el apasionamiento de la protagonista y los sucesos que experimenta, todos ellos encaminados a crear una heroína única e inolvidable que lo que finalmente conquista, es la independencia y la libertad.

Por haber marcado mi vida cuando la leí, hace unos 20 años, Hija de la fortuna, de Isabel Allende es mi recomendación de #LibrosQueMeGustan para #LetraH de El Heraldo Radio.

Confesionario erótico de una libidinosa irredenta

1.

Soy una mujer excepcionalmente lúbrica. Me gusta el sexo desde muy joven. El reconocimiento al deleite que me causa inició como lo mejor de la vida: por azar. Tenía 12 años. Clase de educación física en la secundaria. El colegio se inscribió en el concurso interescolar de baile y tres días de la semana daban clases especiales de danza a las adolescentes seleccionadas, entre ellas yo.

La escena se desarrolló en el gimnasio. Dieciocho niñas acostadas en el suelo. Yo vestía los shorts del uniforme de deportes. Llegó la hora de las abdominales para fortalecer el bajo vientre. La maestra gritaba enérgica: Uno, dos, tres, cuatro. Estiren bien las rodillas. Cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once. No se detengan. Doce, trece, catorce. La que pare va a tener que iniciar de nuevo. Quince, dieciséis, diecisiete. Muy bien, ¡sigan así! Dieciocho, diecinueve. En el veinte mi audición se redujo como cuando en carretera cambias de altitud intempestivamente. Veintiuno. Veintidós (léanse con un sonido sordo y un suspiro ahogado en medio). Veintitrés y el lugar donde algunas veces había cólicos menstruales se contrajo con un impulso dulce que una triada de segundos después se liberó, dejando a su paso una humedad copiosa en el puente de algodón de mis calzones de púber. Las uñas clavadas en el suelo. Los ojos cerrados. Las rodillas se estiraron fuerte y luego se fueron doblando lento. Los pies en el piso. El ¡Mónica, empieza de cero! La sangre trepó a mi cara. El volumen habitual volvió a mis oídos. Perdí la cuenta de abdominales y me estiré como estrellita de mar sobre las tablas. 

Esa mañana en el salón de gimnasia de la secundaria hallé una de las pistas del rumbo que habría de tomar mi vida, y claro, inició mi adicción al abdomen plano.

2.

Me decidí por la literatura erótica porque los libros y el sexo son lo que más me gusta, así que tenerlos juntos me resulta, por decir lo menos, orgásmico. Cualquier mediodía de cualquier época del año me sirvo un café, un tequila o un vodka tónic y me siento frente a la computadora a narrar una fantasía o un recuerdo delicioso. Lo primero que me asombra es la cantidad de universos que pueden crearse en las setenta y ocho teclas de mi ordenador rosa con pantalla retina de once pulgadas, mi pequeño capricho de escritora con pocas manías y una estabilidad mental y emocional inusitada para un artista. El segundo asombro proviene de la vista que miro desde mi ventana: un panorama mitad cielo, mitad síndrome de acumulación compulsiva de edificios, avenidas y jacarandas que es capaz de inspirar hasta al más insensible.

La secuencia acontece, teclazos más, minutos menos, así:

Los personajes, un hombre o una mujer, o tres hombres y una mujer, o dos mujeres y seis hombres, se ubican en un escenario que puede irse transformando conforme avanza el relato; cuando confeccionas una historia hay una gran posibilidad de que adquiera voluntad propia y el sorprendido sea quien se creía, Vicente Huidobro dixit, un pequeño dios.

En la narración de hoy habrá solamente una ella y un él. Ella cierra la puerta de la habitación con seguro. Se acerca a él, que la espera de pie junto a la cama. Se abrazan. Las manos de ambos viajan hacia las nalgas mutuas; los labios hacia los labios del otro. El beso es de lenguota, de esos que hinchan la boca y te dejan como Angelina Jolie. La blusa de ella y la camisa de él se desvanecen. Los torsos desnudos. Braguetas de los pantalones abiertas. De la de ella se escapa un calzón rosa fuerte de encajes delicados; de la de él unos boxers negros de gran resorte con las letras de una marca de ropa cómoda y cara. Los dedos de él muy abiertos aprietan las tetas de ella; los dedos de ella el pene erguido. Los pantalones se disipan. Él le quita los calzones a ella. Ella le quita los bóxers a él. Él la pone de espaldas, el tórax de ella se inclina hacia la cama, se sostiene con los brazos semiflexionados. Él le acaricia la espalda, el coxis, la cadera. Ase fuerte los costados de ella. Coloca el glande en la vulva. Se introduce lento. Ella cierra los ojos, sonríe leve, la separación de los labios suficiente como para que pueda escabullirse la rebeldía de un gemido.

En plena acción erótica en comunión de mis huellas dactilares en el teclado, las imágenes que se suceden en mi mente, la perspectiva de lo que causará el cuento en quien lo lea, de repente siento un hormigueo en el pubis, percibo un escurrimiento difícil de explicar con palabras en las paredes de mi vagina. Una de las dimensiones de mi mente desea seguir escribiendo hasta la extenuación, pero otra desea levantarme de la silla, encaminarme hacia el sillón de la sala o mi recámara y terminar con los dedos lo que inicié con el cerebro. Si no tengo prisa gana la segunda. Ya bien autoatendida regreso a concluir también lo que dejé iniciado.

