Piel y papel

Lunes. Me levanto diez minutos antes que el despertador. Mientras me lavo las manos despuรฉs de descargar la vejiga y antes de revivir a mi cotidianidad, te veo en mi boca: tus labios permanecen en una pequeรฑa hinchazรณn de mi bermellรณn inferior, carmesรญ intenso como huella de tus besos. Sonrรญo. Vuelves a hacerte presente en esa imagen que me devuelve el espejo del baรฑo. Ahora no son tus labios lo que veo en mis labios, sino tus pupilas en mis pupilas, con ese movimiento veloz de ojos de cuando me hablas de tus recuerdos, del mapa vocal de tu deseo por mรญ, de algo que te emociona, y tu mirada trasmuta en la de un niรฑo contando el mรกs hermoso de los sueรฑos. Cierro la llave del agua. Me dispongo a confeccionar el dรญa. No sรฉ cuรกndo volverรฉ a verte. De pronto, al secarme las manos, descubro que tambiรฉn sigues en mi muslo izquierdo, bien aferrado en forma de un breve moretรณn con la morfologรญa de tus dedos.

Domingo. Llego a tu casa con tu ropa de dormir puesta y el cambio con el que transitarรฉ la jornada en las manos. Entro sin tocar. Te encuentro a un lado de la cama. Me abrazas de la cintura. Las palmas de tus manos comienzan a bajar hacia mis nalgas. Nos damos un beso de saliva desvergonzada. Dejo los jeans sobre el sillรณn. Me acuesto. El edredรณn de plumas es tan suave que me dan ganas de echรกrmelo encima. Hace frรญo. No hablamos mรกs de seis palabras cuando ya estoy pegada a tu cuerpo, restregรกndote las tetas en el pecho. Tรบ vuelves a estrujar mi derrier; activas la correlaciรณn entre esos apretones y mi humedad que resbala amenazante hacia tus sรกbanas de satรญn. Vuelvo a darte los buenos dรญas, esta vez con el regocijo de mirar tu gesto de sexo, tus ojos entrecerrados, los latidos de tu corazรณn. Te cabalgo. Me anegas. Nos levantamos y abres la regadera. Vas hacia la cocina y rescatas los restos del cafรฉ molido que reposan en tu cafetera. El agua estรก muy caliente. Quedo empapada, del cabello y entre los muslos. Me alcanzas. Incorporas al cafรฉ el jabรณn lรญquido de coco que guardas en una botella de vidrio. Recoges con cuatro dedos lo que puedes y me acaricias completa. Mi empidermis se pinta de negro. Te beso de tanto en tanto. Pides que me enjuague. Desobedezco. Me restriego en tu espalda. Te agarro desprevenido. No puedo verte el rostro. Tengo la certeza de que sonrรญes. Me haces el amor de nuevo, empinada hacia el espejo de tu cuarto de baรฑo. Amo mirarme rebotar, la imagen de tus pies junto a los mรญos en el piso. Me mareo. Te mareas. Apagamos la regadera.

Sรกbado. Las 16 horas que estaremos juntos inician a las 11:30 de la maรฑana. Nos encontramos en el vestรญbulo. Tรบ con pantalรณn beige y chamarra cafรฉ, botas de ante. Yo con vestido morado, medias negras, zapatos de charol. Caminamos de la mano mil seiscientos metros hasta el restaurante donde desayunarรฉ unas enchiladas de mole y tรบ unos huevos a la mexicana con machaca. Lo mรกs importante de mi vida ha sucedido frente a una mesa: propuestas indecorosas y de matrimonio (si no es que son la misma cosa), conversaciones que cambian rumbos, rompimientos liberadores. La comida y el vino como vehรญculos para la felicidad. Platicamos tanto que de pronto miramos el reloj: son casi las tres de la tarde. Emprendemos el regreso a tu casa. Nos sentamos en la sala a charlar. No decimos mรกs de cuatro palabras y ya estoy desnuda de nuevo, con la espalda en el sillรณn y tus fauces en plena bรบsqueda de la piedra filosofal entre mis piernas. Miro hacia la ventana. Es una tarde anubarrada. Y las nubes brillan. Cierro los ojos, suspiro. Me deleito con el placer de escribir las pรกginas de esta nueva historia.

En el papel y en la piel.

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Este texto aparece en mi libro Tacones al vuelo.

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La foto es de Sinhuรฉ  Villalobos.

Historias de Clรญtoris 3

La creencia popular de que no solo de placer se vive no aplica para mรญ. Yo soy el placer. Existo para el placer. Provoco nada mรกs que placer (y distracciones, como a Mรณnica, que a veces debe suspender por algunos minutos la redacciรณn de sus cuentos, novelas, poemas o columnas para atenderme; puedo ser algo demandante).

En esta ocasiรณn quiero contarte, sujeto a veces objeto que me atiende con los ojos, la historia de cuando conocรญ a uno como yo.

Antes de esa noche memorable yo nada mรกs los habรญa visto en las pelรญculasย porno, los hoteles nudistas, los baresย swingerย y alguna ocasiรณn en un show de sexo en vivo en un antro de mala muerte de รmsterdam. Los del club nocturno holandรฉs y los de las pelรญculasย pornoย dรฉjame decirte que son muy distintos a los de los desnudistas amateurs o los concurrentes a los lugares de amor libre, que no estรกn bien iluminados para la toma o no fueron elegidos en unย casting,ย sino son como los de tu esposa, tu novia, tu mejor amiga, tu jefa. O como yo.

Pedro y Celeste llegaron a las ocho de la noche. Mรณnica y su amante los esperaban con una botella de champagne enfriรกndose y ellos calentรกndose. Entraron de jeans y chamarra, ella corriรณ al baรฑo, saliรณ con un vestido rojo muy entallado y unos tacones de plataforma. Mรณnica traรญa una tรบnica casi transparente, sin nada debajo, para dejarme ser testigo del encuentro. Descalza.

Se saludaron con besos, abrazos y las presentaciones pertinentes. Mรณnica ya conocรญa a los invitados, habรญa jugado sola con ellos. Para su enamorado era la primera vez. Suele suceder que las fantasรญas sexuales son mรกs agradables en la imaginaciรณn que en la realidad. El galรกn de mi dueรฑa y ella intentaron hacer travesuras en otras oportunidades con resultados desastrosos: mujeres muy abiertas que terminaban celosas de que sus novios me tocaran, erecciones fallidas, parejas con deseos disparejos. Mรณnica sabรญa que Pedro y Celeste eran garantรญa.

Sirvieron elย champagne. Comenzรณ la plรกtica. Que si todo bien con la pandemia, el trabajo, el clima, la poesรญa erรณtica. Al vaciar la primera copa la conversaciรณn pasรณ a tratar lรญmites e intenciones erรณticas para las prรณximas horas. Al vaciar la segunda copa abandonaron los sillones: Celeste y Mรณnica se pusieron a bailar.

Yo palpitรฉ como cuando quiero llamar la atenciรณn de mi portadora. Ella me respondiรณ dejรกndose quitar la tรบnica por Celeste, quien tambiรฉn se desvistiรณ y botรณ los zapatos para estar mรกs cรณmoda. Los seรฑores las miraban desde el sillรณn. La mano de Celeste de pronto me buscรณ; la de Mรณnica buscรณ a mi colega entre los labios de Celeste. Se besaron, restregando tetas, vientre y entrepierna en el cuerpo de la otra. El anfitriรณn sugiriรณ encaminarse a la recรกmara.

Se intercambiaron. El de Mรณnica con Celeste, el de Celeste con Mรณnica. Yo recibรญ lengรผetazos, huellas dactilares. No sabรญa lo que estaba pasando del otro lado de la cama king size con edredรณn negro y tampoco era que me interesara demasiado. A Mรณnica evidentemente sรญ, porque de pronto abandonรณ la lengua de Pedro para acercarse al otro par de entes lujuriosos que se gozaban. Tomรณ a Celeste de la mano, le sacรณ a su compaรฑero del cuerpo y la acostรณ. Se abrazaron.

La cadera de Mรณnica buscรณ la cadera de Celeste; yo a mi camarada. El primer toque, el de reconocimiento, inquietรณ un poco a Mรณnica. La hice impulsarse de nuevo y mรกs y mรกs y mรกs. Los hombres en la habitaciรณn desaparecieron. Desapareciรณ Celeste. Desapareciรณ Mรณnica. Para mรญ solo quedamos Clรญtoris de Celeste, suave y duro, hรบmedo y ligero como el pรฉtalo de una rosa, y yo, hasta el orgasmo simultรกneo y mi consiguiente descubrimiento de una nueva adicciรณn.

Y colorรญn, colorado, el resto es leyenda. Por lo menos para mรญ.


*Columna originalmente publicada en la revista Vรฉrtigo Polรญtico.

Poderosa…

Soy poderosa. En mรญ habitan todas las mujeres de mi historia: las que aman, las que odian, las que lloran, las que rรญen a carcajadas, las que gozan, las que sufren, las que viven, las que desean morir.

Sin embargo, este fragmento de historia que me toca; este cuerpo que habito, esta mente que me habla, este corazรณn que a veces me rige y otras tantas yo domino, esta voluntad que me lleva y trae me pertenecen, y por eso hoy me libero de miedos herencia, hoy me libero de inseguridades forasteras y vuelvo a ser esa niรฑa que algรบn dรญa se mirรณ al espejo con orgullo, antes de que el mundo la convenciera de ser inadecuada. Y soy esa mujer plena que jamรกs duda de sรญ misma ni de sus emociones y cuestiona sus propias ideas para crecer.

Soy poderosa. En mรญ habitan todas las mujeres de mi historia. En mรญ habito yo.

Y todas juntas somos invencibles.

Mรณnica Soto Icaza

#PorUnaVidaSexy


Foto: Sinhuรฉ Villalobos

Autofiesta literaria

Me autoinvitรฉ a la fiesta literaria de mi paรญs. Es mรกs, organicรฉ mi propia fiesta. Me explico. Soy escritora independiente: no solicito becas del gobierno, no pertenezco a grupos artรญsticos, soy emprendedora cultural, autopublicar mis libros es mi actividad econรณmica principal, por la que pago impuestos y genero trabajo para mรกs personas. ยฟPor quรฉ? Como compusiera Candelario Macedo Frรญas Arรฉchiga para Paquita La Del Barrio en Tres veces te engaรฑรฉ, โ€œla primera por coraje, la segunda por capricho, la tercera por placerโ€, aunque en mi caso fue la primera por capricho, la segunda por coraje y la tercera, y subsecuentes, por placer.


Sabรญa que mi vocaciรณn era ser escritora, querรญa tener un libro y me lo hice. Ignoraba el funcionamiento del mundo editorial, no vengo de familia de intelectuales o polรญticos, con la tรญa autora o el abuelo exgobernador, sino de una enfocada en la supervivencia cotidiana, como la mayorรญa; mi papรก habรญa quedado desempleado y un aรฑo antes iniciรณ su propia empresa, una pequeรฑa fรกbrica y distribuidora de productos para la construcciรณn, gracias al financiamiento de un รกngel que decidiรณ tenerle fe a la experiencia de toda una vida de mi papรก en esa รกrea laboral.


ยฟMe sirviรณ de ejemplo mi padre, quien empezรณ a trabajar en esa industria a los veintitantos como vendedor y llegรณ a director general para ser lanzado al desempleo a los 53 aรฑos, despuรฉs de tres dรฉcadas de entregarse a los negocios de otros? Definitivamente. Si รฉl ya habรญa aprendido a la mala y dolorosa que, si tienes la posibilidad de gestar tus metas y no depender de la voluntad ajena, debes hacerlo, ยฟpor quรฉ no me iba a atrever a fundar mi propio proyecto editorial?


Fundรฉ una editorial independiente y empecรฉ a publicar a otros autores, siempre cuidando de no aceptar financiamiento de gobiernos ni empresas que quisieran coartar la libertad de los contenidos. Quince aรฑos trabajรฉ, aprendรญ, luchรฉ, llorรฉ a aguaceros, hasta que decidรญ dedicarme solo a mis propios libros; el sueรฑo de la editorial independiente era imposible de cumplir con las condiciones de respeto mรญnimas que yo deseaba para los autores; es muy precario que reciban regalรญas del 10% del precio de venta al pรบblico o que la editorial reserve los derechos patrimoniales de la obra por siete, diez, quince aรฑos y se venda el libro o no, estรฉ en exhibiciรณn o en una bodega, el autor queda imposibilitado para moverlo por su cuenta. Y yo querรญa vivir de mi trabajo.


Total, terminรฉ como autora autopublicada y tarde vine a enterarme de que ese es el pecado capital de un escritor con รญnfulas de grandeza, porque de inmediato entras en una clasificaciรณn de โ€œartista de segundaโ€ que impacta en tu reputaciรณn, como si creer en ti y en tu trabajo e invertir en รฉl fuera algo para avergonzarse. Marcel Proust, sin embargo, autopublicรณ su primera obra, Los placeres y los dรญas; tambiรฉn Margaret Atwood, Edgar Allan Poe y hasta la mismรญsima Virginia Woolf optaron por tener la iniciativa de hacer sus propios libros.


La concentraciรณn de las propuestas literarias en pocas empresas limita la diversidad, los temas de discusiรณn, la calidad de las obras; quienes denuestan a los escritores que no somos publicados por editoriales pรบblicas o privadas se estรกn perdiendo de un enorme fragmento de las expresiones culturales del mundo. Hay una manera distinta de hacer las cosas, una manera que roza la valentรญa y la imprudencia, pero funciona. Sรฉ que funciona porque lo he demostrado, mi primera novela erรณtica, Tacones en el armario, ha vendido mรกs de 30 mil ejemplares, he asistido a las ferias de libro mรกs importantes del paรญs con ventas de mรกs de mil ejemplares en dรญas, y aun asรญ por ser independiente me marginan, por ejemplo, los medios de comunicaciรณn, porque no existe en mis portadas el nombre de una editorial famosa. Y esa es solo la punta del iceberg.


Hoy quiero decir que los escritores independientes existimos. Existimos creadores que optamos por la libertad y no por condicionamientos para ver nuestro nombre amparado por algรบn corporativo que avale la calidad que ya tenemos. No soy la รบnica, conozco mรกs de una historia como la mรญa.


Tengo 21 aรฑos dedicรกndome a este oficio y he visto ir y venir gobiernos de todos los partidos, funcionarios de todos los niveles, promesas rotas de todas las calaรฑas, directores comerciales de editoriales, editores, y aunque ellos van y vienen, las personas como yo seguimos aquรญ. Por eso hoy, estimado lector, te quiero invitar a mi fiesta.


*Este artรญculo fue originalmente publicado en el periรณdico Reforma.

@monicasotoicaza
Mรณnica Soto Icaza es escritora. Ha publicado varios libros de literatura erรณtica y defiende la libertad personal de todos los individuos.

De libros abiertos

Amantes mutuos y amantes de los libros, cada martes a las cuatro de la tarde รฉl y yo convertimos su biblioteca en parque de diversiones. La palabra es algo mรกs que herramienta de descripciรณn: es vida eterna, por eso me gusta leerla con la espalda desnuda y la sonrisa en la punta del apetito.

ร‰l camina hacia el librero mรกs cercano, estira el brazo, la mano aterriza en un lomo amarillo: El amor en los tiempos del cรณlera. Lo abre al azar: โ€œAdemรกs, la clandestinidad compartida con un hombre que nunca fue suyo por completo, y en la que mรกs de una vez conocieron la explosiรณn instantรกnea de felicidad, no le pareciรณ una condiciรณn indeseable.โ€

Suspiro. Nuestras miradas rebotan en las pupilas. Sabe de mi atracciรณn hacia los hombres prohibidos, como รฉl: argumenta que no tiene nada quรฉ esconder, pero el noventa por ciento de su vida es un misterio. Para mรญ es perfecto. Recuerdo la idea de Esther Perel en su ensayo El dilema de la pareja: โ€œEn nuestros esfuerzos para protegernos a nosotros mismos de la traiciรณn รญntima, demandamos acceso, control y transparencia. Y, sin saber, corremos el riesgo de erradicar el preciso espacio entre nosotros que mantiene al deseo vivo. El fuego necesita de oxรญgeno.โ€ ร‰l y yo somos hoguera, una hoguera con aire de seis dรญas para alimentarse.

Antes de utilizar mi turno me acerco a su boca. Repito mi frase favorita, la รบnica que me sรฉ de memoria de esa obra de Gabriel Garcรญa Mรกrquez, con los labios sobre los suyos: โ€œLe gustaba decir que aquel amor habรญa sido el fruto de una equivocaciรณn clรญnicaโ€.

Su espalda โ€“y algo mรกs que su espaldaโ€“ se pone rรญgida. Intenta atraparme en un abrazo. Le digo que ya habrรก tiempo para remediar la tiesura. Este es momento de jugar.

Me paro sobre el edredรณn para cazar uno de los libros sobre la cabecera. La casualidad elige La ridรญcula idea de no volver a verte. Rosa Montero me mira desde la contraportada. Cierro los ojos, siento el canto con las yemas de los dedos, elijo una pรกgina y leo en voz alta: โ€œSรณlo siendo absolutamente libre se puede bailar bien, se puede hacer bien el amor y se puede escribir bien. Actividades todas ellas importantรญsimasโ€.

Reรญmos al unรญsono. Como polos opuestos de pronto ya nos deslizamos por el piso de madera: los dos amamos bailar, amamos escribir y amamos hacer el amor.

Se detiene. La inercia me sienta a la orilla de la cama. Le toca a รฉl. Lo toco para encaminarlo a la estanterรญa de caoba y casi al llegar le coloco un antifaz. Me alejo de รฉl no sin antes rozarle la cadera con las palmas de las manos.

Hace su selecciรณn, abre el tomo, me lo ofrece. Yo lo agarro y pronuncio las oraciones que seรฑala: โ€œuna mujer podรญa tener relaciones sexuales y formar lazos รญntimos con varios hombres (y mujeres) simultรกneamente, y todos los adultos de la banda cooperaban en el cuidado de sus hijos. Puesto que ningรบn hombre sabรญa a ciencia cierta cuรกl de los niรฑos era el suyo, los hombres demostraban igual preocupaciรณn por todos los jรณvenesโ€.

ร‰l abre los ojos. El volumen que yace en su poder es Sapiens. De animales a dioses: una breve historia de la humanidad. Yuval Noah Harari es el autor, quien ignora que acaba de formar parte un acto de magia literaria. Esta vez el regocijo se manifiesta con una carcajada.

Cuando voy por la siguiente cita sorpresa รฉl decide que ya es tiempo de transitar a otro pasatiempo, uno que tambiรฉn provoca adicciรณn y jamรกs te quita el hambre. Entonces nos engarzamos sobre las sรกbanas blancas para crear otro recuerdo que sรญ, probablemente trasmute en ficciรณn.

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*Este texto fue originalmente publicado en la revista Vรฉrtigo Polรญtico.

Foto: Jorge Charcot

Besรฉmonos

Escribo este sรกbado #PorUnaVidaSexy a mediodรญa. El tema era una carta de renuncia a un enamorado tibio, de esos seductores intermitentes que te mensajean cuando coinciden con alguna publicaciรณn en redes sociales que les hace recordar que les gustas. Es la clase de hombre mรกs aburrida para mรญ, la que me resulta menos excitante, confiable y sugerente.


De repente ร‰l, mi novio semiclandestino, se acerca a mรญ por detrรกs, me rodea con ambos brazos y atrapa intempestivamente mis labios entre los suyos. El beso es largo y profundo, con el equilibrio perfecto entre dientes, humedad y paladares; perfecto, tambiรฉn, porque es ร‰l. Se separa de mรญ y va al sillรณn de enfrente para darme espacio para terminar este texto. En cuanto lo veo sentarse las miles de mariposas en mi vientre revolotean de alegrรญa y es cuando lo decido: la despedida al galรกn mediocre puede esperar. Hoy quiero hablar de los besos, de los soberbios, grandiosos, estupendos besos.


No de los besos de amor hacia hijos, padres, hermanos, sobrinos, tรญas, amigos, sino de los รณsculos de pasiรณn, esos que liberan oxitocina, serotonina, dopamina, las hormonas de la felicidad que son capaces de componer hasta el dรญa mรกs nublado โ€“del cielo y/o del corazรณnโ€“ para provocar pasos mรกs ligeros, sonrisas mรกs autรฉnticas y, por consiguiente, ese magnetismo que nos vuelve irresistibles al prรณjimo.


Hay besos de piquito, de belfos, de colmillos. Besos por obligaciรณn, rutina, espontaneidad. Besos de novedad, sorpresa, cotidianos. Besos como invitaciรณn a la lascivia y otros como resignaciรณn al adiรณs. Besos por consenso y besos robados. Besos entre los ojos, en la nariz, en el cuello. Besos en el plexo solar, los muslos, entre las piernas. Besos que terminan historias y besos que salvan vidas.


Son tan importantes los besos en el desarrollo de las relaciones de pareja, que existe una ciencia que los estudia: la Filematologรญa. Gracias a ella se han hecho algunos hallazgos sorprendentes. Los besos con mucha saliva, por ejemplo, hace que los hombres transmitan testosterona y ademรกs, que midan la cantidad de estrรณgenos de una mujer, con lo que instintivamente saben si son sexualmente compatibles para procrear a la mejor descendencia.


Los besos tambiรฉn mejoran el sistema inmune, regulan la presiรณn arterial, queman calorรญas, tonifican los mรบsculos faciales (mientras mรกs apasionados, mejor), previenen las caries, disminuyen el estrรฉs, aminoran distintos tipos de dolores, como dentales, de cabeza, menstruales, y ademรกs generan una conexiรณn mรกs profunda entre los involucrados. Por eso vale la pena invertir unos minutos al dรญa en este ejercicio de amor propio y al enamorado en cuestiรณn.


Me distraigo. Voy hacia ร‰l para, de nuevo, conseguir algo mรกs de inspiraciรณn. Diana Krall canta Fly me to the moon, ร‰l me abraza de nuevo, se balancea al ritmo de la mรบsica. Bailamos con los ojos cerrados y los labios tan adheridos como los ombligos. โ€œIn other words, please be true/ in other words, in other words/ I love you.โ€ Termina la canciรณn. Vuelvo a sentarme frente a la computadora y recuerdo que tambiรฉn existen los besos de colores, como el negro y el blanco. De esos hablarรฉ en otra ocasiรณn.


Por lo pronto, ร‰l responde una llamada mientras yo tecleo con รญmpetu las palabras finales de esta pรกgina y me preparo para soltar las amarras de la responsabilidad para arrastrarlo hacia la superficie de su cama. Lo miro. Me mira. Nos incendiamos. Suspiro y dejo aletear la palabra mรกgica desde mi garganta, hasta su piel: โ€œยกBesรฉmonos!โ€

โ˜† Columna originalmente publicada en la revista Vรฉrtigo Polรญtico.

Defender la seducciรณn

Cuando alguien me atrae no soy inofensiva. Una vez conocรญ a un seรฑor que me gustรณ desde que lo vi, sentado en la mesa de un restaurante, esperรกndome.


Soy una coqueta confesa. Por eso en cuanto lo saludรฉ supe que lo querรญa en mi cama. No por eso le expuse mis intenciones de inmediato o le acariciรฉ la pierna โ€œaccidentalmenteโ€, claro que no, sino que tracรฉ una estrategia para enamorarlo.


Tengo bien claro que el cuerpo ajeno es territorio tocable solo despuรฉs de haber recibido autorizaciรณn del poseedor. Si tomas de la mano a alguien que apenas conoces es romรกntico; si es la pierna o la cintura estรกs trasgrediendo su espacio personal. Ya de rozarle las nalgas ni robarle un beso hablamos. Aunque me morรญa de ganas.


Como el del erotismo y la pornografรญa, el lรญmite entre seducciรณn y acoso es muy difuso y se desdibuja fรกcil cuando entran en la ecuaciรณn el instinto, los impulsos, las hormonas trazando fuegos artificiales.


La comida transcurriรณ entre una plรกtica con humor, inteligencia y muchas sonrisas, y sรญ, me dejรณ con deseo de mรกs. Bien se sabe que en la seducciรณn lo transparente y lo honesto es muy atractivo.


Pasaron las semanas. Seguรญamos comunicรกndonos de vez en cuando, pero yo no veรญa claro. Tenรญa mil dudas: ยฟle habrรฉ gustado? ยฟCรณmo me acerco para ser alguien agradable sin acosarlo? La literatura, como siempre, me dio el pretexto perfecto y le mandรฉ un libro que acababa de publicar.
Le enviรฉ otro mensaje: โ€œยฟYa recibiste mi libro?โ€ ร‰l respondiรณ con un indiferente e impersonal: โ€œSรญ, gracias. Dรฉjame ver en quรฉ te podemos ayudarโ€.


A pesar de haberle escrito en la portadilla una dedicatoria sexy, el hombre no parecรญa haberse dado cuenta de mis intenciones. Eso me llevรณ a hacer el รบltimo intento; si despuรฉs de lo que iba a redactar no me hacรญa caso dejarรญa el asunto como un instante de deleite unidireccional y lo borrarรญa del mapa.


Mi filosofรญa es: si una persona me dice โ€œnoโ€, entonces es โ€œnoโ€. Si le digo a alguien โ€œnoโ€, entonces es โ€œnoโ€; muchos de los problemas entre hombres y mujeres radican en que a veces queremos que nos adivinen el pensamiento, y eso provoca equรญvocos incรณmodos o rรฉplicas aleatorias.


Mi mensaje decรญa: โ€œยฟY quiรฉn te estรก pidiendo ayuda? Yo lo que quiero es volver a verteโ€. Su respuesta tardรณ menos de un minuto en llegar; nos pusimos de acuerdo y una semana despuรฉs ya estรกbamos sentados de nuevo en otro restaurante, con รฉl diciรฉndome que lo anotara en la lista de los hombres que querรญan hacerme el amor y conmigo sonrojada y caliente.


Al terminar de comer me ofreciรณ ir a su casa. Las palabras que pronunciรฉ fueron las culpables no solamente de que consiguiera mi objetivo de llevarlo a la cama, sino de que se quedara pensando en mรญ siete dรญas mรกs: โ€œSรญ voy a ir a tu casa, pero no vamos a tener sexo hoy, sino hasta la prรณxima vezโ€. Asรญ fue. Una semana tras otra, hasta convertirnos en pareja y tejer a diario un โ€œfueron felices para siempreโ€ muy a nuestro estilo.


Transitamos por un momento emocionante de la historia; un tiempo de feminidad renovada y masculinidad que es necesario repensar. Hombres y mujeres necesitamos recordar que vivimos en la misma contaminada y poco pacรญfica esfera flotante en el universo y sentarnos a explorar nuevas formas de interacciรณn.


Utilicemos la nueva informaciรณn disponible respecto a los temores y deseos de ambos sexos para unir y no para separar: la seducciรณn y el erotismo son herramientas para la defensa y felicidad de nuestra condiciรณn de humanos. Por eso abogo por defenderlos desde la plenitud y la libertad.

La foto es de Juan Carlos Rocha, Sรฉptimo Pecado.

Duelos, renuncias, lejanรญasโ€ฆ

ยซTambiรฉn el alma tiene lejanรญas…ยป

Francisco A. De Icaza

De eso estรก confeccionada la vida. De bocacalles con mรบltiples destinos que se borran en el mismo instante en que ponemos los pies en el camino de nuestra elecciรณn. Asรญ, el tรบ que serรญas si hubieras tomado otro rumbo muere en ese instante, y nace otro tรบ, el que calza tus zapatos y responde al llamado de tu nombre.

Algunas renuncias estรกn hechas con fuerza de voluntad, pero tambiรฉn existen los duelos impuestos, esos que por mรกs que te resistes no son opciรณn tuya. Esas lejanรญas suelen ser las mรกs dolorosas, las que te hacen manejar tu corazรณn con pinzas al rojo vivo, las que al final de cuentas moldean tu experiencia en algo mรกs fuerte y que se parecen mucho mรกs a ti que cualquier otro de los esqueletos externos que vas desperdigando por donde pasas.

Eso me sucediรณ al divorciarme, cuando lleguรฉ a este departamento de piso de madera y paredes blancas, muy altas, construido el mismo aรฑo en que las bombas atรณmicas culminaron con la Segunda Guerra Mundial.

Por eso es tan importante esta noche, mi รบltima aquรญ, en este sitio que me sirviรณ de refugio para volver. Por eso hoy imaginarรฉ mi cuerpo en esos hombres que creyeron poseerme y terminaron siendo ficciones para deleite de mi memoria. Bien lo dijo alguien alguna vez: cuando me conoces no sabes si terminarรกs siendo uno de mis personajes.

Aquรญ dejo los torrentes que caรญan de la espalda de Tristรกn al agarrarme de la cadera para poseerme hasta hacerme gritar; se quedan tambiรฉn los dedos como pinzas de Bastiรกn en mis pezones; Uriel y nuestros espasmos en el sillรณn de la sala y la forma en que corrรญa al baรฑo despuรฉs porque le daba asco el semen, trauma legado de siete aรฑos en un seminario en Italia; Cillian y sus problemas matemรกticos escritos con plumones de colores en la piel de mi espalda; las mordidas en la espalda del Limerente; los dedos de Oswaldo provocรกndome el primer squirt de mi vida; Yan y sus 1.60 y su enseรฑanza de que la correlaciรณn entre el tamaรฑo del pie y el miembro viril es una leyenda urbana; la mirada enamorada de Brais, llena de dudas certeras y de tanto miedo; el coraje acumulado de Lisandro que se convirtiรณ en lujuria; Cedric y su piercing y su lengua y su cuerpo caliente junto al mรญo; la ternura de Acfred, con la perfecta combinaciรณn de seducciรณn; el arrepentimiento de Agni, con su olor a sudor y ropa limpia que pasรณ de provocarme deleite a causarme repulsiรณn; la espontaneidad de Ulises, mi รบnico one night stand; los mรบsculos de Areu, que llegรณ con un lรญquido para provocarme estallidos y huyรณ despavorido de amor; el chorro de Colombia y la manera en que temblaba porque โ€œnunca me lo habรญan agarrado asรญโ€; el โ€œtodavรญa estรกs en mi top threeโ€ de Catriel, que volviรณ a hacerme el amor para que yo quisiera que fuera la รบltima vez; los mรบsculos de Rรญmper, con sus reparos y su magia para convertirme en cascada; Axel y sus masajes de pies a cabeza, que me dejaban semi dormida y lujuriosa; y el รบltimo orgasmo que tuve sobre esta cama, confeccionado con las yemas de mis dedos y la voluptuosidad de mis recuerdos.

En mi bocacalle particular decidรญ no volver a ser la esposa, la mujer a la que los demรกs le tengan consideraciรณn especial porque es la pareja de alguien. Sรฉ bien que en mis elecciones borrรฉ mis huellas de ese camino para siempre. Sรฉ que habrรก temporadas de soledad y otras de compaรฑรญa, que el amor estรก conmigo de una manera distinta, pero con una certeza fuera de dudas.

Despuรฉs de duelos, renuncias y lejanรญas reconozco a esa otra mujer de espรญritu gigante que me habitรณ siempre y no me cabรญa adentro. Hasta hoy.

La foto es de Sinhuรฉ Villalobos ๐ŸŒน

Historias de Clรญtoris 2

Hola. Soy Clรญtoris de Mรณnica y quiero contarte que ayer en la noche me consintieron mucho. Soy afortunado. Ella habรญa tenido un muy mal dรญa, de esos que suceden cuando decides trepar tu destino a una alfombra mรกgica y resulta que el viento era demasiado fuerte para mantenerla en pie y por poco se estrella contra el pavimento de una calle cualquiera. Entonces por fortuna encontrรณ una lengua dispuesta a hacerla olvidar a travรฉs de mรญ. Ya sabes que esa es mi vocaciรณn y รบnica meta en la vida: provocar placer, humedad y olvidos. Pero olvidos lindos, como de angustias, problemas o desamores.

La lengua de la que hablo pertenece a un seรฑor de mirada brillante, voz indiscreta y piel cรกlida, uno de esos seres que tienen un cuerpo y bailan y brincan y corren; un corazรณn y comparten y aman y asombran; un cerebro y comprenden y provocan y rรญen a carcajadas. Alguien fuera de este mundo viviendo una experiencia terrenal.

Antes de llegar a mรญ abrazรณ a Mรณnica, quien le puso la cabeza en el hombro y recibiรณ como respuesta un beso en la frente y un suspiro. Despuรฉs de un rato de conversaciรณn y algunos roces casi furtivos de labios, pasaron del pasillo iluminado en la estancia, a las sรกbanas blancas de la oscura recรกmara principal, de paredes de madera, ventana circular y el librero en donde por igual se encuentran fotos viejas, esculturas, libros y toda clase de objetos mรกgicos y muy personales, testimonios del sujeto que los posee.

Decรญa que se acostaron. No, no se desnudaron de inmediato, o bueno, sรญ, de otra manera. Se hicieron el amor con las palabras, con las pupilas, con complicidad naciente y tan sรณlida que hasta podรญa verse en las partรญculas del espacio entre la cama y las cortinas. Una vez alcanzados los acuerdos de pronto sentรญ cรณmo la ropa sobre mรญ desaparecรญa. Me saludaron con suavidad y lascivia. Los dedos de esa mano pueden ser delicados o fuertes, me tocan como si me conocieran desde hace aรฑos, aunque experimentamos nuestros primeros encuentros.

Mรณnica acercรณ mรกs el cuerpo a รฉl, buscando atrapar la erecciรณn entre los muslos para restregarme con ella; รฉl se levantรณ rรกpido, pasรณ a saludarme con esos labios prodigiosos, que junto con los labios de Mรณnica han convertido en amor a la lujuria, y en indispensable a lo que podrรญa haber sido la aventura de una noche. Ahรญ me besรณ con movimientos en vertical, horizontal, con cรญrculos y succiones; me hizo crecer, endurecerme, y yo hice que mi dueรฑa levantara la cadera y dirigiera al universo unos quejidos suaves que tambiรฉn lo excitaron mรกs a รฉl.

Este hombre me gusta. En mi vasto encuentro y reencuentro con individuos masculinos he conocido pocos que me miman asรญ. Al parecer han podido convencer a las mujeres de que son mรกs convenientes y poderosas si consiguen el clรญmax solo con penetraciรณn y asรญ pueden obviar la escala por mรญ, como si el acto sexual nada mรกs consistiera en llegar, besar los pezones, la boca, entrar por la vagina, explotar dentro y abrazarse despuรฉs, o agarrar el celular. ยกSi supieran que quien me frota, manipula, orgasmea una, dos tres veces, se gana un sitio eterno en mi gloria personal!

Como รฉl, que esa noche convirtiรณ el cuerpo, el cerebro y el corazรณn de Mรณnica en un solo terremoto; en huracรกn, en tromba en pleno otoรฑo. Y a mรญ, que soy algo difรญcil de comprender y con una alta dosis de capricho, me descifrรณ con la sincronรญa de las gaviotas cuando vuelan al ras de las olas del mar.

*Columna originalmente publicada en la revista Vรฉrtigo Polรญtico.

Nicolรกs y las prostitutas

El viento en รmsterdam es delgado y travieso: voltea sombrillas, roba carcajadas y se graba en la memoria como en piedra de arcilla. Lo sรฉ porque con sus calles, puentes y canales es una ciudad de hallazgos.

Uno especial para mรญ fue el que se encuentra en el nรบmero 73 de Prins Hendrikkade, justo donde inicia la famosa zona roja, emblemรกtica por las prostitutas que desde vitrinas iluminadas de carmรญn seducen o rechazan a los turistas. Hablo de la Basรญlica de San Nicolรกs de Bari, dedicada al personaje histรณrico que sirviรณ de referencia para la creaciรณn del seรฑor mรกs popular entre los niรฑos de todo el mundo, muy de moda en esta รฉpoca del aรฑo: Santa Claus, tambiรฉn conocido como San Nicolรกs.

A estas alturas seguro tienes ya varias preguntas. ยฟQuรฉ tiene de hallazgo una vieja iglesia europea en una de las atracciones mรกs visitadas? ยฟQuรฉ hay en comรบn entre las mujeres de la vida galante y un santo? ยฟPor quรฉ el aire de un sitio hace diabluras? Y es que la angelical celebridad con la que cada aรฑo se fotografรญan millones de familias y es patrono del citado templo resulta ser de lo mรกs interesante y polรญticamente incorrecta para los cรกnones actuales, sobre todo para la iglesia catรณlica.

San Nicolรกs de Bari es el santo de marineros, pescadores, prestamistas, personas condenadas injustamente, niรฑos yโ€ฆ prostitutas, como las que trabajan apenas a unos metros de ese lugar.

Sobre Nicolรกs se han escrito infinidad de historias, incluso en algunas versiones se duda de su existencia real. Por lo que sabemos, naciรณ en el siglo IV en Patara de Licia, Asia Menor, y muriรณ cerca del mar Mediterrรกneo, en Mira, lugar de donde fue obispo (sus reliquias descansan en Bari, Italia, de ahรญ su apelativo), por lo que es adorado tanto en oriente como en occidente. Es tan popular que en el mundo hay mรกs de dos mil santuarios dedicados a รฉl.

Estรก representado como un hombre de tez muy blanca, pelo escaso y barba abundante, ambos encanecidos. Usa tรบnica de obispo o capa roja con plateado y casi siempre estรก rodeado de niรฑos, ยฟcoincidencia? Por supuesto que no.

Desde pequeรฑo viviรณ con comodidades econรณmicas. Al morir sus padres heredรณ una cuantiosa herencia, la cual utilizรณ para ayudar a todo aquel que lo necesitara, ademรกs de habituarse a repartir juguetes, dulces y otros regalos a los niรฑos durante el invierno. Cuenta la leyenda que se convirtiรณ en obispo en Mira por un golpe de suerte: resulta que el anterior falleciรณ y cuando los demรกs sacerdotes y obispos deliberaban quiรฉn serรญa el sucesor dijeron: โ€œel siguiente sacerdote que entre al templo serรก el elegidoโ€; ya te imaginarรกs quiรฉn venรญa llegando tan campante a una reuniรณn cotidiana y saliรณ de ahรญ estrenando investidura.

Otra anรฉcdota que se cuenta acerca de รฉl es la de un padre que tuvo que prostituir a sus tres hermosas hijas para salir de la miseria. Entonces para ayudarlos Nicolรกs deslizรณ tres monedas de oro que de milagro cayeron en los calcetines que las chicas habรญan dejado secar cerca del fuego, dando origen a la costumbre de colocar botas de tela a la mano la noche de Navidad para recibir los presentes.

Por obvias razones en la tradiciรณn de la iglesia catรณlica se omite el pequeรฑรญsimo detalle de que el mismo santo que regala cachivaches a los niรฑos en Nochebuena en su existencia terrenal ayudรณ indistintamente hasta a fรฉminas pecaminosas. Definitivamente es un hallazgo interesante de cรณmo a pesar de nuestras imperfecciones y mรกs allรก de religiosidades, ideas y dogmas, todavรญa podemos sorprendernos con este tipo de datos curiosos de la historia. Por lo menos a mรญ sรญ me devolviรณ un poco de fe en la humanidad.

Y ya que estamos en estos trotes y estas fechas aprovecho esta oportunidad para desearte estabilidad, asombro y profusiรณn: ยกFelices fiestas!


* Columna publicada originalmente en la revista Vรฉrtigo Polรญtico.

Carta a mi abuela

Querida Marcela,

Eres la abuela que no conocรญ, la que durante veinte aรฑos creรญ muerta en un accidente de auto. Eres la abuela de vacรญo estridente, de quien no se hablaba mรกs que en los aniversarios luctuosos, justo un dรญa antes del cumpleaรฑos de mi madre, tu hija.

La noche de tu muerte supongo, segรบn el todo que he armado con las mรบltiples piezas de tu biografรญa que he logrado descifrar desde diferentes interlocutores, tรบ sufrรญas en silencio y soledad, con el estoicismo propio de las personas que necesitan demostrar control absoluto sobre el juicio propio. El motivo no era nada original para las mujeres de este paรญs: amores fallidos, el del padre de mi madre y el del padre de tu hija mรกs pequeรฑa.

Nunca habรญa querido narrar tu ausencia, me sentรญa sin el derecho a decir cualquier palabra relacionada contigo; hasta ahora que, al fin, y despuรฉs de aรฑos de trabajo interno y aceptaciรณn, de saber lo desgraciadamente comรบn que es nuestra historia, puedo decir que soy nieta de un feminicidio. El tuyo, abuela, decenas de aรฑos antes de que el asesinato de una mujer por el hecho de serlo adoptara ese vocablo.

Tu homicida saliรณ de la cรกrcel hace poco. Cuando me enterรฉ las emociones fueron el ojo de un vรณrtice en lo profundo de mis vรญsceras: beneplรกcito, porque el crimen no fue uno mรกs impune, fuera de las estadรญsticas, sino bien sentenciado, el culpable pasรณ varias dรฉcadas en el reclusorio; rabia, porque su mal manejo del alcohol y la furia condenaron a mi mamรก a una adolescencia adulta y a un destino sin ti; tristeza, porque me robรณ el reflejarme en tus pupilas, me robรณ tus abrazos, me robรณ la sazรณn de tu comida, me robรณ tus gestos, me robรณ tu sonrisa al conocer a tu nieta y saber que se parece tanto a ti, me robรณ el tono de tu voz, me robรณ la textura de tus manos, me robรณ tu risa, me robรณ tu sentido del humor, me robรณ el color de tus uรฑas, me robรณ tus regaรฑos, me robรณ tus consejos, me robรณ tu casa como refugio, me robรณ la existencia sin el hueco perenne que crea el saber que las personas amadas han sufrido, como mi mamรก, que ha tenido que aprender a vivir con el recuerdo de ti respirando el รบltimo suspiro entre sus brazos sobre una ambulancia.

Por ti, abuela, por todas aquellas mujeres y hombres que han perdido la vida o que estรกn muertos en vida en relaciones asesinas, por aquellos hombres y mujeres que no han aprendido a gestionar sus apegos, sus celos, sus inseguridades, sus miedos, su falta de empatรญa, el respeto a quienes piensan o desean distinto, su necesidad de dominar, su compulsiรณn por tener la razรณn, su carencia de conciencia y autoconocimiento, no vuelvo a permitir un solo maltrato, un solo grito, un solo castigo de silencio, una sola palabra que desacredite mi inteligencia, mis ideas o mis decisiones, un solo sentimiento de desamparo por indiferencia.

Porque sรญ, con mucha vergรผenza te confieso que he permitido todo eso en nombre del amor, y me he hecho aรฑicos el alma en mรบltiples ocasiones y me he traicionado mรกs de una vez para ser esa persona perfecta a quien quisieran con locura, sin saber lo fรกcil que es enloquecer en el proceso y lo degradante que resulta.

Hasta hoy, Marcela. Hoy que decidรญ que tus huesos en la tierra no tienen que ser solo restos mortuorios, sino semillas. Semillas de muerte a la culpa, semillas de muerte al sรญndrome del impostor, semillas de muerte a la resignaciรณn, semillas de muerte al miedo a la soledad, semillas de muerte a la dependencia, semillas de muerte a la necesidad de aprobaciรณn, semillas de muerte al temor a incomodar.

Tus huesos enterrados antes de tiempo son semillas de fuerza, semillas de valentรญa, semillas de franqueza, semillas de audacia, semillas de determinaciรณn.
Semillas de vida. Semillas de ยซYoยป.

@monicasotoicaza


Mรณnica Soto Icaza es escritora especializada en literatura erรณtica. Ha publicado varios libros y colabora en revistas, periรณdicos y programas de radio y televisiรณn.

Sexo y libros #PorUnaVidaSexy

Ante la pregunta: ยฟpor quรฉ escribes literatura erรณtica? La respuesta es inminente: porque el sexo y los libros son lo que mรกs me gusta en la vida. La justificaciรณn podrรญa ser innecesaria, pero โ€”supongo que en mi interior habita una exhibicionistaโ€” encuentro un deleite exquisito en contar mis intimidades.


Descubrรญ el sexo antes que los libros, por humanas razones. Me apasionรฉ primero por los libros que por el sexo, por sociales razones. A los 14 aรฑos la voluptuosidad de las imรกgenes provocadas en mi mente por ese artefacto de tinta y papel encuadernado que tenรญa en las manos me hizo adicta al deleite de leerlo todo, desde las etiquetas del champรบ en la regadera, hasta las dos enciclopedias de casa (pasando por carteles, folletos, boletos de estacionamiento, instructivos). Todo.


Entonces llegaron mis 15 aรฑos. Primero de preparatoria. La profesora de literatura nos dejรณ leer Arrรกncame la vida de รngeles Mastretta. Atrapada desde las primeras pรกginas, fueron unas cuantas palabras las que releรญ una y otra vez, intrigada: โ€œYo habรญa visto caballos y toros irse sobre yeguas y vacas, pero el pito parado de un seรฑor era otra cosa.โ€ El resultado fue humedad inminente en mi entrepierna.

Las primeras veces son acontecimientos importantes en la vida de toda persona. Para mรญ esa lo fue. Descubrรญ que toda pieza literaria es erรณtica, no solamente porque contiene algรบn capรญtulo con contenido sexual propio de la cotidianidad, sino por la cantidad de emociones y sensaciones que viven en el cuerpo, como si al leer te convirtieras en uno de los personajes.


El siguiente libro que me erizรณ los vellos de la espalda fue Novela de Ajedrez, de Stefan Zweig, que sin contener sexo de pronto me sorprendiรณ con los puรฑos cerrados y las uรฑas enterradas en las palmas de mis manos.


Varios aรฑos despuรฉs, ya adulta, tuve el hallazgo de un ejemplar que en la portada ilustra a cuatro personajes desnudos, entrelazados entre miembros viriles, lenguas y piernas: el Erotica Universalis de Gilles Nรฉret, un compendio de imรกgenes sexuales que van desde el aรฑo 5000 a.C., hasta la dรฉcada de los 70 del siglo XX. En รฉl las escenas son un verdadero festรญn para el lector: algunas son tan alucinantes que provocan rubor en las mejillas.


Otro de los textos que me emociona hasta las lรกgrimas es La esposa joven, del italiano Alessandro Baricco. Uno de sus fragmentos memorables: โ€œLa Esposa joven se preguntรณ dรณnde habรญa visto ya ese gesto y era tan nueva ante lo que estaba descubriendo que al final se acordรณ, y fue el dedo de su madre que buscaba en una caja de botones uno pequeรฑo de madreperla que habรญa guardado para los puรฑos de la รบnica camisa de su marido.โ€ Erotismo puro.


Poseo una biblioteca personal de ejemplares, tanto fรญsicos como electrรณnicos, que son mi espejo particular de pasiones y perversiones. Algunos tรญtulos que viven en ella son: Historia de O, de Pauline Rรฉage, regalo del periodista Ricardo Rocha; Ligeros libertinajes sabรกticos, de Mercedes Abad, ganador del VIII premio La sonrisa vertical; uno de mis favoritos, que ha influido mucho el estilo de mis cuentos: La mรกquina de follar, de Charles Bukowski, y una cantidad mรกs obscena que Filosofรญa del tocador del Marquรฉs de Sade, de volรบmenes.


Cรณmo no amar el sexo y los libros, si ambos son origen y destino de la historia particular de cada uno de los mundos que interactรบan al interior de nosotros. Si quien ha leรญdo no percibe mรกs de su humanidad en esas ficciones que tire la primera piedra.


*Texto publicado originalmente en mi columna #PorUnaVidaSexy de la revista Vรฉrtigo Polรญtico ๐Ÿ™‚

Mujer esquirla #PorUnaVidaSexy

โ€œTu negocio no sirve para nada. Eres un fraude. Eres mala en la cama. Odio hasta tu peinado. No me gusta cรณmo eres con los niรฑos. Eres un desastre en la vida. Eres una puta. Eres insuficiente, no te importa mรกs que tu trabajo. Eres una loca. Eres tonta. Coges mal, no me gusta tu ritmo. Me molesta tu cara. Llรฉvate todas tus cosas. No quiero ver ni una de esas mierdas aquรญ. Llรฉvate nada mรกs lo que tรบ te compraste. Despuรฉs de aรฑos de matrimonio no te mereces nada por puta. Te voy a matar. Te voy a perseguir. Voy a hacer que vivas con miedo, con temor, con fracaso. Eres una perdedora. No haces nada bien. Solo sirves para gastar el dinero, para estirar la mano. No aportas nada. Eres mala para todos. Ni tu mamรก cree en ti. Estรกs sola. La gente que amas siempre elige a otros. No eres suficiente, por eso no te eligen a ti. Eres problemรกtica. No entiendes razones. Solo quieres hacer lo que se te da la gana. No puedes cumplir tus sueรฑos. Tus metas no son importantes. Eres una mala mamรก. Abandonas a tus hijos. Pierdes el tiempo. Vives en las nubes. Eres estรบpida. Estรกs confundida. Tomas malas decisiones. No te vas a ir porque no puedes. Sin mรญ no eres nada. Sin mi ayuda te vas a morir de hambre. No tienes a dรณnde ir. No sabes ganar dinero. Con dos hijos nadie va a quererte. Tienes la nariz enorme. Ya ni siquiera conservas el buen cuerpo que tenรญas. Te vistes como prostituta. Escribes puras pendejadas. Nadie va a querer comprarte tus libros. Si te matara, te harรญa un favorโ€ฆโ€

El hombre que amaba apretรณ el gatillo y yo me convertรญ en esquirlas de mujer. En fragmentos de ser humano con el รบnico fin de sobrevivir el dรญa. Porque en un paรญs de machos a las mujeres libres hay que destruirlas. Hay que quebrarles la voluntad y las piernas; ensuciar su sexo y sus sueรฑos. Porque a una mujer que goza del erotismo puedes maltratarla, convertirla en blanco de dedos รญndices purificados por la tibieza de vivir sin consecuencias.

Me convertรญ en una mujer dรฉbil. Una mujer fea. Una mujer triste. Una mujer sola. Metรญ la sonrisa en el sitio mรกs seguro: las pรกginas de los libros, ese lugar en donde no habรญa corazones rotos ni palabras equรญvocas, en donde podรญa ser libre a mis anchas. Ignoraba que cada tomo devorado configuraba en mรญ a una mujer rebelde. Una mujer idealista. Y poco a poco volvรญ a ser una mujer con alas de papel y tinta, con tantas capas que alcanza a volar alto, y tambiรฉn con predisposiciรณn a caer desde esa altura. Soy una mujer que se ha raspado las rodillas. Una mujer que ha perdido todo para conservarse a ella. Una mujer que ha llorado a solas. Una mujer que ha dado la mano, aunque en el otro extremo no hubiera otra mano abierta. Soy una mujer puta. Una mujer ligera. Una mujer de libido desbordada. Una mujer de fotos atrevidas. Una mujer libre. Una mujer con suerte. Una mujer con el corazรณn de multifamiliar. Una mujer que quiere a mรกs de un hombre y ama a uno. Una mujer que juega con sus hijos a escribir el mundo. Una mujer arrepentida. Una mujer rebosante de certezas. Una mujer de imaginaciรณn traviesa. Una mujer que ya no tiene miedo. Una mujer que ya no estรก triste. Una mujer multiacompaรฑada. Una mujer joven. Una mujer guapa. Una mujer que sigue con la sonrisa metida en los libros. Una mujer metรกfora. Una mujer personaje. Una mujer carcajada. Una mujer sarcasmo en la punta lengua. Una mujer energรญa de la naturaleza.

Soy una mujer hasta nunca. Una mujer hasta siempre. Una mujer en sus marcas, listos, fuera. Una mujer bรบnker. Una mujer meta. Una mujer hola. Una mujer adiรณs. Una mujer Yo.


*Este texto fue originalmente publicado en la revista Vรฉrtigo Polรญtico.

ยฟAmar despacio?

No me gusta amar despacio,
prefiero ropa destrozada en el suelo
marcas de besos en el cuello
lenguas insolentes
dedos que conozcan el camino correcto.

Amo las caderas impulsivas
los deseos urgentes
la saliva que enloquece al torrente sanguรญneo
las miradas que hacen cenizas los prejuicios.

Me encantan las palabras que humedecen
los pantalones marcados
las mordidas en las orejas que embriagan a los poros
y la imaginaciรณn.

Vamos a ponerle escenario a esta fantasรญa
y seamos nuestra propia ficciรณn.

#poesรญaMSI

Mรณnica Soto Icaza


La foto es de ร‰rik Marvaz

* Este texto aparece en mi libro Jamรกs pretendรญ ser inmaculada.

Martes

Mis martes solicitan dueรฑo:

busco a un compaรฑero para practicar

la danza del vientre en su cadera.

Deberรก ser un hombre que crea en la magia

para comprender a mis dedos

cuando se multipliquen por cinco.

Otro requisito es que sepa jugar al mudo

no me importa ser la primera, dรฉcima

o su mujer nรบmero 60,

quiero creer que mis caricias

son las mejores de su vida.

Mi hombre / compaรฑero serรก halcรณn,

aroma de cafรฉ tostado,

cama reciรฉn tendida

y silencio listo para tocar una primera nota.

Se reciben candidatos

los martes de nueve a una.

Los demรกs dรญas de la semana

serรฉ artรญfice de mis propias historias,

mi propio colibrรญ.

#poesรญaMSI


Este poema aparece en mi libro Jamรกs pretendรญ ser inmaculada, mรกs de 200 pรกginas de fotos y poesรญa. Lo encuentras aquรญ:

La foto es de Carlos Sain.

Historias de Clรญtoris 1

Hola, soy el clรญtoris de Mรณnica. Me llamo asรญ, Clรญtoris, porque a ella no le gustan los nombres propios, patronรญmicos ni diminutivos que algunas personas usan a veces para referirse a los รณrganos sexuales propios o ajenos. Yo estoy de acuerdo con ella. Alguna vez un seรฑor me dijo โ€œAmiguitaโ€ y me costรณ mucho trabajo vibrar con su lengua. Aunque cada quien, ยฟno?

Sรฉ que cuando le preguntan a mi poseedora cuรกl es la parte favorita de su cuerpo y ella responde โ€œlos ojosโ€ o โ€œlas piernasโ€, en realidad estรก pensando en mรญ. He sentido cรณmo me aprieta mientras contesta, como si quisiera disculparse conmigo por ser polรญticamente correcta. A mรญ no me interesa lo que responda; a fin de cuentas, cuando estamos a solas o al elegir a un acompaรฑante, su comportamiento es lo menos polรญticamente correcto. Eso es lo importante.

Me conociรณ a los once. Era su segunda o tercera menstruaciรณn. Mientras lavaba mi casa y los terrenos circundantes se metiรณ el dedo corazรณn de la mano derecha en la vagina para ver si asรญ lograba que la sangre se terminara mรกs rรกpido. Como le gustรณ la sensaciรณn decidiรณ introducirlo mรกs adentroโ€ฆ y entonces la palma de su mano invocรณ el deseo de saber quรฉ mรกs habรญa en esa รกrea al rozarse con mi glande. No le importรณ que se enfriara el agua: siguiรณ tocรกndolo todo. Fue asรญ como ahรญ, en una regadera del segundo piso de una casa de tres recรกmaras pintada de blanco con columpios en el jardรญn, Mรณnica tuvo uno de los mรกs grandes hallazgos de su vida que, como buena materializaciรณn de asombro, siempre estuvo en ella misma.

Mรณnica y yo gozamos impunemente durante varios meses, hasta una fatรญdica maรฑana en la clase de Moral. La escuela religiosa en la que la inscribieron sus papรกs con las intenciones mรกs puras: que los valores familiares fueran reforzados, se encargรณ de arruinar sus corridas correrรญas erรณticas, porque ahรญ le dijeron que el onanismo era un pecado, y de los graves. Como ella no deseaba irse al infierno, asรญ, sentada en un pupitre del segundo piso de un centro educativo de tres edificios de ladrillos expuestos y una pista de carreras, la suscrita volviรณ a enterrarme entre sus piernas durante mรกs aรฑos que los que hoy le gusta admitir.

Pero como no hay dรญa que no llegue, ni plazo que no se cumpla, ni lujuriosa que lo soporte, Mรณnica cumpliรณ 18 aรฑos. Sรญ, tuvo algunos encuentros semierรณticos con los seis novios que habรญa tenido, pero ninguno de ellos alcanzรณ a tocarme; yo esperรฉ paciente el momento porque algo de entretenimiento tuve cuando mi dueรฑa, amante del ejercicio, haciendo abdominales en la clase de educaciรณn fรญsica tenรญa orgasmos que no contemplaba como pecados al no ser provocados directamente por ella. ยฟYa ves por quรฉ me cae tan bien?

Decรญa entonces que mi propietaria cumpliรณ 18. Sus papรกs le hicieron una fiesta para celebrar la mayorรญa de edad, con amigos, familia y sรญ, su sexto novio, quien dicho sea de paso estaba algo frustrado con las continuas negativas de Mรณnica para irse a la cama, o por lo menos agarrarle algo mรกs que la mano. Se acabรณ la reuniรณn, familia y amigos se despidieron, los padres se fueron a dormir. Ella le dijo que lo acompaรฑaba a la puerta para despedirlo. Ya ahรญ, antes de abrirla, se dieron un abrazo en la oscuridad, un beso de pelรญcula romรกntica francesa y con las manos metidas en los mutuos jeans reaparecรญ en escena para no volver a esconderme jamรกs.

Pero ya luego te contarรฉ de cuando conocรญ en piel y humedad a otro como yo, porque de tanto hablar de mรญ a Mรณnica ya le dieron ganas de saludarme con las yemas de los dedos. Y quiรฉn soy yo para hacer caso omiso a esa propuesta imposible de rechazar.


  • Texto publicado originalmente en la revista Vรฉrtigo Polรญtico en julio de 2020.

De ficciรณn y carne y hueso: todos son personajes

Una mujer me mira fijo. Tiene los brazos en jarra y pisa a las integrantes de una lรญnea de hormigas con la punta de sus botas negras de tacรณn. Es rubia, mide 175 centรญmetros y su impaciencia nace de mi sordera hacia su historia. Se encuentra de pie en la esquina izquierda de mi imaginaciรณn, junto a mis sueรฑos guajiros, mi tolerancia a la frustraciรณn y mi propensiรณn hacia el chiste fรกcil; como sabe que es la prรณxima en la fila de mis personajes de cuento estรก casi harta de esperar; es bien sabido que toda espera es mรกs incรณmoda cuando nos sabemos cerca del final. Estรก ahรญ, presionรกndome, con mal gesto, lo que provoca que no encuentre un sitio dรณnde colocarla: tengo predilecciรณn por la alegrรญa y la susodicha no muestra ni un poco.


Me recrimina como El Padre de Luiggi Pirandello en sus Seis personajes en busca de autor: โ€œโ€ฆ el autor que nos creรณ vivos, no quiso despuรฉs, o no pudo, materialmente, colocarnos en el mundo del arte. Y fue una verdadera lรกstima: ya que quien tiene la ventura de nacer personaje vivo, puede burlarse hasta de la muerte, porque no muere jamรกs.โ€


Por eso me gusta pensar en la cantidad de orgasmos que personajes que no recuerdo tienen a diario en mi cabeza, en las parejas seducidas por conversaciones y roces de los que no tengo registro, cuerpos con todas las fisonomรญas posibles y rostros semejantes a mis objetos de deseo masculinos y femeninos, por supuesto; una de las ventajas de ser la autora es que mis personajes se ven como a mรญ mejor me place y en mis historias sucede lo que a mรญ se me antoja que ocurra. Una de las ventajas de ser el lector es que los personajes que descubres se parecen tambiรฉn a tus propios entes de anhelo.


Alguna vez le cambiรฉ el nombre al protagonista de una de mis novelas despuรฉs de conocer en una comida a un seรฑor que se llamaba Andrรณnico, era alto, de pelo castaรฑo oscuro, ojos enormes, guapo como el hombre de mi libro. ยฟCรณmo resistir la tentaciรณn de nombrar a un inquilino de la ficciรณn con el apellido de alguien que habita la no ficciรณn, sobre todo cuando la descripciรณn que configuraste se ajusta de forma tan perfecta a un perfecto desconocido?


Hace aรฑos un director de teatro que pretendรญa montar la obra de mi Tacones en el armario me presentรณ a quien harรญa el rol principal. No podรญa dejar de mirarla: sencillamente era mucho mejor que la รngela de mi invenciรณn; su estatura, su tono de voz, su sonrisa, su complexiรณn, su falda, sus tacones. Aunque no se realizรณ el proyecto, para mรญ ella tomรณ posesiรณn de mi heroรญna.


Pasa tambiรฉn que la naturaleza chismosa de un progenitor de artificios se vuelve aliada. Otros paraรญsos terrenales para descubrir protagonistas y sus historias son aeropuertos, restaurantes donde grupos de seรฑoras organizan desayunos mientras sus vรกstagos estรกn en la escuela, funerarias, cafeterรญas de hoteles, supermercados, foros de Facebook. Acostumbro a visitarlos junto con mi libreta de apuntes, como una cazadora de palabras e ideas para llevar. A final de cuentas toda la gente que tiene la buena o la mala suerte de cruzarse en mi camino es susceptible de convertirse en habitante de mis mundos de ficciรณn.


Asรญ que ya sabes, si alguna vez nos encontramos y vivimos un momento de alguna especie de universo paralelo o cotidianidad extraordinaria, no dudes en que te convertirรฉ en personaje de mis historias. Si resultas la estrella o uno secundario o incidental dependerรก de la intensidad de nuestra interacciรณn.
Bajo advertencia, no hay engaรฑo.


* Texto originalmente publicado en la revista Vรฉrtigo Polรญtico.

De letras, vida y lecturas…

Los libros siempre han estado ahรญ, a mi alcance. Primero de mi apatรญa, despuรฉs de mi curiosidad, ahora de mi fascinaciรณn. Desde mis primeros recuerdos los libreros llenos de lomos con tรญtulos sugerentes y grosores tan diversos como la humanidad son habitantes de los espacios donde respiro, como cรณmplices incondicionales de mis locuras.

Los primeros que recuerdo son El nuevo tesoro de la juventud, enciclopedia con 20 tomos gris con rojo que fueron fuente de todos mis trabajos de primaria y secundaria. Tambiรฉn Mi primera enciclopedia, de Disney, que leรญ completa de niรฑa; despuรฉs de comer agarraba un tomo y me sentaba en la escalera de la entrada de la casa a leerlo de principio a fin; en ella aprendรญ sobre Beethoven y que no todos los pรกjaros negros con el pico alargado son cuervos, sino arrendajos.

Me acuerdo de Por quiรฉn doblan las campanas, de Hemingway, que me llamaba la atenciรณn porque el significado que existรญa en mi mente de la palabra doblar no tenรญa nada que ver con campanas, que por naturaleza son de materiales no maleables. De Las tentaciones de San Antonio, de Gustave Flaubert, que mi mamรก me leรญa acostadas en la sala y yo imaginaba con los ojos cerrados. De Mujercitas, de Louisa May Alcott, que me hizo empezar a cuestionarme el papel de las mujeres en la sociedad, y a sospechar que mi historia se saldrรญa de las rayas de los cuadernos. Tenรญa ocho aรฑos.

Otro libro que se fijรณ en mi memoria fue el de la portada con una niรฑa de gesto irreverente tras las rejas, Motรญn en el reformatorio, de Jack Thomas, que nunca leรญ, pero cuyo nombre me resultaba confuso a los diez aรฑos; yo creรญa que la niรฑa se llamaba Motรญn, lo cual me parecรญa raro, pero no improbable. De Un instante de optimismo, que era una compilaciรณn de fragmentos de la obra de varios autores, donde leรญ por primera vez a Benedetti, el Poema 20 de Neruda, partes del famoso Un mensaje a Garcรญa, de Elbert Hubbard, que aรฑos despuรฉs leรญ completo, y otros mรกs que me hicieron enamorarme de la poesรญa. Aunque no entendรญa bien a quรฉ se referรญa Cortรกzar con el capรญtulo siete de Rayuela, no podรญa dejar de leer. Los libreros estaban llenos de universos, y entonces yo empecรฉ a intuir que mรกs allรก de las repisas de madera de mi casa se encontraba un mundo entero de letras sobre papel. Y yo querรญa explorarlo entero.

Tenรญa 14 aรฑos. Vacaciones. La รฉpoca no era econรณmicamente propicia para salir de viaje: quienes vivimos en Mรฉxico ese verano de 1994 lo sabemos. Mis padres trabajaban, mis hermanas salรญan con amigos, yo me aburrรญa sola en casa y lo natural fue ir hacia el librero para ver quรฉ encontraba.

Habรญa un lomo amarillo, ancho, que decรญa El corazรณn de piedra verde. No recordaba haberlo visto antes por ahรญ y el verde era mi color favorito, asรญ que la elecciรณn fue sencilla. Lo tomรฉ, le di la vuelta y empecรฉ a leer la contraportada. Era una historia situada en Mรฉxico Tenochtitlan en la รฉpoca de la Conquista, tema que me interesaba por mi predilecciรณn hacia lo prehispรกnico.

Fui a mi recรกmara, me recostรฉ en la cama y mis ojos empezaron a recorrer las lรญneas de sus 827 pรกginas sin saber que conforme iba devorando los pรกrrafos como alguien que no ha comido en dรญas, tambiรฉn iba trazando las lรญneas de mi destino. A partir de esa novela escrita por Salvador de Madariaga y publicada por primera vez en 1942 para mรญ el mundo estrenรณ colores, sonidos, aromas, texturas y sabores. Desde entonces los libros jamรกs me han quitado el hambre.

Los libros te cambian la vida. Los libros reconfiguran las ideas. No imponen, invitan. No denotan, transigen. No sรณlo enseรฑan, sino que convocan a explorar. Cuando lees es inevitable que cambie la vida a tu alrededor.

No sรฉ si hubiera sido buena abogada, una cientรญfica que transformara el rumbo del planeta o una empresaria que aportara miles de empleos a la sociedad, no me interesa: desde la mitad de la segunda dรฉcada de mi existencia supe que la transitarรญa con los dedos manchados de tinta y los ojos inundados de letras. Ni un segundo he soรฑado con que sea de otra manera.

Si quieres leer mis libros, puedes conseguirlos aquรญ:

Erotismo cotidiano

Una pareja tomada de la mano detona fantasรญas en mi imaginaciรณn, puede ser para escribir una historia o simplemente para entretenerme en ratos de ocio. Al mirar a dos individuos con los brazos entrelazados y la lengua en sincero coloquio, mi cuerpo insinรบa las sensaciones de yemas de los dedos a los costados de mi vientre โ€“mi punto dรฉbilโ€“ y entonces despierta el deseo de posar las manos en el teclado o empuรฑar la pluma y trazarme en la pรกgina en blanco para recorrer mi inventario particular de sonrisas:

La voz de ese hombre. La obsesiรณn por la humedad relativa de un explorador en los Andes. El sexo infinito de un extranjero. Las uรฑas pintadas de negro del amante del jardรญn de higueras. Las visitas a los museos del viajero con el beso furtivo en la punta de la apetencia.

Las erratas en las pรกginas de las enciclopedias. Los poemas que el de los dedos como extensiรณn de cuerdas de guitarra dejรณ en pedazos en la puerta de casa. El cronรณmetro de cristal donde se reflejรณ el asombro de un hallazgo. La boca que me dijo con certeza que sabrรญa besar.

Las cicatrices en las falanges por unas baquetas. Los dรญas oscuros del poeta con la gloria y el infierno entre los vocablos. El miedo de uno, ese y el otro. Mi miedo. La imperfecciรณn para hablar, junto a la perfecciรณn para seducirnos. Las quinientas noches de Sabina. Los despertares con Bach. La nostalgia por la muerte de Joao Gilberto.

Asรญ es cรณmo en mi piel nacen las historias que se recrean en los ojos de los lectores; cรณmo en mis labios sucede la gรฉnesis de los personajes que se convertirรกn en entraรฑables o incรณmodos de aquellos dispuestos a compartir conmigo un fragmento de su tiempo en forma de prosa o poesรญa: entre la realidad y la ficciรณn de mi propia vida que trasmuta en recuerdos a conveniencia.

Entonces pienso en quiรฉn pudo haber sido la musa de Carlos Fuentes cuando tecleรณ estas lรญneas en su libro La muerte de Artemio Cruz: โ€œEse cuerpo no era de รฉl: Regina le habรญa dado otra posesiรณn: lo habรญa reclamado con cada caricia. No era de รฉl. Era mรกs de ella.โ€ Esa precisiรณn al elegir las palabras, el aleteo de mariposa que detona en las emociones no pueden ser solamente ficciรณn: tuvo que experimentarlo para describir con tan dolorosa exactitud, tuvo que haber sido poseรญdo por alguien que mรกs tarde inmortalizรณ en Regina.

Mientras leรญa El hombre que fue jueves cuestionรฉ, llegando casi al final de la novela, ยฟen quรฉ terreno de quรฉ paรญs y con quรฉ nivel de silencio habrรก estado Chesterton para escribir: โ€œEl amor de la vida lo invadรญa todo. Hasta se figurรณ que oรญa crecer la hierbaโ€? ยฟQuiรฉn, que haya visitado un campo de espigas un dรญa de viento, puede evitar el estremecimiento de ese sonido apenas perceptible, pero de una fuerza arrebatadora?

O algo tan simple como lo que Alain de Botton convirtiรณ en literatura en su magistral El placer del amor: โ€œEl telรฉfono se vuelve un instrumento de tortura en las demonรญacas manos del ser amado que no llamaโ€, que no necesita explicaciรณn para nosotros, integrantes de la sociedad occidental que han sido educados por el amor romรกntico, y ademรกs adictos irredentos a la tecnologรญa.

Si yo te preguntara a quรฉ huele el cuello de la mujer que amas o cรณmo describirรญas la textura de las gotas que se desprenden de la regadera cada maรฑana y te refresca de calores y pesadillas, la respuesta seguramente serรญa un poema.

Asรญ es como el erotismo es amo y seรฑor de la cotidianidad.


*Este texto fue publicado originalmente en mi columna Por una vida sexy de la revista Vรฉrtigo Polรญtico.

Conquistar con estilo

Bienquisto (de buena fama y generalmente estimado) lector,

Es bien sabido que en el juego del amor y la seducciรณn la palabra es nรบcleo y espina dorsal; creadora de alacridad (alegrรญa y presteza del รกnimo para hacer algo) o andrรณminas (embustes, enredos). Por eso en esta ocasiรณn es de mi apetencia compartir con usted este breve glosario de vocablos para fascinar con estilo y elocuencia a la persona blanco de sus diligencias erubescentes (que se pone rojo o que se sonroja).

Esta ineluctable (dicho de una cosa: contra lo cual no puede lucharse) historia de amor comienza en una de las horas mรกs romรกnticas de la noche: el conticinio, cuando todo estรก en silencio, la piel dispuesta a ser territorio para las yemas de los dedos y los ojos se convierten en naifes (diamante de calidad superior) fรบlgidos (brillante, resplandeciente).

Los personajes son Ella y ร‰l. La situaciรณn un sueรฑo estuoso (caluroso, ardiente, como encendido o abrasado). No sabemos quiรฉn de los dos fantasea.

En un extremo de la banca de un parque estรก Ella: labios rusientes (que se pone rojo o candente con el fuego), epidermis ebรบrnea (parecida al marfil), aladar (mechรณn de pelo que cae sobre una de las sienes) que cubre una mirada godible (alegre, placentera).

En la otra orilla de la misma banca estรก ร‰l: jarifo (rozagante, vistoso, bien compuesto o adornado), cabello ubรฉrrimo (muy abundante y fรฉrtil) y sonrisa leda (alegre, contenta, plรกcida).

Cada uno lee, atrapado en las pรกginas de su respectivo libro (o tal vez en las pantallas de sus telรฉfonos, pero esto es ficciรณn y soy dueรฑa de mis licencias poรฉticas).

Como si el รกrbol detrรกs de la banca hubiera sido sembrado justo en ese sitio para este preciso instante, el desprendimiento de una rama con su respectivo estruendo provoca que las pupilas de nuestros protagonistas converjan: Deliquio (รฉxtasis, arrobamiento), lampo (resplandor o brillo pronto y fugaz, como el del relรกmpago), amatividad (instinto del amor sexual); una certeza inefable (que no se puede explicar con palabras) del inicio de una mirรญfica (admirable, maravillosa) coincidencia.

El โ€œholaโ€ que obtiene respuesta indica un romance agible (factible o hacedero). Sus manos desean invocar a la decencia, pero la boca del uno y la lengua de la otra ignoran las formas y se dejan llevar por la salacidad (inclinaciรณn vehemente a la lascivia).

Ahรญ, parados sobre la tierra de este opimo (rico, fรฉrtil abundante) parque de ensueรฑo sucede un liento (hรบmedo) beso que continรบa en una habitaciรณn extraรฑa inundada de sonidos gemebundos (que gime profundamente) y movimientos titilantes (agitarse con ligero temblor).

Minutos lautos (ricos, esplรฉndidos, opulentos), en los que ellos luden (frotan, estregan, rozan algo con otra cosa) en una venusta (hermosa y agraciada) danza de mador (ligera humedad que cubre la superficie del cuerpo, sin llegar a ser verdadero sudor), digna de prosternarse (arrodillarse o inclinarse por respeto) y anotar en la bitรกcora coruscante (que brilla) de utopรญas a ras de alcoba.

El despertador interrumpe a quien sueรฑa justo en el momento en que el sol dibuja el contorno de las montaรฑas. El quillotro (amorรญo, enamoramiento) se ha esfumado, pero quedan en su cuerpo algunas escurrimbres (รบltimas gotas de un lรญquido que se ha quedado en una vasija) inolvidables.

*(Significados del Diccionario de la Real Academia Espaรฑola).


Columna originalmente publicada en la revista Vรฉrtigo Polรญtico.

Sexo y libros

ยซยฟPor quรฉ escribes literatura erรณtica?ยป es la pregunta que mรกs he escuchado. La respuesta es inminente: porque el sexo y los libros son lo que mรกs me gusta en la vida. La justificaciรณn podrรญa ser innecesaria, pero โ€”en mi interior habita una exhibicionistaโ€” encuentro un deleite exquisito en contar mis intimidades.


Descubrรญ el sexo antes que los libros, por humanas razones. Me apasionรฉ primero por los libros que por el sexo, por sociales razones. A los 14 aรฑos la voluptuosidad de las imรกgenes provocadas en mi mente por ese artefacto de tinta y papel encuadernado que tenรญa en las manos me hicieron adicta al deleite de leerlo todo, desde las etiquetas del champรบ en la regadera, hasta las dos enciclopedias de casa (pasando por carteles, folletos, boletos de estacionamiento, instructivos). Todo.


Llegaron mis 15 aรฑos. Primero de preparatoria. La profesora de literatura nos dejรณ leer Arrรกncame la vida de รngeles Mastretta. Atrapada desde las primeras pรกginas, fueron unas cuantas palabras las que releรญ una y otra vez, intrigada: โ€œYo habรญa visto caballos y toros irse sobre yeguas y vacas, pero el pito parado de un seรฑor era otra cosa.โ€ El resultado fue humedad inminente en mi entrepierna.


Las primeras veces son acontecimientos importantes en la vida de toda persona. Para mรญ esa lo fue. Descubrรญ que toda pieza literaria es erรณtica, no solamente porque contiene algรบn capรญtulo con contenido sexual propio de la cotidianidad, sino por la cantidad de sensaciones que viven en el cuerpo, como si al leer te convirtieras en uno de los personajes.


El siguiente libro que me erizรณ los vellos de la espalda fue Novela de Ajedrez, de Stefan Zweig, que sin contener sexo de pronto me sorprendiรณ con los puรฑos cerrados y las uรฑas enterradas en las palmas de mis manos.

Espejo


Varios aรฑos despuรฉs, ya adulta, tuve el hallazgo de un ejemplar que en la portada ilustra a cuatro personajes desnudos, entrelazados entre miembros viriles, lenguas y piernas: el Erotica Universalis de Gilles Nรฉret, un compendio de imรกgenes sexuales que van desde el aรฑo 5000 a.C., hasta la dรฉcada de los 70 del siglo XX. En รฉl las escenas erรณticas son un verdadero festรญn para el lector: algunas son tan alucinantes que provocan rubor en las mejillas.


Otro de los textos que me emociona hasta las lรกgrimas es La esposa joven, del italiano Alessandro Baricco. Uno de sus fragmentos memorables: โ€œLa Esposa joven se preguntรณ dรณnde habรญa visto ya ese gesto y era tan nueva ante lo que estaba descubriendo que al final se acordรณ, y fue el dedo de su madre que buscaba en una caja de botones uno pequeรฑo de madreperla que habรญa guardado para los puรฑos de la รบnica camisa de su marido.โ€ Erotismo puro.
Poseo una biblioteca personal de ejemplares, tanto fรญsicos como electrรณnicos, que son mi espejo particular de pasiones y perversiones.

Algunos tรญtulos que habitan en ella son: Historia de O, de Pauline Rรฉage, regalo de un periodista amigo; Ligeros libertinajes sabรกticos, de Mercedes Abad, ganador del VIII premio La sonrisa vertical; uno de mis favoritos, que ha influido mucho el estilo de mis cuentos: La mรกquina de follar, de Charles Bukowski, y una cantidad mรกs obscena que mi adorado Filosofรญa del tocador del Marquรฉs de Sade, de volรบmenes.


Cรณmo no amar el sexo y los libros, si ambos son origen y destino de la historia particular de cada uno de los mundos que interactรบan al interior de nosotros. Si quien ha leรญdo no percibe mรกs de su humanidad en esas ficciones, que tire la primera piedra.


*Texto publicado originalmente en mi columna ยซPor una vida sexyยป de la revista Vรฉrtigo Polรญtico en abril de 2018.

Defender la seducciรณn

Cuando alguien me atrae no soy inofensiva. Una vez conocรญ a un seรฑor que me gustรณ desde que lo vi, sentado en la mesa de un restaurante, esperรกndome.

Soy una coqueta confesa. Por eso en cuanto lo saludรฉ supe que lo querรญa en mi cama. No por eso le expuse mis intenciones de inmediato o le acariciรฉ la pierna โ€œaccidentalmenteโ€, claro que no: tracรฉ una estrategia para enamorarlo.

Tengo bien claro que el cuerpo ajeno es territorio tocable solo despuรฉs de haber recibido autorizaciรณn del poseedor. Si tomas de la mano a alguien que apenas conoces es romรกntico; si es la pierna o la cintura estรกs trasgrediendo su espacio personal. Ya de rozarle las nalgas ni robarle un beso hablamos. Aunque me morรญa de ganas.

Como el del erotismo y la pornografรญa, el lรญmite entre seducciรณn y acoso es muy difuso y se desdibuja fรกcil cuando entran en la ecuaciรณn el instinto, los impulsos, las hormonas trazando fuegos artificiales.

La comida transcurriรณ entre una plรกtica con humor, inteligencia y muchas sonrisas, y sรญ, me dejรณ con deseo de mรกs. Bien se sabe que en la seducciรณn lo transparente y lo honesto es muy atractivo.

Pasaron las semanas. Seguรญamos comunicรกndonos de vez en cuando, pero yo no veรญa claro. Tenรญa mil dudas: ยฟle habrรฉ gustado? ยฟCรณmo me acerco para ser alguien agradable sin acosarlo? La literatura, como siempre, me dio el pretexto perfecto y le mandรฉ un libro que acababa de publicar.

Le enviรฉ otro mensaje: โ€œยฟYa recibiste mi libro?โ€ ร‰l respondiรณ con un indiferente e impersonal: โ€œSรญ, gracias. Dรฉjame ver en quรฉ te podemos ayudarโ€.

Repensar

A pesar de haberle escrito en la portadilla una dedicatoria sexy, el hombre no parecรญa haberse dado cuenta de mis intenciones. Eso me llevรณ a hacer el รบltimo intento; si despuรฉs de lo que iba a redactar no me hacรญa caso dejarรญa el asunto como un instante de deleite unidireccional y lo borrarรญa del mapa.

Mi filosofรญa es: si una persona me dice โ€œnoโ€, entonces es โ€œnoโ€. Si le digo a alguien โ€œnoโ€, entonces es โ€œnoโ€; muchos de los problemas entre hombres y mujeres radican en que a veces queremos que nos adivinen el pensamiento, y eso provoca equรญvocos incรณmodos o rรฉplicas aleatorias.

Mi mensaje decรญa: โ€œยฟY quiรฉn te estรก pidiendo ayuda? Yo lo que quiero es volver a verteโ€. Su respuesta tardรณ menos de un minuto en llegar; nos pusimos de acuerdo y una semana despuรฉs ya estรกbamos sentados de nuevo en otro restaurante, con รฉl diciรฉndome que lo anotara en la lista de los hombres que querรญan hacerme el amor y conmigo sonrojada y caliente.

Al terminar de comer me ofreciรณ ir a su casa. Las palabras que pronunciรฉ fueron las culpables no solamente de que consiguiera mi objetivo de llevarlo a la cama, sino de que se quedara pensando en mรญ siete dรญas mรกs: โ€œSรญ voy a ir a tu casa, pero no vamos a tener sexo hoy, sino hasta la prรณxima vezโ€. Asรญ fue. Una semana tras otra, hasta convertirnos en pareja y tejer a diario un โ€œfueron felices para siempreโ€ muy a nuestro estilo.

Transitamos por un momento emocionante de la historia; un tiempo de feminidad renovada y masculinidad que es necesario repensar. Hombres y mujeres necesitamos recordar que vivimos en la misma contaminada y poco pacรญfica esfera flotante en el universo y sentarnos a explorar nuevas formas de interacciรณn.

Utilicemos la informaciรณn disponible respecto a los temores y deseos de ambos sexos para unir y no para separar: la seducciรณn y el erotismo son herramientas para la defensa y felicidad de nuestra condiciรณn de humanos. Por eso abogo por defenderlos desde la plenitud y la libertad.


*Esta columna fue la primera que publiquรฉ en la revista Vรฉrtigo Polรญtico #PorUnaVidaSexy, hace justo dos aรฑos, en abril de 2019.

Confesiones de esta mujer de piernas abiertas

Advertencia inicial: este no es un texto erรณtico, sino un testimonio de mi camino hacia la libertad.

A los doce aรฑos, por un error de percepciรณn (o de franqueza), me supe una mujer fea, gris, sin chiste. Me miraba al espejo mรกs por necesidad de salir menos despeinada, que por encontrar algรบn placer en la imagen que me devolvรญa el reflejo: demasiado delgada, la nariz enorme, la piel muy pรกlida. Y, ademรกs, tartamuda.

Una madrugada de franca desesperaciรณn porque todas mis amigas de la secundaria ya tenรญan novio y se les llenaba el buzรณn del pupitre del Dรญa de San Valentรญn de rosas y cartas que a mรญ jamรกs me llegaron, tomรฉ la decisiรณn de que, si no iba a ser bonita y carismรกtica, no podรญa darme el lujo de ser estรบpida.

Me puse a leer, a buscar conversaciones mรกs profundas, a ver las noticias, lo que mi mente adolescente creyรณ que podrรญa ayudarme a llenar mis huecos de autoestima y compensar mi poco agraciado fรญsico en un mundo de imรกgenes. Lo que hace la inseguridad.

Asรญ, me convertรญ en alguien rebelde, a veces con causa y la mayorรญa de las veces sin causa. Si las mujeres usaban vestido, yo me ponรญa pantalones; si habรญa que pintarse las uรฑas, yo me las dejaba naturales; si era necesario el maquillaje, yo andaba de cara lavada. No veรญa la televisiรณn ni salรญa a fiestas.

Mi vida transcurrรญa entre las paredes de mi recรกmara, con libros, una mรกquina de escribir y muchos sueรฑos en las nubes. A partir de mi primer novio, a los 14, empecรฉ a tener uno tras otro. Descubrรญ el poder de la inteligencia, de resultar interesante mรกs allรก de los pocos segundos que la gente se tarda en hacerse una idea del prรณjimo. No importaba que anduviera con huaraches de suela de llanta, encontrรฉ mi identidad entre pรกginas escritas por otros.

Crecรญ. La frase โ€œNo eres como otras mujeresโ€ se convirtiรณ en una constante, una constante que me causaba beneplรกcito y un sentimiento disimulado de orgullo: habรญa conseguido quitarme de encima los mandatos femeninos impuestos a las mujeres, y sรญ, me sentรญa superior por ello.

Pasaron muchos, muchos aรฑos en los que tuve mรกs y mรกs novios y ya alcanzaba varios de mis objetivos. Me sentรญa bien conmigo misma, la sensaciรณn de los retos superados me llenaba el alma. Como era, sin arreglarme, tenรญa tantos pretendientes que empezaba con un novio antes de terminar con el anterior y, ademรกs, cuando iniciรณ mi vida sexual me descubrรญ apasionada, con una energรญa que no se acababa y gran apertura para explorar, para sentir; tenรญa una seguridad sorprendente hasta para mรญ.

Hasta que quien yo creรญ el amor de mi vida se enamorรณ de otra. Me engaรฑรณ. A mรญ, a LA mujer. ยฟCรณmo era posible? Obviamente ella no me llegaba ni a los talones; para nada era tan culta, interesante ni inteligente como yo, sino una tipa hueca. Claro que รฉl me dijo el tรญpico โ€œella no es importante, tรบ eres mejor, fue nada mรกs una aventuraโ€ que yo necesitaba escuchar; a fin de cuentas, รฉl no pensaba dejarme y sรญ, me creรญ superior de nuevo. Lo que hace el orgullo lastimado.

A raรญz de eso escribรญ mi novela Tacones en el armario. En ella a la protagonista le ponen el cuerno; en vez de echarse a llorar se levanta pronto y decide vengarse de su marido de la manera en que yo creรญ peor para un hombre: teniendo relaciones sexuales con muchosโ€ฆ y ademรกs cobrar por elloโ€ฆ y ademรกs gozarlo. รngela, la heroรญna, desafรญa tambiรฉn las caracterรญsticas impuestas a las mujeres como femeninas, y ese detalle, mรกs el erotismo con el que narrรฉ el libro (necesitaba ser honesto, explรญcito, totalmente libre de mis propios miedos y prejuicios), lo convirtieron en un best seller que este 2020 cumple 10 aรฑos.

En mi enojo y tristeza por el engaรฑo de quien ahora es mi exmarido busquรฉ ponerle el cuerno mรกs veces de las que รฉl me lo habรญa puesto a mรญ. Yo soy como mi personaje del libro, decidida, irreverente, juguetona, y dispuse de eso a mi favor. Usaba a los hombres como un nรบmero mรกs en una lista escrita en las notas de mi celular. No me importaba si eran solteros, viudos, casados, divorciados, ennoviados, si me intentaban seducir, yo me iba con ellos a la cama. No pensaba en las novias o las esposas, ellas no eran mi problema, yo querรญa divertirme y usar mi libertad a mi conveniencia.

Conocรญ tambiรฉn a varias parejas swinger, la mayorรญa con un antecedente de infidelidad de alguno de los miembros, personas que optaron por compartir a su novio o novia, esposo o esposa para tener una relaciรณn equitativa. La complicidad y la confianza entre aquellos hombres y mujeres fue otro hallazgo que rompiรณ mis esquemas mentales. Pocas mujeres he conocido con mรกs autoestima que una hot wife. El universo del amor libre se cuece aparte: si todos los involucrados estรกn conscientes de la situaciรณn y pueden tolerarla con alegrรญa y salud mental, es un paraรญso de felicidad y placer.

Paralelo a ello empecรฉ a presentar Tacones en el armario en muchos lugares, a hablar de infidelidad. Asรญ recibรญ un eco increรญble en gran diversidad de mujeres. Lugar al que llegaba de visita, lugar del que salรญa con mil historias, la mayorรญa de mujeres a quienes tambiรฉn habรญan engaรฑado o habรญan sido utilizadas para engaรฑar.

Entonces mi sentimiento de superioridad comenzรณ a diluirse. Aquellas mujeres, algunas mรกs jรณvenes, otras mรกs grandes; unas mรกs altas, mรกs bajas, mรกs guapas, mรกs delgadas, de ambientes rurales o urbanos. Todas ellas inteligentes, seductoras, con una fuerza descomunal y un espรญritu que no les cabรญa en el cuerpo. Todas ellas con problemas similares a los mรญos, con inseguridades parecidas a las mรญas, con temores como los mรญos. Todas ellas eran yo, y yo era todas ellas. No pude seguir sintiรฉndome superior, sencillamente porque no lo soy. Ninguna lo es.

Empecรฉ a rechazar a hombres con novia o esposa; a responder โ€œtodas somos igualesโ€ cuando me decรญan โ€œno eres como las otras mujeresโ€. Discernรญ que el aprendizaje de que โ€œlas mujeres juntas ni difuntasโ€ sirve nada mรกs para dormir la empatรญa entre nosotras, que esas comparaciones: โ€œsalgo con varias, pero tรบ eres la mejorโ€, โ€œestoy con mi esposa por los niรฑos, pero a quien amo es a tiโ€, โ€œpues ella no se tentarรญa el corazรณn por cogerme a mรญโ€, solamente provocan dolor, inseguridad, tristeza, corazones anestesiados. Lo sรฉ porque, asรญ como eso me provocaron a mรญ, yo lo provoquรฉ tambiรฉn. Y decidรญ dejar de hacerlo. Hoy para mรญ esa es la verdadera libertad.

Me encanta el sexo, vaya que sรญ. He cumplido todas y cada una de mis fantasรญas y lo sigo haciendo, pero ahora mis tรฉrminos son diferentes. Ahora sรฉ que mi libertad personal no estรก por encima del bienestar de otros, que mi bรบsqueda de placeres no tiene sentido si causo el efecto contrario en otra mujer, porque esa mujer es justo como yo. Ya tuve sexo con tantos hombres que no me interesa seguir haciรฉndolo si no representa una experiencia significativa. No serรฉ mรกs pretexto ni cรณmplice de quienes mienten para evadir sus responsabilidades afectivas y sus traumas no trabajados.

Los seres humanos somos seres sociales, nos encontramos y comprendemos a nosotros mismos en la mirada de los otros.

En las miradas de otras mujeres yo renacรญ.

De gustos culposos

Las escenas de sexo del Libro Vaquero. Ese fue mi primer gusto culposo. Curiosa de las diferentes manifestaciones periodรญsticas y literarias, de adolescente cayรณ una de esas historietas que publicaba editorial Novedades (ahora lo hace HEVI Editores) en mis manos. Con todo el morbo por leer algo no prohibido, pero sรญ ajeno a la esmerada educaciรณn que recibรญa, descubrรญ en esas pรกginas las historias mรกs apasionadas, los diรกlogos mรกs ingeniosos, las mujeres en topless mรกs exuberantes: la combinaciรณn perfecta para que una niรฑa de 14 aรฑos comenzara a coleccionarlos, porque por fortuna siempre habรญa nรบmeros atrasados en los puestos de periรณdicos.

Un dรญa en reuniรณn familiar se me escapรณ un โ€œcabrรณnโ€ frente a mis tรญos, entre los cuales se encontraba Alfonso, quien siempre me habรญa tenido en alta estima por mi inteligencia y mi correcciรณn polรญtica. En cuanto mi lengua chocรณ con la parte interna de mis dientes frontales al terminar de hablar, vi cรณmo el tรญo abrรญa los ojos como platillos voladores, me mirรณ con decepciรณn y pronunciรณ: โ€œte acabas de caer del pedestal donde te tenรญaโ€, a lo que yo respondรญ: โ€œยฟy yo quรฉ culpa tengo de que tรบ me pusieras ahรญ?โ€ Mi querido pariente ignoraba que en mi normalmente buen lรฉxico de vez en cuando aparecen palabras altisonantes, las que hoy pronuncio libre de ataduras mentales.

Los gustos culposos surgen de los prejuicios, del miedo a hacer el ridรญculo, del sentimiento (o la fantasรญa) de orgullo que implica pertenecer a cierto grupo refinado, culto y educado de la sociedad; existen en funciรณn de quรฉ tanta culpa experimentamos al disfrutar de algo que supuestamente no corresponde al lugar que ocupamos, a la imagen que los demรกs tienen de nosotros.