Varias veces me han hecho una misma pregunta, dado que los creadores en su mayoría son propensos a consumir sustancias psicotrópicas.

            —Mónica, ¿qué te metes para escribir?

            —Hombres.

El mago de la cara de vidrio #LibrosQueMeGustan

Descubrí a Eduardo Liendo en un viaje que hice a Caracas hace dos años y quedé encantada con su estilo desenfadado para criticar algunos vicios de la sociedad. Lo conocí con la novela Si yo fuera Pedro Infante, pero me cautivó con el libro que recomiendo este #ViernesDeLectura: El mago de la cara de vidrio.

La historia está situada en los años sesenta en Caracas. Llega a la casa de los Rodríguez Fernández un aparato grande, de pantalla brillante a través de la cual se pueden observar otros lugares, nuevos universos. Ese invasor arruina el frágil equilibrio familiar, lo que provoca que el padre y patriarca inicie una peculiar y divertida contienda contra ese intruso que separa y conflictúa a la gente que ama.

La narración es irónica, con tono de comedia del absurdo, ideal para estos días pandémicos en los que las pantallas por un lado nos permiten estar informados y entretenernos, pero por otro provocan discusiones bizantinas, terror en los hipocondríacos y saca lo peor de los contrincantes políticos e ideológicos, justo como en la novela.

Por eso hoy recomiendo El mago de la cara de vidrio, de Eduardo Liendo en #LibrosQueMeGustan

Lo que dejó tu adiós #LibrosQueMeGustan

A los 15 años acompañé a mi novio poeta a un taller de poesía. Ahí conocí a Rodolfo Naró, autor del libro que recomiendo en este #ViernesDeLectura: Lo que dejó tu adiós. Recuerdo que Rodolfo era uno de los veteranos del taller y desde entonces admiré su poesía franca, sus imágenes cotidianas descritas con una belleza discreta escurriendo por los detalles.

Lo que dejó tu adiós es una compilación de varios de los libros de poemas de Rodolfo, escritos a lo ancho de 10 años. El tema predominante es el amor, aunque también habla de la situación de mundo y algunos detalles eróticos.

El mercado editorial actual no apuesta normalmente por la poesía, por lo menos no por la poesía de los vivos, por eso este tomo es tan sobresaliente: lleva tres reediciones y se ha posicionado como uno de los predilectos de los jóvenes.

El lector que entre a sus páginas encontrará mucho de sí mismo en las palabras del autor: evocaciones del dolor del amor no correspondido, el arrepentimiento de haber entregado demasiado, el gozo de la interacción plena con la persona amada.

El estilo de Naró es tan familiar y cotidiano que hace comprender lo que Octavio Paz escribió en El arco y la lira: “Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo llevaba dentro.”

Por eso recomiendo hoy Lo que dejó tu adiós, de Rodolfo Naró en #LibrosQueMeGustan

La felicidad de los perros del terremoto #LibrosQueMeGustan

Un reguetonero miope de los ojos y el espíritu, una mujer desequilibrada que inventa aventuras, un publicista escritor frustrado y deprimido, que resulta ser el protagonista, una promoción absurda, un maltratador de animales seductor con nombre de celebridad histórica. Ellos son algunos de los personajes de La felicidad de los perros del terremoto, de Gabriel Rodríguez Liceaga, una novela que juega con los absurdos para desafiar la vieja idea de que la ficción existe porque la realidad no siempre alcanza para hacer interesante la vida, si es que la vida debe ser épica.

En esta obra el autor hace un retrato hablado de las sociedades actuales, unidas por pantallas, pero alejadas de la lógica. Entre escenas cómicas y tragedias secretas, sus individuos sufren solos, como si estar triste fuera vergonzoso.

Cada página el lector encontrará detalles cotidianos que de tan normales pasan desapercibidos, y frases memorables de irreverencia punzante: “No se va de viaje un hombre. Más bien viaja el miedo, una verga y un aparato digestivo.”

Un aspecto sobresaliente es el título: La felicidad de los perros del terremoto. Cuando descubrí por qué el libro se llama así experimenté una emoción que me hizo sonreír; es muy afortunado y raro encontrar una obra cuyo nombre resulte de una idea tan poderosa, y mucho más raro descubrirlo casi al final. Es por ello que lo recomiendo este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan

Homenaje a los hombres #poesíaMSI

Hay hombres que duelen.
Hombres que salvan.

Hombres de una noche que se quedan para siempre
y hombres cotidianos que se pierden entre los recuerdos.

Hay hombres lobo y hombres sirena
hombres con voz de volcán
y hombres con garganta de arpa.

Existen hombres de papel moneda y autos caros
Hombres de castillos en el aire
y promesas imposibles.

Los innombrables, los cliché, los de lengua fácil y corazón complicado. Los de mentiras, los de rosas rojas. Los de piel y sangre. Los de vinil y lágrimas.

Hombres de asbesto. Hombres de papel de lija. Hombres de satín y hombres de agua. Hombres de alarido y hombres de sonrisa.

Hombres como todos. Hombres como ninguno.

Y tú.

#poesía

Mónica Soto Icaza

El cuaderno rojo #LibrosQueMeGustan

Este #ViernesDeLectura les recomendaré uno de esos libros que te hacen preguntarte si tiene sentido seguir escribiendo, cuando alguien ya creó las páginas que tienes en las manos.