La culpa es una traiciรณn a nuestra autoimagen, a los ideales propios, a la expectativa de los otros, por eso hay que ignorar aquello que nos provoca ese gozo prohibido, como una negaciรณn a la verdadera naturaleza que nos habita. 

Sin embargo: estรก ahรญ. 

Por eso no le platico a nadie que me encantan los huevitos de chocolate; sรญ, esos blancos que venden en una bolsa amarilla en el supermercado o en mรกquinas expendedoras por un peso.

ยฟCuรกntas veces te has sorprendido llevando el ritmo con el pie al escuchar una canciรณn con mรบsica adictiva, pero letra ignominiosa; mirando de reojo un capรญtulo de los programas de televisiรณn que hacen toda una farsa para emparejar personas, y te da coraje si tienes que irte antes de saber si Brayan eligirรก a Dรฉbora y si Dรฉbora le dirรก que sรญ; mirรกndole el escote pronunciado a una mujer o la entrepierna abultada a un hombre?

Todos somos, ademรกs, el gusto culposo de alguien; puede ser del ex, que encuentra irresistible arrancarle el vestido a la fรฉmina perversa que le rompiรณ el corazรณn, o cuando compaรฑeros del pasado prefieren negarnos ante sus amigos por vergรผenza a decir que siguen enamorados a pesar de haber enumerado en diversas ocasiones un detallado y amplio inventario de los defectos por los que nos dejaron (quรฉ oso, ยฟno?).

Porque sรญ, hay que admitirlo: todos disfrutamos de cosas y situaciones que avergonzarรญan a nuestras madres, hijos o incluso a nosotros mismos, como dejar escapar el chorro de orina en la regadera o masturbarse viendo el video de una orgรญa, pero a fin de cuentas es sano olvidarse de las convenciones sociales y el autocontrol en algunos momentos para gozar de los placeres de la vida, por mรกs culposos que parezcan.

Por eso hoy quiero preguntarte: ยฟquรฉ deleite te abochorna compartir?

*****

Este texto fue publicado originalmente en mi columna Por una vida sexy en la revista Vรฉrtigo Polรญtico.

(Y sรญ, subir mis fotos en poses sugerentes para agitar a la concurrencia tambiรฉn es uno de mis gustos culposos…)

Las mujeres de mรกs de 40

Las mujeres de mรกs de 40 vivimos cada dรญa realizando nuestros sueรฑos de niรฑas. Tenemos pocos temores y muchos aprecios; sabemos emprender el vuelo, pero ponemos los pies en la tierra para estar con quienes amamos en los momentos y lugares precisos.

Las mujeres de mรกs de 40 somos romรกnticas, mas hemos aprendido a escuchar tambiรฉn a nuestro intelecto, lo que nos hace independientes cuando es necesario y solidarias si se trata de secar lรกgrimas y curar heridas.

Las mujeres de mรกs de 40 ademรกs de esculturales cuerpos, hemos forjado esculturales almas; poseemos un brillo misterioso en la mirada, y con certeza digo que mรกs de un secreto para quitarnos la tristeza.

Las mujeres de mรกs de 40 conocemos los tiempos difรญciles, sabemos resolver problemas con sutileza; nada es demasiado grande para nuestro รญmpetu ni demasiado pequeรฑo como para pasar desapercibido.

Las mujeres de mรกs de 40 tenemos arrugas en la frente y varias canas en el cabello, con orgullo portamos nuestras cicatrices, sobre las que han sanado amores y nacido personas.

Las mujeres de mรกs de 40 elegimos con cuidado los apegos, defendemos nuestra dignidad con humildad y soberbia, seducimos con elegancia y de nuestros dedos surge magia cuando compartimos humedades en la cama.

Las mujeres de mรกs de 40 somos inocentes a voluntad, encontramos la respuesta correcta hasta a preguntas necias. A veces tambiรฉn somos malcriadas; nos regalamos placeres enormes disfrazados de mรญnimos detalles.

Las mujeres de mรกs de 40 somos expertas en varios artes solo conocidos por nosotras, sentimos la adrenalina de la libertad y jamรกs dudaremos en lanzarnos descalzas a cualquier abismo, desnudas y con unas alas nuevas.

Orgasmos de Twitter

El avatar de Twitter era la imagen borrosa de un seรฑor sentado con bata blanca y corbata roja. El nombre precedido por la abreviatura โ€œDr.โ€ me hizo pensar que era uno de esos individuos insoportables cuya autoestima depende del empleo. Uno mรกs en el follaje de hombres que escriben halagos en las redes sociales. La lรณgica es que si le escribes a 47 mujeres, seguramente alguna despistada caerรก.

En esa ocasiรณn la despistada fui yo. Y tambiรฉn la suertuda, si soy sincera.

Pasรณ de ser un avatar a un hombre de sonrisas y zapatos de vestir la tarde de mi lectura de poesรญa en un festival en Toluca, Estado de Mรฉxico, al que fui invitada para compartir algunos de mis textos erรณticos y calenturientos. Al llegar al sitio se me acercรณ: โ€œHola, Mรณnica, soy J, tu fan de Twitter, ยฟme puedo tomar una foto contigo?โ€ ademรกs de la foto tambiรฉn tomรณ mi cintura y mi cachete en un beso algo hรบmedo.

Lo volvรญ a ver en Metepec, durante la presentaciรณn de mi libro Lirios en el cielo. Llegรณ con algo mรกs de confianza y empezรณ a tomarme fotos desde lejos, luego se me acercรณ y platicamos unos minutos. Esa vez me hizo prometerle que lo dejarรญa invitarme a comer en Toluca.

De los mensajes en el โ€œinboxโ€ de la red social pasamos al WhatsApp. De las respuestas en monosรญlabos, pasรฉ a ser un poco mรกs comunicativa. ร‰l siguiรณ acudiendo a cuanta presentaciรณn tenรญa yo, con flores, palabras bonitas y abrazos cada vez mรกs apretados. 

Unas semanas despuรฉs J vino a la Ciudad de Mรฉxico a comer conmigo, ya que yo no daba muestras de tener voluntad alguna de avisarle cuรกndo podรญa invitarme. Elegรญ un restaurante cercano a mi casa para no caminar mucho, pero รฉl se ofreciรณ a pasar por mรญ; raro en esta รฉpoca, no pude negarme.

Como siempre sucede en esos casos, al entrar a la terraza donde nos sentarรญamos los concurrentes de mesas aledaรฑas no perdieron detalle del movimiento de mis nalgas ni de la marcada diferencia de edad entre J y yo. Nos sentamos. Pedimos el primer vodka tonic, unas empanadas, papas fritas y un bife de chorizo para compartir. 

En cuanto llegaron los alimentos, tambiรฉn aterrizรณ en la mesa el segundo vodka tonic; a media comida se materializรณ el tercero; al terminar, el cuarto y el quinto y el sexto. Ya para el sรฉptimo empecรฉ a cabecear de cansancio y la tarde ya era noche. Hora de irse.

Nos subimos a su auto. Yo aventรฉ los tacones. Al ver mis pies descalzos se abultรณ la bragueta de sus pantalones y puso la mano sobre mi pierna izquierda. โ€œยฟQuieres que te lleve a tu casa, o vamos a un lugar mรกs tranquilo?โ€. Lo mirรฉ unos segundos, preguntรกndome si era buena idea. Pensรฉ en su conversaciรณn interesante, en su mirada transparente, en su buen sentido del humor. Dije que sรญ. 

Llegamos al โ€œlugar mรกs tranquiloโ€ algo asรญ como a la media noche. Ahรญ el seรฑor de sonrisa y zapatos de vestir se convirtiรณ en un hombre de erecciรณn y lengua milagrosas. 

Nos sentamos en la cama a platicar. De pronto se parรณ atrรกs de mรญ y metiรณ las manos por mi escote. Mis pezones reaccionaron enseguida. Capturรฉ sus labios con los dientes. Nos besamos largo y tendido. ร‰l apretaba mis muslos, mi derriรจre con las yemas de los dedos, โ€œquรฉ cosas tan mรกs grandes, caballeroโ€, decรญa cada vez que presionaba mi piel, con delicadeza y deseo. Me rozรณ completa con boca y manos, me penetrรณ con fuerza por arriba, por abajo, de un lado, del otro lado. Nos hicimos el amor sin conciencia ni tiempo, convirtiendo la materia en energรญa y la prudencia en quimera. Ignorรกbamos si volverรญa a suceder.

Desde entonces J me visita las maรฑanas entre semana para compartir carcajadas, los sucesos sobresalientes de los รบltimos dรญas, largas plรกticas de polรญtica, fotos de mi semi desnudez y sรญ, mรบltiples y copiosos orgasmos: orgasmos de Twitter.

***

Texto publicado originalmente en mi columna de la revista Playboy Mรฉxico.

La era del ego

Sรญ. En las redes las fotos son para llamar la atenciรณn. Los escotes son para llamar la atenciรณn. Los minivestidos son para llamar la atenciรณn. Los ojos son para llamar la atenciรณn. La belleza es para llamar la atenciรณn. El chiste fรกcil o la agresiรณn gratuita son para llamar la atenciรณn. Porque llamar la atenciรณn es lo que se hace en las redes sociales. 

Quien diga lo contrario y tenga una cuenta de Facebook, Instagram, TikTok, Twitter y otras, definitivamente practica la falsa modestia. Si no es para ganar seguidores, obtener โ€œlikesโ€, vender algรบn producto o servicio, que la gente se entere de la genialidad de tus pensamientos, ยฟpara quรฉ querrรญas publicar contenido en un sitio virtual en donde tus brillantes ideas trasciendan tu cerebro con mรกs alcance que el de tus conocidos y amigos?

Porque si admitimos que esta es la era del ego desbordado, en la que una cuenta con mรกs de mil seguidores representa un triunfo ante la anonimidad, entonces podremos poner el ego en perspectiva y usarlo para algo mรกs que satisfacciรณn personal. Si dejamos de demonizar al otro, de ser insensibles ante quienes piensan diferente sรณlo porque nos protege una pantalla, entonces serรก posible pensar dos o tres o mรกs veces antes de escribir un mensaje destructivo.

El parรกmetro para responder algo en las redes sociales deberรญa ser la respuesta a la pregunta: ยฟPronunciarรญas estas mismas palabras mirando a los ojos al destinatario?

Asรญ que sรญ, yo sรญ publico lo que publico para llamar la atenciรณn, por mis muy egoรญstas razones: difundir la literatura, el erotismo, mi trabajo poรฉtico, narrativo y periodรญstico o cualquier imagen o texto que considere valioso. Y sรญ, cuando soy agredida respondo pensando en que la otra persona tambiรฉn tiene que convivir consigo misma 24/7 y no requiere de mi negatividad, porque si estรก siendo violenta es porque algo no le permite sentirse feliz y plena y necesita desquitarse con una desconocida.

ยฟQuรฉ opinas tรบ, que llegaste hasta aquรญ por la foto que ilustra este texto?

Si fue asรญ, entonces aprovecho para darte las gracias por leerme ademรกs de mirarme, y por esta oportunidad de pensar juntos.

En el nombre del padre y del hijo

A Juan le daba pavor acercarse a la sacristรญa. Desde que le dijeron que detrรกs de esa puertita que parecรญa de oro estaba el espรญritu santo, obedeciรณ con devociรณn absoluta e involuntaria el letrerito de puรฑo y letra del Padre Tarcisio: โ€œprohibido el paso a toda persona ajena a esta Iglesiaโ€. Le preguntรณ a su hermana quรฉ significaba eso de โ€œajenoโ€, porque a รฉl le sonaba medio diabรณlico, pero sรณlo consiguiรณ que su hermana riera a carcajadas y lo mandara a buscar la palabra al diccionario. Como si en la escuela la maestra tuviera la delicadeza de enseรฑarle a usar un diccionario, si a duras penas les enseรฑaba a escribir. Y de preguntarle a mamรก ni hablar; si no estaba maquillรกndose las pestaรฑas, no despegaba los ojos del telรฉfono que le regalรณ el Padre Tarcisio como premio por recolectar tan buenas limosnas en las misas. Asรญ que entre el espรญritu que estaba escondido ahรญ y la palabra diabรณlica en la puerta, Juan mejor ni se acercaba a la sacristรญa.

La sacristรญa de la que hablamos, con una puerta de madera tan grande y tan pesada que se miraba descontextualizada junto a la construcciรณn adyacente, se encontraba en los terrenos de una Iglesia blanca con una torre que ni siquiera se alcanzaba a ver desde la carretera. Era la iglesia de un pueblo pequeรฑo, enclavado en alguna montaรฑa, demasiado lejos de Dios y cerca de las ambiciones de las autoridades clericales y de los dueรฑos del poder de decisiรณn de los usos y costumbres del lugar.

Todos los domingos antes de la misa de 12 los tres acรณlitos que le ayudaban a Tarcisio se echaban un โ€œchin, chan, pรบโ€, para ver a quiรฉn le tocaba auxiliar al Padre con la sotana. Los otros dos siempre se quejaban de que Juan nunca perdรญa, pero ignoraban que el miedoso Juan, ademรกs del temor, tenรญa la habilidad de recordar los patrones en las posiciones de las manos que elegรญan sus contrincantes, y asรญ salรญa siempre victorioso.

Pero como siempre y nunca son las palabras mรกs traicioneras del mentado diccionario que tanta gente no sabe usar porque se supone que deberรญan enseรฑarlo en las escuelas y las maestras no lo hacen, esa maรฑana Juan se distrajo rascรกndose un piquete en la pierna, y se despistรณ en el รบltimo round. Cuando cerrรณ el puรฑo para hacer โ€œpiedraโ€, se encontrรณ con la mano extendida del acรณlito contrincante, quien pronunciรณ las inocentes palabras que convertirรญan a la vida de Juan en suelo lleno de nueces maduras: โ€œpapel envuelve a piedra, ยกperdiste!โ€.

Los pรกrpados de Juan tardaban mรกs de lo normal en parpadear, se quedรณ parado con los ojos enormes, sordo a las risas y hurras de los otros dos acostumbrados a perder. Sentรญa las piernas agarrotadas, y sus manos se empezaron a convertir en agua mรกs caudalosa que la del rรญo junto a la casa que compartรญa con su mamรก. Todo por culpa del tonto mosquito que eligiรณ la parte mรกs delicada de su pierna para degustar la deliciosa sangre que corrรญa por sus venas justo en ese instante.ย 

Sintiรณ cรณmo la palma de una de las manos de los otros niรฑos se posรณ con nula delicadeza sobre su mollera. Caminรณ muy despacio, arrastrando mucho los pies, y de ahรญ al piso frente a esa puerta muy grande de madera con el letrero colgado con una tachuela.

Juan habรญa escuchado por chismes de los sacristanes y las chismosas que rondan por todos lados, que antes de la misa de 12 se escuchaban sonidos extraรฑos adentro de la sacristรญa, pero como รฉl jamรกs se acercaba, no le habรญa tocado escucharlos nunca.

Entonces la curiosidad pudo mรกs que el miedo, y se acercรณ, olvidรกndose del espรญritu santo y de la palabra โ€œajenoโ€ del letrero y del peso brutal de la sotana y del fracaso en el โ€œchin, cham, pรบโ€. Girรณ la manija.

Lo primero que vio fue una espalda desnuda, a la que seguรญan unas nalgas sobre el escritorio metรกlico. Una mata de pelo castaรฑo caรญa, no muy larga, sobre los hombros.ย 

Al avanzar un poco mรกs, vio al padre Tarcisio, sin camisa, que empujaba la pelvis hacia el escritorio y aventaba la espalda hacia atrรกs. Detrรกs del padre estaba un seรฑor que Juan habรญa visto algunas veces en el edificio de gobierno, vestido con un sombrero cafรฉ, prenda que en ese preciso momento descansaba en la cรบspide del perchero junto a la puerta desde donde Juan miraba, que chocaba con la espalda de Tarcisio. Abrazando a ese seรฑor, tambiรฉn por la espalda, estaba otra seรฑora de pelo castaรฑo y ojos muy maquillados que a Juan le resultรณ tan conocida que no encajaba con la situaciรณn, y que al ver que su hijo la miraba en esa escena tan comprometedora, pegรณ un grito tan fuerte que las otras cuatro personas en la habitaciรณn, Juan incluido, corrieron hacia direcciones distintas, los adultos buscando la primera prenda de ropa que encontraran, el niรฑo para cruzar la puerta de la sacristรญa, a la que en ese momento sรญ jurรณ, no volver a entrar jamรกs.

Mientras corrรญa para alejarse de ahรญ lo mรกs pronto posible, Juan todavรญa alcanzรณ a escuchar la tan conocida voz que tantas canciones de cuna le cantรณ antes de que cumpliera los ocho aรฑos: โ€œยกTarcisio, alcanza a tu hijo!โ€.

Cuando conociรณ la respuesta a esa pregunta que habรญa hecho mil veces: โ€œMamรก, ยฟquiรฉn es mi papรก?โ€, Juan sรณlo pudo pensar en la vergรผenza que debiรณ darle al pobre Espรญritu Santo, escondido detrรกs de la puertita que parece de oro, estar en el mismo cuarto donde sus papรกs y los otros seรฑores hacรญan lo que los adultos normales hacen con las puertas cerradas con seguro.

*Foto deย Anna Shvetsย enย Pexels

Matinal

Dos dedos en mi vagina. Despertรฉ. Su nariz rozaba la mรญa. Arqueรฉ la espalda. Sonreรญ. Metiรณ la lengua entre mis dientes. Mis pezones perforaron el vestido. Las bragas recibieron una ola sรบbita. Gemรญ. Dormรญa en la sala. La fiesta de anoche me dejรณ moribunda. Revivรญ del sueรฑo para morir de nuevo. Para convertirme en gรฉiser, en vencedora y trofeo. Los pies en punta. Satรญn en los muslos, las rodillas, los tobillos, el piso de madera. Fauces que bucean. El vestido trepa y se fuga. Palmas en las tetas. Saliva en el ombligo, en la lรญnea de la vida. Entre los pechos. Areolas en pugna. Voz que rebota en las persianas. Vรฉrtice abierto, cadera oscilante. Remo en el agua. Ojos bien abiertos. Ascenso y descenso en gol pe te o. Palmas de las manos en respaldo. Rodillas en la piel del sillรณn. Ofrenda a la estatua que penetra un rรญo subterrรกneo para clavar su bandera en territorio conquistado que conquista al conquistador.

Or
gas
mos
en
grito.

Adicciรณn a las sustancias de tu cuerpo.

Autoconjuro de madrugada

Desde niรฑa sรฉ que soy una mujer rara. No soy polรญticamente correcta ni anarquista. Ni celosa ni partidaria del drama, pero no permito, bajo ninguna circunstancia, que las ofensas se queden en el silencio. Como soy demasiado equilibrada para ser artista, escribo mis desequilibrios y los comparto en poesรญa.

Ayer fui mala esposa, hoy soy una soltera corregida y aumentada. En ocasiones una mala madre y casi siempre la mejor que conozco. Sรฉ que mi cara no es la mรกs linda ni mi cuerpo el mรกs escultural, pero son los รบnicos que tengo, y los amo con sus poros abiertos y estas piernas de muslos abundantes que han caminado conmigo casi la mitad del mundo.

Dicen que soy sensual y estoy de acuerdo: me gusta el sexo y lo hago sรณlo con quien se me da la gana y cuando quiero. He sido mรกs generosa que egoรญsta, en ocasiones mucho mรกs de lo que otros merecรญan. He tenido la cartera vacรญa y tambiรฉn llena, sรฉ que esa precisa circunstancia depende nada mรกs de mรญ.

Me gusta detenerme a mirar el cielo durante varios minutos al dรญa, escuchar conversaciones ajenas en lugares pรบblicos, sonreรญr a extraรฑos por curiosidad pura.

Confieso que me enamoro fรกcil, que me asombro fรกcil, que no me gustan las complicaciones y huyo de los problemas, por lo que es probable que jamรกs logre algo demasiado โ€œimportanteโ€ en la vida. Estoy tan segura que despuรฉs de la muerte estรก la nada, que converso con mis muertos, aunque sean sordos. No comprendo a quienes no creen en Dios, pero no me peleo con nadie por lo que cree o deje de creer: seguramente ellos tampoco me comprenden a mรญ.

Como soy todo lo que tengo, valoro cada instante que comparto conmigo, y si al mismo tiempo coincido con familia y amigos, entonces la felicidad se multiplica.

Me llamo Mรณnica y me gusta la vida. Cuando yo muera, no habrรก quien se lamente por mis sueรฑos sin cumplir o mis dรญas sin gozo, porque no existen: he vivido sin miedo, amado sin medida; he hecho el amor con magia y conjurado mi presente, que se convierte en un futuro lleno de luz.

Para escribir #porunavidasexy

Para escribir mis historias paso mรกs tiempo frente a otras personas, en la calle u otras pieles, que frente al escritorio. Por eso escribo tanto a mano, porque me gusta la sorpresa de sentarme en la banca de un parque y trazar mundos en las pรกginas de mis cuadernos pendiente de los enamorados que se besan acurrucados en el pasto; de la faena del seรฑor que vende jugos y fruta picada; de las carcajadas del niรฑo que juega a la pelota con su madre; del hombre que ha adoptado la banca de ese mismo parque como hogar y barre las hojas, la basura y las pesadillas cada maรฑana.

Para escribir mis horas transcurren mรกs frente a libros de otros, que frente a mis letras. Comparto la vida a veces con el caos, en ocasiones con la paz. Siempre con el amor. Me interesa mรกs que mi legado sea un orgasmo en la imaginaciรณn de los desconocidos, que miles de pรกginas de mis ยซobras completasยป en una biblioteca.

Porque la vida es para usarla mientras sea posible, para que al morir las palabras sean de gozo, de gratitud, de satisfacciรณn. Para que cada nuevo amanecer sea esa nueva oportunidad de crear la obra que permanecerรก el dรญa de ya no despertar.

Porque asรญ de fugaces e inmortales somos los seres humanos.

Hembra humana…

Soy un ejemplar de la raza humana,
hembra mestiza;
mis orgasmos son silenciosos,
poseen la humedad milenaria
de mis realidades antiguas;
sรฉ que en mi historia de almas
siempre he sido mujer,
me lo dijo un sueรฑo de niรฑa,
me lo dice la sabidurรญa de pieles
que se conocen
sin haberse visto jamรกs.

Prefiero la nieve de limรณn blanca,
el regocijo de escuchar las gotas de lluvia
chocar contra cualquier superficie.
Me gusta decirle su hermosura
a quien considero hermoso
y prefiero el silencio
cuando de mi boca amenazan
con salir balas en vez de palabras.

Admiro a las mujeres de tenacidad incorruptible,
de ojos que esconden secretos
para salvar tristezas;
a los hombres que cambian paรฑales
con la misma destreza
con que llevan a cabo estados financieros
y proyecciones de ventas.

No me gustan las religiones,
pero amo a Dios;
ni los polรญticos
cuando sรณlo son polรญticos;
aborrezco la injusticia
y prefiero las verdades
a las mentiras piadosas.

A diario me miro al espejo en las noches
y el reflejo me susurra que si muero maรฑana
mis huellas ya no serรกn de arena.
Desde que escucho esa voz
tengo predilecciรณn por los deportes extremos
y por cumplir mis promesas.

Creo en los fantasmas,
en la vida despuรฉs de la vida,
creo en lo que puedo lograr por mรญ misma,
y tambiรฉn creo en el talento de otros.

Tengo un brazo izquierdo diestro
y un derecho zurdo,
dos ojos que miran bien de cerca
y de lejos.
Un cuerpo sano
que ha dado a luz dos veces
y mรกs de cinco sentidos
para percibir el Universo.

Escribo poemas en los cuadernos
y en las horas,
soy buena para deleitarme
y mala para sufrir,
amo amar
y no conozco el odio,
aunque estoy segura
que me he acercado a รฉl algunas veces.

Soy una hembra humana afortunada,
con finas arrugas en los ojos
por haber sonreรญdo tanto
y llorado tan poco.

Mรณnica Soto Icaza

Acto de fe

La vida es un acto de fe. A veces te quiebra como rama o te eleva hacia el cielo como hoja y te permite conocer algunos milagros. Usa sus mejores ropas para iluminar los dรญas nublados, y de repente deja un charco en el suelo para que resbales y aprendas a mirar los dรญas de sol.

Cuando te conviertes en maniquรญ la vida se encarga de colocarte un corazรณn en el pecho, de golpearte con un dedo en el hombro para seรฑalar los caminos que tienen tu nombre.

Tan maravillosa es la vida que es cielo abierto y tambiรฉn pozo sin fondo, te deja nadar en agua fresca y zambullirte de placer en el ensueรฑo antes de permitirte despertar.

Por eso los dรญas exigen romper las reglas que quieren romperte, abrazar a quien pretende ahorcarte; tener buenos deseos para los que odian. Ha llegado el tiempo de escuchar a la luz: abandona las armas y abre los brazos a la libertad.

Consideraciones antes de publicar un libro

Nota previa:

Estas recomendaciones estรกn basadas en mi experiencia, mis errores, aciertos y golpes de suerte como editora y escritora independiente y sujetas a cambios y ampliaciรณn por nuevas experiencias.

  1. Escribe sin pensar demasiado, sin presiรณn, sin censura, sin fijarte en la gramรกtica o la ortografรญa, sรณlo escribe. Una vez que termines, corrige con lupa y a conciencia.
  2. Por cada puerta que se cierra, pueden abrirse muchas mรกs. La carrera del escritor es de resistencia, tenacidad y, sobre todo, pasiรณn.
  3. En ocasiones es difรญcil saber cuรกndo el texto ya estรก terminado, por eso es recomendable dejarlo descansar en un cajรณn, sin verlo para nada ni pensar en รฉl al menos por unas tres o cuatro semanas.ย 
  4. Tu familia, desde tu mamรก hasta tus parientes lejanos, leerรกn tu libro y te dirรกn que es magnรญfico. Ponlo en duda: el cariรฑo puede nublar su objetividad.
  5. Tu libro va a gustarle a mucha gente y otras personas van a odiarlo. No gastes tu energรญa en preocuparte por eso.
  6. Registra tu libro antes de mandarlo a dictamen a alguna editorial o a concursos.
  7. Somete tu obra a concurso antes de buscar publicarla, sobre todo si se trata de gรฉneros literarios: novela, poesรญa, cuento, ensayo, teatro, porque de esta forma tienes mรกs posibilidades de llamar la atenciรณn de las editoriales.
  8. Ten claro el tipo de libro que quieres publicar, asรญ caminarรกs sobre suelo sรณlido y no sobre sueรฑos guajiros.
  9. Es bรกsico conocer cuรกl es el mercado de tu libro, quรฉ tipo de libro es, antes de mandarlo a una editorial.
  10. Investiga quรฉ tipos de libros publica la editorial a la que piensas enviar tu libro. Normalmente esa informaciรณn aparece en su sitio web.
  11. Escucha con apertura los comentarios y sugerencias sobre el texto, y luego deshazte de los que no le aporten algo.
  12. Cuando escribes un libro y quieres publicarlo la suerte es un factor importante, pero mucho mรกs determinante serรก el trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y el desafรญo a tus miedos y prejuicios.
  13. Alรฉjate de los editores que te adulen demasiado, sobre todo si en esa editorial tienes que pagar por publicar tu libro.
  14. Precisa por escrito todos los acuerdos a los que llegues con el editor.
  15. Firma siempre un contrato de ediciรณn, sin miedo ni reparos a lo legal. Te puedes salvar de muchos problemas.ย 
  16. Los รบnicos Derechos que puedes transferir al editor o la editorial son los Derechos Patrimoniales.
  17. Si vas a invertir en la impresiรณn del libro, no cedas tus Derechos Patrimoniales. A menos que recibas un pago o hagas un intercambio, si tรบ pagas por hacer el libro es ilegal y absurdo que los transfieras.
  18. Si vas a transferir tus Derechos Patrimoniales fรญjate por cuรกnto tiempo. Algunas editoriales los reservan dos, cinco, siete aรฑos, a veces, mรกs tiempo y, normalmente, son ellos quienes fijan la vigencia. Al negociar tu contrato toma en cuenta que a mayores beneficios (en promociรณn, difusiรณn, distribuciรณn, presentaciones, regalรญas, etcรฉtera), mayor tiempo. Si tรบ tienes que pagar por todo y encargarte de la mayorรญa de los asuntos mencionados, no los transfieras.
  19. En caso de dudas siempre es mejor consultar a un abogado o acercarse a las oficinas del Indautor.
  20. Aunque te conviertas en un escritor auto-publicado en plataformas digitales o impresas, siempre busca asesorรญa de un editor o corrector de estilo. El gran problema de esta รฉpoca es la cantidad de autores que no publican sus libros con rigor, lo que lleva a que no tengan el รฉxito que esperaban.
  21. Si vas a llevar tu texto directamente a una imprenta, pregunta (y constata que te estรฉn diciendo la verdad) si ellos realizan directamente el trabajo o si lo maquilan. Pide muestras de otros libros que hayan hecho.
  22. Cuando termines de escribir tu libro imprime la versiรณn final para revisarla. Es comรบn que en la pantalla se oculten los errores.
  23. Los lectores tienen un radar de libros malos, trabaja en el tuyo lo suficiente como para que le den una oportunidad.
  24. Algunas editoriales independientes trabajan mรกs como imprentas, solo diseรฑan e imprimen en libro y te los entregan para que tรบ te encargues de difundirlos y venderlos.
  25. Antes de pagar para que una editorial independiente (de aquellas en las que tรบ debes invertir dinero) te publique tu libro, somete el texto a correcciรณn de estilo y luego a concursos. Cuando empiezas, abona mรกs prestigio ganar un concurso o una beca, que tener un libro.
  26. Para saber si un editor o editorial va a cumplir con lo que promete, investiga si ya ha trabajado de esa forma con otros libros o escritores, si distribuye en las librerรญas que dice, si conoce a la gente que declara conocer; si ha logrado con otros tรญtulos lo que asegura lograrรก con el tuyo. No confรญes a ciegas.
  27. Trabajar en la promociรณn del libro es importante, asรญ como tambiรฉn lo es el uso de las redes sociales, blogs y otras plataformas para darte a conocer; pero cuida de no pasar tanto tiempo promoviรฉndote de forma tal que pierdas las horas que puedes ocupar para hacer lo tuyo: escribir.
  28. Lo mรกs probable es que estรฉs inconforme con el trabajo que desarrolla tu editor o la editorial respecto a la difusiรณn y distribuciรณn del libro, asรญ que lo mejor es relajarse y tener una buena actitud para recibir lo que sale bien y tolerancia a la frustraciรณn hacia lo que no resulta como lo esperabas.
  29. Toma en cuenta que los medios de comunicaciรณn buscan hablar sobre temas de interรฉs general, asรญ que, si tu libro no trata sobre algo novedoso, polรฉmico o de actualidad es difรญcil que centren su atenciรณn en ti. Aunque no imposible.
  30. Cuando eres un autor desconocido el trabajo de promociรณn serรก doble, porque hay que dar a conocer tu libro, pero tambiรฉn a ti.
  31. Es lรณgico que tendrรกs expectativas respecto a la publicaciรณn de tu libro, pero es mentalmente sano recibir lo positivo que llega como si fuera una hermosa sorpresa, y trabajar por lo que no resultรณ asรญ.
  32. Al momento de negociar tu contrato toma en cuenta que tendrรกs acuerdos y desacuerdos: tanto la editorial como tรบ deben ser flexibles para llegar a un convenio satisfactorio para ambos.
  33. Cuando decides publicar tu libro deja de ser un poco tuyo y se vuelve, afortunadamente, pertenencia del lector.
  34. Si decides hacer pรบblico tu libro, tambiรฉn tienes que decidir trabajar por รฉl todo lo que sea necesario. Ya seas tรบ o alguien mรกs quien invierta en la publicaciรณn, existe un riesgo de capital, trabajo y esfuerzo por tu obra. Eso se agradece y valora.
  35. Se debe realizar el Depรณsito Legal de dos ejemplares de la ediciรณn: uno se va a la Biblioteca Nacional y otro a la Biblioteca del Congreso de la Uniรณn.
  36. Por mรกs รฉxito que tengas nunca olvides cรณmo era todo cuando iniciaste.
  37. Cuando seas de la generaciรณn de los autores consagrados, no te conviertas en quien cree que la literatura ha muerto y todo era mejor antes. No hay generaciรณn que no haya pensado eso.
  38. No creas promesas de nadie hasta que sean una realidad.
  39. Atrรฉvete a romper algunas reglas y lleva a cabo las locuras que se te ocurran para llamar la atenciรณn sobre tu libro. En la literatura todavรญa queda mucho campo virgen por explorar.
  40. ยกPrepรกrate para una de las experiencias mรกs emocionantes y enriquecedoras de tu vida!

Esas recomendaciones forman parte de mi libro Libera tus libros. El arte de hacer y vender libros en Mรฉxico. Si quieres saber mรกs sobre รฉl da click aquรญ:

Confesionario erรณtico de una libidinosa irredenta

1.

Soy una mujer excepcionalmente lรบbrica. Me gusta el sexo desde muy joven. El reconocimiento al deleite que me causa iniciรณ como lo mejor de la vida: por azar. Tenรญa 12 aรฑos. Clase de educaciรณn fรญsica en la secundaria. El colegio se inscribiรณ en el concurso interescolar de baile y tres dรญas de la semana daban clases especiales de danza a las adolescentes seleccionadas, entre ellas yo.

La escena se desarrollรณ en el gimnasio. Dieciocho niรฑas acostadas en el suelo. Yo vestรญa los shorts del uniforme de deportes. Llegรณ la hora de las abdominales para fortalecer el bajo vientre. La maestra gritaba enรฉrgica: Uno, dos, tres, cuatro. Estiren bien las rodillas. Cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once. No se detengan. Doce, trece, catorce. La que pare va a tener que iniciar de nuevo. Quince, diecisรฉis, diecisiete. Muy bien, ยกsigan asรญ! Dieciocho, diecinueve. En el veinte mi audiciรณn se redujo como cuando en carretera cambias de altitud intempestivamente. Veintiuno. Veintidรณs (lรฉanse con un sonido sordo y un suspiro ahogado en medio). Veintitrรฉs y el lugar donde algunas veces habรญa cรณlicos menstruales se contrajo con un impulso dulce que una triada de segundos despuรฉs se liberรณ, dejando a su paso una humedad copiosa en el puente de algodรณn de mis calzones de pรบber. Las uรฑas clavadas en el suelo. Los ojos cerrados. Las rodillas se estiraron fuerte y luego se fueron doblando lento. Los pies en el piso. El ยกMรณnica, empieza de cero! La sangre trepรณ a mi cara. El volumen habitual volviรณ a mis oรญdos. Perdรญ la cuenta de abdominales y me estirรฉ como estrellita de mar sobre las tablas. 

Esa maรฑana en el salรณn de gimnasia de la secundaria hallรฉ una de las pistas del rumbo que habrรญa de tomar mi vida, y claro, iniciรณ mi adicciรณn al abdomen plano.

2.

Me decidรญ por la literatura erรณtica porque los libros y el sexo son lo que mรกs me gusta, asรญ que tenerlos juntos me resulta, por decir lo menos, orgรกsmico. Cualquier mediodรญa de cualquier รฉpoca del aรฑo me sirvo un cafรฉ, un tequila o un vodka tรณnic y me siento frente a la computadora a narrar una fantasรญa o un recuerdo delicioso. Lo primero que me asombra es la cantidad de universos que pueden crearse en las setenta y ocho teclas de mi ordenador rosa con pantalla retina de once pulgadas, mi pequeรฑo capricho de escritora con pocas manรญas y una estabilidad mental y emocional inusitada para un artista. El segundo asombro proviene de la vista que miro desde mi ventana: un panorama mitad cielo, mitad sรญndrome de acumulaciรณn compulsiva de edificios, avenidas y jacarandas que es capaz de inspirar hasta al mรกs insensible.

La secuencia acontece, teclazos mรกs, minutos menos, asรญ:

Los personajes, un hombre o una mujer, o tres hombres y una mujer, o dos mujeres y seis hombres, se ubican en un escenario que puede irse transformando conforme avanza el relato; cuando confeccionas una historia hay una gran posibilidad de que adquiera voluntad propia y el sorprendido sea quien se creรญa, Vicente Huidobro dixit, un pequeรฑo dios.

En la narraciรณn de hoy habrรก solamente una ella y un รฉl. Ella cierra la puerta de la habitaciรณn con seguro. Se acerca a รฉl, que la espera de pie junto a la cama. Se abrazan. Las manos de ambos viajan hacia las nalgas mutuas; los labios hacia los labios del otro. El beso es de lenguota, de esos que hinchan la boca y te dejan como Angelina Jolie. La blusa de ella y la camisa de รฉl se desvanecen. Los torsos desnudos. Braguetas de los pantalones abiertas. De la de ella se escapa un calzรณn rosa fuerte de encajes delicados; de la de รฉl unos boxers negros de gran resorte con las letras de una marca de ropa cรณmoda y cara. Los dedos de รฉl muy abiertos aprietan las tetas de ella; los dedos de ella el pene erguido. Los pantalones se disipan. ร‰l le quita los calzones a ella. Ella le quita los bรณxers a รฉl. ร‰l la pone de espaldas, el tรณrax de ella se inclina hacia la cama, se sostiene con los brazos semiflexionados. ร‰l le acaricia la espalda, el coxis, la cadera. Ase fuerte los costados de ella. Coloca el glande en la vulva. Se introduce lento. Ella cierra los ojos, sonrรญe leve, la separaciรณn de los labios suficiente como para que pueda escabullirse la rebeldรญa de un gemido.

En plena acciรณn erรณtica en comuniรณn de mis huellas dactilares en el teclado, las imรกgenes que se suceden en mi mente, la perspectiva de lo que causarรก el cuento en quien lo lea, de repente siento un hormigueo en el pubis, percibo un escurrimiento difรญcil de explicar con palabras en las paredes de mi vagina. Una de las dimensiones de mi mente desea seguir escribiendo hasta la extenuaciรณn, pero otra desea levantarme de la silla, encaminarme hacia el sillรณn de la sala o mi recรกmara y terminar con los dedos lo que iniciรฉ con el cerebro. Si no tengo prisa gana la segunda. Ya bien autoatendida regreso a concluir tambiรฉn lo que dejรฉ iniciado.

Varias veces me han hecho una misma pregunta, dado que los creadores en su mayorรญa son propensos a consumir sustancias psicotrรณpicas.

            โ€”Mรณnica, ยฟquรฉ te metes para escribir?

ย ย ย ย ย ย ย ย ย ย ย ย โ€”Hombres*.

*Solteros. Que respeten a las mujeres. Cero machos, posesivos o celosos. Que se cuiden y me cuiden.

Homenaje a los hombres #poesรญaMSI

Hay hombres que duelen.
Hombres que salvan.

Hombres de una noche que se quedan para siempre
y hombres cotidianos que se pierden entre los recuerdos.

Hay hombres lobo y hombres sirena
hombres con voz de volcรกn
y hombres con garganta de arpa.

Existen hombres de papel moneda y autos caros
Hombres de castillos en el aire
y promesas imposibles.

Los innombrables, los clichรฉ, los de lengua fรกcil y corazรณn complicado. Los de mentiras, los de rosas rojas. Los de piel y sangre. Los de vinil y lรกgrimas.

Hombres de asbesto. Hombres de papel de lija. Hombres de satรญn y hombres de agua. Hombres de alarido y hombres de sonrisa.

Hombres como todos. Hombres como ninguno.

Y tรบ.

#poesรญa

Mรณnica Soto Icaza

Carta abierta a la mujer que me acosรณ durante 16 meses y amenazรณ mi integridad y la de mis hijos

โ€œLa vida se encoge o expande en proporciรณn al coraje de unoโ€.

Anaรฏs Nin

Estimada mujer,

En abril de 2018 irrumpiste en mi vida. Primero en forma de mensajes insultantes, despuรฉs intentando sabotear mis redes sociales, luego con amenazas a mi integridad y la de mi hija de nueve aรฑos. Esto no es algo que deba contarte, tรบ sabes que cuando llegabas al trabajo, a la hora de la comida y en ocasiones antes de irte te dedicabas a revisar quรฉ habรญa escrito en Twitter y Facebook, buscar en tu repertorio de insultos los que mejor se acomodaran a mis publicaciones e invertir tu tiempo y energรญa en hacerme saber tus opiniones sobre mi forma de vestir, mi edad, mi trabajo, mi vida privada.

No es sencillo abrir todos los dรญas el correo electrรณnico y encontrarte una mentada de madre mรกs, mucho menos cuando habรญa dรญas en que eran cinco, ocho, trece, dieciocho, veinticinco. Lo que nunca entendiste es que eso que me decรญas a mรญ en realidad lo pensabas sobre ti misma. Como dijo la gran Anaรฏs Nin: โ€œNo vemos las cosas como son, las vemos como somos nosotrosโ€.

Soy escritora, persona pรบblica (y pรบbica, no es ningรบn secreto), escribo de erotismo, de sexo, y entiendo que esos temas generan cierto escozor en algunas personas. Tengo bien claro que no soy perfecta, que como todas las personas he cometido muchos errores, pero tengo esa misma certeza para saber que a ti solo te he dado mi cariรฑo, gratitud, sonrisas; contigo solo he compartido risas, abrazos, cordialidad, y justo por eso al enterarme que eres tรบ quien estuvo detrรกs de esa pantalla con la intenciรณn de lastimarme entrรฉ en una vorรกgine de emociones encontradas: tristeza, rabia, decepciรณn, incredulidad.

No sรฉ quรฉ te motivรณ a hacerlo. No sรฉ por quรฉ eliges vivir de esa manera, atacando al prรณjimo por puro deporte, por puro resentimiento, por pura envidia. O porque no tienes nada mejor quรฉ hacer. Pero no lo creo. La mujer que tรบ eres y yo conozco es una profesionista exitosa, con un trabajo estable, un matrimonio feliz, una gran familia que ha tenido en la uniรณn y el respeto los mรกximos atributos; la mujer con la que crecรญ es bella, con unos ojos espectaculares y un cuerpo exuberante que roba miradas y detiene el trรกfico.

Por eso hoy quise escribirte, para recordarte que los rencores que guardamos nos lastiman a nosotros, no a quienes los reciben, que los malos deseos nos rebotan y terminan daรฑรกndonos mรกs a nosotros que a quienes tenรญamos la intenciรณn de quitarle el sueรฑo.

Hoy quiero decirte mil cosas, pero la principal es recordarte esa increรญblemente preciosa e inteligente mujer que eres, la que bailaba mรกs sexy en las fiestas, la que sonreรญa con felicidad y frescura, la que fue tan lista que esperรณ a casarse hasta que se supo segura, decidida y convencida, a pesar de tener una lista de pretendientes extensa. La que tiene trabajando tantos aรฑos en la misma empresa porque es alguien valorada y querida por propios y extraรฑos.

En octubre del aรฑo pasado puse una denuncia ante la Procuradurรญa General de la Repรบblica (hoy Fiscalรญa General de la Repรบblica). Lo hice porque de pronto tus mensajes de odio comenzaron a ser amenazas. Tรบ bien sabes que tengo dos hijos, una niรฑa y un niรฑo. Lo sabes porque los conoces. Tambiรฉn sabes que soy divorciada. Lo sabes porque fuiste a mi boda, porque fui a tu boda con mi marido, porque al separarme le contรฉ a todos lo sucedido.

Tรบ aprovechaste esa informaciรณn para hacerme daรฑo, para crear miedo, para provocar que yo dejara de ser quien soy. Pero eso es imposible. A pesar del temor, yo seguรญ haciendo mi vida, continuรฉ publicando mis poemas, mis fotos, todo como si nada sucediera. Lo hacรญa con miedo, claro, pero continuaba. Y la denuncia avanzaba.

No sรฉ quรฉ te sucediรณ para amenazar con violar y matar a una niรฑa de nueve aรฑos solo por la ocupaciรณn de su madre. Claro que cumpliste tu objetivo de provocarme miedo, culpa, todo lo que querรญasโ€ฆ pero no contaste con que parte de mi mensaje hacia las mujeres es de fuerza, independencia, contra la violencia, y por eso no podรญa dejar de denunciar a quien resultara responsable. Tampoco sabรญas que soy la persona mรกs miedosa que conozco, pero que el miedo a mรญ me sirve de gatillo: soy una miedosa muy valiente.

Hoy reconozco el trabajo de todos los Ministerios Pรบblicos que me escucharon, de los fiscales de la FGR que hicieron su trabajo de forma tan impecable que logramos dar contigo mediante los recursos materiales y humanos con los que ellos cuentan. Hoy me siento un poco mรกs segura en las calles, en mi propia casa porque ellos adquirieron el compromiso de llegar hasta el fondo del asunto, y lo lograron.

Ignoro cรณmo terminarรก todo esto. De corazรณn deseo que sea de la mejor manera posible. Creo que en el mundo hay tanta porquerรญa que necesitamos evitar mรกs violencia de todas las formas que estรฉn a nuestro alcance, procurar que el camino estรฉ adornado con armonรญa y libertad.

Tambiรฉn ignoro cรณmo terminar esta carta, por eso solo voy a agradecerte por haberme hecho recordar mi fuerza, mi tenacidad, mi capacidad de enfrentar las dificultades de la vida con dignidad y coraje. Gracias por hacerme ver de nueva cuenta que uno decide cรณmo utiliza lo negativo para aprender y crecer.

Mรณnica Soto Icaza

Diciembre 1, 2019.

 

Foto: Artem Beliaikim

ยฟA imagen y semejanza? #cuento #ficciรณn

Querido Dios. Quรฉ digo querido: amado Diosito. Quรฉ digo amado Diosito: adorado, omnipresente, idolatrado, omnipotente Diosesรณn:

Te doy gracias por el orgasmo nuestro de cada dรญa. Estoy acostada en mi cama, la cabeza recargada en la almohada, las piernas abiertas, el abdomen en estado de incredulidad por lo que dos dedos pueden provocar en el cuerpo, desde la parte baja del vientre hasta todas sus esquinas, bordes y extremos.

Lo que siento es asombro. Quรฉ sabio y maravilloso eres, ยกoh, rey de los Cielos!, que nos hiciste seres con capacidad de abstracciรณn y potencia imaginativa, la misma que formรณ en mi mente la imagen de esas dos chicas besรกndose la lengua, los dientes, las puntas de los pezones, que hicieron gloriosa esta maรฑana.

Gracias por los recuerdos disfrazados de fantasรญas. Ruega por los hombres que me han penetrado, por las veces que los besos me han hecho adicta a los clรญmax. Te doy gracias por las inmensas posibilidades del sexo, por los labios, la vulva, las tetas, las corvas.

Si los seres humanos estamos hechos a tu imagen y semejanza, y me colocaste en la entrepierna el รบnico รณrgano con la funciรณn de experimentar placer, entonces no dudo que todos estos aรฑos las personas hayamos vivido en el engaรฑo y tรบ eres una mujer.

Tรบ que vives y reinas por los siglos de los siglos, Amรฉn.

Vestido de novia #cuento

A los 21 aรฑos imaginaba el dรญa de mi boda. Siempre que veรญa un vestido de novia en los aparadores de las tiendas mi mente volaba hacia el futuro dรญa mรกs feliz de mi vida. Me encantaba contemplarlos y escoger uno. En diversas ocasiones decidรญ cuรกl me gustarรญa usar, pero cambiรฉ de ideaย  muchas veces. Un dรญa tuve que elegir al fin uno de ellos: era el vestido de novia de mis sueรฑos: blanco, entallado, con una crinolina enorme y hermosas flores bordadas a mano. No recuerdo bien la cara de mi novio, creo que mi รบnico recuerdo de esa boda es mi preciosรญsimo vestido blanco. Me ha sucedido lo mismo nueve veces.

Supongo que he desarrollado una manรญa por los vestidos de novia.

 


*Este cuento forma parte del libro MonoRetrato AutoLogo, publicado en 2006.

 

 

Frida Kahlo #homenaje

โ€œYo quiero construir. Pero no soy sino una parte insignificante pero importante de un todo del que todavรญa no tengo conciencia.โ€

Frida Kahlo

 

Rebelde por naturaleza y apasionada de la vida. Asรญ fue Frida Kahlo, una de las mujeres mรกs influyentes en la historia de nuestro paรญs. Podrรญa asegurar que es hoy en dรญa el rostro femenino mรกs evocado en el imaginario universal cuando se escucha la palabra โ€œMรฉxicoโ€.

Para las mujeres mexicanas Frida es mรกs que una representante de nuestro arte, y es definitivamente mucho mรกs que la esposa de Diego Rivera. Para nosotras su nombre es sinรณnimo de libertad, de oportunidad, de trascendencia. ยฟCรณmo no ser fuente de inspiraciรณn, si en 1922 fue una de las 35 mujeres de entre dos mil alumnos del sexo masculino de la Preparatoria Nacional de Mรฉxico?

Su famosa frase โ€œยฟPies, para quรฉ los quiero, si tengo alas para volar?โ€ es un reflejo de su espรญritu guerrero. Despuรฉs de haber sufrido poliomelitis en la infancia, y el terrible accidente que la paralizรณ durante meses, a los 18 aรฑos, pudo haber escrito una historia muy distinta para su propia vida. Pero ella optรณ por lo extraordinario.

โ€œTodo puede tener belleza, aรบn lo mรกs horribleโ€, dijo. Y vaya que hablaba con conocimiento de causa. ยฟHabrรก alguna vez imaginado que lo peor que le habรญa sucedido, terminarรญa haciรฉndola trascender al tiempo? Su amor y pasiรณn por el gran compaรฑero de su vida, Diego Rivera, tambiรฉn la coloca entre los amores รฉpicos del mundo, como el de Sartrรฉ y Beauvoir, Helena y Paris, Marco Antonio y Cleopatraโ€ฆ A Diego le escribiรณ cartas arrebatadas, sin censura, vivรญa su relaciรณn como lo mรกs hermoso y lo mรกs terrible, pero lo que quiero rescatar es esa franqueza ante la vida que ojalรก nos atreviรฉramos a experimentar para disfrutar del gozo que representa despertar cada dรญa.

Cito un fragmento de una carta: โ€œMi amor, hoy me acordรฉ de ti. Aunque no lo mereces tengo que reconocer que te amo. Cรณmo olvidar aquel dรญa cuando te preguntรฉ sobre mis cuadros por vez primera. Yo chiquilla tonta, tรบ gran seรฑor con mirada lujuriosa…โ€

Definitivamente los grandes amores hacen milagros, y asรญ, entre los dos mayores accidentes de su vida, encontrรณ su camino. Pasaba tanto tiempo acostada que empezรณ a pintar; pasaba tanto tiempo pintando sola que comenzรณ a pintarse a sรญ misma. Su gesto en los autorretratos era siempre duro, sus imรกgenes impactantes, de interpretaciones tan diversas como existen criterios, como se pueden encontrar puntos de vista. ยฟQuiรฉn no se ha parado frente a โ€œLas dos Fridasโ€ buscando algo nuevo? ยฟQuiรฉn no lo ha encontrado?

Para Andrรฉ Bretรณn โ€œEl trabajo de Frida Kahlo es la mecha de una bombaโ€. Al conocerse, la invitรณ a Parรญs a exponer. A esto Frida respondiรณ: โ€œRealmente no sรฉ si mis pinturas son surrealistas, pero sรญ sรฉ que son la mรกs franca expresiรณn de mรญ misma, sin tomar jamรกs en consideraciรณn ni juicios ni prejuicios de nadie. He pintado poco, sin el menor deseo de gloria ni ambiciรณn, con la convicciรณn de, antes que todo, darme gusto y despuรฉs poder ganarme la vida con mi oficioโ€. Y mรกs adelante apuntรณ: โ€œCreรญan que yo era surrealista, pero no lo era. Nunca pintรฉ mis sueรฑos. Pintรฉ mi propia realidadโ€.

Tanto significa para las mujeres mexicanas porque rompiรณ estereotipos. Su libertad nos liberรณ a todas. Su arrojo nos puso a todas un pie al borde del abismo. El testimonio de su vida nos hizo saber que hasta lo imposible puede cambiar de realidad, porque fue la primera artista mexicana en exponer su obra en el Museo de Louvre.

Termino con una de las รบltimas frases que escribiรณ en su diario antes de morir:

โ€œRecuerda que cada (tic tac) es un segundo de la vida que pasa y que no se repite, hay en ella tanta intensidad, tanto interรฉs, que sรณlo es el problema de saberla vivir. Que cada uno la resuelva como puedaโ€.

Definitivamente en su presente, Frida se pintรณ alas para el futuro.

 

Fantasรญas #cuento #ficciรณn

El otro dรญa formada en la infernalmente larga fila de la caja del supermercado, me puse a platicar con la seรฑora que esperaba atrรกs de mรญ. Prefiero hacerle plรกtica a la persona que estรก detrรกs de mรญ en las filas y no adelante, porque luego tienen que irse con prisa y me dejan con la conversaciรณn a la mitad. Y no lo soporto.

Ignoro en quรฉ momento llegรณ el punto en que ella me preguntรณ a quรฉ me dedicaba. Es extraรฑo que en un lugar como ese, a las 12 del dรญa, quien estรฉ en la fila no sea un ama de casa, asรญ que la pregunta me tomรณ un poco por sorpresa, pero de todas formas no tenรญa nada mejor en quรฉ dedicar mi tiempo, y continuรฉ con la conversaciรณn.

Le respondรญ que soy ama de casa y escritora de libros de sexo, pero de sexo bien, no de esas ridiculeces de โ€œerotismoโ€, que te deja caliente, pero no enseรฑa nada, sino de algo parecido al porno, para que las seรฑoras ganosas y con maridos que no las pelan fantaseen a gusto y recuerden cuando se las cogรญan todo el dรญa con sus noches.

Me preguntรณ muy interesada cรณmo me inspiraba para mis historias, asรญ que le contรฉ que mi problema al escribir novelas es que las abandono para ir a mi cama a masturbarme y tener un orgasmo. Como en este momento en que cuento la historia del sรบper, una capa de pensamiento rebelde de mi cuerpo me insiste en dejarlo, poner la computadora en hibernaciรณn y levantarme a la cama. Total, ยฟquรฉ tanto me puedo tardar? โ€œEn cinco o diez minutos seguramente ya estarรกs de vueltaโ€. Es difรญcil ignorarla, sobre todo mientras esperas a que den las 2:30 de la tarde de este miรฉrcoles en el que verรฉ a mi amante y nos revolcaremos sobre su impoluto edredรณn gris que ha tenido que mandar a la tintorerรญa mรกs de una vez por la abundancia de mi entrepierna.

Y asรญ es como intentรฉ cambiar de tema, pero ahora mi vagina hormiguea, haciendo equipo con aquel nivel de pensamiento alterno que quiere que me levante de la silla, vaya al baรฑo a lavarme las manos, me quite la ropa interior y me acueste con las piernas abiertas sobre la cama, para con una mano abrir mis labios vaginales y con la punta de las yemas de los dedos acariciarme el clรญtoris, mientras con los ojos cerrados imagino cรณmo me la mete cada uno de los hombres con quienes he estadoโ€ฆ

Miguel desliza las manos debajo de mi pantalรณn en un coche en movimiento. Su amigo, que conduce, intenta mirar hacia el asiento trasero, que ocupamos Miguel y yo, y yo estoy acostada en las piernas de Miguel, veo a travรฉs de las ventanas pasar los puentes, el cielo azul y las nubes. Estiro las piernas, inundada de deleite, mis nalgas se endurecen, siento cรณmo se me contraen hasta los dedos de los pies. El Grand Marquis negro modelo ochenta y cinco se convierte en mi cama de edredรณn cafรฉ y cojines de colores…

Pero decรญa que le contaba a la seรฑora curiosa que cuando escribo novelas de sexo tengo el problema de que me tardo mucho en terminarlas porque mi cuerpo de inmediato me pide un orgasmo. Como otra vez me estรก sucediendo en este instante, pero ahora sรญ no pienso hacerle caso, me debo ir en un cuarto de hora y quiero terminar de escribir esto antes de marcharme. โ€œTe tardas menos de cinco minutosโ€, insiste mi clรญtoris, y aunque me muero de ganas de hacerle caso, mejor sigo contando la historia de la mujer en el sรบper. Me encanta tener las piernas abiertas y a un hombre entre ellas. Amo que me penetren con la lengua, con los dedos: si fuera algo malo o prohibido, definitivamente Dios no hubiera hecho el sexo tan rico.

Cuando eres una escritora de sexo parece que traes colgado del cuello un letrero de โ€œse solicita individuo para cogerโ€, supongo que lo despierto de tus hormonas pasea a las narices de los demรกs, despertando un deseo inexplicable, pero que no puede esperar.

Estรกbamos en ese punto de la conversaciรณn cuando me tocรณ pasar al fin con mi carrito de supermercado a la caja. Mientras ponรญa los artรญculos que llevaba en la banda que los lleva a las manos de la cajera, notaba que la seรฑora no despegaba sus ojos de mi cuerpo. Yo volteaba disimuladamente a verla, y ella desviaba la atenciรณn a otro lado, pero era indudable su atenciรณn en mรญ.

Terminรฉ de poner todo, la cajera terminรณ de pasar las cosas por el lector de cรณdigos de barra; cuando me dijo el total y yo saquรฉ mi cartera para pagar, la conversadora se adelantรณ y pidiรณ que le cobraran mi cuenta a ella.

La mirรฉ para decirle que se lo agradecรญa mucho, pero no tenรญa por quรฉ hacerlo, y en el instante siguiente ya la tenรญa a milรญmetros de mรญ. Me besรณ. Debo confesar que me resistรญ como un segundo, y despuรฉs le devolvรญ el beso. Ella me puso las manos en las nalgas, y un segundo despuรฉs, tambiรฉn yo ya tenรญa las manos en las suyas. Las personas a nuestro alrededor murmuraban, pero a nosotras no nos importaba. Empezamos a quitarnos la ropa, como ambas traรญamos vestido no fue difรญcil terminar con las tangas en las manos. Me agarrรณ de la cintura y de un golpe me puso sobre la banda que avanza para poner las cosas en las manos de la cajera, y metiรณ la cabeza entre mis piernas. Me acariciรณ la vulva con la punta de la lengua mientras con las yemas de los dedos frotaba mi clรญtoris. Manaba un caudaloso torrente de mi entrepierna, y aunque mis ojos insistรญan en cerrarse para disfrutar, decidรญ mantenerlos abiertos para no olvidar jamรกs las trenzas de esa mujer rebotando con la piel de mis muslos.

Obviamente otras personas que andaban por ahรญ se excitaron con tal escena, y de repente, ya tenรญa al gerente de la tienda succionando uno de mis pezones, y al anciano que metรญa las compras en las bolsas lamiendo el otro. La policรญa de la entrada se acercรณ tambiรฉn y me besaba, al tiempo que un seรฑor que quiรฉn sabe de dรณnde saliรณ, le quitรณ el vestido a la que me hacรญa sexo oral y la penetrรณ con tanta fuerza que tuve el segundo orgasmo de la maรฑana.

Mi problema al escribir historias, de abandonarlas para masturbarme y tener un orgasmo otra vez hizo de las suyas, ya son las dos, me tengo que ir con mi amante, y yo no pude terminar de contar la historia de lo que sucediรณ en el sรบper el dรญa que esa seรฑora me preguntรณ a quรฉ me dedicaba. En fin, de todas formas la realidad no era tan interesante.

Ya serรก en otra ocasiรณn.


Este cuento forma parte de mi libro de cuentos Grab my pussy! Si quieres leerlo completo lo encuentras aquรญ:

O si lo prefieres en electrรณnico para Kindle, estรก aquรญ:

Departamento 508 #cuento #ficciรณn

Estirรณ el brazo para presionar el timbre del departamento 508. Antes de dejar impresas las huellas dactilares en el pequeรฑo botรณn redondo que antaรฑo fuera blanco y hoy es color mugre, un grito femenino de placer desaforado lo hizo dar un salto hacia atrรกs. Algรบn vecino despistado dejรณ mal colgado el interfรณn.

ยฟVes? Te dije que te iba a gustar… Quiso presionar de nuevo el botoncito percudido, pero las instrucciones de esa voz masculina, profunda como un trueno en tormenta elรฉctrica, provocaba que su dedo temblara. Ponte de espaldas, abre las piernas, mรฉtete un dedo en el coรฑo.

Se le hacรญa tarde para llegar al departamento de su novia, pero no podรญa dejar de escuchar al de la voz gruesa como bajo en un blues, que cuando callรณ dio paso al sonido de un golpe acuoso que percibรญa a travรฉs de la bocina y le provocรณ una erecciรณn. Empezรณ a salivar, sintiรณ cรณmo sus pupilas crecรญan sin restricciรณn en el iris.

Siguieron las instrucciones: frรณtate el clรญtoris, mรฉtete el vibrador. De la voz femenina no habรญa ni rastro. La necesidad de frotarse el miembro por lo intenso de la cogida monumental que escuchaba lo decidiรณ al fin a tocar el botรณn de su departamento destino, el 508, lo que hizo con el dedo no tan erecto como lo que presionaba dentro de su bragueta; a fin de cuentas ahรญ estaba su novia y podrรญa desfogar la lujuria que los vecinos irresponsables le habรญan provocado.

Escuchรณ un correr presuroso sobre el piso de madera, jadeos de prisa, algunas risas algo ahogadas, un portazo, y finalmente, el โ€œยฟQuiรฉn es?โ€ de esa voz que รฉl tan bien conocรญa. Sus piernas adquirieron entonces cualidad de piedra, misma que desapareciรณ de su pantalรณn y adoptรณ tambiรฉn el รณrgano de su cuerpo encargado del raciocinio y los sentimientos, hasta que un hombre con rostro sonrojado y voz de tenor le pidiรณ permiso para salir del edificio.

Oda a las canas #reflexiรณn #noficciรณn

Los 40 son la nueva adolescencia. Lo afirmo con la contundencia de mi trรกnsito por los รบltimos meses rumbo al inicio de la quinta dรฉcada de mi vida. Como cuando te cambia la voz o empiezas a detectar que comienzan a crecer delicados vellos donde antes todo era piel tersa, de pronto al peinarte descubres un grueso pelo blanco en el copete, en franca rebeldรญa a la textura, el color y la direcciรณn de los demรกs, o al tomarte una selfieย en picada con bikini te das cuenta que hay un exceso de carne alrededor del ombligo, y ya no desaparece con cien abdominales, como antes.

A los 40 vuelves a cuestionarte todo, con la ventaja de que ahora sรญ te has equivocado tanto que si no tienes certeza de quรฉ quieres, por lo menos sabes quรฉ es lo que no estรกs dispuesta a tolerar; como en la adolescencia, caes en la cuenta de que necesitas comerte al mundo, pero ahora con la certidumbre de que, por estadรญstica, probablemente estรกs en la mitad del camino (la esperanza de vida en Mรฉxico es de 75.5 aรฑos segรบn el INEGI โ€“dato de 2018โ€“), asรญ que vuelve esa urgencia por probar, aventurarte, por serle fiel a esa idea de que โ€œmรกs vale arrepentirte de lo que hiciste, que de lo que dejaste de hacerโ€.

Pero lo mejor de los 40 es esta sensaciรณn de libertad, de haber dejado atrรกs los dolores viejos o los enconos rancios; esta facilidad con la que abrazas incluso hasta a quienes te hicieron daรฑo en algรบn momento. A esta edad las hormonas siguen haciรฉndote bullying, pero como ya conoces su potencial de destrucciรณn, has aprendido a negociar con ellas, y tambiรฉn, por quรฉ no, a gozar de las crestas y derrumbes que juegan con tu estado de รกnimo continuamente.

Asรญ es como dรญa a dรญa celebro la apariciรณn de otra cana o de una sonrisa mรกs pronunciada al costado de los ojos, y me regocijo en el ejemplo de las mujeres que abrazan con alegrรญa las transformaciones de su cuerpo, pero sobre todo, la plenitud de su espรญritu, con el candor adolescente, pero la sabidurรญa del paso del tiempo.

Sรญ. Es maravilloso crecer.

Carta a una erotรณmana viva que vive el EROTISMO EN VERSOS. Por Carlos Bracho

A Mรณnica Soto Icaza

Mรณnica: has entrado al mundo de las mujeres libres, de las mujeres sabias, de las mujeres que conocen a la perfecciรณn el acto amoroso y su sublimaciรณn que es el erotismo. Te felicito por ello. Y no voy a entrar en un anรกlisis crรญtico o algรบn barrunto que se le parezca, no. Tu poesรญa estรก allรญ, estรก al rojo blanco. No necesita mรกs que ser leรญda y gozada y puesta en prรกctica por los posibles lectores y las lectoras รกvidas de vida. Son una profunda lecciรณn de amor, de profundo amor. Por ello digo que:


Al principio de la humanidad el erotismo era posicional y sรณlo garantizaba la continuaciรณn de la especie. Mรกs tarde se registra una evoluciรณn , producto de la prรกctica cotidiana, de la convivencia y del trato continuo con la pareja, y entonces, poco a poco, la humanidad camina directo al erotismo.


Bien. Ahora, inspirado en tus bellos, calientes e ilustrativos poemas, cito a las mujeres que han glorificado este acto heroico y fundamental:
Anaรฏs Nin: โ€œ Tambiรฉn yo estoy interesada por el mal, y quiero para mรญ una vida dionisรญaca, embriaguez, pasiรณn y caos.โ€. Andrea Montiel: โ€œโ€ฆquiero baรฑarme el cuerpo/ caminar desnuda/ respirar profundoโ€ฆโ€. Carmen Alardin: โ€œโ€ฆSe fugรณ nuestra negra doncellez/ por las botellas de champaรฑaโ€ฆโ€. Mariana Alcoforado: โ€œโ€ฆHarรกs igualmente bien en no querer a ninguna otra. ยฟPodrรญa satisfacerte una pasiรณn menos ardiente que la mรญa?โ€. Gabriela Mistral: โ€œRuth lo mirรณ de la planta a la frente,/ y fue sus ojos saciados bajando,/ como el que bebe en inmensa corrienteโ€ฆโ€. Alfonsina Storni: โ€œLa niรฑa de quince aรฑos con su esponjado seno:/ ยฟSueรฑas echarla garras, oh, goloso animal?โ€. Pita Amor: โ€œโ€ฆcon mis brazos vacรญos de caricias,/ con ansias de estrecharte/ pensaba en las delicias/ de esas noches pasadas y ficticias.โ€. Carmen de la Fuente: โ€œPorque encarnas un fauno con arrebatos mรญsticos/ y abres rosas antiguas sobre los vientres pรกlidos/ de ardientes odaliscas.โ€. Griselda Alvarez: โ€œNo se puede vivir sin erotismo, / viene del mรกs allรก como mandato,/โ€ฆโ€.

En vista de estas armoniosas y gratas declaraciones, Mรณnica, como digo arriba, con tus poesรญas, con tus amores, con tus sueรฑos, ya estรกs dentro del carruaje literario en donde viajan las mujeres que tienen el alma al rojo vivo y que han amado como ningรบn otro ser lo ha hecho.

CARLOS BRACHO

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De lo humano, lo secular y lo serio

Claro que un dรญa no es nada mรกs que un dรญa, una progresiรณn comรบn y corriente de horas y tonos de luces en el cielo. Claro que el cielo no es nada mรกs que el cielo, vapor de agua y atmรณsfera que lucha por su supervivencia contra la mierda humana. Claro que la gente es lo mรกs comรบn que existe, hay mรกs de siete mil quinientos millones de nosotros jodiendo al prรณjimo por asuntos que al fin de cuentas se evaporan para formar parte de los grandes conflictos de la sociedad.

Por eso no pasa nada si tรบ o yo nos morimos maรฑana, salvo algunas personas que nos aman, los demรกs dirรกn โ€œquรฉ lรกstima, (ponga el nombre aquรญ) era tan buena genteโ€, y continuarรกn lavando la loza del desayuno y jalando la palanca del escusado dรญa tras dรญa. Porque sรญ: un dรญa no es nada mรกs que un dรญa, luces, sombras y algunos matices a veces, como un atardecer que las nubes confeccionaron con un encanto involuntario, y a algunos provoca cierto asombro.

Claro que un amanecer no es mรกs que un fenรณmeno de dispersiรณn de la luz. Pero tambiรฉn es lo que obliga a levantarse de la cama para bien pasar o mal transitar la jornada, que corresponde a equis nรบmero de mediodรญas de la existencia en la que deberemos sobrevivir mientras resolvemos las cuestiones que aderezan con dulzura o salan el lugar del cerebro donde se alojan los recuerdos que, esto sรญ no maravilla a nadie, tambiรฉn morirรกn cuando nos hayamos ido.

Entonces aquรญ estamos: preocupados por cuestiones como si el vecino fue poco amable esta tarde, si el niรฑo no hizo la tarea o si tenemos el corazรณn roto, mientras el mundo se prepara para reemplazarnos por otro individuo con sus propios problemas, enojos y metas por cumplir.

Y nosotros tomรกndonos tan en serio.

Mรณnica Soto Icaza

Marzo de 2019

Gesta carmesรญ #cuento #ficciรณn

Una no se convierte en leyenda sentada en la sala de la casa con una taza de tรฉ de tila en las manos. Una se convierte en leyenda con ampollas en los pies, con los dedos curtidos por las texturas del fuego; por el rango, entre terrible y sublime, de las imรกgenes que penetran por los ojos.

La mancha rojo intenso en las sรกbanas blancas por sรญ sola no hubiera significado nada, sin esa forma confeccionada por los pequeรฑos coรกgulos que expulsรณ su vagina durante las horas de sueรฑo. Sintiรณ la masa viscosa en la entrepierna antes de hacerse consciente de que habรญa despertado. Agarrรณ una orilla de las telas de diferentes grosores que la cubrรญan, con el sentimiento de fastidio previo a saber lo que encontrarรญa: nada odiaba mรกs que manchar algo o ensuciarse con su menstruaciรณn.

No, sรญ habรญa algo que odiaba mรกs: tener la menstruaciรณn justo los dรญas del aรฑo en que tradicionalmente mรกs habรญa cogido, la exposiciรณn de libros y vergas, mรญnimo una por dรญa, que esperaba con ansias durante todo el aรฑo y que รฉste, por culpa de los caprichos de su endometrio, no podrรญa disfrutar.

Entrรณ en la regadera. Abriรณ las piernas. Doblรณ las rodillas hacia afuera. Mirรณ el chorro de sangre que la gravedad atraรญa hacia el mรกrmol del piso y el agua diluรญa, no sin antes crear, otra vez, asientos como los que se hacen al fondo de una taza de cafรฉ turco. Disfrutรณ la imagen de la tinta roja trazando augurios en sus piernas.

Doblรณ el codo de la mano derecha y dirigiรณ el dedo corazรณn hacia la vulva. Avanzรณ despacio hacia adentro de su cuerpo, provocando que otro coรกgulo cayera de golpe sobre el suelo y se quedara colgado entre las rejillas de la coladera. La sangre escurrรญa cada vez mรกs abundante. Utilizรณ el รญndice y el anular de la mano izquierda para separar los labios mientras su dedo medio acariciaba de forma vertical el clรญtoris y la mano derecha continuaba con su juego de meter y sacar. Apretaba y soltaba. Apretar. Soltar. Apretar. Apretar. Soltar. Hasta que la matriz se convirtiรณ en suelo debajo de desfile militar, en plantas de los pies a punto del calambre. Gimiรณ fuerte. Nada le gustaba mรกs que un orgasmo.

No. Sรญ habรญa algo que le gustaba mรกs que un orgasmo: seducir al prรณximo hombre que se lo provocarรญa en la materia, la energรญa o la imaginaciรณn. Ese pensamiento le recordรณ su sensualidad tullida. Suspirรณ.

A pesar de la abundancia que expulsaba su cuerpo, decidiรณ ponerse un mini vestido negro casi transparente, ideal para provocar pensamientos pecaminosos, suyos y de otros. Se trepรณ en unos tacones negros y saliรณ hacia el pasillo. Balanceaba la cadera al ritmo de la mรบsica que siempre sonaba en una de las dimensiones de su mente y la mantenรญa con el tempo armonizado a los latidos del aire, y en sintonรญa con los ejemplares del sexo opuesto, siempre dispuestos a satisfacer sus deseos una vez que eran elegidos.

Le calentaba saber la expectativa que el balanceo del vestido sobre las nalgas causaba en las miradas de quienes se topaban con sus piernas casi encueradas. Los dรญas que no debรญa utilizar calzones salรญa desnuda debajo de la ropa y de tanto en tanto, cuando el espรฉcimen que tenรญa enfrente le generaba algรบn interรฉs, โ€œaccidentalmenteโ€ se movรญa de forma tal que dejaba ver su condiciรณn de mujer dispuesta a desvestirse ante el mejor postor.

Su primera escala era la sala donde se presentarรญa el libro del escritor que en la adolescencia le habรญa cambiado la vida, haciรฉndola ver que existรญan mรกs caminos, ademรกs de los que sus padres le habรญan enseรฑado, y no estaban relacionados con enamorarse del hombre perfecto, casarse entre tules y flores y cuidar de los hijos y del esposo hasta la muerte. Instrucciones que ella aparentemente habรญa seguido al pie de la letra cuando decidiรณ convertirse en alguien que bien podrรญa ser el personaje de una de las novelas que tanto le llamaban la atenciรณn.

El autor del libro era un hombre grande, nacido poco mรกs de dos dรฉcadas antes que ella. Vestรญa una playera gris, entallada, que testificaba las horas en el gimnasio y un interรฉs en el cuerpo que a ella le resultaba importante; en los รบltimos aรฑos, y despuรฉs de haberse cogido a una buena cantidad de hombres mayores de sesenta, aprendiรณ que el cuerpo cobra el sedentarismo de la juventud justo despuรฉs de las seis dรฉcadas, asรญ que los mรบsculos del buen escritor presagiaban una polla dura, y el tema de sus novelas dejaba adivinar una experiencia muy sexual y muy decadente.

Se sentรณ en la primera fila, con las rodillas bien juntas. Ella sabรญa que los autores se fijan en el pรบblico en su presentaciรณn unos segundos despuรฉs de colocarse en su sitio, cuando el cerebro detecta el momento de relajarse y fluir, por eso ella esperรณ el instante perfecto para levantar la pierna derecha y con un movimiento parecido a la โ€œVerรณnicaโ€ del torero, colocarla encima de la izquierda y dejar a la vista parte de la nalga.

El plan fue un รฉxito. El movimiento provocรณ la atenciรณn del autor y el consiguiente interรฉs que tuvo en ella durante toda la presentaciรณn, curiosidad que ella aprovechรณ para dejarse observar y para seducirlo en silencio con sonrisas, caricias en el cuello, guiรฑos y otros gestos sutiles, como cuando se puso las palmas de las manos en el interior de los muslos y los abriรณ ligeramente.

Cuarenta y cinco minutos despuรฉs, al terminar las palabras de editor, escritor invitado y autor, ella permaneciรณ sentada en su sitio mientras รฉl firmaba libros, platicaba y se tomaba fotos con la concurrencia.

Recuerda lo que siguiรณ como si lo hubiera visto en una pelรญcula y no como si fuera parte de su experiencia vital.

ร‰l se le acercรณ, estirรณ el brazo y con mano firme la jalรณ para levantarla de la silla. La inercia la hizo aterrizar en sus brazos, lo que รฉl aprovechรณ para tomarla de la cintura, cargarla y abrir sus labios con la punta de la lengua. La besรณ con las comisuras de la boca, con el pecho, con los brazos; ella lo rodeรณ con las piernas. Sin importarle la gente de alrededor, dejรณ que su cuerpo sintiera al fin la dureza de los mรบsculos de los brazos, de la espalda. Abriรณ los ojos para registrar en su memoria la cara de รฉl tan cerca de la suya. Encontrรณ que รฉl tambiรฉn tenรญa los ojos abiertos. Vio cรณmo en las arrugas varoniles se dibujรณ una sonrisa; ella tambiรฉn sonriรณ. Siguieron besรกndose con los labios en deleite, hasta que la editora que momentos antes lo presentaba como uno de los escritores mรกs disciplinados, serios y talentosos de la industria le tocรณ el hombro con un dedo para que volteara. ร‰l ni se inmutรณ.

La puso en el suelo, estirรณ el minivestido para esconderle la ropa interior y la agarrรณ de la mano. En el pantalรณn de รฉl se veรญa la erecciรณn descaradamente; conforme caminaban se iba haciendo mรกs notoria, para beneplรกcito de ella y escรกndalo de las seรฑoras de la alta sociedad de aquella ciudad tan conservadora y amante de las manifestaciones religiosas mรกs exhaustivas, requisito necesario para mantener el honor y la pureza de sus habitantes, sobre todo de los mรกs jรณvenes.

Claro que las lentes de las cรกmaras de los telรฉfonos celulares no se hicieron esperar, y pronto mรกs de una decena de personas comenzaron a grabar tan interesante suceso acaecido entre el escritor ex heroinรณmano y la mujer desconocida, que era arrastrada a cada vez mayor velocidad hacia la salida del recinto, dirigida al paso de cebra y luego a las puertas de cristal del hotel, en donde caminaron hacia el elevador del que รฉl apretรณ el botรณn del 21.

Adentro la tomรณ de nuevo por la cintura para levantarla y continuar besรกndola, con cada vez mรกs violencia, hasta que se abrieron las puertas y salieron de ahรญ, ella alrededor de รฉl, que puso en evidencia una vez mรกs su imponente fuerza cuando no le permitiรณ poner los pies en el suelo. Llegaron a la habitaciรณn, รฉl puso la llave, que ella ni se enterรณ cuรกndo sacรณ, en el sensor de la chapa, lo que les dio acceso a una recรกmara espaciosa, cuya cama recibรญa de lleno los rayos del sol y en la que ella encallรณ de golpe.

ร‰l la miraba con esa cara inundada de testosterona que ponen los hombres cuando ya se les desconectรณ el cerebro de los pantalones. Ella pensรณ en advertirle que cuando le quitara las bragas saldrรญa sangre a borbotones, pero prefiriรณ no hacerlo; querรญa que a รฉl no se le olvidara nunca la mujer junto a la que habรญa convertido la habitaciรณn de un hotel gran turismo en algo parecido a un matadero de cerdos; deseaba sorprenderlo con la copiosidad de su menstruaciรณn.

ร‰l agarrรณ los dos extremos de las bragas y las jalรณ hacia los pies. Ella levantรณ la cadera y lanzรณ un gemido involuntario, le fascinaba ese preciso instante en que la tela se deslizaba hacia sus pies; era encantador mirar el gesto de hallazgo del compaรฑero ocasional, ver cรณmo la lengua saboreaba lo que estaba a punto de comerlo.

Esta vez no le iba a suceder como en otras ocasiones en las que dejรณ sus deseos en fantasรญas; esta vez dejarรญa que la realidad sobrepasara a sus expectativas, con el sรญ habitando cada partรญcula de su cuerpo, desde las huellas dactilares hasta las puntas del pelo.

Abriรณ las piernas. En vez de brillar con la consabida lubricaciรณn que expulsan las mujeres cuando estรกn excitadas, de la vulva se desprendiรณ el lรญquido rojo intenso que saliรณ de ella. Con un gesto veloz รฉl estirรณ el dedo corazรณn y lo introdujo en la vagina. Ella levantรณ la cadera. ร‰l siguiรณ metiendo y sacando el dedo hasta que la sangre era un exceso; entonces acercรณ la boca y comenzรณ a succionar todo, los labios, la vulva…. Lamรญa como lobo hambriento, se atragantaba de sangre, la manzana de Adรกn se elevaba con frenesรญ. Ella no podรญa creer las sensaciones en su cuerpo, levantaba y bajaba la cadera, doblaba los dedos de los pies, le araรฑรณ la espalda. Tuvo un orgasmo al que siguieron dos mรกs; todo en apenas unos minutos.

Lo mirรณ. La sangre se escurrรญa por los dientes, remarcaba las lรญneas de los labios. Ella le puso las manos en el pecho y empujรณ hasta dejarlo hincado. Se incorporรณ. Le mordiรณ el labio, la barbilla, el cuello y fue bajando por el pecho, el ombligo, para trazar una lรญnea hacia el nacimiento de la erecciรณn coronada con un glande del tamaรฑo de una pelota de golf. Se metiรณ la pelota en la boca, la hizo llegar hasta la garganta.

El hombre gigante se contorsionaba, le puso la mano en la cabeza. Arremetรญa con fuerza dentro de la boca de ella, que le encajรณ las uรฑas en las nalgas, lo que aumentรณ todavรญa mรกs el deseo de penetrarla. Al notarlo, ella se le adelantรณ. Retirรณ la cabeza de la verga de รฉl y lo empujรณ hacia el colchรณn. Se puso de pie. Le escurrieron de nuevo unas gotas densas desde el cuerpo, que cayeron estratรฉgicamente en la punta del pito, que parecรญa un panecillo de Navidad, glaseado con el color rojo de la ropa del seรฑor de los juguetes.

De un solo movimiento ella doblรณ las rodillas y se penetrรณ hasta el fondo. Sentรญa la presiรณn de la punta de รฉl sobre el cuello del รบtero, cรณmo empujaba para llegar mรกs adentro: dolor y gloria; gloria y dolor. ร‰l jalรณ una almohada y se la puso debajo de las nalgas, con lo que pudo entrar todavรญa mรกs profundo. Ella se inclinรณ para besarlo de nuevo, provocando que la base del pene le rozara el clรญtoris. Otro orgasmo. El cuarto del dรญa.

Escritor consagrado y escritora novata desafiaron las leyes de la fรญsica y de la prudencia por horas. ร‰l bebiรณ la sangre de ella cual vampiro posmoderno; ella dejรณ que รฉl calara todos sus orificios disponibles con los apรฉndices mรกs extravagantes de su cuerpo: manzana de Adรกn, nariz, codosโ€ฆ

El mediodรญa se convirtiรณ en atardecer; el atardecer en noche; la noche en amanecer de horizonte rojo y dolor de coxis y la certeza de que el sexo duro del pasado inmediato provocarรญa que no pudiera sentarse en varios dรญas.

Saliรณ de ahรญ mientras รฉl todavรญa descansaba el sueรฑo de los bien cogidos, para evitar el riesgo de que volviera a despertarse y en lugar de comer o tomar algo, decidiera volver a hacerla el plato principal del siguiente dรญa.

Se mirรณ al espejo del elevador mientras descendรญa. Piso 21โ€ฆ 20โ€ฆ 19โ€ฆ Sus pupilas chisporroteaban, hacรญan un contraste vampรญrico con el color casi transparente de su piel, algunos rastros de sangre y las ojeras color de rosa. Suspirรณ y se dirigiรณ a sรญ misma en voz alta, antes de que en el tablero digital del elevador apareciera la letra โ€œLโ€:

โ€œBueno, si no te conviertes en leyenda, por lo menos ya te cogiste a una.โ€


Si quieres leer mis libros, los encuentras aquรญ:

Daรฑos colaterales #cuento #ficciรณn

Queridos sobrinos,

Ustedes creen que morirรฉ virgen. Y es probable que asรญ sea. Pero no de la virginidad que ustedes imaginan: soy virgen de poseer al hombre que se me antojara, porque los tuve todos. Habรญa pensado llevarme mis secretos a la tumba, pero no quiero ser injusta con la generosidad con que me ha tratado la vida ni con la imagen de mรญ que ustedes llevarรกn en la memoria.

ยฟSe acuerdan de Pedro, el sacerdote de la iglesia de San Juan? No puedo decir que fue el amor de mi vida, porque de esos tuve muchos; sรญ que es el amante mรกs constante de los que tuve y, sobre todo, el mรกs fiel, porque su otra relaciรณn รญntima fue con Dios y jamรกs con mujer ajena.

Pasรกbamos horas en la sacristรญa, leyรฉndonos la biblia al oรญdo mientras su mano o la mรญa provocaba orgasmos en su cuerpo o el mรญo. ร‰l me enseรฑรณ lo glorioso del sexo, lo cercana a Dios que me sentรญa cada vez que lo tenรญa dentro al mismo tiempo que su pecho rozaba mis pezones.

Pedro era un hombre generoso con el pueblo y conmigo. Cuando ustedes dejaban de visitarme durante temporadas largas no saben lo maravilloso que era, porque podรญa pasar las noches enteras entre sus brazos, y ahรญ era feliz.

Varias veces estuve tentada a contarles mis aventuras amorosas; cuando los alcanzaba a escuchar cuchicheando el fastidio que les parecรญa visitarme, culpรกndome a mรญ de mi soledad al haber decidido no tener hijos. Quรฉ egoรญstas y estรบpidas son a veces las personas, que por prejuicios piensan que una solterona mayor de 50 aรฑos sรณlo estรก sentada frente a la ventana esperando a que alguno de sus familiares se apiade de ella y la visiten…

ยกSi yo narrara las veces que estuvieron a punto de sorprenderme en la cama con el jardinero y el maestro de obras! ยกTuve que esconderlos en la regadera para que no los encontraran en mi habitaciรณn en varias ocasiones! Ustedes me contaban historias, yo sรณlo deseaba que se marcharan para seguir lamiรฉndoles el glande y recibir el semen en el pecho, pero no, tenรญa que meterme al baรฑo para darles una bata para que no se murieran de frรญo. Claro que me amaban, si no, ยฟcรณmo soportar las horas perdidas, sentados en el escusado, esperando a que ustedes se largaran?

La tercera vez que el pobre de Justino, el plomero, se quedรณ atrapado en el baรฑo les pedรญ que me ayudaran a hacer la puerta hacia el jardรญn, ยฟse acuerdan? Por mรกs que quisieron convencerme de la inutilidad de una salida junto al WC, yo me aferrรฉ a que se hiciera, con el pretexto de que ya estaba demasiado intensa mi reuma y me costaba trabajo salir a colgar la ropa al sol.

Tambiรฉn me construyeron la nueva salida al costado del terreno, que mis novios y yo bautizamos como la โ€œSalida de emergenciaโ€ entre carcajadas y jadeos, porque para estrenarla decidรญ hacer un simulacro como los de los sismos.

Esa tarde hubo pasteles y otros bombones, ademรกs de crema chantillรญ y condones de todos los sabores. Estรกbamos en la parte mรกs rica del guateque, tenรญa yo la verga del jardinero en el culo, la del plomero en el coรฑo y la de Pedro en la boca, cuando el sonido de la chapa de la puerta irrumpiรณ entre los โ€œquรฉ ricosโ€, los โ€œmamita deliciosaโ€ y los โ€œeres una lujuriosaโ€.

Como no habรญamos ejecutado el simulacro de evacuaciรณn todavรญa, nos hicimos bolas. Pedro se tropezรณ con el plomero, el plomero cayรณ sobre el jardinero y yo no tuve mรกs remedio que ponerme la piyama y salir con la mejor cara de amodorrada que alcancรฉ a caracterizar, aunque no sรฉ por quรฉ, si ustedes nunca se fijaban realmente en mรญ.

Pero decรญa que salรญ con cara amodorrada, los pelos hechos bolas ya los tenรญa despuรฉs de la arrastrada que me estaban poniendo. Me saludaron muy formales, beso, abrazo, cรณmo estรกs, tรญa, y de repente uno de ustedes me preguntรณ por quรฉ habรญa un seรฑor en el jardรญn colgando la ropa. Casi se me sale una carcajada al ver al plomero con las manos sobre mis calzones, simulando que los acomodaba en los mecates, con cara de saber lo que estaba haciendo. Les respondรญ que me habรญa venido a ayudar a tender porque me estaba sintiendo mal รบltimamente y รฉl se ofreciรณ. No sรฉ si ustedes notaron que iba descalzo, supongo que como era un pueblo no les pareciรณ sorprendente ver a un indio sin zapatos sobre el pasto.

Total, por mรกs que intentรฉ despacharlos rรกpido esa tarde para que me dejaran seguir con mi celebraciรณn, ustedes decidieron quedarse mรกs tiempo, seguro sintiรฉndose culpables por haberme abandonado durante tantas semanas. Me llevaron de comer una sopa de frijoles molidos y un guisado de carne con verduras en salsa de tomate, que tuve que tragarme con mirada de gratitud, aunque en realidad eran un asco y no tenรญan nada que ver con el pozole que Pedro habรญa preparado para la ocasiรณn y tuvimos que dejar para despuรฉs, cuando los cuatro pudiรฉramos volver a coincidir para acabar (en sentido metafรณrico, y tambiรฉn en el literal, ustedes entienden) lo que interrumpieron.

ยฟPor quรฉ nunca dije nada? ยกImagรญnense el escรกndalo! Pedro era sacerdote; el jardinero tenรญa esposa y siete hijos y el plomero fingรญa ser homosexual para poder almorzarse a todas las seรฑoras del pueblo sin que los maridos tuvieran sospecha alguna. En lo que respecta a mรญ, asรญ era mรกs cรณmodo, porque si ustedes hubieran sabido que yo tenรญa novio, amante o cualquier hombre preocupado por mi suerte, habrรญan dejado de mantenerme, de darme dinerito para vivir, comer y regalarme de vez en cuando un lujito, como las sesiones de masaje que tanto amaba.

Lo hacรญa por ustedes tambiรฉn, porque con eso de que su mamรก se muriรณ cuando eran niรฑos, necesitaban una figura femenina de ejemplo y autoridad, y quรฉ mejor que la tรญa virgen y santรญsima que se fue a vivir a pueblo quieto para alejarse de la vida libidinosa y de perdiciรณn que se experimentaba en la gran ciudad y ella aborrecรญa con todas sus fuerzas.

Pero la verdad es que me vine a pueblo quieto, precisamente a este, siguiendo a Pedro, que un dรญa, cuando todavรญa era el sacerdote de la iglesia de la colonia de junto, me notificรณ que el Vaticano ordenรณ su cambio a este lugar como castigo a una denuncia que una seรฑora, esa sรญ muy estirada y muy decente (tambiรฉn muy reprimida), le puso con las autoridades eclesiรกstica por haberle agarrado las tetas en plena confesiรณn. Cuando le preguntรฉ por quรฉ diablos habรญa hecho algo asรญ, me respondiรณ que creyรณ que ella le habรญa coqueteado. Ya luego se le fue quitando lo pendejo y decidiรณ sรณlo encamarse conmigo: yo jamรกs le causaba problemas ni le quitaba el tiempo.

Si se preguntan si alguna vez me sentรญ culpable de estafarlos, la respuesta es no. Toda mi vida tuve que aguantar a su mamรก, que de niรฑa era abusiva y mentirosa. Cada vez que ella hacรญa una travesura me echaba la culpa a mรญ, y como era la consentida de la abuela, entonces yo era la que salรญa siempre castigada, y ella no sentรญa remordimiento alguno.

Me acuerdo que a los 15 aรฑos se puso un vestido para el que yo ahorrรฉ durante meses. Cuando la vi salir le pedรญ que se lo quitara porque, uno, no me lo habรญa pedido prestado, y dos, no se lo prestaba. Me mirรณ unos segundos, sonriรณ de ladito, burlรกndose de mi peticiรณn y se dio la vuelta.

Corrรญ a acusarla con mi mamรก, pero la defendiรณ y ademรกs me dijo que era yo una egoรญsta por no prestarle a mi hermana un simple vestido. De nada sirviรณ que le dijera que me habรญa costado meses comprarlo, me tachรณ de desconsiderada y mala persona y afirmรณ que mi hermana tenรญa derecho de ponerse lo que quisiera, y ademรกs, de agarrar mi coche cuando se le diera la gana.

Al salir de la cocina me la encontrรฉ riรฉndose a carcajadas. Esa tarde se largรณ con mi vestido puesto, y yo lleguรฉ a la conclusiรณn de que, si habรญa perdido la batalla contra ella, ademรกs de no volver a comprarme nada para mรญ, lo pagarรญan sus hijos cuando los tuviera.

Asรญ que ustedes han sido daรฑos colaterales, dulce venganza. Y no. No les ofrezco disculpas.