Eso me sucedió con El cuaderno rojo, de Paul Auster, una colección de relatos basados en la vida real del autor. Los textos son una antología de casualidades, golpes de suerte y piruetas del destino narradas de forma encantadora, son una obra de cabecera a la cual volver cuando se requiera sonreír.

Publicada en 1992, el hilo conductor de sus cuatro historias es el azar. La edición que leí, de Booket, cuenta con prólogo de Justo Navarro, un texto muy notable, creado con la explícita intención de mimetizarse con el cuerpo del libro. Es por eso que el lector es conquistado irremediablemente y no se puede soltar el libro para no dejar ir el deleite que aparece página tras página.

Por ser un libro sorprendente y disfrutable palabra por palabra, El cuaderno rojo, de Paul Auster es mi recomendación de #LibrosQueMeGustan

Las edades de Lulú #LibrosQueMeGustan

Probablemente uno de los libros más vendidos de los últimos 30 años (la edición que tengo, de 2004, indica que lleva más de un millón y medio de ejemplares), Las edades de Lulú, de la escritora española Almudena Grandes es un clásico de la literatura erótica.

Las edades de Lulú comienza con una protagonista de 15 años y conforme avanzan las páginas también va creciendo el personaje, por lo que el lector se convierte en cómplice de sus aventuras, dolores, descubrimientos; también de su rabia.

Es importante decir que esta novela obtuvo el premio de los premios para la literatura erótica, La sonrisa vertical, y desde entonces es la más conocida de su autora, aunque no la más representativa de su obra, muy vasta y de calidad literaria excepcional. En Las edades de Lulú se deja ver la intención de escribir una historia disruptiva, muy sexual, incómoda para las buenas conciencias.

No es la novela más feminista, de hecho, todavía posee la idea del erotismo femenino como pretexto para el masculino, manipulador, violento, centrado en la dominación, pero hay que situarla en el año en que fue escrita (1987) para comprenderla.

Por ser escandalosa, bien narrada y provocadora de humedades deliciosas, Las edades de Lulú es mi recomendación para este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan

Tu cabello es la frontera #LibrosQueMeGustan

Una mujer de belleza mágica y carácter indomable. Amores proporcionales a la cantidad de billetes, corrupción, narcotráfico, muerte, miedo. Un periodista valiente. Destinos entrecruzados con el poder y la seducción.

Todo habita en el thriller político/romántico Tu cabello es la frontera, de J. Jesús Esquivel, un retrato novelado de la frontera de Chihuahua con Estados Unidos, uno de los sitios especialmente golpeados por la guerra contra el narco, un lugar situado por la sed de supremacía, en el que lo menos importante es el futuro, y ya ni hablar de la vida.

De estilo periodístico bien adaptado a la ficción, la narración es fluida y permite al lector involucrarse poco a poco con los acontecimientos y los personajes. El principal, Carolina, es poseedor de un encanto íntimo y memorable y nos recuerda la importancia de la intuición para tomar decisiones firmes, por más arriesgadas que parezcan.

Porque es un libro de ritmo intenso, que provoca múltiples reacciones por su conexión con el mundo real, Tu cabello es la frontera, de J. Jesús Esquivel es mi recomendación en este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan.

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Manifiesto contra el amor romántico #LibrosQueMeGustan

Hablar acerca de la violencia contra las mujeres es un triunfo de la sociedad, aunque no lo parezca.

Lo que sucedía de manera callada al interior de los hogares, el miedo, la resignación, el terror, el insomnio, los golpes, antes eran entendidos como problemas individuales, hasta que la misma sociedad se vio rebasada, y por fortuna ahora son problemas colectivos, y como tales, está en manos de todos ayudar en su solución.

Es un gran momento para las mujeres, y también para los hombres.

En este contexto orbita mi recomendación literaria de esta semana: Manifiesto contra el amor romántico, de Carla Castelo, un tomo formado por diversos ensayos acerca de la construcción social de las relaciones amorosas y cómo la idea de ese amor romántico, idealizado e idealizante, ha provocado muchas de las costumbres que provocan la violencia.

Es un libro que debe leer todo hombre y toda mujer interesados en comprender cómo hemos llegado a este punto de la historia, provocando en el lector la oportunidad de reflexionar la propia vida, las percepciones, elecciones y aspectos de cada quién que ayudan a avanzar o perpetúan actitudes dañinas en nuestra convivencia.

Me gusta porque es equilibrado; sus argumentos no atacan al sexo masculino ni al femenino, reconociendo que la violencia existe en todos y la responsabilidad de un cambio y mejora inicia con la comprensión personal.

Por ser un texto necesario para iluminar un tema que causa escozores, Manifiesto contra el amor romántico es mi recomendación de este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan

Siete plantas #LibrosQueMeGustan

Guiseppe Corte llega al sanatorio donde lo tratarían de una dolencia ligera y su enfermedad termina siendo su perdición.

La narración de este cuento de Dino Buzzati comienza de una manera ligera, incluso agradable. Conforme avanzan las páginas el lector se va contagiando de la angustia del protagonista, hasta alcanzar la sensación de querer abrir las ventanas de ese sanatorio imposible, de siete plantas, para liberarse de la opresión y explayarse de la necesitad de salir de una prisión de médicos, enfermeros y otros individuos sordos a la salud y la razón.