Querรญa contarles la historia de cada uno de mis amantes, 365 para ser exacta (sรญ, como los dรญas del aรฑo, linda coincidencia, ยฟno?), pero ya llegaron las enfermeras para llevarme al quirรณfano y como no sรฉ si saldrรฉ viva de ahรญ (ojalรก no, pero igual y Dios sรญ existe y todavรญa me quiere aquรญ), mejor busquen mi diario, estรก en el burรณ del lado izquierdo de mi cama; la portada es azul oscuro y dice โ€œSagrada Bibliaโ€ en letras doradas.

Me voy entonces, sobrinos. Cuรญdense mucho y espero que algรบn dรญa aprendan y se les quite lo culero.

Adiรณs, hijos de su pinche madre (literal),

Tรญa Dolorcitas


Puedes encontrar mรกs cuentos en este volumen:

Grab my pussy! Cuentos erรณticos y algunos relatos de sexo explรญcito

De la ingeniosa y polรฉmica escritora Mรณnica Soto Icaza, autora del Best Seller Tacones en el armario, llega Grab my pussy!, cuentos erรณticos y algunos relatos de sexo explรญcito. En este libro la autora rescata el lado sensorial, irreverente y jovial del sexo. Los cuentos de Grab my pussy! son provocadores de humedad y carcajadas. En textos breves e intensos los lectores entrarรกn en una dimensiรณn de hallazgos y auto descubrimiento que les dejarรกn un delicioso sabor de boca. Al nadar por estas pรกginas el reto serรก que ambas manos permanezcan en el papelโ€ฆ

190,00 MXN

Derechos de Autor y otras peculiaridades #LiberaTusLibros

(O cรณmo evitar futuras noches de insomnio)

La originalidad no consiste en decir cosas nuevas,

sino en decirlas como si nunca hubiesen sido dichas por otro.

Goethe

El tema de los Derechos de Autor es uno de los que mรกs preocupa a quienes decidieron utilizar su experiencia, talento, trabajo, visiรณn del mundo y conocimiento para llevar a cabo una obra que trascienda a su propia vida y que tal vez transforme en algo la vida de alguien mรกs. Por eso es importante conocer los conceptos bรกsicos relacionados a ellos: conocimiento es poder de decisiรณn.

Ademรกs, en estos tiempos en los que es muy popular compartir los textos en redes sociales, blogs y sitios web, la protecciรณn del trabajo intelectual adquiere proporciones mayรบsculas.

Empecemos con algunos conceptos bรกsicos:

Un autorย es el creador de una obra artรญstica: literatura, cine, pintura, mรบsica, danza, fotografรญa, arquitectura, dibujo, programas de radio y televisiรณn, escultura, programas de cรณmputo, performance.

Una obraย es una creaciรณn original que puede reproducirse por medio de una gran diversidad de soportes, medios y tecnologรญas, desde los libros impresos hasta los mรกs inimaginables y no existentes.

La propiedad intelectualย es la creaciรณn original que surge de la imaginaciรณn y la creatividad del autor.

El plagioย es un delito contra la propiedad intelectual que se comete al copiar la obra ajena y presentarla como si fuera propia. En Mรฉxico se castiga con prisiรณn.

El ISBNย (International Standard Book Number) es un nรบmero compuesto por 13 dรญgitos. Contiene informaciรณn sobre el paรญs de origen, editorial y otras caracterรญsticas fรญsicas, como el nรบmero de pรกginas y hasta el precio. De รฉste surge el cรณdigo de barras del libro. Es รบnico por ediciรณn y por editorial. Se tramita en la Agencia Mexicana ISBN.

La instituciรณn que protege el Derecho de Autorย en Mรฉxico es el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor), con la que el Estado cumple su funciรณn de preservar el patrimonio cultural y artรญstico del paรญs para mantenerlo vivo.

Hay dos tipos de Derechos de Autor: el Derecho Moral y el Derecho Patrimonial.

El Derecho Moralย es el que surge de la misma creaciรณn. El Indautor lo protege desde el momento en que decides hacer pรบblica esa creaciรณn. Es imprescriptible, porque serรก tuyo incluso despuรฉs de tu muerte; es inalienable, porque no se puede ceder, regalar o vender a alguien mรกs; es irrenunciable, porque no puedes arrepentirte de haberlo creado (o sรญ puedes, pero no deja de ser tuyo), y es inembargable, porque nadie puede quitรกrtelo.

El Derecho Patrimonialย es el derecho de explotaciรณn comercial de la obra. El autor puede explotar su obra รฉl mismo y tambiรฉn puede autorizar o prohibir a otros que lo hagan. Todo esto se hace dentro de los lรญmites de la Ley Federal del Derecho de Autor.Los Derechos Patrimoniales se transfieren por escrito, no pueden donarse a tรญtulo gratuito, sino que deben tener un precio, una contraprestaciรณn, ya sea en dinero, o en intercambio en especie. Cuando firmas un contrato con una editorial, este es el derecho que transfieres.

La vigenciaย de la protecciรณn del Derecho de Autor en Mรฉxico aplica durante toda la vida del autor mรกs 100 aรฑos despuรฉs de su muerte. Como autor tienes derecho a heredar los Derechos Patrimoniales de tu obra mediante un testamento o un juicio en caso de morir intestado; el sucesor tiene derecho a heredarlos de nuevo, y asรญ sucesivamente, hasta que se extingan los derechos, cuando la obra pasa a ser del dominio pรบblico.

El trรกmiteย para proteger los Derechos de Autor en Mรฉxico, como ya comentรฉ, se realiza en el Indautor. Es muy รกgil, sencillo y la atenciรณn en la oficina de Registro es rรกpida y amable. Recomiendo llegar temprano (abren a las 9:30 de la maรฑana y cierran a las 14 horas).

En la pรกgina de internet http://www.indautor.gob.mx se encuentran domicilio, horarios, formatos de solicitud de registro y pagos y mucha mรกs informaciรณn sobre este tema tan importante y que deberรญa ser una constante dentro del รกmbito creativo de las naciones.

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Derechos subsidiarios

ย Ademรกs de los derechos que se desprenden de la creaciรณn original, en nuestros dรญas suele ocurrir que la obra crece y trasciende al libro. Cuando esto sucede, es importante precisar que no por ser un formato diferente al original, los derechos dejan de ser del autor. Por ejemplo, si tu novela se convirtiรณ en audio libro, el contenido sigue siendo tu creaciรณn; si es pelรญcula, si se tradujo, si hicieron una caricatura, lo que sea que se produzca a raรญz de tu idea, sigue siendo tuya.

Esto se llama: Derechos subsidiarios, e implican derechos de reproducciรณn (con fines promocionales, si se publicรณ un fragmento en una revista, blog, etcรฉtera); Derechos para Ediciones de Bolsillo (en caso de que en el contrato original se firmara para un libro en formato rรบstico); Derechos extranjeros (por si el libro se vende en algรบn otro paรญs); Derechos de audio (audiolibros, mรบsica y otros); Derechos dramรกticos (adaptaciones para televisiรณn, cine o teatro); Derechos electrรณnicos (libros electrรณnicos, aplicaciones, software); y otros, como juguetes y accesorios.

Por todos los derivados de la obra en cuestiรณn el autor deber recibir regalรญas, por eso es importante tomarlo en cuenta al firmar el contrato.

Creative Commonsย y el Movimiento de Libre Acceso

Si en tus planes estรก publicar tu obra en digital, ya sea en libro electrรณnico, blog, redes sociales, o cualquier otra plataforma que exista o llegue a existir, o si quieres que tu libro tenga oportunidad de reproducirse a gran escala, sin importarte demasiado recibir una remuneraciรณn por ese trabajo u obra de arte, existen alternativas que te permiten mantener tus derechos de autor, pero compartir a mayor escala sin riesgos.

Cuando le concedes a tu obra una licencia Creative Commons, como autor, puedes publicar tu obra de tal forma que otros la compartan sin necesidad de tener tu autorizaciรณn por escrito. Las condiciones son que aparezcan tu crรฉdito y el vรญnculo que lleve a ti, que no se le hagan modificaciones y, sobre todo, que no se explote comercialmente. Hay varios modelos diferentes de licencias; dependiendo de cada uno corresponde la restricciรณn sobre el crรฉdito a tu nombre que se deba llevar a cabo.

En caso de que le concedas a tu obra una licencia Creative Commons, en lugar de poner en la pรกgina legal โ€œTodos los derechos reservadosโ€, se usa la leyenda โ€œAlgunos derechos reservadosโ€. (Mรกs informaciรณn en https://creativecommons.org)

El Movimiento de Libre Accesoย ha enriquecido la divulgaciรณn de la obra de gran cantidad de autores, desde los clรกsicos hasta traducciones de textos raros u obra de escritores vivos. Con รฉl se respeta la autorรญa de los textos, pero como estรกn en lรญnea pueden encontrarse de forma gratuita. No persigue fines de lucro, sino que tiene el รกnimo de compartir la literatura y de esta forma permitir su difusiรณn masiva hasta los รบltimos rincones de la tierra.

Al final del dรญa, el autor es quien decide la protecciรณn que se le darรก a su obra, pero es importante conocer estos detalles para abrir las posibilidades y alcanzar el mรกximo potencial del libro que queremos publicar.

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Recomendaciones referentes al Derecho de Autor al momento de firmar un contrato:

  • Los รบnicos Derechos que puedes transmitir al editor o la editorial son los Derechos Patrimoniales.
  • Si vas a invertir en la impresiรณn del libro, no cedas tus Derechos Patrimoniales. A menos que recibas un pago o hagas un intercambio, si tรบ pagas por hacer el libro, es ilegal y absurdo que transfieras tus derechos.
  • Si vas a transferir tus Derechos Patrimoniales fรญjate durante cuรกnto tiempo. Algunas editoriales los reservan dos, cinco o siete aรฑos; otras, por mรกs tiempo, y normalmente son ellas quienes fijan la vigencia. Al negociar tu contrato, toma en cuenta que a mayores beneficios (en promociรณn, difusiรณn, distribuciรณn, presentaciones, regalรญas, etcรฉtera), mayor tiempo. Si tรบ tienes que pagar por todo y encargarte de la mayorรญa de los asuntos mencionados, no los transfieras.
  • Los elementos que debe tener el contrato para que sea vรกlido son: fecha de firma; nombre y domicilio de las partes firmantes (tiene que aparecer, en caso de que la editorial sea Persona Moral, el nombre del representante legal de la misma); declaraciรณn de autorรญa del libro por parte del escritor; si es un contrato de exclusividad y el autor no puede publicar la obra en otra editorial (esto es lo mรกs comรบn); vigencia de la transmisiรณn de derechos (puede ser por tiempo transcurrido o porque se agotan los ejemplares sujetos del contrato); formato del libro; porcentaje de regalรญas; monto de adelanto de publicaciรณn; territorio de distribuciรณn (o en su caso, librerรญas y ferias de libros donde se venderรก tu libro); derechos subsidiarios; soportes (si es impreso, electrรณnico, etcรฉtera); requisitos fiscales para pago de regalรญas; cantidad de ejemplares a imprimir y en su caso, condiciones de reimpresiรณn; si la editorial debe pedirle permiso o no al autor para hacerle modificaciones al texto, la imagen o cualquier elemento que contenga; quiรฉn correrรก con los gastos de publicaciรณn, distribuciรณn, promociรณn y publicidad; negociaciรณn de traducciones y las regalรญas que el autor obtendrรก en ese caso; beneficiario del contrato en caso de muerte del autor; a quรฉ organismos legales se acudirรก en caso de controversia.
  • En caso de dudas siempre es mejor consultar a un abogado o acercarse a las oficinas del Indautor.

La prรณxima semana publicarรฉ mis recomendaciones para autopublicar en plataformas digitales, para que tomes decisiones basadas en informaciรณn concreta.


*Este texto forma parte de mi libro: Libera tus libros, el arte de hacer y vender libros en Mรฉxico. Puedes adquirirlo aquรญ:

Libera tus libros

ยฟQuiรฉn no ha pensado alguna vez escribir un libro?, ยฟquiรฉn no ha soรฑado con publicar lo que ha escrito?, ยฟquiรฉn no ha querido contarle algo al mundo? Libera tus libros es resultado de mรกs de 15 aรฑos de trabajo en el mundo editorial mexicano. No es una autobiografรญa: constituye un manual con informaciรณn, datos reales, golpes de suerte y paracaรญdas escrito en forma clara y concreta sobre todo lo relacionado con el mundo de los libros en este peculiar paรญs. En estas pรกginas encontrarรกs desde los momentos que han transformado la historia del libro hasta recomendaciones legales para la firma de un contrato; temas como el funcionamiento de los diferentes tipos de editoriales, la forma en que ciertos libros se convierten en best sellers, pasando por los tipos de libros y las alternativas de publicaciรณn que han traรญdo las nuevas tecnologรญas, entre otros asuntos de interรฉs.

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Lo que he desaprendido con esta nueva vida

Hace tres aรฑos deconstruรญ mi vida.

En la tarea de volver a armarme tuve que hacer un anรกlisis muy profundo de todos aquellos aspectos de mi educaciรณn que ya no me servirรญan, aspectos tan profundos que tuve que conocer los lรญmites de mi interior para hacerlos conscientes y conseguir una transformaciรณn profunda.

Hoy quiero compartirlos contigo, porque cuando la vida ya no fluye, cuando ya no funcionan las rutinas, las antiguas creencias, es necesario desaprenderlas para dar lugar a luces nuevas, a un camino distinto que te llevarรก a lugares insospechados, pero diferentes y te moverรกn hacia un sitio mejor.

Lo principal que he desaprendido hasta este momento es:

  1. No puedes hacer lo que se te dรฉ la gana.ย ยกClaro que puedes! No quiere decir que no tengas obligaciones, quiere decir que lo que haces es una convicciรณn, y las convicciones nacen de los objetivos claros. La persona que vive la vida dentro de tu piel eres tรบ, sรณlo tรบ.
  2. No existe la libertad.ย Se puede ser libre y estar acompaรฑado, tener una pareja igual de libre que tรบ. Dos personas satisfechas con su vida construyen una relaciรณn feliz, que es campo fรฉrtil para crecer y crear.
  3. Las obligaciones implican sacrificio.ย La idea del sacrificio es victimista y provoca que haya una dosis de sufrimiento en lo que hacemos, cuando en realidad todo es cuestiรณn de la actitud que tomes ante el trabajo, la rutina diaria, los hijos, la pareja: la cotidianidad. Si la vida es una consecuciรณn ininterrumpida de dรญas que son prรกcticamente iguales, hay que hacer lo que uno ama y gozar el tiempo en el aquรญ y el ahora.
  4. Si eres una mujer inteligente y decidida, los hombres te van a tener miedo.ย Es simple: una mujer inteligente y decidida tiene la pareja que quiere, y esa pareja valora la importancia de las ideas y decisiones tuyas, porque valora las suyas.
  5. Finge demencia y hazte la inรบtil para que tu pareja sienta que sรญ lo necesitas. Esta es otra de las caras del victimismo, culpable de que nuestro amor propio sea relativo, asรญ como relativa se vuelve nuestra relaciรณn. El victimismo es una enfermedad muy arraigada en nuestra cultura, muy sencilla de adoptar porque asรญ nada de lo que hacemos resulta ser nuestra responsabilidad. Pero ser la vรญctima te quita la oportunidad de elegir con libertad. Alguien que se queja de todo, pero no toma acciรณn sobre lo que le sucede, sencillamente deja que la consecuciรณn de dรญas y noches suceda en su paso por la vida, sin ser un agente de transformaciรณn ni propio ni para los demรกs. Y tu vida, con todos los segundos que contiene, es sรณlo tuya.

Cuando eres una mujer libre, que ha decidido construir y transitar su propio camino, encontrarรกs la mayor resistencia en las personas que se han acostumbrado a una felicidad mediocre, y por eso ven como enemigas a quienes sรญ tienen la valentรญa de elegir cรณmo y con quiรฉn quieren vivir.

Tรบ no te conformes con menos de lo que deseas.

Mรณnica

Templos #cuento #ficciรณn

Pasรณ frente a un motel y se persignรณ. Al principio sintiรณ culpa y creyรณ haberlo hecho para ayudar a aquellos que no pudieron contener el deseo prohibido que hizo vibrar sus genitales para llevarlos a cierta habitaciรณn con una compaรฑรญa condenada a ser pareja ocasional de hospedaje eventual, pecaminosa por naturaleza.

Dos luces verdes y una roja despuรฉs, cuando empieza a pensar en la necesidad de parar en el supermercado por la harina para preparar las galletas que le prometiรณ a su amiga no importa el nombre, se detiene en el semรกforo y al voltear a la derecha se pregunta si existirรก algรบn cรณdigo secreto entre los amantes del sexo clandestino por el color durazno, al parecer el favorito de los expertos en esa rama de la hotelerรญa fugaz, por la gran cantidad de edificios dedicados a esos fines pintados de ese tono tan desagradable a la vista, aunque agradable al paladar que gusta de los sabores finos en los primeros segundos, pero intensos al recuerdo.

Entonces se da cuenta que el โ€œen el nombre del Padreโ€, que llevรณ su dedo รญndice hacia la frente; el โ€œdel Hijoโ€, que dirigiรณ el dedo corazรณn hacia el centro del nacimiento de sus senos; el โ€œdel Espรญrituโ€ que la hizo recargar la palma de su mano ligeramente abierta en el hombro izquierdo, y el โ€œSantoโ€ que moviรณ su extremidad superior derecha hacia la parte alta del pecho, arriba de sรญ misma, fue provocada por el recuerdo de los orgasmos que ella ha experimentado al habitar de manera fortuita aquellos templos del deleite y del placer.


*Este cuento forma parte de mi libro Grab my pussy: cuentos erรณticos y algunos relatos de sexo explรญcito.

Si lo quieres electrรณnico para Kindle lo encuentras aquรญ:

O si lo deseas impreso, lo encuentras aquรญ:

Cicatrices. Una disertaciรณn sobre el desamor. #relato

Me vaciรฉ de casa. Empecรฉ por los libros, la computadora; llenรฉ tres bolsas con mis vestidos y una valija con rencores aรฑejos. Abrรญ cajones. De ellos separรฉ la basura de las memorias, y convertรญ en desechos algunos de esos recuerdos.

Cuando eres feliz en un sitio esas paredes absorben partรญculas de tus fragmentos, hasta que te derrumbas y en la reconstrucciรณn ya no puedes precisar quiรฉn posee a quiรฉn.

Todas las historias de amor son dignas de contar. No importa si conociste al sujeto de tu afecto por medio de una coincidencia รฉpica, si fue amor a primera vista o un golpe de suerte, cada vuelta de tuerca, revoluciรณn o circunvoluciรณn para que dos personas se encuentren modifica para siempre el devenir del mundo.

Pero aรบn mรกs dignas de contar son las historias de desamor: en ellas habitan las cicatrices โ€”รบnicas, indivisibles y legendariasโ€” que hablarรกn por nosotros en la mesa de autopsias, como el mapa infalible de cada existencia.

El camino del libro: de la creaciรณn a las manos del lector #noficciรณn

Mi conducta de lector, tanto en mi juventud como en la actualidad, es profundamente humilde. Es decir, te va a parecer quizรก ingenuo y tonto, pero cuando yo abro un libro lo abro como puedo abrir un paquete de chocolate, o entrar en el cine, o llegar por primera vez a la cama de una mujer que deseo; es decir, es una sensaciรณn de esperanza, de felicidad anticipada, de que todo va a ser bello, de que todo va a ser hermoso.

Julio Cortรกzar

 

Los libros son tan รบnicos como los seres humanos. El escritor argentino Jorge Luis Borges escribiรณ: โ€œde todos los instrumentos del hombre, el mรกs asombroso es, sin duda, el libro. Los demรกs son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el telรฉfono es extensiรณn de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensiรณn de la memoria y de la imaginaciรณnโ€. La riqueza literaria es aรบn mayor, una persona puede escribir varios libros y multiplicar pensamientos.

El principio de todoย es una ocurrencia. Un dรญa, estรกs inocentemente caminando por la calle, en la fila del banco, trabajando en tu oficina o teniendo un descanso reparador sobre tu cama y, de pronto, aparece la idea. Primero, tal vez, te mire tรญmida desde el rabillo del ojo, pero conforme le inspiras confianza, se va mostrando entera, hasta que toma posesiรณn de tu ser durante semanas, meses e incluso aรฑos.

Convives con ella y juntos crean alquimia, convierten las palabras en combinaciones รบnicas; en ocasiones se odian, a veces se aman, pero no pueden abandonarse. Asรญ, un dรญa tras otro, con una fidelidad sin precedentes, inseparables, llegan a la meta: un texto que merece compartirse.

No hay un proceso creativo igual a otro. Algunos esperan a la caprichosa inspiraciรณn, otros la persiguen con trabajo constante, y otros creen que nacieron con ese talento. Pero, sin duda, ser un buen lector es importante para convertirse en un buen escritor.

Aquel texto que ya existe, fruto del idilio entre el escritor y las palabras, necesita entonces un acta de nacimiento que precise quiรฉn es su padre o madre intelectual. Es momento de pasar del trabajo creativo al mundano; se visita la oficina de registro de obraย (Instituto Nacional del Derecho de Autor), para proteger al reciรฉn nacido de quienes pretendieran apropiarse de su origen.

Ya con el texto bajo un brazo y el certificado de registro bajo el otro, el escritor busca alternativas de publicaciรณn. La elecciรณn del editorย es compleja y delicada: como serรก una relaciรณn estrecha y a largo plazo, ambos deben conocerse para saber si pueden convivir y trabajar de forma fluida y agradable. Asรญ como el editor busca libros que le hagan ganar prestigio y dinero, el autor debe encontrar a quien le ofrezca el mejor balance entre costo y beneficio para potenciar al mรกximo los recursos que ya ha invertido en su producciรณn.

Despuรฉs de tocar puertas y entrar volando por algunas ventanas, ยกal fin! El escritor conoce al editor perfecto, quien lo invita a su casa editorial para platicar sobre las condiciones de la uniรณn. Viene la lectura del contratoย y la comprensiรณn de todos los puntos que incluye: es una pรณliza de seguro para un futuro sonriente. Negociaciรณn. Firma. Apretรณn de manos.

Las letras transmutan en mercancรญa, en conceptos como ediciรณnย y correcciรณn de estilo. Primero, los archivos pasan a la pantalla del editor experto, quien ajusta la anรฉcdota de ser necesario, retoca los personajes, revisa la temporalidad, pule todo lo posible para sacarle al texto las mejores formas (ediciรณn de contenido). Despuรฉs, el libro brinca a los ojos de un profesional del idioma para transformarse en pulcritud de ortografรญa y sintaxis (ediciรณn tรฉcnica). Profesionales y escritor trabajan juntos. El objetivo: que ideas y anรฉcdotas conserven fidelidad al original, sin errores.

El texto, perfumado como para una cena de gala, va al departamento de diseรฑo. Ahรญ, junto con el editor y en ocasiones el autor, se encargan de construir el rostro que mejor hable de acuerdo con lo que el libro quiere compartir; se hacen pruebas, lluvia de ideas, propuestas y, despuรฉs de considerar a los lectores, a los miles de libros en las librerรญas y de soรฑar con romper las expectativas de ventas, se define la portadaย con la que todos lo conocerรกn a partir de ese momento; tambiรฉn se forman las pรกginas interiores.

Estas tareas se llevan a cabo conforme el estilo de la editorial y la imagen de la colecciรณn en la que el texto se publicarรก; es importante precisar que hay diferentes tamaรฑos de libros: de bolsillo [11×17 centรญmetros], tamaรฑo trade[16×23 centรญmetros], media carta [14×21], y muchos mรกs.

El libro, ya peinado para la ocasiรณn, se convierte en archivos digitales impresos y aparece en escena el corrector de pruebas, encargado de revisar con lupa palabra por palabra, lรญnea por lรญnea, pรกrrafo por pรกrrafo, pรกgina por pรกgina. Sobre este personaje recae una gran responsabilidad, es el รบltimo en poder registrar correcciones antes de imprimir.

El corrector de pruebas busca errores de dediย y de hortografรญa, que no falenย letras, incluso que el tipoย y tamaรฑoย de letra sean uniformes; tambiรฉn revisa formato, mรกrgenes, grรกficas, lรญneas, fotografรญas e ilustraciones. En pocas palabras, cuida que todos los involucrados no se hayan equivocado.

El libro pasa entonces a los talleres de impresiรณn, donde tintas y papel danzarรกn bajo manos expertas para convertir las ideas y el trabajo en grandes pliegos de colores que serรกn doblados y encuadernados (hay encuadernado rรบstico [cosido y pegado, o sรณlo pegado, con pasta blanda] y encuadernado en pasta dura [tambiรฉn se llama cartonรฉ]).

La impresiรณnย es uno de los pasos mรกs delicados porque cualquier error puede costar mucho tiempo, dinero y esfuerzo (y por quรฉ no decirlo, tambiรฉn algunos empleos).

Mientras el libro estรก en proceso de materializaciรณn, empieza a funcionar el plan de mercadotecnia en los medios de comunicaciรณn tradicionales y digitales considerados en el presupuesto. La editorial, mediante el departamento de mercadotecnia y ventas trabajan para hacer la mayor difusiรณnย posible. Llega un nuevo libro y los lectores tienen que saberlo.

Cualquier hora de cualquier dรญa es maravillosa para recibir LA llamada con la noticia que el escritor espera durante meses: al fin puede tener en sus manos el resultado de tanto esfuerzo y tantas ilusiones. Al fin puede hojear y percibir sus propias palabras en el aroma del papel y la tinta volcadas en libro.

Con esta apariciรณn comienza otra etapa de la aventura. Se lleva a cabo una presentaciรณn: en alguna librerรญa, biblioteca, centro cultural u otros lugares como tiendas, cafeterรญas, cantinas y restaurantes, segรบn los lรญmites de la creatividad y de las normas editoriales. La presentaciรณn es como la fiesta de XV aรฑos en la que el libro se lanza a la sociedad y los medios de comunicaciรณn son convocados.

A partir de cada presentaciรณn, el libro se convierte en moneda al aire con posibilidades infinitas. Llega a las mesas de novedades de las librerรญas, se convierte en protagonista de conversaciones, crรญticas y situaciones sorprendentes, propicia innumerables entrevistas a los autores y un sinfรญn de actividades.

La รบnica manera de saberlo es iniciar la aventura y esperar a que suceda la magia…

 


  • Este texto forma parte de mi ensayo Libera tus libros: el arte de hacer y vender libros en Mรฉxico (2017). Si te interesa el libro completo puedes adquirirlo en fรญsico (y dedicado) aquรญ:

Libera tus libros

ยฟQuiรฉn no ha pensado alguna vez escribir un libro?, ยฟquiรฉn no ha soรฑado con publicar lo que ha escrito?, ยฟquiรฉn no ha querido contarle algo al mundo? Libera tus libros es resultado de mรกs de 15 aรฑos de trabajo en el mundo editorial mexicano. No es una autobiografรญa: constituye un manual con informaciรณn, datos reales, golpes de suerte y paracaรญdas escrito en forma clara y concreta sobre todo lo relacionado con el mundo de los libros en este peculiar paรญs. En estas pรกginas encontrarรกs desde los momentos que han transformado la historia del libro hasta recomendaciones legales para la firma de un contrato; temas como el funcionamiento de los diferentes tipos de editoriales, la forma en que ciertos libros se convierten en best sellers, pasando por los tipos de libros y las alternativas de publicaciรณn que han traรญdo las nuevas tecnologรญas, entre otros asuntos de interรฉs.

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Manifiesto contra la sopa tibia #ficciรณn #cuento

โ€œSi el mesero llega en cuatro minutos le digo que sรญโ€, pensรณ Susana despuรฉs de escuchar a Federico pronunciar las consabidas y anticuadas, pero romรกnticas palabras: โ€œยกquieres ser mi novia?โ€ Para hacer honor a la verdad, Susana no estaba nada segura de que el amor que Fede le ofrecรญa era siquiera cercano al que ella querรญa en la vida, con eso de que su anterior novio era amoroso tan del tipo mediocre que parecรญa una sopa de cebolla frรญa: en vez de tragarse con tersura y deleite, terminaba apelmazado en el paladar.

Atinado como siempre, pero inoportuno como nunca, el mesero, con el nombre โ€œJuliรกnโ€ prendido del uniforme marrรณn con beige, llegรณ justo a los 240 segundos a tomar la orden: la dama ensalada Cรฉsar con el aderezo aparte, el caballero una hamburguesa con tocino, nada perfecta para una primera cita.

Acto seguido, ella procediรณ a darle a Federico la respuesta positiva por culpa del mesero. Y digo por culpa, porque la historia de amor entre Susana y Federico, por mรกs que iniciara un 14 de febrero, pronto se convirtiรณ en una de esas malas coincidencias de la vida chocarrera que vivimos la mayorรญa de los mortales.

A pesar del vaticinio nefasto que implica dejarle el futuro sentimental a un golpe de suerte, sobre todo cuando estรก involucrado un mesero en la ecuaciรณn, meses despuรฉs Federico se hallaba ante la disyuntiva de hacerle caso a su madre y al fin sentar cabeza, o continuar con sus breves y temporales aventuras.

Entonces sucediรณ que una tarde, sentado en el banco de un parque al Centro de la Ciudad, mientras observaba a un vendedor de algodones de azรบcar preparar sus manjares, se dijo a sรญ mismo: โ€œsi el niรฑo elige el algodรณn rosa, le doy a Susana el anillo de compromisoโ€, lo que hizo esa misma noche, despuรฉs de que el escuincle eligiera el dulce casi rojo de tanto colorante, y de la รบnica forma en que sabrรญa que Susana le darรญa un โ€œSรญโ€ rotundo: en la cama mientras se abrazaban desnudos; todo lo mal que se llevaban sobre el suelo, lo contrarrestaban en el colchรณn, lo que, a final de cuentas, termina sin ser garantรญa.

Con el paso de los aรฑos la cotidianidad se impuso en Susana y Federico, asรญ como las decisiones basadas en el lado de la escalera por la que subirรญa una viejita a la planta alta del centro comercial, el color de la corbata del siguiente seรฑor que cruzara por la puerta o la cantidad de personas que se bajaran de un taxi, mismas que les cobraron la factura, algo asรญ como cuando el atรบn fresco se pasa de cocciรณn y en vez de ser un manjar se vuelve una bola seca, difรญcil de masticar: potencialmente delicioso, pero arruinado, y su siguiente รฉxito como pareja fue una firma en el documento de divorcio, donde se asentaba lo estรฉril de su matrimonio: no hubo ni propiedades quรฉ negociar, ni hijos a consolar, y sus pocas pertenencias terminaron abandonadas por aquello de no conjurar desagradables recuerdos.

Despuรฉs de varios sucesos en la vida de Susana y Federico, como el aumento en la graduaciรณn de sus anteojos, la apariciรณn de algunas canas o el descubrimiento de nuevos platillos favoritos, una noche Susana estaba sentada frente a otro hombre con intenciones amorosas, en otro restaurante con meseros llamados Juliรกn y uniformes beige con marrรณn. Cuando escuchรณ la pregunta que su interlocutor le hizo con la misma indiferencia con la que aรฑos atrรกs Federico lo hiciera, mirรณ a su alrededor para buscar una seรฑal, pero sรณlo se encontrรณ con un plato extraordinario frente a ella, lo que la hizo pensar en que las decisiones son como la confecciรณn de un buen platillo: tienes una sola oportunidad para alcanzar la perfecciรณn o el fracaso.

Y antes de dar una respuesta positiva o negativa, se dio cuenta que desde ese momento se convertirรญa en alguien que lucha por el amor como vapor contra vรกlvula de olla chifladora: no se escapa hasta que estรก bien caliente.

 


*Este texto fue publicado en la revista ยซEl Gourmet de Mรฉxicoยป de febrero de 2018.

Cara o cruz #cuento #ficciรณn

ยฟLa fecha? Un dรญa de principios de febrero. ยฟLa hora? 14:30 de la tarde. ยฟEl lugar? Uno de los rascacielos que bordean el hermoso Paseo de la Reforma, la avenida mรกs emblemรกtica de la Ciudad de Mรฉxico. ยฟEl motivo? Jugar con fuego. ยฟLo que sucediรณ? He aquรญ esta historia:

Dos dรญas antes, el mensaje inesperado del personaje inimaginable: โ€œYa quiero que sea lunesโ€. Corazรณn acelerado, choque de adrenalina sin control.

La noche anterior: el insomnio. Recordar cรณmo se veรญa su rostro en versiรณn carne y hueso. Las preguntas que resuenan tan fuerte en la cabeza que no dejan escuchar los pensamientos.

Unos minutos previos: apagar el auto con manos temblorosas. Mirarse en el espejo retrovisor con un gesto nuevo, uno de esos gestos que incitan a la aventura, a buscar lo desconocido. Poner un pie en el suelo y sentir la fuerza de los tacones sobre el concreto. Caminar erguido, sonrisa incontenible. Alisar el vestido, retocar los labios. Revisar en el telรฉfono mรณvil y encontrarse con la notificaciรณn correspondiente al: โ€œYa estoy aquรญโ€.

Subir a la cima de la escalera elรฉctrica. Avanzar algunos pasos al encuentro lejano de miradas. El sonido de pasos acorta la distancia convertida en el vรณrtice que converge en el otro. Latidos como tambor en desfile militar. El entorno desaparece. Saludo. Beso en la mejilla del lado izquierdo, mano con los dedos abiertos en la espalda. Caminar del brazo por una calle conocida que de pronto muestra colores nuevos.

Llegar a la puerta del restaurante. Sentir todos los ojos encima. Gozar con cada poro el presente inmediato. Saborear el instante como si pudiera controlarse el tiempo.

Sentarse a la mesa en dos sillas contiguas. El โ€œeste es mi restaurante favoritoโ€ que rompe el pudor. Servilletas en las piernas. Botella de vino. Agua mineral de burbujas miniatura. Ostiones sobre una cama de hielo. Dejarse consentir por el deseo convertido en hombre. Choque de copas en un sonido casi imperceptible. Los labios apenas tocan el borde del cristal, la lengua danza con el sabor dulce que en segundos se convierte en รกcido; el lรญquido se desliza por la garganta como listรณn de seda.

Seducir con las papilas gustativas, con la sonrisa que se abre para saborear el primer bocado: frescura de tacto suave con sabor a mar de Baja California y olor a sal de grano con trufa, lo mรกs parecido a la gloria. Juguetear con las palabras y las pupilas, con las yemas de los dedos en la piel del antebrazo, pronunciar la consigna: โ€œanรณtame en la lista de quienes quieren hacerte el amorโ€, provocar rubor, sorpresa, una sensaciรณn cercana a caminar sin alas.

Romper las reglas de etiqueta y cruzar tenedores para compartir el deleite de una elecciรณn acertada: combinaciรณn de textura rugosa y lisa con aroma a cilantro y origen de memorias. Crear la expectativa del encuentro que seguirรก al levantarse de la mesa. Prometer un tal vez en el pastel de chocolate con frutos rojos. Repartir las gotas de la felicidad antes de dar una respuesta.

Salir del lugar con un ligero mareo, mรกs por culpa de Cupido que del vino. Poner un beso en la comisura de los labios. Caminar por la acera otra vez del brazo. Detenerse en la esquina. El semรกforo en rojo es la excusa perfecta. Echar una moneda al aire: cara serรก una despedida disfrazada de โ€œhasta prontoโ€; y cruz, la invitaciรณn a continuar el juego, con la ropa en el suelo frente a un ventanal a 80 metros hacia el cielo.

Cruz.


Este cuento apareciรณ publicado en la revista El Gourmet de Mรฉxico en febrero de 2016 y forma parte de mi libro Grab my pussy! Cuentos erรณticos y algunos relatos de sexo explรญcito. Si lo quieres leer lo encuentras aquรญ:

Lirios en el cielo #autoentrevista

Mi primer trabajo fue el de correctora de la fuente cultural. A las tres semanas de empezar a trabajar en la secciรณn Camaleรณnย de la Revista ร‰poca, mi jefe y ahora gran amigo, David Siller, me encomendรณ la redacciรณn de los primeros artรญculos que publiquรฉ: ensayos literarios, reseรฑas de libros, reportajes, y lo que mรกs disfrutaba: entrevistas.

A los 22 aรฑos ya querรญa echarme el mundo al plato (estoy hablando del 2002, cuando se jugaba la Copa Mundial de Futbol en Corea-Japรณn y el Congreso de Estados Unidos reconocรญa al italiano Antonio Meucci como el autรฉntico inventor del telรฉfono), asรญ que en mi lรณgica juvenil reflexionรฉ que necesitaba generar un estilo propio para entrevistar, y quรฉ mejor que haciendo preguntas inesperadas, y sobre todo, una que fuera mi sello personal: โ€œPersonaje, te han entrevistado muchas veces, ยฟquรฉ pregunta siempre has querido que te hagan y nunca te han hecho?โ€

Recibรญ infinidad de respuestas, desde un โ€œpor quรฉ cantoโ€ de un cantante famoso, un โ€œsi me gustรณ la entrevista que me acaban de hacerโ€ de un actor guapo y famoso, un โ€œยฟtienes los ojos amarillos?โ€ de una chica Almodรณvar, hasta un โ€œde quรฉ tamaรฑo la tengoโ€ de un mรบsico vulgar y no tan famoso.

El caso es que amo entrevistar gente y entonces me di a la tarea de entrevistarme a mรญ misma acerca de mi nuevo libro de poemas Lirios en el cielo, una antologรญa personalรญsima de textos y fotografรญas que posee dos temas centrales: el erotismo y la libertad, y que hoy comparto con ustedes con toda la gratitud para quienes han llegado hasta este punto.

Liros en el cielo. pรกginas

  1. Lirios en el cieloย es el libro mรกs vivencial que he escrito hasta ahora. Los textos surgieron de experiencias personales que tuve la necesidad de decantar en forma de poesรญa, prosa poรฉtica o prosa pura para convertir lo terrible en belleza. Siempre he creรญdo que lo verdaderamente valioso de la creaciรณn es la materia prima, porque es lo que le da consistencia a las emociones que provocarรกs en el lector/testigo/espectador.
  2. Los libros que escribo son temรกticos, mi mente los concibe como un todo: idea, historia, papel y formato dialogan durante varios dรญas, a veces semanas, para lograr convertirse en una unidad. Este libro de poesรญa es un fuera de formato. Casi cuadrado, estรก encuadernado con wire-o en pasta dura, como si fuera una carpeta que ademรกs esconde la gama bicolor de las teclas de un piano (Andrรฉs Castuera-Micher en la presentaciรณn del 18 de junio en la Casa del Poeta Ramรณn Lรณpez Velarde develรณ este guiรฑo oculto), entre pรกginas de texto y otras de fotografรญa. Amo que entre lรญneas haya no solo ideas, sino conceptos en general, porque a fin de cuentas, eso logra que la intenciรณn del erotismo llegue al subconsciente de quienes lo tienen en las manos.
  3. El tema de las fotos mรญas para acompaรฑar mis textos ha sido muy comentado y al fin he dedido dar una respuesta concreta. La razรณn es muy sencilla: a travรฉs de los ojos de los fotรณgrafos he visto una visiรณn distinta de mรญ que me ha ayudado a completarme. Los seres humanos nos hacemos conscientes de nuestra humanidad cuando nos miramos en los ojos de otros, es por eso que no podemos ser indiferentes ante una mirada de tristeza, ante la felicidad ajena o hasta un bostezo. Las fotos muestran el mismo rostro, el mismo cuerpo, pero en diรกlogos con otro, lo que enriquece la experiencia.
  4. Claro que las fotos han generado y generan emociones extremas en algunas personas, que van desde la lujuria, hasta el odio en ocasiones. ยฟPor quรฉ lo consiguen? Porque las imรกgenes de este tipo nos conectan con esa parte donde habitan el deseo y las perversiones: por eso confrontan, son un testimonio que no tiene entre sus posibilidades el engaรฑo.
  5. Decidรญ no venderlo en librerรญas porque de esta forma tengo la oportunidad de firmar prรกcticamente todos los ejemplares del tiraje, y ademรกs los pedidos de libros de poesรญa, sobre todo de editoriales independientes, regresan casi รญntegros (eso sรญ, emplayados con mucho orden, limpieza y cuidado). Como no se trata de sufrir ni hacer sufrir a los compradores de las tiendas de libros, mejor lo ofrezco directamente en este portal (https://monicasotoicaza.com/libreria/), ferias y presentaciones.
  6. El tรญtulo del libro hace un guiรฑo a mi yo de 12 aรฑos en medio de una experiencia aparentemente inocente, pero que ayudรณ a definir mi paso por la vida, algo asรญ como le sucediรณ a la protagonista de El amanteย de Margarite Duras, que lo explicaba asรญ: โ€œA los quince aรฑos tenรญa el rostro del placer y no conocรญa el placerโ€. Fui con mi familia a Xochimilco en la รฉpoca en que habรญa una plaga de lirios en los canales. Entonces para ayudar a โ€œacabarโ€ con la plaga mis hermanas y yo sacรกbamos las plantas del agua para ponerlas en la trajinera. Cuando levantรฉ la primera y vi cรณmo se escurrรญa el lรญquido por las raรญces tuve la primera visiรณn erรณtica de la que tengo memoria y me ha acompaรฑado desde ese momento.
  7. Lirios en el cieloย tiene dos naturalezas: la primera es la erรณtica, amorosa y desamorosa, en la que cuento una historia de dolor y desengaรฑo y cรณmo esas emociones tristes transmutan en deleite, amor propio y erotismo. La segunda naturaleza es la de la libertad, donde se vuelve concreto lo aguerrido del espรญritu fuerte, la solidez de las decisiones, el afรกn por gobernar la propia vida mรกs allรก de sus sinsabores, los golpes de suerte y las opiniones de los demรกs.
  8. Escribo sobre erotismo como protesta contra la violencia que se vive en el mundo. Yo protesto con los labios y las piernas listas, con la pluma dispuesta a escribir acerca de orgasmos propios y ajenos; porque el amor lo vale, el placer lo vale, la belleza lo vale. Porque el despertar del instinto lo vale. Porque el mundo estรก sediento de convicciones.

Lirios en el cielo. Formato

 


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Lirios en el cielo

Lirios en el cielo es un libro de poesรญa erรณtica, seductora, de libertad. En รฉl todos los textos son anรฉcdotas y estรกn dedicados a quienes los inspiraron. En sus pรกginas encontrarรกs poemas y fotografรญas que quieren provocarte suspiros y fantasรญas para recordarte que cada momento cerca de tus deseos es experimentar en carne viva la felicidad.

MX$140,00


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Para decir adiรณs…

Hay dรญas buenos para decir adiรณs. Dรญas convenientes para despedirse, para continuar la vida sin ciertas cadenas. Hoy es uno de ellos: el cielo acumula agua en los lagrimales, la misma que esta maรฑana mis ojos sรญ convirtieron en tormenta.

Los dรญas para decir adiรณs no suelen ser soleados, pero sรญ cรกlidos: asรญ el viento se convierte en el par de brazos que la despedida esfumarรก del repertorio. Los dรญas para decir adiรณs son irreversibles, mรกs que los dรญas para empezar; se quedan marcados en el calendario con tinta invisible para ojos ajenos, pero fluorescente para quien llevรณ a cabo la acciรณn de desprenderse.

Los dรญas para decir adiรณs son justo como hoy. Son esos que nos levantan los pies del suelo hacia direcciones y pupilas nuevas. Son dรญas que borran el camino que vas dejando atrรกs e iluminan el sendero que aparece debajo de los pies mientras avanzas.

Los verdaderos dรญas para decir adiรณs son caldo de cultivo para una despedida contundente, luminosa y sin retorno: como hoy.

 

Libros para dar a desear: La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes #juevesdelibros

Una de mis maneras favoritas de compartir mis lecturas (algunas de ellas), es mediante los fragmentos y frases memorables que subrayรฉ mientras leรญa. Creo que las palabras elegidas hablan no solo de la calidad literaria del autor, sino de la riqueza que hay en la interpretaciรณn de los lectores (no hay nada mรกs interesante que leer un libro que alguien subrayรณ y anotรณ previamente).

Asรญ que este #juevesdelibros les dejo mis subrayados de La muerte de Artemio Cruz, mi libro favorito (por mucho), de Carlos Fuentes, uno de los mejores escritores de mi paรญs:


Soy este viejo con las facciones partidas por los cuadros desiguales del vidrio. Soy este ojo. Soy este ojo.

 Tengo la boca llena de centavos viejos.

 โ€ฆ una chica muy guapa y tรบ siempre tendrรกs buen ojo para eso, aunque tu edad te condene a imaginar las cosas mรกs que a hacerlasโ€ฆ

 Pensarรกs que has hecho tantas cosas cobardes que el valor te resulta fรกcil.

 โ€ฆ y estarรกs aquรญ y no sabrรกs cuรกles datos pasarรกn a tu biografรญa y cuรกles serรกn callados, escondidos.

 Tratรณ de esquivar la mirada y fijarse en ese charco de miel que inundaba el plato de su hija, pero sin querer regresaba las manos de la pareja en la mesa contigua y lograba evitar sus rostros, pero no las manos acariciadas.

โ€ฆ les dijo que podรญan explotar el azufre hasta bien entrado el siglo XXI, pero que no lo iban a explotar a รฉl ni un solo minuto del siglo XXโ€ฆ

โ€ฆ desde entonces has vivido con la nostalgia del error geogrรกficoโ€ฆ

โ€ฆ siempre pensรณ que la acciรณn contamina y nos obliga a traicionarnos, cuando no la preside el pensamiento claro.

 Quizรก las muertes ajenas son las que alargan nuestra vidaโ€ฆ

 Un hombre alto, lleno de fuerza, con unos ojos verdes hipnรณticos y un hablar cortante. Artemio Cruz.

 โ€ฆ no debรญa admitir mรกs el recuerdo del pie tosco y fuerte que buscรณ el suyo durante la cena y le inundรณ el pecho de un sentimiento desconocido, indomable.

 โ€ฆ dejarรกn a las mujeres encargadas de las tierras malas y volverรกn a trabajar nuestras tierras fรฉrtiles.

La querรญa. Supo, al tocarla, que la querรญa.

 Ella caminรณ hacia las jaulas coloradas del patio: ese trino de los pajarillos. Una a una, mientras รฉl la contemplaba sin moverse, fue abriendo las rejas pintadas. Un petirrojo se asomรณ y emprendiรณ el vuelo. El cenzontle se resistรญa, acostumbrado a su agua y su alpiste. Ella lo posรณ sobre el dedo meรฑique, le besรณ un ala y lo lanzรณ al vuelo. Cerrรณ los ojos cuando el รบltimo pรกjaro volรณ y dejรณ que este hombre la tomara, la encaminara a la biblioteca donde don Gamaliel esperaba, otra vez sin prisa.

 โ€ฆ puedo respirar lo que guste, entretenerme escogiendo los olores que el viento trae: Sรญ bosques otoรฑales, sรญ hojas quemadas, ah, sรญ ciruelos maduros, sรญ sรญ trรณpicos podridos, sรญ salinas duras, piรฑas abiertas con un tajo de machete, tabaco tendido a la sombra, humo de locomotoras, olas del mar abierto, pinos cubiertos de nieve, ah metal y guanoโ€ฆ

 ยฟCรณmo te invocarรฉ?

 Tรบ cerrarรกs los ojos, consciente de que tus pรกrpados no son opacos, de que a pesar de que los cierras, la luz penetra hasta la retinaโ€ฆ

 โ€ฆ porque darse cuenta debilita, nos convierte en vรญctimas cuando nos damos cuenta de que sรณlo nosotros nos daremos cuenta de las fuerzas que no nos consultarรกn, no nos tomarรกn en cuentaโ€ฆ

 โ€ฆ naciste, nacerรกs con la palma lisa, pero bastarรก que nazcas para que, a las pocas horas, esa superficie en blanco se llene de signos, de rayas, de anuncios: morirรกs con tus lรญneas densas, agotadas, pero bastarรก que mueras para que, a las pocas horas, toda huella de destino haya desaparecido de tus manosโ€ฆ

            la memoria es el deseo satisfecho:

            sobrevive con la memoria, antes que sea demasiado tarde,

            antes que el caos te impida recordar.

Cuando cerrรณ los ojos, se dio cuenta de la infinidad amorosa de ese cuerpo joven abrazado al suyo: pensรณ que la vida entera no bastarรญa para recorrerlo y descubrirlo, para explorar esa geografรญa suave, ondulante, de accidentes negros, rosados.

El calor de los muslos se fundiรณ en una sola llama.

Las uรฑas hicieron un ruido de gato entre las sรกbanasโ€ฆ

 Se forma una laguna entre las rocas y uno puede mirarse en el agua blanca. Allรญ me miraba y un dรญa apareciรณ tu cara junto a la mรญa. De noche, las estrellas se reflejaban en el mar. De dรญa, se veรญa al sol arder.

 โ€ฆ la erecciรณn escapรณ a los dedos y despertรณ con ellos: los muslos se separaron temblando, llenos, y la carne erguida encontrรณ la carne abierta y entrรณ acariciada, rodeada del pulso ansioso, coronada de huevecillos jรณvenes, apretada entre ese universo de piel blanda y amorosaโ€ฆ

             mientras en las calles sonรณ un cubetazo de agua sobre el polvo y los patos silvestres pasaron graznando junto al rรญo y un chiflido anunciรณ las cosas que nadie podrรญa detenerโ€ฆ

 โ€ฆ me dije que en ese mismo momento tenรญa que decidirme. Que si tรบ pasabas de largo, perderรญa toda mi vida. ยฟTรบ no?

 Y cรณmo le iba a fallar al maestro Sebastiรกn, que la habรญa enseรฑado las tres cosas que sabรญa: leer, escribir y odiar a los curas.

 โ€ฆ todo lo que es, todo su amor, estรก hundido en la carne de esa mujer que los contiene a los dos.

 Ese cuerpo no era de รฉl: Regina le habรญa dado otra posesiรณn: lo habรญa reclamado con cada caricia. No era de รฉl. Era mรกs de ella. Salvarlo para ella.

 Metiรณ el cucharรณn en el caldo hirviente del menudo, pellizcรณ la cebolla, el chile en polvo, el orรฉgano; masticรณ las tortillas norteรฑas, duras, frescas; las patas de cerdo. Estaba vivo.

Dicen que las cรฉlulas de la esponja no estรกn unidas por nada y sin embargo las esponja estรก unida: eso dicen, eso recuerdo porque dicen que si se rasga violentamente a la esponja, la esponja hecha trizas vuelve a unirse, nunca pierde su unidad, busca la manera de agregar otra vez sus cรฉlulas dispersas, nunca muere, ah, nunca muere.

            -Es mรกs fรกcil el odio, te digo. El amor es mรกs difรญcil y exige mรกsโ€ฆ

 Tรบ la pronunciarรกs: es tu palabra: y tu palabra es la mรญa; palabra de honor: palabra de hombre: palabra de rueda: palabra de molino: imprecaciรณn, propรณsito, saludo, proyecto de vida, filiaciรณn, recuerdoโ€ฆ

 Nacidos de la chingada, muertos en la chingada, vivos por pura chingadera: vientre y mortaja, escondidos en la chingada.

 Tรบ y yo, miembros de esa masonerรญa: la orden de la chingada. Eres quien eres porque supiste chingar y no te dejaste chingar: cadena de la chingada que nos aprisiona a todos: eslabรณn arriba, eslabรณn abajo, unidos a todos los hijos de la chingada que nos precedieron y nos seguirรกn: heredarรกs la chingada desde arriba; la heredarรกs hacia abajo: eres hijo de los hijos de la chingada; serรกs padre de mรกs hijos de la chingada: nuestra palabra, detrรกs de cada rostro, de cada signo de cada leperadaโ€ฆ

 โ€ฆ con la chingada te llevas a toda madre, es tu cuatezรณn, tu carnal, tu manito, tu vieja, tu peor-es-nada: la chingadaโ€ฆ

 Observรณ las facciones: quiso descubrir al mismo de siempre, porqie al limpiar de nuevo el vaho que empaรฑaba el cristal, sintiรณ sin saberlo -en esa hora temprana, de quehaceres insignificantes pero indispensables, de malestares gรกstricos y hambres indefinidas, de olores indeseados que rodeaban la vida inconsciente del sueรฑo- que habรญa pasado mucho tiempo sin que, mirรกndose todos los dรญas al espejo de un baรฑo, se viera.

 Bajรณ la mirada y vio esas manos morenas, de venas verdosas, prominentes que suplรญan el vigor y la impaciencia de otras edades.

 โ€ฆ ese cuerpo lรบbrico, ese talle estrecho, esos muslos llenos, tambiรฉn llevaban escondidos en una cรฉlula ahora minรบscula, el cรกncer del tiempo. Maravilla efรญmera, ยฟen quรฉ se distinguirรญa, al cabo de los aรฑos, de este otro cuerpo que ahora la poseรญa? Cadรกver al sol chorreando aceites y sudor, sudando su juventud rรกpida, perdida en un abrir y cerrar de ojos, capilaridad marchita, muslos que se ajarรญan con los partos y la pura, angustiosa permanencia sobre la tierra y sus rutinas elementales, siempre repetidas, exhaustas de originalidad. Abriรณ los ojos. La mirรณ.

 โ€ฆ un viento invisible, sin localizaciรณn en la tarde calurosa, se empeรฑaba en apagarle los fรณsforosโ€ฆ

โ€ฆ recordarรกs para recordar dentro del recuerdoโ€ฆ

            -Morir a manos de uno de los caudillos y no creer en ninguno de ellos.

โ€ฆ ese airecillo de sabelotodo de estos licenciadetes que nunca peleaban, que nada mรกs hablaban mucho tiempo mientras ellos ganaban batallas.

 โ€ฆ como si una mujer muerta necesitara del recuerdo de un hombre vivo para seguir siendo algo mรกs que un cuerpo devorado por los gusanos en un hoyo sin nombre, en un pueblo sin nombre.

 โ€ฆ aprenderรกs a frotar dos maderos hasta incendiarlos porque necesitarรกs arrojar una tea a la entrada de tu cueva y espantar a las bestias que no te distinguirรกn, que no diferenciarรกn tu carne de la carne de otras bestiasโ€ฆ

 โ€ฆ decidirรกs, escogerรกs uno de los caminos, sacrificarรกs los demรกs: te sacrificarรกs al escoger, dejarรกs de ser todos los otros hombres que pudiste haber sidoโ€ฆ

la memoria es el deseo satisfecho.

            hoy que tu vida y tu destino son la misma cosa.

โ€ฆ sรณlo ahora me doy cuenta de que siempre, toda la vida, habรญa un movimiento imperceptible en los intestinos, todo el tiempo, un movimiento que sรณlo ahora reconozco porque de repente no lo siento: se ha detenido.

 Y tรบ sรณlo quisieras, al recostarte sobre la arena y escuchar la vihuela jarocha de los pescadores, sรณlo quisieras explicarle que los aรฑos pasados, hace 40, algo se rompiรณ aquรญ, para que algo comenzara o para que algo, aรบn mรกs nuevo, no empezara jamรกs.

Oh, ese dolor, ay esa punzada, ay, quรฉ ganas tendrรกs de levantarte, correr, olvidar el dolor caminando, trabajando, gritando, ordenando: y no te dejarรกn, te tomarรกn de los brazos, te obligarรกn a quedarte quieto, te obligarรกn, fรญsicamente, a seguir recordando, y tรบ no querrรกs, quieres, ay, no quieres: sรณlo habrรกs soรฑado dรญas tuyos, no quieres saber de un dรญa que es mรกs tuyo que otro cualquiera, porque serรก el รบnico que alguien viva por ti, el รบnico que podrรกs recordar en nombre de alguien; un dรญa corto, terror, un dรญa de รกlamos blancos, Artemio, tu dรญa tambiรฉn, tu vida tambiรฉnโ€ฆ ayโ€ฆ

 En un balcรณn estaba sentado en su mecedora un viejo con la bufanda amarrada alrededor de la cabeza. No los mirรณ cuando pasaron y ellos no entendieron quรฉ hacรญa allรญ: si esperaba el regreso de alguien o si aguardaba la salida del sol o quรฉ. No los mirรณ.

 Y cuando ya sabรญan todo eso, les faltaba aprender lo mรกs difรญcil de todo, ganar la victoria mรกs dura, que era la victoria sobre sรญ mismos, sobre sus costumbres y comodidades.

 ร‰l tratรณ de explicarle la alegrรญa que da montar, sobre todo en la playa al amanecer, cuando el aire sabe a yodo y el norte se estรก aplacando pero todavรญa llueve ligero y la espuma que levantan los cascos se mezcla con la llovizna y uno va con el pecho desnudo y los labios llenos de sal.

 Tan rica, tan sensual, tan suntuosa era la posesiรณn de estos objetos como la del dinero y los signos mรกs evidentes de la plenitud. Ah, sรญ, quรฉ gusto redondo, quรฉ sensualidad de las cosas inanimadas, quรฉ placer, quรฉ goce aisladoโ€ฆ

 โ€ฆ ah viejasโ€ฆ viejas impotentesโ€ฆ que han tenido todosโ€ฆ los objetos de la riquezaโ€ฆ y la cabezaโ€ฆ de la mediocridadโ€ฆ si al menosโ€ฆ hubieran comprendido para quรฉ sirvenโ€ฆ cรณmo se usanโ€ฆ estas cosasโ€ฆ ni esoโ€ฆ

             aceptarรกn tu testamento: la decencia que conquistaste para ellos, la decencia: le darรกn gracias al pelado Artemio Cruz porque los hizo gente respetable; le darรกn gracias porque no se conformรณ con vivir y morir en una choza de negros; le darรกn gracias porque saliรณ a jugarse la vida: te justificarรกn porque ellos ya no tendrรกn tu justificaciรณn: ellos ya no podrรกn invocar las batallas y los jefes, como tรบ, y escudarse detrรกs de ellos para justificar la rapiรฑa en nombre de la Revoluciรณn y el engrandecimiento propio en nombre del engrandecimiento de la Revoluciรณnโ€ฆ

            les legarรกs sus lรญderes ladrones, sus sindicatos sometidos, sus nuevos latifundios, sus inversiones americanas, sus obreros encarcelados, sus acaparadores y su gran prensa, sus braceros, sus granaderos y agentes secretos, sus depรณsitos en el extranjero, sus agiotistas engominados, sus diputados serviles, sus ministros lambiscones, sus fraccionamientos elegantes, sus aniversarios y sus conmemoraciones, sus pulgas y sus tortillas agusanadas, sus indios iletrados, sus trabajadores cesantes, sus montes rapados, sus hombres gordos armados de aqualungy acciones, sus hombres flacos armados de uรฑas: tengan su Mรฉxico: tengan su herencia;

 โ€ฆ tรบ serรกs ese niรฑo que sale a la tierra, encuentra la tierra, sale de su origen, encuentra su destino, hoy que la muerte iguala el origen y el destino y entre los dos clava, a pesar de todo, el filo de la libertad:

(-Quisiera recordarte de pequeรฑo. Te quise entonces, porque en la juventud una madre debe querer a todos sus hijos. De viejos sabemos mejor. No hay por quรฉ querer a nadie sin razรณn. La sangre natural no es una razรณn. La รบnica razรณn es la sangre amada sin razรณn.)

 Ahora tengo mi vida entera para acompaรฑarme y dejar de ser viejaโ€ฆ

โ€ฆ La sangre se entiende sin necesidad de acercarseโ€ฆ

โ€ฆ se morderรญa las manos pรกlidas con rabia, porque en su pecho algo -los aรฑos, la memoria, el pasado que era toda su vida- le dirรญa que aรบn existirรญa un margen de vida fuera de su siglo de recuerdosโ€ฆ

La mirada de la vieja, desprendida del rostro gastado, flotรณ como una ola de mรกrmol sobre el lรญquido caluroso de la recรกmara.

 Vas a vivirโ€ฆ Vas a ser el punto de encuentro y la razรณn del orden universalโ€ฆ Tiene una razรณn tu cuerpoโ€ฆ Tiene una razรณn tu vidaโ€ฆ Eres, serรกs, fuiste el universo encarnadoโ€ฆ Para ti se encenderรกn las galaxias y se incendiarรก el solโ€ฆ Para que tรบ ames y vivas y seasโ€ฆ Para que tรบ encuentres el secreto y mueras sin poder participarlo, porque sรณlo lo poseerรกs cuando tus ojos se cierren para siempreโ€ฆ


La muerte de Artemio Cruz. Carlos Fuentes. Publicado por primera vez en 1962.

Esta ediciรณn publicada por Penguin Random House Grupo Editorial, en Mรฉxico, 2016.

Homenaje al hombre que dije adiรณs #relato

Hace poco amรฉ a un hombre de nariz monumental y corazรณn de acorazado. Amante de las brujas, su cuerpo calmo trasmutaba en milagro. Cuando lo abrazaba por la espalda y ponรญa un beso en el centro, justo en la lรญnea vertical que desemboca en la cintura, de su piel extraรญa temperaturas propias de un lugar cercano al centro de la Tierra.

Este individuo que amรฉ tiene un nombre que rima con generosidad, con pasiรณn, con entrega absoluta. Yo sabรญa que en sus brazos podรญa andar a ciegas y no corrรญa riesgo ni siquiera de un leve rasguรฑo.

Pensรฉ en รฉl llegando a recogerme algo encabronado por el trรกfico, pero feliz de ya al fin besarme; entrando a casa con los ojos sonrientes y en las manos un edredรณn nuevo o un poema reciรฉn escrito; hablando apasionadamente de una idea o defendiendo una convicciรณn hasta con las ofrendas mรกs inverosรญmiles.

ยกY cuando provocaba que mi ropa terminara en el suelo y me poseรญa mรกs allรก del cuerpo! ร‰l me enseรฑรณ que algunas leyendas sรญ son reales; a desaparecer del mundo en dedos ajenos.

De รฉl aprendรญ sobre mรญ, porque asรญ como juntos podรญamos ascender al lugar con mรกs altitud de la gloria, tambiรฉn podรญamos descender a la fosa abisal mรกs profunda del infierno.

Este ejemplar del sexo masculino que adorรฉ hace no mucho posee mi despedida mรกs dulce y mรกs punzante; mis recuerdos mรกs deliciosos y los mรกs terribles; mis temblores mรกs gozosos y los mรกs aterradores.

Hoy me acordรฉ de รฉl porque hallรฉ un poco de sus cenizas en los restos de la hoguera donde hace no tanto tiempo ardimos juntos: cenizas con fragmentos de las palabras que no volveremos a pronunciar.

Selfie Mรณnica Soto Icaza en Zacatlรกn
Fotos de cuando la ficciรณn se parece mรกs a la realidad…

 

Ten cuidado con lo que deseas #cuento #ficciรณn

โ€œยกAaaaaah! ยกManueeeeeeelaaaaaaaaaa!โ€

Antes de descubrir en quรฉ lugar iba a incorporarse, el Genio lanzรณ un grito entre orgรกsmico y furioso. Era la quinta vez en una semana que esa mujer le provocaba humillaciรณn pรบblica. Se manifestรณ entre el humo que lo acompaรฑaba cada vez que aparecรญa ante alguno de sus amos, y unas carcajadas agudas de quien se habรญa convertido en su peor pesadilla: Manuela Portillo, hembra de belleza extraordinaria y clรญtoris alegre.

La primera vez que la vio se creyรณ afortunado: en sus 347 aรฑos de servicio como Genio de Lรกmpara Maravillosa no habรญa visto jamรกs a una persona tan bella; pero de inmediato se dio cuenta que habรญa sonreรญdo demasiado pronto; al escuchar el primer deseo se supo perdido. De eso no habรญa pasado tanto tiempo, pero para รฉl parecรญa una eternidad.

โ€“Hola, Gen, ยฟcรณmo has estado?

Ahรญ estaba รฉl: parado junto a un futรณn de rayas, con la entrepierna del pantalรณn morado de raso hรบmeda, y los ojos todavรญa un poco en blanco.

โ€“Ya te dije que no hagas esto en horas hรกbiles, estaba dando una conferencia en el Congreso de Genios del Mundo Occidental, ยกy me hiciste eyacular frente a todos mis colegas!

โ€“ยฟY no te encanta? ยกA nadie puede molestarle un orgasmo a las cuatro de la tarde!

โ€“ยกA mรญ! ยกA mรญ me molesta! Bien sabes que a este pantalรณn todo se le nota.

โ€“Eso te pasa por ridรญculo, por usar esa ropa horrenda y ese pantalรณn de hace mil aรฑos.

โ€“Es mi ropa de trabajo, y estaba en un Congreso, al que, ademรกs, me hiciste abandonar.

Terminรณ de hablar y fue entonces que se hizo consciente del entorno. El aire tenรญa un ligero olor a sexo. Manuela estaba acostada en el futรณn, desnuda; se metรญa los dedos a la boca, uno por uno, y cada vez suspiraba con los ojos cerrados.

Conociรณ a Manuela un aรฑo antes; era nieta de su antigua dueรฑa, quien le dejรณ la lรกmpara como รบnica herencia. Cada vez que lo llamaba รฉl volvรญa a rogarle lo mismo: su segundo deseo debรญa ser revertir el primero; hasta el placer mรกs exquisito se vuelve hartazgo cuando es excesivo y a la fuerza.

โ€“No, Gen, no quiero usar mi segundo deseo todavรญa. De todas formas ni siquiera sรฉ dรณnde dejรฉ tu lรกmpara.

โ€“ยฟQuรฉ? ยฟAdemรกs la perdiste?

โ€“Ya no la necesitoโ€ฆ

โ€“ยฟSabes quรฉ? Me voy. Tรบ sรณlo me haces perder el tiempo.

El Genio desapareciรณ dejando el humo mรกs denso y desagradable que tenรญa en su repertorio. Mientras viajaba en el vรณrtice de imรกgenes y sonidos regresรณ a su memoria el primer deseo de Manuela, y a pesar de lo mal que le caรญa, no pudo evitar la curva ascendente que se dibujรณ en las comisuras de sus labios: โ€œDeseoโ€ฆ que cada vez que tenga un orgasmo, tรบ tambiรฉn tengas uno y vengas hasta donde yo estรฉโ€.

No hubiera podido imaginar que meses despuรฉs peligrarรญa su salud mental; creyรณ que al fin la vida le habรญa hecho justicia y que su propio deseo serรญa realidad, cuando pronunciรณ las palabras que serรญan su perdiciรณn: โ€œยกConcedido!โ€


Este texto forma parte de mi libro Grab my pussy!, cuentos erรณticos y algunos relatos de sexo explรญcito.

Fragmentos del ยซDiscurso sobre el estiloยป del Conde de Buffon #librosclรกsicos

Georges-Louis Leclerc, mejor conocido como ยซConde de Buffonยป, estudiรณ Botรกnica, Matemรกticas y Medicina. Naciรณ en Francia en 1707 y dedicรณ su vida al estudio de la naturaleza. Pronunciรณ su famoso ยซDiscurso sobre el estiloยป al ingresar a la Academia Francesa el 25 de agosto de 1753.

Transcribo los fragmentos que me parecen mรกs aleccionadores y luminosos para todo aquel interesado en seguir mejorando su estilo, para tener bien abiertos los ojos a esos hallazgos que te encuentras a la hora de escribir:

 

Siempre ha habido hombres que han sabido mandar a los demรกs por el poder de la palabra.

La verdadera elocuencia supone El ejercicio del intelecto y la cultura del espรญritu.

No es suficiente hacerse oรญr y atraer la mirada; es preciso influir en el alma e impresionar el corazรณn hablando al espรญritu.

El estilo no es sino el orden y el movimiento que se pone en los pensamientos.

… quienes escriben como hablan, aunque hablen muy bien, escriben mal; quienes abandonan al primer arranque de su imaginaciรณn toman un tono que no pueden sostener; quienes temen desperdiciar los pensamientos aislados, fugitivos y en distintas ocasiones escribe en trozos sueltos, no los reรบnen jamรกs sin transiciones forzadas; รฉsta es la razรณn, en una palabra, de que haya tantas obras hechas de retazos y tan pocas fundidas de un solo golpe.

… el gran nรบmero de divisiones, lejos de hacer mรกs sรณlida una obra, destruye su coherencia, el libro parece mรกs claro a la vista pero la intenciรณn del autor permanece oscura; no puede impresionar el espรญritu del lector ni puede hacerse sentir sino por la ilaciรณn, por la dependencia armรณnica de las ideas, por un desarrollo sucesivo, una gradaciรณn sostenida, un movimiento uniforme que toda interrupciรณn destruye o hace languidecer.

Por la falta de plan, por no haber reflexionado suficientemente sobre su tema, un hombre agudo puede meterse en embrollos y no saber por dรณnde comenzar a escribir.

Pero cuando haya hecho un plan, una vez que haya juntado y puesto en orden los pensamientos esenciales es su tema, percibirรก fรกcilmente el instante en que debe tomar la pluma, sentir el punto de madurez de la producciรณn del espรญritu, estarรก obligado a ser la brotar y no tendrรก seguramente sin el placer de escribir: las ideas se sucederรกn sin dificultad y el estilo cera natural y fรกcil, la demencia nacerรก de este placer, lo esparcida por doquier y darรก vida a cada expresiรณn, todo se animarรก mรกs y mรกs, el tonos se elevarรก, los objetos tomarรกn color y el sentimiento, juntรกndose a la claridad, la aumentarรก, la llevarรก mรกs lejos, la harรก pasar de lo que se dice a lo que se va a decir y el estilo resultarรก interesante y luminoso.

Cuanto mรกs ingenio nimio y brillante se ponga en un escrito, menos vigor tendrรก, menos claridad, menos vehemencia y estilo; a no ser que este ingenio sea el fondo mismo del asunto y que el escritor no haya querido hacer otra cosa que chancear: en este caso el arte de decir pequeรฑas cosas resulta posiblemente mรกs difรญcil que el arte de decir las grandes.

Este es el defecto de los espรญritus cultivados pero estรฉriles; usan palabras en abundancia, pero no ideas; trabajan, pues, sobre las palabras y se imaginan haber combinado ideas porque han combinado frases, haber depurado el lenguaje cuando lo han corrompido al torcer el sentido de las acepciones.

El estilo debe grabar los pensamientos, ellos no saben si no trazar palabras.

Para escribir bien es necesario, pues, dominar plenamente el tema.

Las reglas no pueden suplir el genio; si รฉste falta, aquรฉllas serรกn inรบtiles. Escribir bien es pensar bien y a la vez sentir bien y expresar bien, es tener a un mismo tiempo Ingenio, alma y gusto.

El tono no es sino la adecuaciรณn del estilo con la naturaleza del tema y no debe nunca ser forzado, nacerรก naturalmente del fondo mismo de la cosa y dependerรก mucho del grado de generalidad a que se hayan llevado los pensamientos.

… si se le puede agregar la energรญa del dibujo, la belleza del colorido, si se pueden una palabra representar cada idea por una imagen vida y bien acabada y formar en cada serie de ideas un cuadro armonioso y elegante el tono serรก no solamente elevado, sino sublime.

Las obras bien escritas eran las รบnicas que pasarรกn a la posteridad: el caudal de los conocimientos, la singularidad de los hechos, la novedad misma de los descubrimientos, no son garantรญa segura de inmortalidad.

… el estilo es el hombre mismo. El estilo no puede, pues, ni arrebatarse, ni transferirse, ni alterarse;

… un estilo bello no lo es, en efecto, sino por el nรบmero infinito de verdades que presente.

Lo sublime no puede encontrarse sin los grandes temas. La poesรญa, la historia y la filosofรญa tienen todas el mismo objeto, un objeto muy grande: el hombre y la naturaleza.

… el tono del orador y del poeta, cuando el tema es grande, debe ser siempre sublime, puesto que ellos son dueรฑos de agregar a la grandeza de su tema tanto color, tanto movimiento, tanta ilusiรณn cuanto les plazca.

 

Conde de Buffon


Discurso sobre el estilo,de Georges-Louis Leclerc, Conde de Buffon. Tomado de la Colecciรณn Pequeรฑos Grandes Ensayos. UNAM, 2003.

 

Derechos de Autor y otras peculiaridades (o cรณmo evitar futuras noches de insomnio)

Para celebrar el Dรญa Mundial del Libro y los Derechos de Autor reproduzco el capรญtulo cuatro de mi libro: ยซLibera tus libros. El arte de hacer y vender libros en Mรฉxicoยป.

Y… ยกfeliz dรญa de uno de los mejores inventos de la humanidad!

 

ย La originalidad no consiste en decir cosas nuevas,

sino en decirlas como si nunca hubiesen sido dichas por otro.

Goethe

 

El tema de los Derechos de Autor es uno de los que mรกs preocupa a quienes decidieron utilizar su experiencia, talento, trabajo, visiรณn del mundo y conocimiento para llevar a cabo una obra que trascienda a su propia vida y que tal vez transforme en algo la vida de alguien mรกs. Por eso es importante conocer los conceptos bรกsicos relacionados a ellos: conocimiento es poder de decisiรณn.

Ademรกs, en estos tiempos en los que es muy popular compartir los textos en redes sociales, blogs y sitios web, la protecciรณn del trabajo intelectual adquiere proporciones mayรบsculas.

Un autorย es el creador de una obra artรญstica: literatura, cine, pintura, mรบsica, danza, fotografรญa, arquitectura, dibujo, programas de radio y televisiรณn, escultura, programas de cรณmputo, performance.

Una obraย es una creaciรณn original que puede reproducirse por medio de una gran diversidad de soportes, medios y tecnologรญas, desde los libros impresos hasta los mรกs inimaginables y no existentes.

La propiedad intelectualย es la creaciรณn original que surge de la imaginaciรณn y la creatividad del autor.

El plagioย es un delito contra la propiedad intelectual que se comete al copiar la obra ajena y presentarla como si fuera propia. En Mรฉxico se castiga con prisiรณn.

El ISBNย (International Standard Book Number) es un nรบmero compuesto por 13 dรญgitos. Contiene informaciรณn sobre el paรญs de origen, editorial y otras caracterรญsticas fรญsicas, como el nรบmero de pรกginas y hasta el precio. De รฉste surge el cรณdigo de barras del libro. Es รบnico por ediciรณn y por editorial. Se tramita en la Agencia Mexicana ISBN.

La instituciรณn que protege el Derecho de Autorย en Mรฉxico es el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor), con la que el Estado cumple su funciรณn de preservar el patrimonio cultural y artรญstico del paรญs para mantenerlo vivo.

Hay dos tipos de Derechos de Autor: el Derecho Moral y el Derecho Patrimonial.

El Derecho Moralย es el que surge de la misma creaciรณn. El Indautor lo protege desde el momento en que decides hacer pรบblica esa creaciรณn. Es imprescriptible, porque serรก tuyo incluso despuรฉs de tu muerte; es inalienable, porque no se puede ceder, regalar o vender a alguien mรกs; es irrenunciable, porque no puedes arrepentirte de haberlo creado (o sรญ puedes, pero no deja de ser tuyo), y es inembargable, porque nadie puede quitรกrtelo.

El Derecho Patrimonialย es el derecho de explotaciรณn comercial de la obra. El autor puede explotar su obra รฉl mismo y tambiรฉn puede autorizar o prohibir a otros que lo hagan. Todo esto se hace dentro de los lรญmites de la Ley Federal del Derecho de Autor.Los Derechos Patrimoniales se transfieren por escrito, no pueden donarse a tรญtulo gratuito, sino que deben tener un precio, una contraprestaciรณn, ya sea en dinero, o en intercambio en especie. Cuando firmas un contrato con una editorial, este es el derecho que transfieres.

La vigenciaย de la protecciรณn del Derecho de Autor en Mรฉxico aplica durante toda la vida del autor mรกs 100 aรฑos despuรฉs de su muerte. Como autor tienes derecho a heredar los Derechos Patrimoniales de tu obra mediante un testamento o un juicio en caso de morir intestado; el sucesor tiene derecho a heredarlos de nuevo, y asรญ sucesivamente, hasta que se extingan los derechos, cuando la obra pasa a ser del dominio pรบblico.

El trรกmiteย para proteger los Derechos de Autor en Mรฉxico, como ya comentรฉ, se realiza en el Indautor. Es muy รกgil, sencillo y la atenciรณn en la oficina de Registro es rรกpida y amable. Recomiendo llegar temprano (abren a las 9:30 de la maรฑana y cierran a las 14 horas).

En la pรกgina de internet http://www.indautor.gob.mx se encuentran domicilio, horarios, formatos de solicitud de registro y pagos y mucha mรกs informaciรณn sobre este tema tan importante y que deberรญa ser una constante dentro del รกmbito creativo de las naciones.

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Derechos subsidiariosย 

Ademรกs de los derechos que se desprenden de la creaciรณn original, en nuestros dรญas suele ocurrir que la obra crece y trasciende al libro. Cuando esto sucede, es importante precisar que no por ser un formato diferente al original, los derechos dejan de ser del autor. Por ejemplo, si tu novela se convirtiรณ en audio libro, el contenido sigue siendo tu creaciรณn; si es pelรญcula, si se tradujo, si hicieron una caricatura, lo que sea que se produzca a raรญz de tu idea, sigue siendo tuya.

Esto se llama: Derechos subsidiarios, e implican derechos de reproducciรณn (con fines promocionales, si se publicรณ un fragmento en una revista, blog, etcรฉtera); Derechos para Ediciones de Bolsillo (en caso de que en el contrato original se firmara para un libro en formato rรบstico); Derechos extranjeros (por si el libro se vende en algรบn otro paรญs); Derechos de audio (audiolibros, mรบsica y otros); Derechos dramรกticos (adaptaciones para televisiรณn, cine o teatro); Derechos electrรณnicos (libros electrรณnicos, aplicaciones, software); y otros, como juguetes y accesorios.

Por todos los derivados de la obra en cuestiรณn el autor deber recibir regalรญas, por eso es importante tomarlo en cuenta al firmar el contrato.

Creative Commonsย y el Movimiento de Libre Acceso

Si en tus planes estรก publicar tu obra en digital, ya sea en libro electrรณnico, blog, redes sociales, o cualquier otra plataforma que exista o llegue a existir, o si quieres que tu libro tenga oportunidad de reproducirse a gran escala, sin importarte demasiado recibir una remuneraciรณn por ese trabajo u obra de arte, existen alternativas que te permiten mantener tus derechos de autor, pero compartir a mayor escala sin riesgos.

Cuando le concedes a tu obra una licencia Creative Commons, como autor, puedes publicar tu obra de tal forma que otros la compartan sin necesidad de tener tu autorizaciรณn por escrito. Las condiciones son que aparezcan tu crรฉdito y el vรญnculo que lleve a ti, que no se le hagan modificaciones y, sobre todo, que no se explote comercialmente. Hay varios modelos diferentes de licencias; dependiendo de cada uno corresponde la restricciรณn sobre el crรฉdito a tu nombre que se deba llevar a cabo.

En caso de que le concedas a tu obra una licencia Creative Commons, en lugar de poner en la pรกgina legal โ€œTodos los derechos reservadosโ€, se usa la leyenda โ€œAlgunos derechos reservadosโ€. (Mรกs informaciรณn en https://creativecommons.org)

El Movimiento de Libre Accesoย ha enriquecido la divulgaciรณn de la obra de gran cantidad de autores, desde los clรกsicos hasta traducciones de textos raros u obra de escritores vivos. Con รฉl se respeta la autorรญa de los textos, pero como estรกn en lรญnea pueden encontrarse de forma gratuita. No persigue fines de lucro, sino que tiene el รกnimo de compartir la literatura y de esta forma permitir su difusiรณn masiva hasta los รบltimos rincones de la Tierra.

Al final del dรญa, el autor es quien decide la protecciรณn que se le darรก a su obra, pero es importante conocer estos detalles para abrir las posibilidades y alcanzar el mรกximo potencial del libro que queremos publicar.

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Recomendaciones referentes al Derecho de Autor al momento de firmar un contrato:

  • Los รบnicos Derechos que puedes transmitir al editor o la editorial son los Derechos Patrimoniales.
  • Si vas a invertir en la impresiรณn del libro, no cedas tus Derechos Patrimoniales. A menos que recibas un pago o hagas un intercambio, si tรบ pagas por hacer el libro, es ilegal y absurdo que transfieras tus derechos.
  • Si vas a transferir tus Derechos Patrimoniales fรญjate durante cuรกnto tiempo. Algunas editoriales los reservan dos, cinco o siete aรฑos; otras, por mรกs tiempo, y normalmente son ellas quienes fijan la vigencia. Al negociar tu contrato, toma en cuenta que a mayores beneficios (en promociรณn, difusiรณn, distribuciรณn, presentaciones, regalรญas, etcรฉtera), mayor tiempo. Si tรบ tienes que pagar por todo y encargarte de la mayorรญa de los asuntos mencionados, no los transfieras.
  • Los elementos que debe tener el contrato para que sea vรกlido son: fecha de firma; nombre y domicilio de las partes firmantes (tiene que aparecer, en caso de que la editorial sea Persona Moral, el nombre del representante legal de la misma); declaraciรณn de autorรญa del libro por parte del escritor; si es un contrato de exclusividad y el autor no puede publicar la obra en otra editorial (esto es lo mรกs comรบn); vigencia de la transmisiรณn de derechos (puede ser por tiempo transcurrido o porque se agotan los ejemplares sujetos del contrato); formato del libro; porcentaje de regalรญas; monto de adelanto de publicaciรณn; territorio de distribuciรณn (o en su caso, librerรญas y ferias de libros donde se venderรก tu libro); derechos subsidiarios; soportes (si es impreso, electrรณnico, etcรฉtera); requisitos fiscales para pago de regalรญas; cantidad de ejemplares a imprimir y en su caso, condiciones de reimpresiรณn; si la editorial debe pedirle permiso o no al autor para hacerle modificaciones al texto, la imagen o cualquier elemento que contenga; quiรฉn correrรก con los gastos de publicaciรณn, distribuciรณn, promociรณn y publicidad; negociaciรณn de traducciones y las regalรญas que el autor obtendrรก en ese caso; beneficiario del contrato en caso de muerte del autor; a quรฉ organismos legales se acudirรก en caso de controversia.
  • En caso de dudas siempre es mejor consultar a un abogado o acercarse a las oficinas del Indautor.

 


Si deseas leer mรกs del libro puedes adquirirlo aquรญ:

Libera tus libros

ยฟQuiรฉn no ha pensado alguna vez escribir un libro?, ยฟquiรฉn no ha soรฑado con publicar lo que ha escrito?, ยฟquiรฉn no ha querido contarle algo al mundo? Libera tus libros es resultado de mรกs de 15 aรฑos de trabajo en el mundo editorial mexicano. No es una autobiografรญa: constituye un manual con informaciรณn, datos reales, golpes de suerte y paracaรญdas escrito en forma clara y concreta sobre todo lo relacionado con el mundo de los libros en este peculiar paรญs. En estas pรกginas encontrarรกs desde los momentos que han transformado la historia del libro hasta recomendaciones legales para la firma de un contrato; temas como el funcionamiento de los diferentes tipos de editoriales, la forma en que ciertos libros se convierten en best sellers, pasando por los tipos de libros y las alternativas de publicaciรณn que han traรญdo las nuevas tecnologรญas, entre otros asuntos de interรฉs.

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Manifiesto contra la sopa tibia #cuento

โ€œSi el mesero llega en cuatro minutos le digo que sรญโ€, pensรณ Susana despuรฉs de escuchar a Federico pronunciar las consabidas y anticuadas, pero romรกnticas palabras: โ€œยกquieres ser mi novia?โ€

Para hacer honor a la verdad, Susana no estaba nada segura de que el amor que Fede le ofrecรญa era siquiera cercano al que ella querรญa en la vida, con eso de que su anterior novio era amoroso tan del tipo mediocre que parecรญa una sopa de cebolla frรญa: en vez de tragarse con tersura y deleite, terminaba apelmazado en el paladar.

Atinado como siempre, pero inoportuno como nunca, el mesero, con el nombre โ€œJuliรกnโ€ prendido del uniforme marrรณn con beige, llegรณ justo a los 240 segundos a tomar la orden: la dama ensalada Cรฉsar con el aderezo aparte, el caballero una hamburguesa con tocino, nada perfecta para una primera cita.

Acto seguido, ella procediรณ a darle a Federico la respuesta positiva por culpa del mesero. Y digo por culpa, porque la historia de amor entre Susana y Federico, por mรกs que iniciara un 14 de febrero, pronto se convirtiรณ en una de esas malas coincidencias de la vida chocarrera que vivimos la mayorรญa de los mortales.

A pesar del vaticinio nefasto que implica dejarle el futuro sentimental a un golpe de suerte, sobre todo cuando estรก involucrado un mesero en la ecuaciรณn, meses despuรฉs Federico se hallaba ante la disyuntiva de hacerle caso a su madre y al fin sentar cabeza, o continuar con sus breves y temporales aventuras.

Entonces sucediรณ que una tarde, sentado en el banco de un parque al Centro de la Ciudad, mientras observaba a un vendedor de algodones de azรบcar preparar sus manjares, se dijo a sรญ mismo: โ€œsi el niรฑo elige el algodรณn rosa, le doy a Susana el anillo de compromisoโ€, lo que hizo esa misma noche, despuรฉs de que el escuincle eligiera el dulce casi rojo de tanto colorante, y de la รบnica forma en que sabrรญa que Susana le darรญa un โ€œSรญโ€ rotundo: en la cama mientras se abrazaban desnudos; todo lo mal que se llevaban sobre el suelo, lo contrarrestaban en el colchรณn, lo que, a final de cuentas, termina sin ser garantรญa.

Con el paso de los aรฑos la cotidianidad se impuso en Susana y Federico, asรญ como las decisiones basadas en el lado de la escalera por la que subirรญa una viejita a la planta alta del centro comercial, el color de la corbata del siguiente seรฑor que cruzara por la puerta o la cantidad de personas que se bajaran de un taxi, mismas que les cobraron la factura, algo asรญ como cuando el atรบn fresco se pasa de cocciรณn y en vez de ser un manjar se vuelve una bola seca, difรญcil de masticar: potencialmente delicioso, pero arruinado, y su siguiente รฉxito como pareja fue una firma en el documento de divorcio, donde se asentaba lo estรฉril de su matrimonio: no hubo ni propiedades quรฉ negociar, ni hijos a consolar, y sus pocas pertenencias terminaron abandonadas por aquello de no conjurar desagradables recuerdos.

Despuรฉs de varios sucesos en la vida de Susana y Federico, como el aumento en la graduaciรณn de sus anteojos, la apariciรณn de algunas canas o el descubrimiento de nuevos platillos favoritos, una noche Susana estaba sentada frente a otro hombre con intenciones amorosas, en otro restaurante con meseros llamados Juliรกn y uniformes beige con marrรณn. Cuando escuchรณ la pregunta que su interlocutor le hizo con la misma indiferencia con la que aรฑos atrรกs Federico lo hiciera, mirรณ a su alrededor para buscar una seรฑal, pero sรณlo se encontrรณ con un plato extraordinario frente a ella, lo que la hizo pensar en que las decisiones son como la confecciรณn de un buen platillo: tienes una sola oportunidad para alcanzar la perfecciรณn y el fracaso.

Y antes de dar una respuesta positiva o negativa, se dio cuenta que desde ese momento se convertirรญa en alguien que lucha por el amor como vapor contra vรกlvula de olla chifladora: no se escapa hasta que estรก bien caliente.

 


* Texto publicado en la revista El Gourmet de Mรฉxico, en febrero de 2018.

Ama y Dueรฑa de Mรญ

Desde hoy me doy cuenta

que asรญ como me pertenecen mis tristezas,

tambiรฉn me pertenecen mis bendiciones.

 

Desde hoy decidirรฉ cuรกndo llorar por ti,

sabiendo que puedo disfrutar de mi tristeza

sin remordimientos.

 

Desde hoy decidirรฉ cuรกndo reรญr por mรญ,

sabiendo que puedo disfrutar de mi alegrรญa,

tambiรฉn sin remordimientos.

 

Desde hoy vivirรฉ mis dรญas como dueรฑa de mis emociones,

abandonarรฉ el traje de vรญctima.

 

Desde hoy regarรฉ mis momentos con agua de belleza

y lluvia de gotas mรกgicas.

 

Desde hoy soy Ama de mis circunstancias

y Dueรฑa de mis pensamientos.

Desde este momento Soy Ama y Dueรฑa de Mรญ.

DESDE HOY Y PARA SIEMPRE.

 


Escribรญ este texto despuรฉs de una experiencia muy amarga. Tenรญa enfrente el desamor personificado, asรญ que en vez de rasgarme las vestiduras y darle energรญa e importancia a la situaciรณn que vivรญa, decidรญ que contrarrestarรญa lo terrible con poesรญa, la tristeza con hermosura, ย lo trivial de un desengaรฑo, con un compromiso eterno conmigo misma.

Asรญ surgiรณ no sรณlo este texto, sino mi novela Tacones en el armario, y a partir de ella, la obra que he ido desarrollando con los aรฑos.

Hoy sรฉ que nada ni nadie me detiene y que conquistarme a mรญ es el mayor logro de mi existencia; lo demรกs ya son puras cerezas del pastel transformadas en guiรฑos que hacen de mi paso por este mundo una serie de eventos deliciosos.

Gracias por leer mis lรญneas y asรญ convertirte en parte de este gozo.


AMA Y DUEร‘A DE Mร. Mร“NICA SOTO ICAZA

Confesiones de una mujer, mujer, mujer

El otro dรญa salรญ con un prospecto de enamorado. Para rematar una bastante buena plรกtica pronunciรณ una sentencia que seguro considerรณ como un halago: โ€œno eres como otras mujeresโ€.

Todo el camino de regreso sus palabras fueron rebotando en mi cerebro, hasta que llegando a casa me quitรฉ toda la ropa y me parรฉ desnuda frente al espejo para buscar la diferencia a la que el susodicho se referรญa.

Despuรฉs de un rato tuve que aceptar el fracaso: juro que tengo una cabeza, dos hombros, el consabido par de tetas, ombligo, cintura, pubis, cadera, piernas, piesโ€ฆ separรฉ los muslos y con un espejito me escudriรฑรฉ por dentro: clรญtoris, vulva, vellos, vagina. Todo en orden; nada de mรกs ni nada de menos. Sรณlo una mujer.

Con mi desnudez expuesta frente a mรญ en la habitaciรณn del hogar en donde vivo sola, me puse a pensar en la cantidad de adjetivos que nos cuelgan y nos colgamos, como aretes, diademas, collares y toda clase de accesorios, para elevar o mermar nuestra autoestima, para โ€œempoderarnosโ€ o intentar hacernos creer que debemos luchar por todo, porque no nos pertenece por derecho y justicia.

Porque eso somos todas las integrantes del sexo femenino en este planeta tierra: sรณlo mujeres. Sin etiquetas, sin adjetivos: nada de ยซguerrerasยป. Ni ยซhermosasยป. Ni ยซluchonasยป. Ni โ€œespecialesโ€ ni โ€œcomรบnesโ€.

Ni ยซputasยป, ยซatrastradasยป, ยซfrรญgidasยป. Sin sentimientos de superioridad ni inferioridad. Ni ยซinteligentesยป ni ยซtontasยป.

Hay mujeres con oportunidades distintas, con realidades diversas, de edades diferentes, incluso con suerte favorecedora o no, porque nosotros no decidimos el lugar ni la situaciรณn en la que nacemos, y eso influye de manera determinante en el personal camino por el mundo.

Estoy harta de escuchar que entre mujeres nos destrozamos. De leer que una mujer se tenga que defender diciendo que es ยซpensanteยป. De seguir aceptando el tรฉrmino ยซminorรญaยป para referirse a nosotras.ย De perpetuar la creencia de que no podemos trabajar juntas porque somos las primeras en traicionar a la otra. De pedir respeto y sean otras mujeres quienes se burlen. De permitir que otra persona nos ponga en rivalidad, ya sea por una posiciรณn, un empleo o por un hombre. Eso nos reduce a seres limitados, sin habilidades ni recursos personales suficientes para conquistar nuestras metas. Nada mรกs lejano de la realidad.