Quien hojeé las páginas de este escritor y periodista italiano gozará de historias memorables, un estilo impecable, perfecto para compartir con otros amantes de la buena literatura y las magníficas historias.

Por ser uno de mis hallazgos de los últimos años, este #ViernesDeLectura recomiendo Siete plantas, de Dino Buzzati en #LibrosQueMeGustan

Rayuela #LibrosQueMeGustan

Este #ViernesDeLectura recomiendo una obra para aquellos lectores amantes de la trasgresión, de los retos, de las páginas de carrera larga: Rayuela, de Julio Cortázar.

La historia es relativamente simple: las aventuras amorosas de Horacio Oliveira, quien, como todo hombre romántico, converge en la cama y las emociones con múltiples mujeres. De entre ellas la Maga es inolvidable y ha servido de inspiración para nombrar grupos literarios, asignar sobrenombres y hasta bautizar mascotas.

Cortázar la definía como una “contranovela”. Su estructura es asombrosa y puede leerse de varias formas distintas: del capítulo 1 al 56 para enterarte de lo esencial; de principio a fin, como cualquier libro, o utilizando el “tablero de dirección” propuesto por el autor. Esta última forma resulta asombrosa y es la que convirtió a este libro a uno de los más importantes del boom latinoamericano.

Es una obra compleja, que requiere imaginación, ánimo de salir de la zona de confort, pero que te lleva de asombro en asombro con su estilo que es muchos estilos y la belleza poética y narrativa que aparece de pronto.

Recomiendo Rayuela, de Julio Cortázar porque es uno de los #LibrosQueMeGustan y porque una vez que consigues leerlo completo, no se te olvida nunca.

El amante #LibrosQueMeGustan

Un clásico erótico con apenas 36 años de existencia, El amante, de Marguerite Duras es mi recomendación para este #ViernesDeLectura.

Una chica de 15 años y medio coincide en un transbordador por el río Me-Kong con un hombre chino de mucho dinero. Ambos se enamoran, aunque es un amor imposible, porque el hombre y ella forman parte de clases sociales distintas y él ya está comprometido con una mujer impuesta por su padre.

Esta novela posee ciertos toques autobiográficos, como la edad de la protagonista y el romance que sostuvo con el chino Lee Von Kim.

La grandeza de esta historia radica en su narrativa delicada y sugerente, que como el buen erotismo, mantiene la tensión en el lector con tal sutileza que las palabras fluyen con la satisfacción de pasar un rato hermoso con alguien con quien amas platicar.

Por ser un romance posible en todos los tiempos, El amante, de Marguerite Duras es mi recomendación de este #ViernesDeLectura de #LibrosQueMeGustan

Marguerite Duras

Una habitación propia #LibrosQueMeGustan”

“Es mucho más importante ser uno mismo que cualquier otra cosa”, escribió Virginia Woolf casi al final de su ensayo Una habitación propia, mi recomendación de hoy.

Esta obra es considerada un clásico del feminismo, pero es una disertación muy certera y muy humana del contraste entre la realidad masculina y femenina del mundo, sin dejar de reconocer las diferencias y similitudes de cada sexo.

“Es funesto para todo aquel que escribe el pensar en su sexo”, afirma en el capítulo seis, con lo que desmonta el mito de la literatura con género implícito. Si bien es cierto que los temas de unos y otras sí son influidos por lo que cada uno vive, también lo es que lo que se necesita para poder escribir es un: un cuarto propio, independencia económica y un tema. Además de talento y práctica.

De narración que evoca autores, enumera libros y se sirve de la invención de un personaje, con lo que la autora se despersonaliza de sus opiniones, este #ViernesDeLectura les recomiendo Un cuarto propio, de Virginia Woolf, escrito en 1928 y de muchas formas vigente aún en nuestros días. Por eso y más es uno de los #LibrosQueMeGustan

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El dilema de la pareja #LibrosQueMeGustan

Infidelidad. ¿Quién quiere vivirla? ¿Qué motiva al tercero en discordia a involucrarse con alguien que tiene una relación? ¿Por qué una mujer satisfecha con su pareja en todos los sentidos, casada con un hombre guapo y exitoso, de repente tiene una aventura con el jardinero? ¿Por qué un hombre con una esposa tan hermosa como muñeca pierde el deseo sexual por ella y solo consigue recuperarlo con otra mujer, y menos agraciada? ¿Si sucedió en el mundo virtual es infidelidad?

Estas y muchas otras respuestas se encuentran en mi recomendación de hoy: El dilema de la pareja, de Esther Perel, terapeuta de parejas que ha recorrido el mundo con conferencias basadas en sus años de experiencia frente al diván.

Recomiendo este libro a quienes se van a casar, a quienes han batallado y sufrido tristeza patrocinada por la infidelidad, a los interesados en el comportamiento humano relacionado con la sexualidad. Como la autora lo aclara, no es un manual para superar una infidelidad, sino una serie de testimonios de personas de distintos países, nacionalidades y orientaciones sexuales para comprender este fenómeno con mayor apertura y aprender una manera nueva y más sana para relacionarse con él.

Porque al terminarlo mi alma suspiró de alivio al saber que no tiene nada de malo ser infiel hasta para leer, El dilema de la pareja es mi recomendación de este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan

Tiempos recios #ViernesDeLectura

Desde que leí La fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa, este autor ha sido uno de mis escritores favoritos. Mi gusto por sus historias creció al leer Pantaleón y las visitadoras, por eso al enterarme que había publicado una nueva novela la descargué en mi Kindle ni tarda ni perezosa. Fue así como llegué a Tiempos recios.

Tiempos recios cuenta diversas historias alrededor de un mismo hecho: el derrocamiento del presidente de Guatemala Jacobo Árvenz en 1954. Es una novela de conspiraciones internacionales, venganzas personales, hechos históricos mezclados con la ficción y personajes entrañables, como el de Martha Borero, una mujer fuera de serie que resulta ser el hilo conductor de varias de las historias.

La narración está estructurada con saltos temporales y geográficos. En este libro la verdadera protagonista es la naturaleza humana, que por ambición, sed de poder, avaricia puede transformar el destino de países enteros; lo único que hace el autor es colocar esa naturaleza en fragmentos de la vida de los personajes que narra, lo que la hace una novela de breves estampas que coincidieron en el tiempo y el espacio.

Tiempos recios no es mi novela favorita de Vargas Llosa. Está impecablemente escrita, al estilo del autor, pero me dejó sedienta de algunos desenlaces, que se quedan a la deriva; podría pensarse que al estar basada en hechos reales no hace falta que la ficción cierre todos los círculos, pero más bien me da la impresión de que hubo prisa en concluirla.

Aún así, me gusta que la narrativa no es lo que estoy acostumbrada de Mario Vargas Llosa, y eso lo aplaudo, porque animarse a innovar cuando ya eres una leyenda viviente tiene su mérito, Tiempos recios es el libro que recomiendo en este #ViernesDeLectura.

En brazos de la mujer madura #LibrosQueMeGustan

Best seller mundial, esta encantadora novela publicada en 1965 cuenta la historia de Andras, un hombre que desde niño sintió una atracción irresistible hacia las mujeres, al principio de su edad, pero después hacia las mayores (cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia).

La obra, escrita por Stephen Vizinczey está dividida en capítulos donde el autor narra sus relaciones con diversas mujeres, algunas inocentes, otras casadas, unas que parecían haber llegado para quedarse, pero resultan igual de fugaces. Inicia con las reuniones de amigas en casa de su madre, donde despierta su interés erótico por sus contrapartes femeninas, y de ahí el lector va descubriendo como si se tratara de una conversación con un amigo, las confesiones, estrategias de seducción y sentimientos del personaje principal: emotivo, sensible, elegante, sencillamente adorable, como algunos que andan por el mundo fascinando a algunas y sacándole canas verdes a otras.

En brazos de la mujer madura es una lectura obligada para los amantes de la literatura erótica. Por ser divertida, sugerente y deslizarse por las páginas como la caricia de nuestro sujeto de deseo, es mi recomendación de este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan

El libro de la imaginación #LibrosQueMeGustan

Este #ViernesDeLectura voy a recomendarles uno de esos libros que compro cada vez que me encuentro y he regalado incontables veces, por eso el ejemplar que tengo en casa siempre está nuevo, aunque lo descubrí allá por 1998: El libro de la imaginación, compilado por el editor, cuentista y periodista mexicano Edmundo Valadés.

Esta pequeña antología fue publicada por primera vez en 1976 y para 2012 ya se había reeditado 19 veces. Cuenta con más de 400 ficciones breves de autores de diversas épocas, ideologías, sexos y talentos, que van desde Julio Cortázar, Plutarco, Gabriel García Márquez, James Joyce, Diderot, Franz Kafka, Marcel Proust, José Gorostiza, hasta tratados y máximas tradicionales, y muchos, muchos más.

Está dividida temáticamente en secciones como Enigmas, Algunos sueños, Retozos, De magia y magos, Humor negro, Zoología quimérica, Epitafios, Proposiciones, etcétera y lo recomiendo porque es una verdadera delicia entrar en sus páginas y en solo unos minutos sentir miedo, lujuria, asombro y por qué no, soltar una que otra carcajada.

Por ser uno de mis libros-hallazgos favoritos, El libro de la imaginación, de Edmundo Valadés es mi recomendación de esta semana de #LibrosQueMeGustan.

El libro de la imaginación

La palabra y los escritores #LibrosQueMeGustan

La entrevista es mi género periodístico favorito porque puede ser el más enriquecedor para ambos factores de la ecuación: entrevistador y entrevistado; si conjuntas pericia y profundidad de conocimiento del que pregunta, con inteligencia y sentido del humor de ambos, el resultado confecciona leyendas.

En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de este 2019, el sábado 7 de diciembre, se presentó el libro de uno de los entrevistadores más conocidos de México: La palabra y los escritores, de Sergio Sarmiento (aquí declararé interés particular en el autor, no nada más porque esta colaboración existe por su programa de radio).

La palabra y los escritores es un compendio de entrevistas a 16 escritores como José Saramago, Jesús Reyes Heroles, Rosa Montero, Almudena Grandes, Arturo Pérez Reverte, Xavier Velasco, Irvine Welsh y Mario Vargas Llosa. Todos ellos conversaron con Sarmiento en su famoso programa de televisión La entrevista, que se transmite desde hace 22 años y ha juntado en la misma pantalla tanto a políticos, presidentes y expresidentes, como empresarios y todo tipo de personajes que de alguna manera influyen con su vida u obra cierto momento de la historia.