Es momento de cambiar los discursos y afirmar de una vez por todas que no: no es un halago que nos digan que hacemos algo como hombres ni que somos mejores que otra mujer.

Hoy tenemos que aprender que los distintos tipos de feminismo, desde el mรกs radical hasta el involuntario, a fin de cuentas aportan diferentes argumentos para lograr una mayor visiรณn de la realidad y todos han sido necesarios para alcanzar este punto de la historia en el que las mujeres hemos alcanzado, ademรกs de otros derechos, el de levantar la voz y poner en evidencia las injusticias sin ser encarceladas por el marido ni lapidadas por la sociedad.

Seamos sin etiquetas, sin adjetivos. Las mujeres no necesitamos empoderarnos, y mucho menos que nos empoderen: ya poseemos ese poder desde el mismo momento que nacemos seres humanos; si acaso necesitamos algo, es recordarlo para ejercer sus prerrogativas con libertad.

 

Ficciones culinarias #cuento

Las mejores historias de amor empiezan frente a un plato de comida. Puede ser una crema de almejas o una Kartoffelsuppe; una ensalada caprese, o unos sopes de frijoles con pollo cubiertos con salsa verde y espolvoreados de queso.

El inicio de la serie de anรฉcdotas que ellos dos, a quienes llamaremos Helena y Paris, compartirรญan, sucediรณ en los contornos de una mesa cuadrada, mantel blanco, servilletas amarillas de tono elevado, los demรกs elementos necesarios para la degustaciรณn de los alimentos, dos copas grandes y profundas de cristal y una botella de vino tinto francรฉs, el que a efectos de esta narraciรณn nombraremos โ€œrompe hielos, quiebra miedos y crea mariposas en la panzaโ€, porque en realidad a Helena no le encantaba Paris, pero despuรฉs de unas cuantas horas con รฉl y con los dedos sujetando el cuello del cristal que contenรญa el lรญquido rojo intenso, la persistencia en boca de sus lenguas se alargรณ hasta los confines de la ciudad, a donde ella lo llevรณ con el pretexto de entregarle el libro que le habรญa prometido y olvidรณ en casa.

Una vez ahรญ intercambiaron ideas, objetos de papel y tinta, caricias en los territorios mรกs sensibles de sus mapas corporales y un fetuccini cubierto de salsa de albahaca, aceite de oliva, ajo, piรฑones y parmesano, preparado entre los dos en medio de un ritual consistente en roce de pupilas, miradas en los poros y fuegos artificiales en el extremo de la pasta que permanecรญa en las comisuras de los labios unos segundos antes de desaparecer entre los dientes.

Esa noche, la primera del resto de sus dรญas, transcurriรณ entre el sonido sutil de los carros que corrรญan por la avenida, brazos nuevos, suspiros frescos y sueรฑos caramelizados, y terminรณ detrรกs de la taza del cafรฉ arรกbigo humeante que el hombre configurรณ para Helena y detrรกs de la que sonreรญa, ofreciรฉndosela a la mujer que despertรณ por el aroma de la adrenalina y el recuerdo del sabor de los granos reciรฉn molidos en una pequeรฑa cafetera automรกtica, trofeo de su รบltimo viaje por otros rumbos mรกs allรก del ocรฉano, cerca de las estrellas.

Los atardeceres intensos y amaneceres en ocasiones con cรบmulos nimbos, a veces con cirros, se multiplicaron en las manos entrelazadas de Helena y Paris. Lo extraรฑo se fue haciendo conocido: aprendieron sus colores favoritos, que a ella le gustan los huevos rancheros al desayuno y รฉl prefiere el jugo de zanahoria con naranja; que una jornada sin un ataque de risa es tiempo estรฉril, que los ostiones Kumamoto son capaces de esfumar dudas y provocar deseos.

Desde entonces, cada vez que una Helena y un Paris se sientan ante tenedores, cucharas y cuchillos y llevan a su boca ingredientes cotidianos convertidos en arte, el viento suspira satisfecho, y en las memorias del universo se escriben letras de ficciones compuestas de promesas. A fin de cuentas, cualquier pretexto es bueno para comer. Y para enamorarse.

 


*Cuento publicado en la revista El Gourmet de Mรฉxico. Noviembre de 2017.

 

Mรณnica Soto Icaza en revista El Gourmet de Noviembre 2017

El juez del 57, de Francisco de Icaza Reza #cuento #Homenaje

El juez de aquel pequeรฑo poblado de Arkansas miraba distraรญdo por la ventana hacia el lote de estacionamiento donde esa maรฑana habรญa dejado su flamante automรณvil Cadillac, de descomunales colas recargadas con cromo y luces de reversa en color รกmbar, que alguien le habรญa obsequiado con la negra intenciรณn de que รฉl a su vez declarara culpable de homicidio al joven negro, de sobresaliente estatura, delgado y sonriente como si fuera talla en madera de รฉbano, proveniente de la tierra natal de sus ancestros, en el รfrica meridional.

Hacรญa tres dรญas que en Little Rock el ejรฉrcito de la Guardia Nacional habรญa forzado la entrada de estudiantes de piel oscura en las escuelas reservadas para alumnos de raza blanca. En medio de las revueltas que aquello originรณ, se perpetrรณ el horrendo crimen de una seรฑora de la mรกs encumbrada sociedad, que fue encontrada en su recรกmara, amordazada y con visibles signos de lucha y violaciรณn, que al decir de los investigadores de la policรญa federal, culminรณ con el estrangulamiento de la infeliz mujer, por medio de un grueso cordรณn forrado de satรญn, que por aquellas รฉpocas se utilizaba para afianzar las pesadas cortinas de pana y terciopelo, que se usaban en las mansiones dignas de menciรณn por los tabloides especializados en las actividades privadas de las personas consideradas como de la aristocracia singular.

En el sitio del artero asesinato, descubrieron un fuste elaborado con cerdas de cola de elefante con el que supuestamente habรญa sido lacerada la mujer. Aquello se considerรณ como prueba irrefutable de que el homicidio habรญa sido perpetrado por un negro y en especial por aquel, el altivo comerciante en objetos de importaciรณn, a quien dรญas antes se le habรญa sorprendido en la mansiรณn teatro del delito amenazando a la vรญctima porque se habรญa negado a pagarle un servicio de decoraciรณn.

El juez, como casi todos los magistrados de esa regiรณn, eran miembros de la ahora repudiada secta del Ku klux klan, a quienes la situaciรณn les habรญa venido casi a la medida, para solapar y a la vez justificar sus aviesos propรณsitos de declarar, de una vez por todas, la supremacรญa blanca en cada uno de los confines de la todavรญa atribulada regiรณn del sur en la Uniรณn Americana.

La sala del juzgado, como era de suponerse, estaba abarrotada hasta el รบltimo de sus resquicios, el calor habรญa sobrepasado ya los 40 grados y todos esperaban el veredicto del jurado, que el mismo juez habรญa seleccionado y que para casi todos era ya un rutinario trรกmite burocrรกtico, ant4es de condenar al acusado a morir en la horca construida en la plaza principal, y ante la encolerizada muchedumbre que afuera del recinto judicial se encontraba desquiciada profiriendo todo tipo de alaridos e insultos para el cruel asesino de color, cuya tรบnica bantรบ de llamativas grecas magenta y negro le hacรญa destacar su singular figura y extraรฑa distinciรณn.

Luego de escuchar la sentencia, los asistentes al juicio, tanto los de adentro como los de afuera, celebraron con gritos y balazos al aire el triunfo del bien sobre el mal, se abrazaron y se besaron para luego ser conminados a guardar silencio, pues las leyes del estado le conferรญan al acusado la prerrogativa de decir unas รบltimas palabras, antes de ser trasladado al llamado callejรณn de la muerte dentro de la cรกrcel municipal.

El esbelto representante de la raza Bantรบ, ahora condenado a muerte, sรญ tomรณ la prerrogativa de sus pรณstumas palabras y sobre el banquillo de acusado, se puso de pie, esperรณ al silencio absoluto que el juez habรญa ordenado y que los fotรณgrafos de la prensa ahora aprovecharon para tomar mirรญadas de placas, iluminadas por bulbos desechables de inconel.

โ€”Bien, dijo el negro con sorprendente serenidad y sin perder su extraรฑa sonrisa. โ€”Se me ha acusado, se me ha condenado y se piensa deshacerse de mรญ en la horca.

El defensor de oficio que se le habรญa adjudicado aprovechรณ para tomarse un gran trago de ginebra de un รกnfora que siempre cargaba en el bolsillo.

โ€”Lo celebro y les felicito, habรญa que encontrar al culpable y en mรญ recayรณ la culpa, solamente que hay un detalle que posiblemente se pasรณ por alto; el seรฑor fiscal, como consta en las actas de este juicio, destacรณ la cobarde y artera violaciรณn sexual de la que fue objeto la seรฑora Pinkerton y que yo como un chacal sin alma en su habitaciรณn llevรฉ a cabo. Lo que no pensaron fue que para cometer una violaciรณn a una mujer, por necesidad el violador tiene que ser varรณn y yo para desgracia de su proceso judicial, soy tambiรฉn mujer.

Dicho lo anterior, dejรณ caer la tรบnica de grecas magenta y negro sobre el suelo, dejando a la vista de todos la ahora sรญ, admirable escultura africana de รฉbano, completamente desnuda y con la mirada perdida en la nada, con cierta sonrisa en los labios y entre ahora, mรกs fotografรญas de la prensa especializada, de todos los diarios de la naciรณn.

 


Autor: Francisco de Icaza Reza, quien dejรณ este plano terrenal el 14 de marzo de 2018. Sirva este texto como un homenaje al autor, talentoso escritor y mejor persona.

Este cuento apareciรณ en la antologรญa 60 minicuentos y un rebelde, de Amarillo Editores, publicado por mรญ en 2008.

Somos las insaciables #8deMarzo

Somos las insaciables

las que caminan por los bordes

las que desgarran etiquetas

las que con una sonrisa conquistan universos.

 

 

Somos las hechiceras

las que conjuran en los orgasmos

las que son capaces de abandonarlo todo

para ser fieles a sรญ mismas.

 

Somos las alquimistas

las que tejen el dolor con los dedos

las creadoras de remembranzas

las que adivinan los dรญas por venir.

 

Somos las aventureras

las que bailan descalzas

las que corren como niรฑas bajo la lluvia

y se atreven a saltar en las fronteras.

 

Somos las valientes

las que nombran todo por su nombre

las que hablan en voz alta

las que incomodan porque transparentan la verdad.

 

Somos las que caminan erguidas

las que pisan con fuerza

las sin dudas

las tan nuestras

las que transforman el fragmento de historia

que les tocรณ vivir.

 

 

Somos las insaciables. Mรณnica Soto Icaza

Consideraciones antes de publicar un libro

Cuando terminas de escribir un libro experimentas un par de emociones contradictorias: felicidad e incertidumbre. Llegan a ti mil preguntas, mil cuestiones por resolver y entonces empiezas un viaje รฉpico, en el que se agradecen las respuestas que se van encontrando.

Por eso decidรญ escribir y publicar estas ideas como parte de mi libro Libera tus libros, el arte de hacer y vender libros en Mรฉxico, basadas en errores, aciertos y golpes de suerte, ย sujetas a cambios y ampliaciรณn por nuevas experiencias. Que sean de utilidad:

  1. Escribe sin pensar demasiado, sin presiรณn, sin censura, sin fijarte en la gramรกtica o la ortografรญa, solo escribe. Una vez que termines, corrige con lupa y a conciencia.
  2. Por cada puerta que se cierra, pueden abrirse muchas mรกs. La carrera del escritor es de resistencia, tenacidad y, sobre todo, pasiรณn.
  3. En ocasiones es difรญcil saber cuรกndo el texto ya estรก terminado, por eso es recomendable dejarlo descansar en un cajรณn, sin verlo para nada ni pensar en รฉl al menos por unas tres o cuatro semanas.
  4. Tu familia, desde tu mamรก hasta tus parientes lejanos, leerรกn tu libro y te dirรกn que es magnรญfico. Ponlo en duda: el cariรฑo puede nublar su objetividad.
  5. Tu libro va a gustarle a mucha gente y otras personas van a odiarlo. No gastes tu energรญa en preocuparte por eso.
  6. Registra tu libro antes de mandarlo a dictamen a alguna editorial o a concursos.
  7. Somete tu obra a concurso antes de buscar publicarla, sobre todo si se trata de gรฉneros literarios: novela, poesรญa, cuento, ensayo, teatro, porque de esta forma tienes mรกs posibilidades de llamar la atenciรณn de las editoriales.
  8. Ten claro el tipo de libro que quieres publicar, asรญ caminarรกs sobre suelo sรณlido y no sobre sueรฑos guajiros.
  9. Es bรกsico conocer cuรกl es el mercado de tu libro, quรฉ tipo de libro es, si es ficciรณn o no ficciรณn, antes de mandarlo a una editorial.
  10. Investiga quรฉ tipos de libros publica la editorial a la que piensas enviar tu libro. Normalmente esa informaciรณn aparece en su sitio web.
  11. Escucha con apertura los comentarios y sugerencias sobre el texto, y luego deshazte de los que no le aporten algo.
  12. Cuando escribes un libro y quieres publicarlo, la suerte es un factor importante, pero mucho mรกs determinante serรก el trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y el desafรญo a tus miedos y prejuicios.
  13. Alรฉjate de los editores que te adulen demasiado, sobre todo si en esa editorial tienes que pagar por publicar tu libro.
  14. Precisa por escrito todos los acuerdos a los que llegues con el editor.
  15. Firma siempre un contrato de ediciรณn, sin miedo ni reparos a lo legal. Te puedes salvar de muchos problemas.
  16. Los รบnicos Derechos que puedes transferir al editor o la editorial son los Derechos Patrimoniales.
  17. Si vas a invertir en la impresiรณn del libro, no cedas tus Derechos Patrimoniales. A menos que recibas un pago o hagas un intercambio, si tรบ pagas por hacer el libro, es ilegal y absurdo que los transfieras.
  18. Si vas a transferir tus Derechos Patrimoniales fรญjate por cuรกnto tiempo. Algunas editoriales los reservan dos, cinco, siete aรฑos, a veces, mรกs tiempo y, normalmente, son ellos quienes fijan la vigencia. Al negociar tu contrato toma en cuenta que a mayores beneficios (en promociรณn, difusiรณn, distribuciรณn, presentaciones, regalรญas, etcรฉtera), mayor tiempo. Si tรบ tienes que pagar por todo y encargarte de la mayorรญa de los asuntos mencionados, no los transfieras.
  19. En caso de dudas siempre es mejor consultar a un abogado o acercarse a las oficinas del Indautor.
  20. Aunque te conviertas en un escritor auto-publicado en plataformas digitales o impresas, siempre busca asesorรญa de un editor o corrector de estilo. El gran problema de esta รฉpoca es la cantidad de autores que no publican sus libros con rigor, lo que lleva a que no tengan el รฉxito que esperaban.
  21. Si vas a llevar tu texto directamente a una imprenta, pregunta (y constata que te estรฉn diciendo la verdad) si ellos realizan directamente el trabajo o si lo maquilan. Pide muestras de otros libros que hayan hecho.
  22. Cuando termines de escribir tu libro imprime la versiรณn final para revisarla. Es comรบn que en la pantalla se oculten los errores.
  23. Los lectores tienen un radar de libros malos, trabaja en el tuyo lo suficiente como para que le den una oportunidad.
  24. Algunas editoriales independientes trabajan mรกs como imprentas, solo diseรฑan e imprimen en libro y te los entregan para que tรบ te encargues de difundirlos y venderlos.
  25. Antes de pagar para que una editorial independiente (de aquellas en las que tรบ debes invertir dinero) te publique tu libro, somete el texto a correcciรณn de estilo y luego a concursos. Cuando empiezas, abona mรกs prestigio ganar un concurso o una beca, que tener un libro.
  26. Para saber si un editor o editorial va a cumplir con lo que promete, investiga si ya ha trabajado de esa forma con otros libros o escritores, si distribuye en las librerรญas que dice, si conoce a la gente que declara conocer; si ha logrado con otros tรญtulos lo que asegura lograrรก con el tuyo.
  27. Trabajar en la promociรณn del libro es importante, asรญ como tambiรฉn lo es el uso de las redes sociales, blogs y otras plataformas para darte a conocer; pero cuida de no pasar tanto tiempo promoviรฉndote de forma tal que pierdas las horas que puedes ocupar para hacer lo tuyo: escribir.
  28. Lo mรกs probable es que estรฉs inconforme con el trabajo que desarrolla tu editor o la editorial respecto a la difusiรณn y distribuciรณn del libro, asรญ que lo mejor es relajarse y tener una buena actitud para recibir lo que sale bien y tolerancia a la frustraciรณn hacia lo que no resulta como lo esperabas.
  29. Toma en cuenta que los medios de comunicaciรณn buscan hablar sobre temas de interรฉs general, asรญ que, si tu libro no trata sobre algo novedoso, polรฉmico o de actualidad es difรญcil que centren su atenciรณn en ti. Aunque no imposible.
  30. Cuando eres un autor desconocido el trabajo de promociรณn serรก doble, porque hay que dar a conocer tu libro, pero tambiรฉn a ti.
  31. Es lรณgico que tendrรกs expectativas respecto a la publicaciรณn de tu libro, pero es mentalmente sano recibir lo positivo que llega como si fuera una hermosa sorpresa, y trabajar por lo que no resultรณ asรญ.
  32. Al momento de negociar tu contrato, toma en cuenta que tendrรกs acuerdos y desacuerdos: tanto la editorial como tรบ deben ser flexibles para llegar a un convenio satisfactorio para ambos.
  33. Cuando decides publicar tu libro deja de ser un poco tuyo y se vuelve, afortunadamente, pertenencia del lector.
  34. Si decides hacer pรบblico tu libro, tambiรฉn tienes que decidir trabajar por รฉl todo lo que sea necesario. Ya seas tรบ o alguien mรกs quien invierta en la publicaciรณn, existe un riesgo de capital, trabajo y esfuerzo por tu obra. Eso se agradece y valora.
  35. Se debe realizar el Depรณsito Legal de dos ejemplares de la ediciรณn: uno se va a la Biblioteca Nacional y otro a la Biblioteca del Congreso de la Uniรณn.
  36. Por mรกs รฉxito que tengas nunca olvides cรณmo era todo cuando iniciaste.
  37. Cuando seas de la generaciรณn de los autores consagrados, no te conviertas en quien cree que la literatura ha muerto y todo era mejor antes. No hay generaciรณn que no haya pensado eso.
  38. No creas promesas de nadie hasta que sean una realidad.
  39. Atrรฉvete a romper algunas reglas y lleva a cabo las locuras que se te ocurran para llamar la atenciรณn sobre tu libro. En la literatura todavรญa queda mucho campo virgen por explorar.

ยกPrepรกrate para una de las experiencias mรกs emocionantes y enriquecedoras de tu vida!


 

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ยฟQuiรฉn no ha pensado alguna vez escribir un libro?, ยฟquiรฉn no ha soรฑado con publicar lo que ha escrito?, ยฟquiรฉn no ha querido contarle algo al mundo? Libera tus libros es resultado de mรกs de 15 aรฑos de trabajo en el mundo editorial mexicano. No es una autobiografรญa: constituye un manual con informaciรณn, datos reales, golpes de suerte y paracaรญdas escrito en forma clara y concreta sobre todo lo relacionado con el mundo de los libros en este peculiar paรญs. En estas pรกginas encontrarรกs desde los momentos que han transformado la historia del libro hasta recomendaciones legales para la firma de un contrato; temas como el funcionamiento de los diferentes tipos de editoriales, la forma en que ciertos libros se convierten en best sellers, pasando por los tipos de libros y las alternativas de publicaciรณn que han traรญdo las nuevas tecnologรญas, entre otros asuntos de interรฉs.

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Palabras VS Ideas

Libertad. Felicidad. Fe. Amor. Sexo. Abundancia. Prosperidad. Valentรญa. Vocaciรณn. Todas ellas palabras muy manoseadas, compradas por el mejor postor, erigidas en pedestales a veces, emputecidas en ocasiones, pero dichas por toda la gente en cualquier idioma: freedom, happiness, faith, love, sex, prosperity, freiheit, felicitat, amour, cesaret, kรถn…

De nada sirven si no las convertimos en verbos cotidianos. Por ejemplo, en mujeres tomando decisiones, en desigualdad acotada, en polรญticos incorruptibles, en gente que invierta con fe en las ideas de otros, en quienes dan su vida por llevar sus utopรญas a la prรกctica, porque las palabras son asรญ: estรฉriles cuando solo son pronunciadas y todo cuando trascienden su condiciรณn de conceptos para simplemente ser consecuencias en algunos, o al menos en alguien de carne y hueso.

Es inรบtil una retรณrica impecable si no puedes asirla entre los dedos…

Sobre amar la vida… y el erotismo #pensandoenvozalta

Podrรญa escribir sobre los pueblos de mi tierra o sobre bicicletas, hacerle poesรญa al cambio climรกtico, la inmensidad del ocรฉano o la belleza de las nubes… o sangrar con palabras los dolores ajenos para sanar los propios y ser espejo que se multiplique al infinito.

Tal vez lo haga algรบn dรญa. En esta o en otra vida.

Pero hoy. Hoy prefiero escribir sobre orgasmos, buscar distintas formas de describir el milagro que descubro en otro cuerpo dentro del mรญo. Quiero nombrar lo innombrable, hablar de lo que pasa debajo de las faldas, entre las piernas, liberar las mariposas de las panzas para enamorarse con la piel, pero tambiรฉn con las neuronas.

Hoy tengo predilecciรณn por las aventuras, por las medias rasgadas y los dientes en los pezones. Tengo inclinaciรณn por las humedades nuevas, por la expectativa de otras formas y la sorpresa de sabores. Por las diagonales-experimentos-hallazgo de la doble cara de los dedos: uรฑa-piel-corrientes subterrรกneas.

ยฟQue el mundo es demasiado terrible para hablar solo de lo bello? ยฟQue si uso los sustantivos explรญcitos para hablar de vaginas, masturbaciรณn, penes, orgasmos? ยฟQue si mi gusto por aclararle a los hombres cuando solo quiero sexo me hace frรญvola? ยฟQue si prefiero la verdad aunque se confunda con cinismo, a las mentiras piadosas que terminan rompiendo el corazรณn?

A fin de cuentas he descubierto que escribir el sexo y experimentarlo con abundancia es vivir con libertad.

ยฟVenganza? #cuento #รmsterdam

รmsterdam. Barrio rojo. Marihuana. Prostitutas. La recibe el cielo soleado. El viento frรญo. Sus ojos quieren sonreรญr ante tanta belleza, pero ella no lo hace. Debe estar triste. Se supone que cuando te rompen el corazรณn lo natural es la tristeza. Ella sรณlo piensa en venganza. Venganza estรบpida: รฉl jamรกs se enterarรก.

En el mapa abierto se dibuja el cuadro azul entre las calles Zeedijk, Damrak y Damstraat, detrรกs de la iglesia de San Nicolรกs de Bari โ€“patrรณn de los marineros y las putasโ€“, que el recepcionista del hotel marcรณ cuando ella preguntรณ dรณnde podรญa contratar una prostituรฉe.

Camina por las calles empedradas, sobre mรบltiples puentes, entre canales, turistas, flores, restaurantes, bicicletas, coffee shops, con la mirada fija en el cielo. Se niega a disfrutar. El edificio de la Estaciรณn Central le roba la mirada, hace que llegue la incรณmoda sonrisa.

El viaje, planeado desde hacรญa meses, debรญa ser una segunda luna de miel; la celebraciรณn de su cuarto aniversario de bodas, pero se convirtiรณ en platos rotos y bofetadas, en papeles firmados para finiquitar el matrimonio.

El asiento vacรญo junto al suyo en el aviรณn le recordรณ todo el trayecto la conversaciรณn que acabรณ con su matrimonio: โ€œvoy a tener un hijo con Fulanaโ€. Tรญpico. Ojalรก hubiera sido por alguna razรณn mรกs sofisticada, pero no; era simplemente otra mujer, un hijo sorpresa: adiรณs planes. Porque a final de cuentas irse habรญa sido su decisiรณn, รฉl querรญa conservarlas a las dos. ยฟCon quรฉ sentido? De golpe perdiรณ al marido, la casa y las ilusiones.

Mira el letrero: โ€œLive sex: hetero, homo, lesbianโ€. El siguiente local es un edificio bajo con tres vitrinas iluminadas de rojo. La primera tiene la cortina corrida; en la segunda una prostituta de lencerรญa verde y rosa fluorescente la ve y con una sonrisa la invita a entrar. En la tercera la mujer textea en su celular. Da un paso atrรกs para mirar de nuevo a la chica fosforescente. Se le antoja el ombligo, la cintura, la cosquilla de su cabello en la cara. No se imagina haciendo el amor con otra mujer, pero esa rubia afina su idea de venganza.

Sigue caminando. Los edificios le ofrecen putas internacionales: asiรกticas, latinas, europeas. Se detiene frente a una ventana. La chica del otro lado del vidrio la deja muda: alta, delgada, cabello negro. Ropa interior tambiรฉn negra, con un liguero anclado en la pierna derecha, cintura pequeรฑรญsima, pechos grandes. De unos 20 aรฑos. Decide que serรก ella.

Se acerca a la entrada. La mujer abre un poco la puerta y le pregunta de quรฉ paรญs viene. Ella responde โ€œMรฉxicoโ€. Sonrรญe. El cristal se abre y ella da un paso adentro de un cuartito de tres por tres metros, con una cama de colcha roja en una esquina.

Paga por adelantado. Es la primera vez que compra sexo; es su primera mujer y el primer viaje a รmsterdam. Ella creรญa que a su edad le quedaban pocas primeras veces, y ahรญ tiene tres al mismo tiempo.

Parรกlisis. Incertidumbre. Caricia.

Deshielo.

Piel despierta.

Torrente.

Uรฑas en las sรกbanas. En la espalda.

Grito.

Lรกgrimas.

Libertad.

Sale de ahรญ a la hora del dรญa en que el blanco brilla y el negro parece vacรญo. Transita sobre los puentes como si sus huellas se hubieran convertido en una corriente distinta a la que pisaba hace unos segundos. Aprieta los pรกrpados y cuando vuelve a abrirlos mira a su tristeza volar hacia un cielo dulce, como el nuevo aroma de su piel.


* Este cuento forma parte de mi libro Grab my pussy! Cuentos erรณticos y algunos relatos de sexo explรญcito.

MonoRetrato AutoLogo #Minificciones para gente con sentido del humor

Cristina

Querรญa escribirte un cuento, pero recordรฉ la imagen de ustedes dos en un portaretratos de tu recรกmara. Llevรกbamos tres dรญas de novios y todavรญa estaba ahรญ: restregรกndome en la cara su relaciรณn de tanto tiempo. Una hora busquรฉ inspiraciรณn, caminรฉ, escuchรฉ mรบsica, leรญ poemas de amor. Al final mi pluma te escupiรณ una mentada de madre.

La sonrisa de mantarraya, foto por Mรณnica Soto Icaza

Once pasos

โ€œ โ€œEl que siga se muereโ€ โ€. Dijo mientras doblaba una esquina. Dio once pasos. Se encontrรณ de frente con el caรฑรณn de una pistola sostenida por un hombre dispuesto a disparar a la siguiente persona que se cruzara en su camino.

El mirรณn

La cantidad de mujeres que volteas a ver cuando salimos a la calle es directamente proporcional al nรบmero de hombres que me ven a mรญ, no tiene sentido enojarme por eso. Tu problema es que si no dejas de ser tan descarado, un dรญa esos besitos en los ojos que tanto te gustan se convertirรกn en un arma mortal.

Para que no te atropellen. Foto Mรณnica Soto Icaza

Martina

Creรญ que Martina era la persona mรกs civilizada en la faz de la tierra hasta que la vi sacarse un moco. Tenรญa varios meses sin encontrarme con ella, cuando nuestros automรณviles coincidieron en la esquina de Reforma y Rรญo Tiber. En el momento que iba a tocar la bocina para hacerla voltear, metiรณ su dedo en la nariz, hizo una bolita entre sus dedos, bajรณ el cristal de la ventana y lo lanzรณ hacia la calle. Yo me hice de la vista gorda y mirรฉ hacia otro lado, pero ella reconociรณ mi automรณvil amarillo. En ese instante no tuvo mรกs remedio que saludarme. Le sonreรญ entre cรณmplice y burlona. La luz verde separรณ nuestras miradas, tal vez para siempre.

Despuรฉs de todo Martina sรญ era poco civilizada, no me ha vuelto a llamar desde hace cuatro aรฑos.

El martillo

Cuando รฉl le mostro el martillo ella sonriรณ. Al fin podrรญa colgar los cuadros guardados durante aรฑos para cuando tuviera su primera casa. ร‰l se parรณ frente a la pared con los brazos extendidos para medir el centro, ella se recostรณ en el piso para mirarlo. ร‰l tomรณ el martillo, colocรณ el primer clavo. Ella se levantรณ para verificar si estaba derecho. ร‰l volteรณ para preguntarle a ella si estaba derecho el cuadro. La cabeza de ella se convirtiรณ en una mezcla de sangre y lรกgrimas cuando las inevitables leyes de la fรญsica los hizo comprobar que dos objetos no pueden estar en el mismo sitio al mismo tiempo.

Vestido de novia

A los 21 aรฑos imaginaba el dรญa de mi boda. Siempre que veรญa un vestido de novia en los aparadores de las tiendas mi mente volaba hacia el futuro dรญa mรกs feliz de mi vida. Me encantaba contemplarlos y escoger uno. En diversas ocasiones decidรญa cuรกl me gustarรญa usar pero cambiรฉ de idea muchas veces. Un dรญa tuve que elegir al fin uno de ellos: era el vestido de novia de mis sueรฑos: blanco, entallado, con una crinolina enorme y hermosas flores bordadas a mano. No recuerdo bien la cara de mi novio, creo que mi รบnico recuerdo de esa boda es mi preciosรญsimo vestido blanco. Me ha sucedido lo mismo nueve veces.

Supongo que he desarrollado una manรญa por los vestidos de novia.

Antropรณlogo

Este mesero fue un antropรณlogo cansado de estudiar la miseria humana. Despuรฉs de unos meses y algunos cientos de comensales atendidos, se da cuenta que le avergรผenza haber nacido humano y se tira de cabeza en un puente.

Cebolla

Cortaba cebolla como pretexto para llorarโ€ฆ por eso Andrea aprendiรณ a cocinar sopa de cebolla gratinada, aros empanizados de cebolla, huevos a la mexicana (con jitomate, cebolla y chiles jalapeรฑos), cochinita pibil con cebolla morada, hรญgado encebolladoโ€ฆ asรญ podรญa llorar de forma descarada y con cada vez mรกs frecuencia. Pero la vida siguiรณ y un dรญa se le acabaron los motivos. Cuando esto sucediรณ empezรณ a quemarse con las ollas y sartenes, incluso con el horno. Un tres de abril, la mamรก de Andrea entendiรณ al fin que su hija es adicta al sufrimiento.

El vendedor de vรญrgenes

Eran dos hermanas. Las vi en el tren. Hablaban y reรญan mucho. A su alrededor habรญa un aura de felicidad que no habรญa visto antes en alguien. Pero tambiรฉn las rondaba un espรญritu bromista. De esos que se roban lo bueno que encuentran en su camino. Entonces me acerquรฉ a ellas y les regalรฉ un par de Vรญrgenes. Eran las ocho de la noche y no habรญa vendido, pero al momento de verlas una voz gritรณ desde el fondo de mi estรณmago hasta mis neuronas. Era un alarido desesperado, el aviso que rodea a quien va a morir. Y eran ellas. Las dos. Iban en un viaje de tres semanas. Por eso me acerquรฉ y le regalรฉ una Virgen de cinco dรณlares a cada una. Y tambiรฉn les di la continuaciรณn de su vida. Aunque ellas nunca lo sepan. Las semanas siguientes busquรฉ en el periรณdico la noticia fatal de su accidente. Pero no la encontrรฉ. Supongo que regresaron a su casa con vida. El estรณmago no me ha vuelto a arder desde aquel dรญa.

Selfie antes del tiempo de las selfies. Reflejo en el tren. Foto de Mรณnica Soto Icaza

El diario

Escribo esta noche para conciliar el sueรฑo, pero en vez de lograrlo, mi mente inventa palabras nuevas para narrar experiencias viejas. Ahora entiendo por quรฉ algunas personas escriben un diario, es cansado recordar los dรญas cuando ya hay un humo de aรฑos sobre ellos, las experiencias acumuladas van haciendo insignificante a la cotidianeidad. Cuando escucho hablar a una persona mayor me doy cuenta cabal de eso, para ellos treinta aรฑos se resumen en unas cuantas palabras, pero en este momento yo misma no los tengo, ยฟquiere decir que cuando tenga 70 mi vida hasta ahora va a ser un resumen de tres o cuatro cosas importantes?

Desde maรฑana empezarรฉ a escribir un diario.

*Este libro fue publicado en enero de 2008 y contenรญa una colecciรณn de fotografรญas en blanco y negro, algunas de las que muestro aquรญ.

Una musa accidental

ยฟQuiรฉn le dijo a mi ex-adorado-ex-novio, que tiene el derecho de utilizar nuestros incipientes meses de relaciรณn como inspiraciรณn literaria? ยฟNuestras plรกticas como diรกlogos convertidos en ficciรณn? La respuesta puede sonar un poco imposible, pero la culpable es la Historia. Historia con mayรบsculas, porque gracias a ella, una persona compuesta por infinidad de personas, las mujeres somos quienes somos hoy, o por lo menos somos lo que no se supone deberรญamos ser. Tal vez eso ya es ganancia.

Me explico.

En 1762 apareciรณ el tratado Emilio o de la educaciรณn, del cรฉlebre Juan Jacobo Rousseau. En el capรญtulo cinco, Rousseau expone el ideal educativo para Sofรญa, el cual es distinto al de Emilio por la razรณn de que las mujeres y los hombres poseemos diferentes naturalezas racionales, y por ende, pertenecemos a esferas distintas: los hombres estรกn dentro de la esfera pรบblica, o sea, en la acciรณn cotidiana que hace girar el mundo social y financiero, y las mujeres estamos en la esfera privada, limitada a los รกmbitos de la domesticidad y la familia. ยฟQuรฉ significa esto? Por supuesto que dependencia, convirtiendo a los hombres en los fuertes y a las mujeres en las dรฉbiles; a los hombres en los activos y a los hombres en las pasivas. En estas lรญneas se trasluce el meollo del asunto: la educaciรณn de la mujer es responsabilidad del hombre, asรญ, la mujer alcanza una virtud familiar de esposa y madre, y el hombre, la virtud social, lo que quiere decir que una mujer que hace las cosas de una manera distinta, no es una mujer valiosa.

Cito a Rousseau: โ€œ(…) toda la educaciรณn de las mujeres debe referirse a los hombres. Agradarles, serles รบtiles, hacerse amar y honrar por ellos, educarlos de jรณvenes, cuidarlos de adultos, aconsejarlos, consolarlos, hacerles la vida agradable y dulce: he ahรญ los deberes de las mujeres en todo tiempo, y lo que debe enseรฑรกrseles desde su infancia. Mientras no nos atengamos a este principio nos alejaremos de la meta, y todos los preceptos que se les den de nada servirรกn para su felicidad ni para la nuestra.โ€ Ahรญ estรก entonces: la educaciรณn, y sobre todo, uno de los grandes ideรณlogos que ha dado la Historia, le da el derecho a los hombres de hacernos musas, sin preguntarnos, sin saber a ciencia cierta si estamos de acuerdo o no, ยฟy cรณmo reaccionamos nosotras? Seamos sinceras: nos encanta cuando nos conviene y despotricamos cuando no.

En fin. Aquรญ dejamos de lado a Rousseau para abrirle paso a una mujer que en ese mismo siglo XVIII decidiรณ rebelarse a las opiniones y costumbres de sus tiempos: Mary Wollstonecraft, una inglesa de la segunda mitad del siglo, madre de la novelista Mary Shelley. ยฟpero quรฉ creen? Que ser la madre de la autora de Frankenstein no fue lo que la hizo pasar a la Historia, de hecho, muriรณ unos dรญas despuรฉs de dar a luz; sino su โ€œVindicaciรณn de los derechos de la mujerโ€, el primer tratado feminista que, como ya se imaginarรกn, causรณ escozor en la sociedad de su รฉpoca. De hecho, fue un arma de doble filo, porque por un lado la hizo cรฉlebre, y por el otro, provocรณ que gran cantidad de personas la rechazara.

La intenciรณn de Mary era ayudar a las mujeres a conseguir una mejor calidad de vida, no sรณlo para ellas mismas, sino para sus hijos y para sus maridos; ella rechazaba el papel de la mujer como adorno inรบtil y encantador que sรณlo se dedicara a atender y embellecer su hogar, como demasiado sentimentales y tontas. Para ella, la educaciรณn era la llave para lograr un sentido de respeto a sรญ mismas y era necesaria una nueva auto-imagen que permitiera a las mujeres explotar sus capacidades para un mejor uso de ellas. ยฟLes suena conocido?

Mary Wollstonecraft defendiรณ la igualdad entre hombres y mujeres, sabรญa que la educaciรณn que habรญan recibido las mujeres era lo que las tenรญa en una situaciรณn de desventaja. Lo expresรณ asรญ:ย  โ€œdebo declarar que creo con firmeza que todos los escritores que han tratado el tema de la educaciรณn y los modales femeninos, desde Russeau hasta el doctor Gregory, han contribuido a hacer a las mujeres mรกs artificiales, caracteres dรฉbiles que de otro modo no habrรญan sido y, como consecuencia, miembros mรกs inรบtiles de la sociedad.โ€ Mรกs adelante dice: โ€œlas mujeres, consideradas no sรณlo criaturas morales, sino tambiรฉn racionales, deben tratar de adquirir las virtudes humanas (o perfecciones) por los mismos medios que los hombres, en lugar de ser educadas como una especie de fantรกsticos seres a medias, una de las extravagantes quimeras de Rousseauโ€.

Algunos dรญas todavรญa me siento en el siglo XVIII, cuando hay quienes intentan hacernos creer que estamos hechas sรณlo para musas, cuando intentan convencernos de que nuestro valor como mujeres radica en la importancia del hombre que tenemos como pareja o en la ausencia de alguien que nos ame, cuando en realidad somos las mรกs grandes hacedoras, seres llenos de talentos, de visiรณn ilimitada.

No pretendo ser feminista radical ni hacer menos a los hombres, por supuesto que no, soy una hija agradecida, novia orgullosa y madre de una niรฑa y un niรฑo… y por quรฉ no, admito que tambiรฉn, en aquellas noches de inspiraciรณn y fuerza creadora suspiro por mis musos, quienes mueven mi pluma sobre el papel en blanco y me permiten crear a travรฉs de ellos, ยฟeso me convertirรก en algo asรญ como una mujer masculina?

Dicen que nadie sabe para quiรฉn trabaja, ยฟtรบ quรฉ crees?

Grab my happiness!

Dicen que hay dos momentos mรกs importantes en la vida de todo ser humano: cuando naces y cuando descubres para quรฉ.

Antier, martes 14 de noviembre de 2017, entre dos y cuatro y media de la tarde, recibรญ uno de esos regalos que te otorgan รฉpocas determinadas, experiencias que te marcan, que imponen de manera dulce una huella indeleble en tu transitar por los dรญas.

Lleguรฉ, cafรฉ en mano, al auditorio de la Facultad de Ciencias de la Conducta (mejor conocida como FaCiCo) de la Universidad Autรณnoma del Estado de Mรฉxico a las dos de la tarde en punto. Al pie del proscenio se encontraba un grupo de jรณvenes, hombres y mujeres, cuya sonrisa se hizo pronunciada al escuchar el sonido de mis tacones bajar por la escalera.

Caminรฉ por el pasillo entre las butacas, saludando a quienes ya se encontraban ahรญ, me dirigรญ a la mesa con tres sillas que se encontraba al frente y tomรฉ mi sitio al centro. Junto a mรญ, del lado derecho, se sentรณ Marรญa Fernanda, de la licenciatura en Educaciรณn y del lado izquierdo, Fernando, de la licenciatura en Psicologรญa.

Hablando en FaCiCo

He presentado libros desde hace muchos aรฑos en foros diversos, algunos tradicionales, como casas de cultura y bibliotecas, otros extraรฑos, como tiendas temรกticas o cantinas, incluso ya habรญa estado antes en ese mismo auditorio… pero lo que sucediรณ ayer en la tarde fue รบnico: los alumnos se organizaron para que los acompaรฑara, me buscaron a travรฉs de las redes sociales, gestionando ellos mismos el proceso para que yo estuviera ahรญ, desafiando a algunos maestros y otras personas sรณlo para escucharme hablar de mi nuevo libro, โ€œGrab my pussy!โ€ y poder platicar conmigo.

No me alcanzan las palabras para describir la gratitud que sentรญ, la energรญa que me contagiaron, la esperanza, la sensaciรณn de saberme afortunada por el hecho de estar ahรญ.

Para una autora independiente, que lleva toda su vida profesional (y un poco mรกs) luchando por escribir, por dar a conocer su trabajo, seducir a nuevos lectores para la poesรญa peleรกndose con propios y extraรฑos, defendiendo ideales, buscando caminos y atreviรฉndose a romper todas las reglas, escuchar a Fernanda y Fernando hablar sobre mi trabajo, ver desde mi silla en el pรบblico las cabezas que asentรญan, las bocas con sonrisas o haciendo comentarios, el brillo en los ojos; escuchar las preguntas, ser testigo de las reacciones, fue ir de asombro en asombro, de deleite en deleite, de la incredulidad al gozo absoluto.

Antier un grupo de jรณvenes me recordรณ el โ€œpara quรฉโ€ de mi existencia. Antier un grupo de jรณvenes me regalรณ una renovada certeza de que el cansancio que siento y el defender las convicciones con mi vida ha valido la pena.

Sรฉ que la prรณxima vez que estรฉ a punto de darme por vencida evocarรฉ ese martes 14 de noviembre de 2017, de catorce a diecisรฉis treinta horas, y seguirรฉ adelante.

Moni sonrรญe en la FaCiCo

Taller de erotismo para la creaciรณn literaria

Taller de erotismo 7 de febrero 2018

Explora tus sentidos para conectarte de forma mรกs intensa con el mundo en mi delicioso Taller de Erotismo para la Creaciรณn Literaria.

La maรฑana del miรฉrcoles 7 de febrero de 2018, de 10 a 14 horas vivirรกs una experiencia รบnica, de la que te acordarรกs toda la vida, al mismo tiempo que crearรกs textos de diversas extensiones basados en distintos estรญmulos sensoriales que te llevarรกn a explorar las mรบltiples facetas de tu creatividad.

En este curso aprenderรกs a:

  • Caminar por el mundo y relacionarte con รฉl de manera mรกs abierta, haciรฉndote consciente de los estรญmulos que te rodean para utilizarlos a tu favor.
  • Descubrir y explotar tu potencial erรณtico para la creaciรณn (y para todo lo demรกs).
  • Trazar personajes que transmitan al lector sensaciones intensas.
  • Crear textos que provoquen reacciones extremas en el lector.

Es un curso prรกctico, en el que tendrรกs la oportunidad de interactuar con tus sentidos de manera muy รญntima, utilizando vista, oรญdo, tacto, gusto, olfato y tu sexto sentido para la configuraciรณn y perfeccionamiento de tu estilo.

Y la cereza del pastel: te enseรฑarรฉ a generar textos con mรฉtodos de escritura libre e hipnรณtica.

Garantizo que saldrรกs del curso con una sonrisa y mil ideas en la cabeza para continuar escribiendo con energรญa renovada.

Fecha: 7 de febrero de 2018

Hora: 10 a 14 horas

Lugar: Colonia Anzures, CDMX (se proporciona domicilio al momento de la inscripciรณn).

CUPO LIMITADO

Puedes inscribirte aquรญ, pagando con PayPal:

 

 

Taller de Erotismo para la Creaciรณn Literaria

Taller presencial de cuatro horas. Alimentos y bebidas de cortesรญa. Material incluido.

MX$700,00

ยกNos vemos muy pronto para compartir una maรฑana inolvidable!

Dรญas de Vidas #DรญaDeMuertos

El motivo por el que no habรญa escrito ni publicado sobre el Dรญa de Muertos es que estaba gozando de la vida.

Desde el primero de noviembre intentรฉ tener unos minutos para reflexionar del tema, pero entre retiro en la escuela de los hijos, el abordaje de un aviรณn, la compaรฑรญa del actual dueรฑo de mis suspiros y la escritura de la novela que traigo entre las yemas de los dedos, posterguรฉ la ejecuciรณn del proyecto… hasta este instante en el que un camastro frente a una alberca me proporcionรณ la tranquilidad necesaria para llevar a cabo la tarea de compartir la idea que ronda mi cabeza desde que esta maรฑana apareciรณ en la pantalla de mi telรฉfono un recuerdo de Facebook.

La publicaciรณn dice asรญ:

โ€œDe niรฑa adoptรฉ el ocho como mi nรบmero de la suerte. No recuerdo por quรฉ, y mucho menos puedo explicar por quรฉ sigue siรฉndolo, si me ha hecho quedar mal en rifas, sorteos y agostos, pero me resulta irresistible su figura torneada y circular que se cruza. Despuรฉs me enterรฉ que acostado era el sรญmbolo del infinito, y entonces mi fascinaciรณn creciรณ.

โ€œHace ocho meses estaba sentada frente a una ventana, viviendo la primera tarde del resto de mi vida sin saber cรณmo continuarรญa el tiempo ni cuรกndo tendrรญa que dejar de improvisar. Desde entonces cada dรญa tres de cada mes (curioso cรณmo el tres es la mitad de un ocho, un infinito incompleto) hago un recuento de mi nuevo transitar por el mundo como en una alfombra voladora desde la que he sido testigo, vรญctima, victimaria y culpable de las cicatrices que me ha dejado volar cada vez mรกs alto, en ocasiones con tan poco cuidado que he terminado llena de sangre y polvo; a veces con tal precisiรณn que he recuperado la fe en mรญ.