La característica principal de este libro es que en las entrevistas el lector encontrará no nada más declaraciones hechas y datos, sino la parte humana de los autores de libros, historias de la creación de sus protagonistas, sino procesos creativos y fuertes revelaciones.

Uno de los aspectos que resulta más enriquecedor es que en algunos casos aparecen más de dos conversaciones con el mismo autor con cinco, diez o más años de diferencia, lo que te permite ser testigo del crecimiento, la madurez y las modificaciones a las que todo ser humano está sometido en su transitar por la vida.

Por ser un documento histórico, literario y periodístico que garantiza al lector diversos ratos de entretenimiento, cultura y palabras precisas, La palabra y los escritores es mi recomendación este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan.

Vivir Adrede #LibrosQueMeGustan

Este #ViernesDeLectura voy a hablarles de una joyita del escritor uruguayo Mario Benedetti, uno de los más populares de América Latina: su libro Vivir Adrede, un conjunto de breves ensayos que es una muestra de la sabiduría que el ser humano adquiere conforme transita por la vida.

En textos muy breves y contundentes divididos en Vivir y Adrede, esta obra nos cuenta en prosa que roza la poesía el punto de vista del autor acerca de cosas, objetos y asuntos varios, tales como el miedo, fulgores, sobre suicidios, los dioses y hasta picazones y rascacielos. Cada uno es entrañable por su equilibrio entre los suspiros y las risas que provoca en el lector.

Al final encontramos 83 “Cachivaches”, aforismos e historias de apenas unas líneas con el mismo toque de solemnidad y humor que los hace inolvidables, como “Los ascensores suben al décimo piso y luego vuelven a planta baja, pero nadie los llama descensores”.

Porque para mí fue un hallazgo y mucho deleite Vivir Adrede, de Mario Benedetti es mi recomendación de esta semana en #LibrosQueMeGustan

Carta abierta a la mujer que me acosó durante 16 meses y amenazó mi integridad y la de mis hijos

“La vida se encoge o expande en proporción al coraje de uno”.

Anaïs Nin

Estimada mujer,

En abril de 2018 irrumpiste en mi vida. Primero en forma de mensajes insultantes, después intentando sabotear mis redes sociales, luego con amenazas a mi integridad y la de mi hija de nueve años. Esto no es algo que deba contarte, tú sabes que cuando llegabas al trabajo, a la hora de la comida y en ocasiones antes de irte te dedicabas a revisar qué había escrito en Twitter y Facebook, buscar en tu repertorio de insultos los que mejor se acomodaran a mis publicaciones e invertir tu tiempo y energía en hacerme saber tus opiniones sobre mi forma de vestir, mi edad, mi trabajo, mi vida privada.

No es sencillo abrir todos los días el correo electrónico y encontrarte una mentada de madre más, mucho menos cuando había días en que eran cinco, ocho, trece, dieciocho, veinticinco. Lo que nunca entendiste es que eso que me decías a mí en realidad lo pensabas sobre ti misma. Como dijo la gran Anaïs Nin: “No vemos las cosas como son, las vemos como somos nosotros”.

Soy escritora, persona pública (y púbica, no es ningún secreto), escribo de erotismo, de sexo, y entiendo que esos temas generan cierto escozor en algunas personas. Tengo bien claro que no soy perfecta, que como todas las personas he cometido muchos errores, pero tengo esa misma certeza para saber que a ti solo te he dado mi cariño, gratitud, sonrisas; contigo solo he compartido risas, abrazos, cordialidad, y justo por eso al enterarme que eres tú quien estuvo detrás de esa pantalla con la intención de lastimarme entré en una vorágine de emociones encontradas: tristeza, rabia, decepción, incredulidad.

No sé qué te motivó a hacerlo. No sé por qué eliges vivir de esa manera, atacando al prójimo por puro deporte, por puro resentimiento, por pura envidia. O porque no tienes nada mejor qué hacer. Pero no lo creo. La mujer que tú eres y yo conozco es una profesionista exitosa, con un trabajo estable, un matrimonio feliz, una gran familia que ha tenido en la unión y el respeto los máximos atributos; la mujer con la que crecí es bella, con unos ojos espectaculares y un cuerpo exuberante que roba miradas y detiene el tráfico.

Por eso hoy quise escribirte, para recordarte que los rencores que guardamos nos lastiman a nosotros, no a quienes los reciben, que los malos deseos nos rebotan y terminan dañándonos más a nosotros que a quienes teníamos la intención de quitarle el sueño.

Hoy quiero decirte mil cosas, pero la principal es recordarte esa increíblemente preciosa e inteligente mujer que eres, la que bailaba más sexy en las fiestas, la que sonreía con felicidad y frescura, la que fue tan lista que esperó a casarse hasta que se supo segura, decidida y convencida, a pesar de tener una lista de pretendientes extensa. La que tiene trabajando tantos años en la misma empresa porque es alguien valorada y querida por propios y extraños.

En octubre del año pasado puse una denuncia ante la Procuraduría General de la República (hoy Fiscalía General de la República). Lo hice porque de pronto tus mensajes de odio comenzaron a ser amenazas. Tú bien sabes que tengo dos hijos, una niña y un niño. Lo sabes porque los conoces. También sabes que soy divorciada. Lo sabes porque fuiste a mi boda, porque fui a tu boda con mi marido, porque al separarme le conté a todos lo sucedido.

Tú aprovechaste esa información para hacerme daño, para crear miedo, para provocar que yo dejara de ser quien soy. Pero eso es imposible. A pesar del temor, yo seguí haciendo mi vida, continué publicando mis poemas, mis fotos, todo como si nada sucediera. Lo hacía con miedo, claro, pero continuaba. Y la denuncia avanzaba.

No sé qué te sucedió para amenazar con violar y matar a una niña de nueve años solo por la ocupación de su madre. Claro que cumpliste tu objetivo de provocarme miedo, culpa, todo lo que querías… pero no contaste con que parte de mi mensaje hacia las mujeres es de fuerza, independencia, contra la violencia, y por eso no podía dejar de denunciar a quien resultara responsable. Tampoco sabías que soy la persona más miedosa que conozco, pero que el miedo a mí me sirve de gatillo: soy una miedosa muy valiente.

Hoy reconozco el trabajo de todos los Ministerios Públicos que me escucharon, de los fiscales de la FGR que hicieron su trabajo de forma tan impecable que logramos dar contigo mediante los recursos materiales y humanos con los que ellos cuentan. Hoy me siento un poco más segura en las calles, en mi propia casa porque ellos adquirieron el compromiso de llegar hasta el fondo del asunto, y lo lograron.

Ignoro cómo terminará todo esto. De corazón deseo que sea de la mejor manera posible. Creo que en el mundo hay tanta porquería que necesitamos evitar más violencia de todas las formas que estén a nuestro alcance, procurar que el camino esté adornado con armonía y libertad.

También ignoro cómo terminar esta carta, por eso solo voy a agradecerte por haberme hecho recordar mi fuerza, mi tenacidad, mi capacidad de enfrentar las dificultades de la vida con dignidad y coraje. Gracias por hacerme ver de nueva cuenta que uno decide cómo utiliza lo negativo para aprender y crecer.

Mónica Soto Icaza

Diciembre 1, 2019.

 

Foto: Artem Beliaikim

Novecento. La leyenda del pianista en el océano #LibrosQueMeGustan

Un bebé es encontrado dentro de una caja en el transatlántico Virginia. Era la época entre guerras. El hombre que lo halló, el pianista Danny Boodmann lo bautiza como Danny Boodmann TD Lemon Novecento y así es como nace la leyenda de un pianista excepcional que incluso le gana en un duelo al pianista de jazz, Jelly Roll Morton, en una de las narraciones más emocionantes que he leído: la chispa que provoca el calor del frenesí en las cuerdas de un piano que encienden un cigarro.

Este monólogo teatral de Alessandro Baricco, escritor y periodista italiano bien podría ser una novela corta. Lo empecé en la banca de un parque de diversiones a donde llevé a mis hijos y desde las primeras líneas me reconquistó el estilo de Baricco, elegante, preciso, casi mágico.

Digo reconquistó porque ya otros libros del autor me han fascinado, como Seda y La esposa joven, dos obras eróticas de una sugerencia magistral.

Alessandro Baricco es un escritor que sabe utilizar las palabras para seducir. Sus obras están llenas de frases memorables que te dejan un sabor de boca exquisito y con ganas de más.

Por ideas como: Tú sabes que hay ochenta y ocho, sobre eso nadie puede engañarte. No son infinitas. Tú eres infinito, y con esas teclas es infinita la música que puedes crear.” es que Novecento es mi recomendación este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan

Desayuno en Tiffany´s #LibrosQueMeGustan

Una chica texana llega a Nueva York e irrumpe en la socialité juntándose con hombres millonarios entrados en canas. Por azares del destino habita en un edificio del Upper East Side de Manhattan, donde coincide con un escritor en ciernes con quien empieza a relacionarse de una manera más intensa, develándole poco a poco su naturaleza delicadamente salvaje.

La joven se llama Holly Golightly y desde las primeras páginas se convierte en uno de los personajes favoritos de quienes adoramos a los personajes auténticos, irreverentes, pero encantadores, sencillos, pero brillantes.

Desayuno en Tiffany´s fue publicada en 1958. Es una novela inolvidable del escritor estadounidense Truman Capote, autor también del mundialmente famoso A sangre fría, historia pionera del periodismo literario o la novela de no ficción. Polémico y con un talento fuera de serie, sus obras han inspirado infinidad de películas, como la gran homónima del libro que nos ocupa en esta ocasión, cuya protagonista, interpretada por Audrey Hepburn, se ha convertido en un clásico del cine, aunque debo protestar un poco por la adaptación del final.

Por ser una obra que ha trascendido al tiempo, las ideologías y las circunstancias, Desayuno en Tiffany´s es mi recomendación de #LibrosQueMeGustan en este #ViernesDeLectura.

Infestados #LibrosQueMeGustan

La belleza no siempre es placentera, pero cuando se trata de los libros esa idea adquiere una mayor dimensión: palabras en acoplamiento perfecto pueden describir las realidades más crueles, como es el caso de Infestados, de Cristina Liceaga, una novela que nos cuenta las historias de los primos Susana y Santiago, descendientes más jóvenes de la familia Jáuregui, que parece infestada por una maldición que los condena a la desgracia.

Infestados lleva al lector de una manera hermosa y cruel hacia las profundidades de la enfermedad mental más común en nuestra época: la depresión. Con su narración amable en ocasiones y desgarradora en algunas páginas, su autora nos contagia de esperanza para luego volver a hundirnos en la angustia de comprender cómo se siente la invasión de mil monstruos que surgen del propio cuerpo y buscan aniquilarte.

Este es uno de los #LibrosQueMeGustan porque en estos tiempos de optimismo irracional es importante recordar que a veces no existen los finales felices, que las enfermedades mentales existen y si no se tratan son verdaderas tragedias.

Aprovecho también esta oportunidad como pretexto para hablar de la labor literaria de Cristina Liceaga, quien además de extraordinaria escritora, es creadora de la plataforma Escritoras Mexicanas (escritoras.mx), un “proyecto cultural que busca la difusión de escritoras mexicanas de todas las épocas. Aquí encontrarás reseñas de libros; entrevistas con expertos en literatura y con las mismas autoras; ensayos y notas académicas, frases destacadas de sus libros y una enciclopedia de mujeres escritoras mexicanas, entre otras cosas.” También acaban de inaugurar la Casa de las escritoras mexicanas, donde se llevan a cabo cursos y presentaciones de libros. Es por esto y por lo que seguramente creará en el futuro que Cristina Liceaga y su Infestados son mi recomendación en este #ViernesDeLectura de #LibrosQueMeGustan.

El amor es hambre #LibrosQueMeGustan

Cuando me preguntan quién es mi escritora de literatura erótica mexicana favorita el primer nombre que aparece en mi entusiasmo libresco es el de Ana Clavel, narradora, autora de libros como Territorio Lolita, Los deseos y su sombra y El amor es hambre, que es el libro que me ocupa este #ViernesDeLectura.

Artemisa es una mujer de ojos descomunales e imaginación voluptuosa, herencia de sus padres, Joaquín y Camila, quienes fallecen en un accidente cuando ella todavía es una niña. Este hecho, el legado de su madre bióloga, la pasión por las plantas de Mirna, su tutora y las enseñanzas de su tutor Joaquín, la llevan a una aventura de vida que se mezcla entre comida, sabores y erotismo compartido con sus parejas-amantes.

El amor es hambre es una novela narrada con sugerencia y sabrosura. El estilo de la autora envuelve al lector, quien por medio de las palabras llega a percibir las sensaciones en la propia piel. Esa es una de las características más sobresalientes de la obra de Ana Clavel, y por eso es mi recomendación de #LibrosQueMeGustan.

Expiación #LibrosQueMeGustan

Una de mis novelas favoritas es Expiación, de Ian McEwan. Me gusta porque hay en ella todos los temas que conforman los placeres y miedos más grandes del ser humano: amor, erotismo, guerra, muerte, asombro.

Inicia de una manera encantadora: con una reunión familiar, pero lo que debió ser un reencuentro de amores se convierte en pesadilla gracias a una adolescente con mucha imaginación, un florero roto, un amor secreto y un testimonio equivocado que arruina la vida de todos.

Es una historia de amor imposible y vergüenza con una narrativa tal que es imposible de soltar, con personajes definidos por sus pasiones y sus múltiples remordimientos.

El final es sorprendente y a mí me dejó con una lágrima escurriendo por la mejilla y un estado de ánimo extraño que permaneció durante varios días. Aún ahora, meses después de haber leído la novela, algunas imágenes permanecen en mi memoria y me doy cuenta que mi subconsciente sigue buscando algunas respuestas.

Por esa intensidad de mi reacción al terminar la lectura, Expiación de Ian McEwan es mi recomendación de #LibrosQueMeGustan en este #ViernesDeLectura

El vendedor de silencio #LibrosQueMeGustan

Este título de Enrique Serna es, seguramente, el libro de un autor mexicano más recomendado de los últimos meses. Cómo no, si en sus páginas se retrata no solamente la vida de Carlos Denegri, uno de los periodistas gloria de la historia de los cronistas de México, sino el contexto político, la cloaca del tráfico de influencias, pero sobre todo, y lo que más me atrajo, expone de forma clara y dolorosa los círculos de violencia que la misoginia y el machismo han desarrollado en la cultura y la psique de tantos hombres y mujeres a lo largo de nuestro devenir.

Esta novela de ficción histórica debe ser leída como retrato, pero también con la capacidad crítica en el rabillo del ojo, para no olvidar, para no permitir que prácticas que ya habían caído en desuso por su inviabilidad ética y humana, vuelvan. Hay que adentrarse en sus páginas con el deleite de la ficción, con esa conciencia de que nuestro legado será la interpretación de otros acerca de nuestra propia vida. Y está bien.

La narración es intensa, con buen equilibrio entre acción y reflexiones. La prosa de Serna es bien conocida por exigente, por precisa, por ese ánimo de darle a sus personajes una corporeidad que te hace dudar de si realmente puede meterse en la cabeza de alguien que murió hace casi 50 años, como si el mismo Denegri le hubiera hablado con esa exactitud de sus temores y fobias, con lo que comprendemos que el autor también es un gran conocedor de la naturaleza humana.

Por haberme atrapado durante días, con una sensación entre angustia, coraje y curiosidad, El vendedor de silencio es mi recomendación de este #ViernesDeLectura en #LibrosQueMeGustan.