โ€œHoy vivo un ocho mรกgico en mi vida. Un ocho irremplazable y que volverรญa a transitar mil veces. Hoy me deslizo entre las paredes de mi infinito: bailo desnuda, duermo con estrellas en las pupilas y amo profundamente lo milagroso que es sacar un pie de las sรกbanas cรกlidas para levantarme al frรญo de las maรฑanas, aรบn oscuras, que inundan de adrenalina mi amanecer.

โ€œMรณnica Soto Icaza, 3 de noviembre de 2016: un dรญa maravilloso porque es el รบnico hoy.โ€

A los 20 meses del primer dรญa del resto de mi vida, y a una jornada del Dรญa de Muertos, pienso en todas las veces que morimos y resucitamos en la vida terrenal: cuando la gente que amamos trasciende, al cambiarnos de casa, al tomar la decisiรณn de terminar relaciones amorosas o renunciar a un empleo, cuando tocamos fondo y en el nuevo impulso modificamos hรกbitos daรฑinos o nos alejamos de amistades tรณxicas.

La lista de muertes y resurrecciones resulta tan infinita como lo รบnicos que somos los seres humanos.

Por eso esta maรฑana post Dรญa de Muertos es una buena oportunidad para congraciarse con las vidas que dejamos atrรกs, para disfrutar la nueva piel, las nuevas miradas, las nuevas huellas que vamos marcando en la tierra, en las almas; es un buen momento para reconocer las maravillas del pasado, tanto del dolor, como de la alegrรญa, y dejarlo ir para experimentar las texturas del futuro, que, prometedor o no, es inminente. Y hay que vivirlo con mucha vida hasta el segundo preciso en que nos toque morir de nuevo.

 

 

*Imagen del Facebook del escritor Isaรญ Moreno.

 

Grab my pussy! #AutoEntrevista

Siento desilusionar a los millones de apuntados para satisfacer la aparente demanda que la frase imperativa del tรญtulo de este texto, Grab my pussy! representa, porque debo admitir que se trata simplemente del nombre de un libro y no de una propuesta sugerente a tomar entre los dedos cierto jugoso elemento de mi anatomรญa.

Tambiรฉn siento desilusionar a mis hordas de fans que colocan mi rostro en el personaje con el que fantasean cuando leen mis ficciones, creyendo que son recuerdos y anรฉcdotas y no historias de mi imaginaciรณn traviesa, empapada y colorida. Pero no. Temo decir que no todas son autobiogrรกficas.

Aclarados los puntos anteriores debo decir, para beneplรกcito de mis lectores, mis verdaderos lectores, que son quienes seguro aรบn permanecen en estas lรญneas, algunas fuertes declaraciones sobre la obra que nos ocupa.

Grab my pussy! no naciรณ para ser publicado. Su propรณsito inicial fue el de ser regalo de Navidad de mi novio, con quien me une, ademรกs del amor por los libros, la predilecciรณn por todos los asuntos referentes al erotismo. Para eso tomรฉ textos escritos en distintas รฉpocas de mi vida.

El parque es el primero que publiquรฉ en 2007 sobre el tema. Aparecรญa en la antologรญa Toco tu boca, de cuento poesรญa y fotografรญa; es especial porque fue mi debut en este atrevido y maravilloso mundo.  La marcha de Ximena fue creado mientras obedecรญa la orden de reposo absoluto del mรฉdico previo al nacimiento de mi segunda hija, hace poco mรกs de ocho aรฑos.

El relato ยฟCara o cruz? tambiรฉn fue uno de los primeros en aparecer en el รญndice. Es muy significativo para mรญ porque narra la esencia y mis fantasรญas de la primera cita con mi amor actual. ร‰ste apareciรณ en la revista โ€œEl Gourmetโ€ de febrero de 2016.

Los demรกs cuentos son mรกs recientes, de 2016 y 2017 (obviamente esos no aparecรญan en la versiรณn original), como Templos, Carlos y Georgina y Grab my pussy!, que le da nombre al libro. Los cuatro tienen en comรบn ser ocurrencias escritas en vehรญculos de motor, como mi automรณvil y un aviรณn; empezaron como ideas sueltas que se convirtieron en comedia llevada a las letras.

ยฟVenganza? y Ten cuidado con lo que deseas fueron trabajados en el taller de creaciรณn literaria de ร“scar de la Borbolla, y Matinal en el de Julia Santibรกรฑez y Alma Delia Murillo. De los tres aprendรญ tanto, que ya en la versiรณn publicable y definitiva elegรญ los cuentos de una manera mรกs crรญtica, y dejรฉ fuera algunos que aparecรญan originalmente en el regalo personal, pero no tenรญan una calidad suficiente para imprimir.

La constante en Grab my pussy! es el toque irreverente. Como se trataba de una colecciรณn no dirigida a un pรบblico especรญfico, sino a hacerle algunos guiรฑos a mi relaciรณn de pareja, con anรฉcdotas compartidas, chistes locales y fantasรญas de ambos, escribรญ con una desfachatez sin precedentes, con el afรกn de provocarle a รฉl diversas reacciones, desde sorpresa hasta, naturalmente, excitaciรณn.

En este punto debo confesar que me costaba trabajo terminar las historias, porque conforme escribรญa iba naciendo en mi cuerpo el deseo que experimentaban los protagonistas, por lo que me tardรฉ el doble en culminar el proyecto, que quiero decir, estรก baรฑado con orgasmos de no ficciรณn.

Aunque se supone que uno no debe decir cuรกl es su hijo predilecto, Conjuro tu nombre es mi favorito de este ejemplar, porque representรณ para mรญ la descarada libertad de confeccionar prosa poรฉtica o poesรญa en prosa con el verdadero sentido de mi actual relaciรณn con el erotismo, sin preocuparme por herir susceptibilidades ni crear animadversiรณn.

Asรญ fue como naciรณ esta travesura literaria, que ademรกs estรก publicada en una ediciรณn especial, encuadernada con mis manos y una portada que detona la imaginaciรณn. Con รฉl quiero divertir, levantar cejas, contagiar deseos y otras reacciones que ni imagino y me encantarรก conocer. A fin de cuentas, la vida tambiรฉn estรก hecha para gozar.

Do you Grab my pussy?


Si deseas leerlo estรก disponible la versiรณn electrรณnica en Amazon:

O impreso aquรญ:

Un texto de domingo

Este es un pequeรฑo texto de domingo que escribo en un escritorio ajeno. Utilizo palabras que me suenan, pero no son mรญas; ideas robadas de quiรฉn sabe dรณnde sin habilidad para atrapar mi estilo (no, no me equivoquรฉ, lo que pasa es que mi estilo pasรณ de ser cazador para convertirse en presa). ยฟCรณmo voy a escribir, si mis verdaderos ojos se fugaron de casa, y las yemas de mis dedos no reconocen la textura de las letras sobre el teclado?

ยกTantos aรฑos de utilizar los sรญmbolos, las รฑ, las w, las f! A estas alturas se supone que ya deberรญa dominarlas, pero tal vez siempre han sido ellas las que mandan. Mientras escribo este texto de domingo de extensiรณn indeterminada, pienso en la manera en que las palabras me han manipulado, me han usado para decir sus deseos, engaรฑos y perversiones.

ยกAh! ยกLas palabras! Tan dueรฑas del mundo, son lo รบnico omnipresente, omnisciente y omnipotente. Son las que dibujan imรกgenes en la imaginaciรณn, las que describen el arte, el color de los camaleones. Vamos, ยกson las รบnicas que pueden delinear al amor y materializar a Dios!

Asรญ transitamos por la vida: con las palabras encajadas cual piedrita en el zapato; con ellas en el placer del sol sobre la carne helada, en el sabor del helado de menta con chispas, en la punta de la nariz despuรฉs del orgasmo, en la adrenalina previa al aterrizaje de cualquier vuelo.

Enfermas de celos, en vez de hacerme un drama en este instante por develar su mรกs oscuro secreto, me reprochan desde la pantalla involuntariamente llena de sus formas, y se largan.

Ilusas. Si pudieran observar el cielo que yo estoy mirando, ellas tambiรฉn preferirรญan el silencioโ€ฆ

Una vida en palabras: confesiones de una mujer tartamuda… #reportaje

ยฟCรณmo te conviertes en un guerrero, en una guerrera? Me respondรญ esa pregunta la noche del 14 de agosto de 2014, mientras presentaba la tercera ediciรณn de mi sรฉptimo libro.

Cuando me tocaba hablarle a un auditorio lleno de gente, recordรฉ a la niรฑa de nueve aรฑos que fui, parada frente al salรณn de cuarto aรฑo de primaria, que no pudo decir una frase que para la mayorรญa podrรญa ser muy sencilla: ยซHola, me llamo Mรณnica y soy nuevaยป. Esa noche, 25 aรฑos despuรฉs, recordรฉ el instante en que comenzรณ la primera gran lucha de mi vida.

El habla es el sistema de comunicaciรณn por excelencia, el mรกs prรกctico, el mรกs inmediato, el que se presta a menos interpretaciones. Entonces, ยฟquรฉ pasa cuando algo falla y las palabras no salen como las estรกs pensando?

Segรบn datos de la Fundaciรณn Americana de la Tartamudez, este desorden de la comunicaciรณn afecta a menos del 1% de la poblaciรณn adulta del mundo, y de รฉsta, a una mujer de cada cuatro hombres. Cuando supe estas cifras, en la adolescencia, me mirรฉ al espejo y me dije lo injusto de la situaciรณn: si afecta a tan poca gente, ยฟpor quรฉ me habรญa tocado a mรญ?

El tartamudeo, tartamudez o disfemia es un trastorno de la comunicaciรณn que provoca interrupciones involuntarias del habla, repeticiรณn de sonidos o sรญlabas o silencios prolongados.

A veces la interrupciรณn estรก acompaรฑada de tensiรณn muscular, gesticulaciรณn excesiva y otras reacciones del cuerpo; incluso puede provocar movimiento de las extremidades inferiores, como si se estuviera pisando una araรฑa, para que salga la palabra atorada en la lengua.

Este esfuerzo excesivo y que en ocasiones no funciona, provoca a su vez serios problemas en la autoestima de las personas. Por un lado al que tartamudea le apena que se note que tiene una dificultad, y por otro lado, el que estรก enfrente no sabe cรณmo reaccionar.

Vaya que puedo hablar del tema. A partir de mi primer dรญa de clases de cuarto de primaria empecรฉ a vivir con el tartamudeo cada dรญa: definiรณ mi comportamiento social. Me convertรญ en una niรฑa tรญmida e insegura, con miedo a dirigirse a los demรกs para que no se dieran cuenta. Me volvรญ callada e introspectiva, el silencio eliminaba todo el riesgo.

Un acto tan simple como hacer una llamada telefรณnica era un martirio. Varias veces me sucediรณ que la persona del otro lado de la lรญnea colgรณ; claro, si lo que oyes a travรฉs de la bocina es al โ€œmudoโ€ o a alguien respirando fuerte, la primera reacciรณn es terminar la llamada. Para mi fortuna aรบn no existรญan los identificadores de llamadas y no podรญan saber que el mudo involuntario era yo.

La tartamudez, sin embargo, no era algo nuevo para mรญ. Desde que tuve uso de razรณn convivรญ con ella porque mi abuelo tambiรฉn la sufrรญa. Un dรญa de visita en su casa encontrรฉ un libro sobre la mesa del comedor: ยซSoluciรณn al tartamudeoยป, de Martin F. Schwartz, y lo empecรฉ a leer. ร‰l me vio y con una sonrisa preguntรณ si lo querรญa. Por supuesto respondรญ que sรญ.

Esa misma noche empecรฉ a leer, y esa misma noche iniciรณ mi camino hacia la auto aceptaciรณn.

En ese libro aprendรญ que no habรญa nada malo conmigo, sino que simplemente me tocรณ heredar uno de los rasgos que habรญan hecho รบnico a mi abuelo toda su vida (claro que pensรฉ que hubiera sido mejor heredar sus ojos azul cielo, pero bueno). Tambiรฉn aprendรญ que a pesar de tartamudear podรญa hacer lo que quisiera, porque en la historia del mundo habรญa varios cรฉlebres tartamudos. Y no poco cรฉlebres.

Si personas como Winston Churchill, Miguel de Cervantes, Lewis Carroll, Anthony Hopkins, Demรณstenes (y no el de las caricaturas), Jorge VI de Inglaterra (la pelรญcula El discurso del Rey cuenta su historia, maravillosa), Bruce Willis, Charles Darwin y Samuel L. Jackson habรญan sido tartamudos y se convirtieron en quienes se convirtieron, cada uno en su tiempo y en su lugar, ยฟpor quรฉ no iba a poder yo lograr mis metas?

Leรญ el libro en dos dรญas, pero no me tardรฉ dos dรญas en conseguir hablar sin dificultades.

Optar por el silencio me llevรณ a escribir, lo que empecรฉ a hacer en serio y con la intenciรณn de convertirme en escritora a los 15 aรฑos. Con el papel y la tinta no habรญa lรญmites, podรญa construir personajes a mi capricho. En el correr de la pluma sobre la pรกgina no habรญa nada que se trabara. Tambiรฉn me volvรญ lectora empedernida: en el mundo de los libros no habรญa estrรฉs, silencios incรณmodos ni miradas de lรกstima.

Porque sรญ. Suele suceder que la gente cuando estรก frente a un tartamudo reacciona de maneras inesperadas. Gabriela Morales, novia de un tartamudo que me pidiรณ no dar su nombre, explica algunas situaciones que ha compartido con su pareja: โ€œcuando รฉl se empieza a trabar normalmente la persona a la que habla se pone nerviosa y lo mira fijamente, como dรกndole su tiempo. El problema es que ese silencio es muy incรณmodoโ€.

Gabriela cuenta que incluso hay quienes le ayudan a decir la palabra y รฉl sigue hablando el resto de la oraciรณn como si nada.

Lo cierto es que muchas veces esta disposiciรณn de ayudar puede resultar humillante. El novio de Gabriela lo recuerda asรญ: โ€œhace tiempo tuve una experiencia muy incรณmoda. En la secundaria una maestra me presionaba mucho para que me dejara de trabar; decรญa que yo no era tartamudo, que pensaba mรกs rรกpido de lo que hablaba. Entonces para ayudarme, me hacรญa pasar a hablar frente al grupo casi todos los dรญas, a pesar de mi peticiรณn de que no lo hiciera; me hacรญa sentir muy mal.

โ€œEmpecรฉ a faltar a la escuela, le ponรญa a mi mamรก muchรญsimos pretextos. Era muy estresante llegar a esa clase, sabรญa que sรญ o sรญ la profesora me pasarรญa al frente sin justificaciones, y lo peor era que a ningรบn otro alumno le exigรญa asรญ. Mi mamรก se dio cuenta que le ponรญa mil pretextos y me obligรณ a no faltar; aunque yo le contaba lo que hacรญa la maestra, ella decรญa que seguramente la profesora sabรญa lo que mรกs me convenรญa.

โ€œEsto hizo que todo fuera mรกs difรญcil, porque mi mamรก y la maestra acordaron que seguirรญan ยดayudรกndomeยด.

โ€œHasta que en una clase pasรณ lo que tenรญa que pasar. Imagรญnate la escena: yo parado frente al grupo, mudo. Recuerdo a la maestra de pie entre las bancas, mirรกndome fijamente con una sonrisita de ยดme voy a ir al cielo por ayudar a este niรฑoยด; mis compaรฑeros se miraban unos a otros, esperando a que yo hablara. Los minutos pasaban y la situaciรณn seguรญa igual, yo mudo al frente, la maestra con la sonrisa ya un poco menos pronunciada, y mis compaรฑeros ya inquietos.

โ€œLa maestra hablรณ: ยฟA quรฉ hora vas a empezar? Yo a estas alturas ya tenรญa los ojos llenos de lรกgrimas y por mรกs que lo intentaba, no lograba decir una sola palabra, me daba pavor trabarme y hacer reรญr al grupo, lo que de todas formas pasรณ. Me salรญ corriendo del salรณn, las risas de mis compaรฑeros eran insoportables.

โ€œAfortunadamente fue la รบltima vez que me pasaron al frenteโ€.

Gabriela comenta que para ella el tartamudeo de su novio nunca ha sido un problema, que cuando se traba le da su tiempo para que pueda articular las palabras. Y cada vez le sucede menos.

A los 18 aรฑos me llegรณ el momento de elegir profesiรณn, de entrar a la Universidad. Me gustaba el Periodismo, escribir, los libros; sentรญa una profunda admiraciรณn por Gabriel Garcรญa Mรกrquez, Mario Vargas Llosa, Elena Poniatowska, Truman Capote, y querรญa convertirme en periodista para de ahรญ brincar a la ficciรณn.

En lugar de irme a una escuela de Periodismo escogรญ Ciencias de la Comunicaciรณn. Me matriculรฉ ahรญ con la firme intenciรณn de quebrar mis temores mรกs profundos, de luchar contra mis peores miedos, aunque mis calificaciones fueran de por medio.

No dirรฉ que fue fรกcil, sobre todo cuando algunos de mis compaรฑeros se empezaron a burlar de mรญ. Me convertรญ en la que hacรญa los trabajos escritos para que otros pasaran a exponer; en la que ponรญa el dinero para las copias; en la que estaba detrรกs de la computadora. Era mรกs cรณmodo asรญ, no me arriesgaba a trabarme frente a un grupo lleno de veinteaรฑeros.

Otro aspecto importante fue que mi especialidad de Periodismo estaba unida a la de Radio. Asรญ lleguรฉ a la clase de Locuciรณn.

Cuando se dio cuenta que me costaba mucho trabajo hablar, al maestro le dieron ganas de ayudarme, y aunque lo hiciera muy mal me ponรญa buenas calificaciones. Una sesiรณn hablรฉ con รฉl para pedirle que no me regalara dieces; le pedรญ que me reprobara si no lo hacรญa perfecto. Me mirรณ con cara de sorpresa por varios segundos, y aceptรณ.

El dรญa que me entregรณ el demo final, con varios comerciales grabados por mรญ, fue uno de los mรกs importantes de mi vida: esa maรฑana supe que habรญa vencido mi primera gran batalla contra el tartamudeo.

A los pocos meses publiquรฉ y presentรฉ mi primer libro. Recuerdo esa noche de junio de 2001 como uno de los primeros momentos en que debรญa hablar en pรบblico y el tartamudeo no estaba presente en mis pensamientos. Ya empezaba a dejar de ser un problema que definiera mi vida.

Un dรญa despuรฉs de mi รบltimo examen final empecรฉ a trabajar, por lo menos mi temor de pasar de estudiante a desempleada no se hizo realidad. Me convertรญ a los 22 aรฑos en la correctora de estilo de la secciรณn cultural de una revista de polรญtica.

Primer dรญa de trabajo, primer obstรกculo a vencer. Mi jefe entre otras cosas me entregรณ una lista de contactos y nรบmeros telefรณnicos para hacer llamadas. Recibรญ la hoja de papel con dedos temblorosos y sentimientos encontrados. Tenรญa ganas de salir corriendo, pero no iba a desperdiciar la oportunidad.

Me sentรฉ en el escritorio, con el telรฉfono enfrente y la hoja de papel en las manos. Marquรฉ el primer nรบmero. Estaba ocupado. Marquรฉ el segundo. No respondieron. Sucediรณ lo mismo con el tercero y el cuarto. Me empezรณ a dar risa la situaciรณn, yo casi hiperventilaba cada vez que mis dedos apretaban los botones de un contacto nuevo, y luego nadie respondรญa, parecรญa una broma del destino.

Hasta la quinta vez escuchรฉ el ยซSรญ, ยฟdiga?ยป, que tanto temรญa. Me quedรฉ en silencio unos segundos, hasta que logrรฉ articular las palabras.

Colguรฉ emocionada a punto de las lรกgrimas. Logrรฉ el objetivo de comunicar el mensaje encomendado por mi jefe; aunque me trabรฉ un poco, salรญ bien librada. Tenรญa 22 aรฑos, y la segunda batalla habรญa sido conquistada.

La terapeuta del lenguaje Alicia Sordo precisa que la mayorรญa de los casos inicia antes de los 10 aรฑos, y que el 60% de quienes lo desarrollan lo superan espontรกneamente antes de los 16. Tambiรฉn hay un factor hereditario, que se incrementa entre familiares en primer grado.

Las causas del tartamudeo son desconocidas. A pesar del avance de la ciencia no se han podido explicar con precisiรณn.

Alicia explica: โ€œes mรกs sencillo entender que un paciente empiece a tartamudear por falta de seguridad o baja autoestima, sobre todo si hereda este rasgo, lo que provoca que los problemas psicolรณgicos vengan despuรฉs. Es un mito que los nervios o el estrรฉs puedan causarlo; lo que no es un mito es que tenerlo causa nervios y estrรฉs. Esto hace necesario tomar terapia psicolรณgica para tratarlo, sobre todo cuando causa sufrimientoโ€.

El caso de Norma Hommel es tartamudeo hereditario. Lo sufre ella, su padre era tartamudo y su hija lo es. Lo cuenta asรญ: โ€œCuando descubrรญ que mi hija lo hacรญa, me armรฉ de valor para no volverlo a hacer yo; yo creรญa que ella nos imitaba a mi padre y a mรญ. Eso me sirviรณ para darme cuenta que no deberรญa seguir haciรฉndolo, por lo que trabajรฉ con mรกs empeรฑo en quitรกrmelo lo mรกs posible.โ€

El momento en que comenzรณ a trabarse no estรก muy claro en su memoria: โ€œno recuerdo haber tartamudeado de niรฑa, empecรฉ a hacerlo mรกs grande, como a los 16 aรฑos. Me di cuenta cuando mis hermanos se empezaron a burlar de mรญโ€.

Entonces ideรณ estrategias para dejar de hacerlo: โ€œPor ejemplo, cuando me empezaba a trabar, o sentรญa que me iba a trabar, hacรญa algo para distraerme, podรญa ser un manotazo en la pierna o un pisotรณnโ€.

En 2004, en la รฉpoca en que terminaba la Maestrรญa en Periodismo, fundรฉ Amarillo Editores, mi proyecto de vida profesional, y con รฉl, llegaron las presentaciones de libros, donde yo debรญa dirigirme al pรบblico por el simple hecho de ser la editora del tรญtulo en turno.

Las primeras presentaciones me ponรญa muy nerviosa y eso hacรญa que se me complicara mรกs, pero conseguir dejar de trabarte de vez en cuanto te va dando auto confianza, lo que elimina un poco la cuota del miedo, lo que a su vez elimina el tartamudeo; aunque no para siempre y no siempre en las mismas circunstancias.

Asรญ, tenรญa presentaciones mejores que otras, porque cuando tienes este trastorno, hay dรญas en que no tartamudeas para nada, y dรญas en que sucede todo el tiempo.

Con los aรฑos empecรฉ a tener logros importantes para mรญ, lo que me llevรณ a adquirir mayor seguridad e hizo crecer mi autoestima.

En el 2007 me invitaron a una entrevista en una estaciรณn de radio para hablar de la Editorial. Al terminar se me acercรณ la productora y me ofreciรณ un espacio de dos minutos para leer poesรญa. De inmediato el fantasma de la tartamudez vino a mi mente, pero de todas formas respondรญ que sรญ, era una oportunidad magnรญfica para mirar de frente a mis miedos, para vencerlos. Dije que sรญ.

Asรญ fue como durante un aรฑo grabรฉ para una estaciรณn de radio nacional la cรกpsula โ€œLibros, talento y compromisoโ€, en la que leรญa fragmentos de poemarios publicados por Amarillo Editores. No sรณlo vencรญa mi miedo, sino que promovรญa la lectura de poesรญa.

Al principio me preocupaba tanto por no trabarme, que no imprimรญa sentimiento; mi voz se escuchaba mecรกnica, hablaba demasiado despacio y sin emociรณn. Pero despuรฉs, con el tiempo y la ayuda del tรฉcnico en los controles me fui soltando y llegรณ el punto en que grabรฉ las cรกpsulas en una sola toma, sin trabarme para nada.

Tercera batalla contra el peor de mis miedos: ยกConquistada!

Para superar el tartamudeo existen diversas alternativas, terapias y estrategias. El novio de Gabriela hacรญa ejercicios de vocalizaciรณn, como los de los cantantes; se volviรณ experto en trabalenguas: โ€œpractiquรฉ hasta que logrรฉ sentir que podรญa dominarme; mi lengua ya no hacรญa lo que se le daba la gana, sino que empezรณ a obedecer mis รณrdenesโ€.

La estrategia de Norma fue distinta: โ€œalgo que me ayudรณ mucho fue dedicar mi tiempo a leer, porque ademรกs de aprender mรกs palabras, puse mรกs atenciรณn; no enfocaba mi atenciรณn sรณlo al tema central del libro, sino que me fijaba en la escritura, en la formaciรณn de las palabras. Lo hacรญa porque me asumรญa mรกs fuerte que mi tartamudez.

โ€œOtra estrategia era no darle tanta importanciaโ€.

Para mรญ fue bรกsico hablar mรกs despacio, abrir bien la boca, respirar antes de expresar mis ideas, detectar quรฉ combinaciones de letras me costaban mรกs trabajo para buscar otras que me salieran mejor.

La psicoterapeuta Alicia Sordo prefiere el tratamiento de la aceptaciรณn: โ€œun paciente tartamudea mucho mรกs debido a los esfuerzos que lleva a cabo para dejar de hacerlo, asรญ que si eliminamos ese factor, si deja de ser causa de sufrimiento, es mรกs probable superarlo.โ€

Hoy entiendo que el tartamudeo me tocรณ a mรญ no por azares del destino, sino porque las dificultades forjan el carรกcter; lejos de ser obstรกculos, son detonantes del รฉxito: te conviertes en alguien acostumbrado a trabajar para cumplir sus metas.

Las batallas poco a poco dejan de ser tan encarnizadas; el tartamudeo de pronto se va quedando en segundo plano y llega un punto en el que te olvidas de รฉl hasta en dรญas enteros. Es un proceso que lleva tiempo, pero con tenacidad es posible.

Cada vez que estoy en la presentaciรณn de otro libro frente a cien, 200, 300 personas o mรกs; en una entrevista en alguna estaciรณn de radio o en algรบn canal de televisiรณn, o colaborando con algรบn programa de cualquier tipo, pienso en lo maravilloso que es disfrutar el haber ganado la guerra.

Sรฉ que disfruto cada segundo de un discurso porque conozco todo lo que implicรณ para mรญ, y eso me hace sentir con poder sobre mi propia vida. Llega un momento en que el pensamiento es: ยซsรญ, tartamudeo, ยฟy quรฉ?ยป

ยฟCรณmo te conviertes en un guerrero, en una guerrera? Cuando tomas tus circunstancias en las manos y explotas al mรกximo tus capacidades, sin lรญmites.

Algunos recursos en lรญnea donde se encuentran casos, descripciones y soluciones al tartamudeo son:

Confesiones de una mexicana que no dejarรก de temblar… #19S

El 19 de septiembre de 2017 a los mexicanos nos temblรณ mรกs que la tierra. Eran las 13:14 de la tarde de un dรญa que sรณlo parecรญa haber perdido la cotidianidad por el simulacro llevado a cabo poco mรกs de dos horas antes, cuando (inserte aquรญ su particular historia del instante) el automรณvil que conducรญa empezรณ a brincar. Apaguรฉ el motor, pensando que el brincoteo se debรญa a algรบn problema mecรกnico, pero al notar que el auto seguรญa moviรฉndose, me bajรฉ. En cuanto puse los pies en el concreto y vi los รกrboles vibrar, supe que la vida volvรญa a cambiarnos para siempre.

No voy a platicar aquรญ lo que sucediรณ despuรฉs, sรณlo dirรฉ que fui una de las afortunadas en sobrevivir, en seguir abrazando fuerte a la gente que amo, en volver a mi casa de noche y dormir en mi cama de siempre, en retomar mi trabajo sin cambios.

La diferencia es que hoy quiero una cotidianidad distinta. Lo natural en mรญ es correr a ayudar cuando alguien necesita algo, asรญ he donado, desde cenas en las salas de espera de los hospitales pรบblicos, hasta una biblioteca, ademรกs de otras acciones de las que no hablo ni hablarรฉ; pero esta vez, este temblor del 19 de septiembre, debo confesar que me quedรฉ paralizada.

Veรญa mediante las redes sociales cรณmo las calles se llenaron de gente generosa, jรณvenes, adultos, viejos, niรฑos, compartiendo su tiempo, sus recursos, su tiempo, para ayudar a quienes se les trozรณ el hilo de la vida, a las familias de los desaparecidos, a los rescatistas, demostrando una vez mรกs que lo mรกs importante es justamente esa vida, porque lo demรกs son cosas que el dinero puede volver a comprar.

Y yo no podรญa moverme. Mi รญmpetu de cooperar se instalรณ en las plantas de mis pies, y sรณlo pude activar mi cerebro para compartir informaciรณn, para pedirle a la gente que estacionara sus coches: veรญa por la ventana cรณmo las ambulancias, los bomberos, la policรญa, el ejรฉrcito necesitaban pasar, y los automรณviles estorbaban.

Estuve varios dรญas sin entender quรฉ me sucedรญa, por quรฉ sentรญa esa necesidad de atrincherarme. Despuรฉs de mucho pensar y pensar caรญ en la cuenta de que estaba enojada. Furiosa. A todos nos han dado ganas a veces, cuando vemos que alguien estรก cometiendo errores garrafales, de agarrarlo de los hombros y sacudirlo, tal vez con la ilusiรณn de que se le reacomoden las neuronas y pueda pensar de forma mรกs objetiva y asรญ tomar mejores decisiones.

Aunque estoy segura que la magia nada tiene que ver con el movimiento de las cinco placas tectรณnicas sobre las que vivimos los mexicanos y provocan gran cantidad de sismos cada dรญa, podemos retomar la metรกfora que este septiembre nos ha regalado, la noche del 7 y el mediodรญa del 19, como ese zangoloteo a la conciencia de esta sociedad que ha demostrado una uniรณn arrebatadora en los รบltimos dรญas. Y sobre todo, una fuerza que puede reconstruir no sรณlo las construcciones caรญdas, sino todo un paรญs.

Mi enojo se debรญa a las respuestas a algunas preguntas: ยฟpor quรฉ esperar a que ocurra un huracรกn, un sismo? ยฟPor quรฉ reaccionar asรญ en un momento de crisis, y no todos los dรญas? ยฟPor quรฉ solidarizarnos sรณlo en la tragedia? Porque los mexicanos somos tan adaptables a las circunstancias, que no nos hemos dado cuenta que en realidad vivimos en crisis: el dinero que ganamos cada vez vale menos, la violencia nos arrebata a demasiados hombres y mujeres cada dรญa, los gobernantes hacen lo que se les pega la gana con nosotros con total impunidad, los medios de comunicaciรณn crean historias para mantener la ignorancia intacta, y mucho mรกs.

Tambiรฉn porque extraviamos la empatรญa en indeterminado sitio de nuestra historia. Dejamos de mirarnos a los ojos de los otros para reconocernos seres humanos por sobre todas las cosas. Sucede en todas las esferas de esta sociedad dividida, que se odia porque no alcanza a comprenderse y por lo mismo no lograrรก mejorar hasta crear una conciencia nueva en la que la vida ajena vuelva a colocarse en la cima de la escala de valores.

Esta รบltima semana hemos visto que es posible: ahora el reto es crear una cotidianidad donde la constante sea recordarlo.

Son dรญas rojos, de conjuros, lluvia, sangre; son dรญas de lucidez y rebeldรญa. Que el pasado se quede escrito en piedra para dejar sitio a las horas de hoy, espacio a los respiros de maรฑana, de un paรญs renovado que no vuelva a olvidar en dรณnde radica su fuerza.

Escribo en la Ciudad de Mรฉxico, a los 27 dรญas del mes de septiembre de 2017, deseando que la muerte de 337 personas que hasta ahora han fallecido a causa del terremoto no sea en vano.

Sangre entre las piernas #cuento #NiUnaMรกs

La sangre debe manar entre las piernas de una mujer como signo de vida, no de la yugular ni de las heridas que el odio y el vacรญo dejan en la piel tres metros bajo tierra, y en las lรกgrimas de quienes deben sostener los dรญas apuntalados en ausencia.

Ella debiรณ llegar a acostarse esa noche en su cama, dentro de las cuatro paredes que su juventud convertรญa en ocasiones en refugio, a veces en jaula, y no en la mesa de una morgue, donde sรณlo los chinos de su cabello y la forma de sus dientes delataban que esos pedazos alguna vez fueron una persona que se estremeciรณ con el frรญo de la lluvia sobre el cuerpo.

La paradoja de despertar es que se ignora si ese dรญa preciso del calendario se convertirรก en el lugar equivocado en el momento errรณneo. Abriste los ojos tres minutos antes de que sonara el despertador. Como te enseรฑaron desde niรฑa, te estiraste sobre la cama, primero el brazo derecho, luego el izquierdo, despuรฉs sumiste la panza, continuaste con las piernas al mismo tiempo. Cuando murmurabas el Padre Nuestro sonรณ la melodรญa elegida para animarte a levantar de la cama, lo que hiciste con una sonrisa; ese dรญa cumplรญas tres meses en el trabajo y a las once debรญas reunirte con el director general de la empresa: iban a decirte si tu periodo de prueba habรญa terminado en contrataciรณn definitiva o si se te transferirรญa al รกrea de ventas. Tรบ sabรญas que permanecerรญas en el รกrea en la que habรญas entrado, justo para la que elegiste estudiar algunos aรฑos atrรกs.

Te pusiste la ropa que compraste la tarde anterior para la ocasiรณn, desayunaste con tu madre, que pidiรณ la maรฑana en el trabajo para brindar con unas mimosas por tu inminente empleo definitivo y para llevarte a la oficina. Tรบ declinaste la oferta, querรญas disfrutar como nunca antes el camino a una meta mรกs dentro de tus enormes sueรฑos.

Antes de salir de casa pasaste al baรฑo para descubrir una pequeรฑa mancha de sangre en tu ropa interior; por fortuna todavรญa era temprano y tenรญas tiempo para cambiarte. Al abrir la gaveta debajo del lavabo te diste cuenta que las toallas femeninas se habรญan terminado. Se hizo necesaria una escala en la farmacia de la esquina. Por fortuna era un desvรญo breve.

Cerraste la pequeรฑa reja blanca que separaba el garaje de la banqueta y empezaste a caminar; traรญas zapatos bajos, los tacones descansaban al fondo de tu bolsa, no los usabas para trasladarte, bastante suplicio era tener que someter tus pies a esa posiciรณn tan poco natural. Tus pasos eran silenciosos.

Mientras caminabas miraste hacia el cielo; te gustaba voltear a ver las nubes todos los dรญas al salir, te decรญas que ese era el lรญmite; nunca pudiste precisar quรฉ significaba tal afirmaciรณn, pero te gustaba la frase โ€œel cielo es el lรญmiteโ€, y pensabas demostrarlo con tu propia vida.

La cuadra en medio de tu casa y la farmacia. En la acera donde caminabas habรญa un pedazo de pasto con botellas de agua encima para evitar que los perros se hicieran popรณ en รฉl, y a ti te hicieron tropezar. Levantaste la otra pierna con la destreza que ser jugadora de futbol desde niรฑa te habรญa regalado. Cuando recuperaste el equilibrio te diste cuenta que dos hombres junto a un auto azul elรฉctrico te miraban, lo cual no era muy extraรฑo porque en este paรญs las mujeres son mรกs trozos de carne con faldas, que personas. Lo que te pareciรณ raro fue cรณmo se miraron uno al otro, cรณmo sonrieron en complicidad, asintieron y volvieron a mirarte.

Empezaste a caminar mรกs rรกpido, la adrenalina estallรณ en tu cuerpo y una lรกgrima involuntaria rodรณ por tu cara. No diste mรกs de diez pasos cuando sentiste los brazos que te levantaron del suelo. Pasto con botellas de agua, portรณn negro, casa blanca, รกrbol reciรฉn podado, cielo con nubes como de caricaturas para niรฑos, techo gris del automรณvil azul elรฉctrico, negro.

No tuviste tiempo de ni de gritar ni de mentar madres. Era real. A pesar de la situaciรณn mantuviste la calma y empezaste a rezar. Padre Nuestro que estรกs en el Cielo. Padre Nuestro que estรกs en el Cielo. Padre Nuestro que estรกs en el Cielo. Habรญas leรญdo mil veces cรณmo podรญas evitar un asalto o un secuestro y creรญas entenderlo, pero nunca creรญste que serรญa necesario. Padre Nuestro que estรกs en el Cielo. Decidiste que vivirรญas el seguro infierno en vida que te esperaba en los prรณximos ยฟdรญas?, ยฟsemanas?, ยฟmeses?, ยฟhoras? Con toda la paz y tranquilidad que pudieras; estabas segura que volverรญas a casa, que abrazarรญas a tu madre de nuevo, que irรญas a tu trabajo y te aceptarรญan de regreso, que tal vez te iba a hacer falta terapia, pero saldrรญas adelante por tus ganas de comerte al mundo. No ibas a dejar que el mundo te comiera a ti.

El auto se detuvo. Otros brazos, o los mismos, te jalaron hacia fuera del coche. Te encaminaron despacio hasta que quedaste de pie. Te soltaron. No camines. No grites. No intentes luchar. Luchar no estaba en tus planes, si ya te encontrabas en esa situaciรณn lo que ibas a hacer era fluir. Sentiste un aire muy frรญo en las piernas; en las manos un viento muy fuerte. Estabas en un lugar abierto.

Quitaron el saco negro que cubrรญa tu cabeza. Los chinos volaron y volvieron a taparte la cara. No podรญas hacer nada, tenรญas las manos amarradas a la altura de las nalgas. El viento cambiรณ de direcciรณn. Abriste los ojos y apareciรณ algo inesperado. A un paso de distancia habรญa una barranca. La cubrรญan matorrales con las pequeรฑas flores moradas tan caracterรญsticas de tus paseos infantiles al campo con tu madre. Pensaste en mamรก. En las mimosas. En el abrazo que te dio al despedirte sin saber que ese serรญa tu dรญa del momento y lugar equivocados.

Entonces decidiste dejar de fluir y empezar a influir en los acontecimientos. Ignorabas por quรฉ no te habรญan amarrado tambiรฉn las piernas; tal vez era su primera vez. Diste un paso hacia la barranca y luego otro y de repente, ya estabas corriendo. Padre Nuestro que estรกs en el cielo. Necesitabas creer en un final feliz para tu historia.

Descubriste que no traรญan pistolas porque no escuchaste disparos, lo que no entendรญas era por quรฉ no te perseguรญan.

Una rama salida. Se esfumรณ tu equilibro. La velocidad mรกs la inercia mรกs tu peso mรกs el temor. Te convertiste en piedra rodante. Tu rodilla se quebrรณ cuando la pierna quedรณ atorada entre los troncos de dos รกrboles. Tu cuello se rasgรณ con los restos de un automรณvil oxidado.

Algo se te enterraba en la espalda, en el coxis. Tu cabeza descansaba sobre la hierba. Sentรญas los omรณplatos calientes. Llevaste una mano al dolor que sufrรญa tu cuello. La sangre era oscura, muy oscura. Reรญste pensando en la otra sangre que te salรญa del cuerpo, que seguro ya habรญa manchado tu ropa nueva.

No podรญas dejar de parpadear. El cielo azul. Sin nubes. Azul como el automรณvil azul elรฉctrico. Las caras de los dos tipos que mรกs temprano se habรญan mirado y sonreรญdo. Esta vieja sรญ conviene, ya hizo sola el trabajo. Padre Nuestro que estรกs en el cielo. Padre Nuestro que estรกs en el cielo. Llegรณ la tos. El exceso de saliva. La sangre que empezรณ a salir por tus orificios nasales, que tiรฑรณ tus dientes.

Respiraciรณn imposible. ยฟEra asesinato o suicidio? Reรญste de nuevo con la paradoja. O esa era tu intenciรณn. Las caras de ellos crecieron, luego volvieron a desaparecer. El cielo azul, tan azul como el uniforme de las seรฑoritas del piso de ventas de la empresa. La tos. Respirar hondo. El sabor de tu sangre. Respirar hondo. La sonrisa de mamรก. Sus brazos en tu espalda. Tu reflejo sonriente de esa maรฑana en el espejo.

Empezรณ a ceder el dolor en el cuello. La molestia en la espalda. Padre Nuestro que estรกs en el cielo. Padre Nuestro que esโ€ฆ

La sangre debe manar de entre las piernas de una mujer como signo de vida, no de la yugular ni de las heridas que el odio y el vacรญo dejan en la piel de la superficie de la tierra. Te fuiste a tiempo para no perder la fe en el Dios en que creรญste hasta el รบltimo instante, para no saber cรณmo convirtieron tu cuerpo en objeto donde dos hombres jugaron al sexo. Para no saber del semen seco en tu entrepierna ni en la comisura de los labios. Para no enterarte de cรณmo desafiaron a la vida y las leyes de la fรญsica y te acomodaron dentro de una maleta negra, robada de otra mujer con mรกs suerte que tรบ.

Tรบ debiste llegar a acostarte esa noche en tu cama, no tres noches despuรฉs sobre la mesa de una morgue sucia y helada. Tรบ debiste llegar a trabajar ese dรญa, recibir tu contrato y firmar junto con tu nombre y la fecha el primer capรญtulo de tu vida adulta. Tรบ debiste enamorarte mรกs de una vez. Debiste decidir si querรญas un matrimonio e hijos o la solterรญa. Tรบ debiste elegir, no un par de hombres que no tenรญan ni idea de tus fracasos y aciertos, de tus pasiones ni del color de tu corazรณn. Nadie debiรณ elegir por ti.

 

En memoria de todas las mujeres que en mi paรญs y en el mundo han sido vรญctimas de hombres que creen poder decidir por ellas. De las mujeres que han asesinado en cuerpo, alma o espรญritu. Para que nunca mรกs vuelva a suceder. En el nombre del Padre, quienquiera que sea. Amen.

 

 

#LibroEnFrases para dar a desear: โ€œNovecento: La leyenda del pianista en el ocรฉanoโ€

El martes pasado me sentรฉ en una banca de un parque de diversiones al sur de la Ciudad de Mรฉxico, y mientras mis hijos jugaban, abrรญ el pequeรฑo libro de portada rosa que por la maรฑana antes de salir de casa metรญ en la bolsa: โ€œNovecento: La leyenda del pianista en el ocรฉanoโ€, de Alessandro Baricco (Anagrama, 1999).

Al momento de separar las portadas, abrir las pรกginas y posar mi mirada en las letras, ignoraba que en las prรณximas horas experimentarรญa cรณmo las palabras pueden acariciar los ojos, las yemas de los dedos y el sistema nervioso central.

En cuanto empecรฉ a leer empuรฑรฉ un bolรญgrafo rojo (el รบnico que descansaba debajo de suรฉteres, cartera y gel antibacterial), y me dispuse a subrayar aquellas frases que me resultaran memorables y hoy quiero compartir.

โ€œEn los ojos de la gente puede verse lo que verรกn, no lo que han vistoโ€.

โ€œPorque es posible bajarse de un barco, pero del ocรฉanoโ€ฆโ€

โ€œTocรกbamos porque el ocรฉano es grande y da miedo, tocรกbamos para que la gente no notara el paso del tiempo, y se olvidara de dรณnde estaba, y de quiรฉn era. Tocรกbamos para hacer que bailaran, porque si bailas no puedes morir, y te sientes Dios. Y tocรกbamos ragtime, porque es la mรบsica con la que Dios baila cuando nadie lo veโ€.

โ€œโ€ฆ ยฟquรฉ demonios estรกn haciendo aquรญ, a trescientas millas de cualquier jodidรญsimo mundo, y a dos minutos del prรณximo ataque de vรณmito?โ€

โ€œNo estรกs jodido verdaderamente mientras tengas una buena historia a cuestas y alguien a quiรฉn contรกrsela.โ€

โ€œ… en aquellos veinte dรญas de navegaciรณn cosรญan y cortaban, al final no encontrabas ni una sola cortina en el barco, ni una sรกbana, nada: se habรญan hecho el traje bueno para Amรฉrica. Toda la familia.โ€

โ€œNo es que apostara a las carreras: le gustaban los nombres de los caballosโ€.

โ€œSabรญa escuchar. Y sabรญa leer. No los libros, eso lo sabe hacer cualquiera, sabรญa leer a la gente.โ€

โ€œHabรญa empezado en los burdeles de Nueva Orleans, y allรญ habรญa aprendido a rozar las teclas y a acariciar notas: en el piso de arriba hacรญan el amor y no querรญan jaleoโ€.

โ€œTenรญa unas manos que eran mariposas.โ€

โ€œEra como cuando se sentaba al piano y empezaba a tocar, no habรญa dudas en sus manos, y las teclas parecรญan haber estado esperando aquellas notas desde siempre, parecรญan haber acabado allรญ para ellas, y sรณlo para ellas.โ€

โ€œEra necesario tener un gran cerebro para no perder el norte. Era necesario tener cualidades que yo no tenรญa. Yo sabรญa tocar la trompeta. Es sorprendente lo inรบtil que resulta tocar la trompeta cuando hay una guerra alrededorโ€.

โ€œLas teclas empiezan. Las teclas acaban. Tรบ sabes que hay ochenta y ocho, sobre eso nadie puede engaรฑarte. No son infinitas. Tรบ eres infinito, y con esas teclas es infinita la mรบsica que puedes crear.โ€

โ€œYo nacรญ en este barco. Y por aquรญ pasaba el mundo, pero a razรณn de dos mil personas cada vez. Y aquรญ habรญa tambiรฉn deseos, pero no mรกs de los que caben entre una proa y una popa.โ€

โ€œNo estamos locos cuando hemos encontrado el sistema para salvarnos.โ€

โ€œY uno a uno los fui dejando detrรกs de mรญ. Geometrรญa. Un trabajo perfecto. A todas las mujeres del mundo las conjurรฉ tocando una noche entera para una mujer, una, la piel transparente, las manos sin joyas, las piernas delgadas, movรญa la cabeza al compรกs de mi mรบsica, sin una sonrisa, sin bajar la mirada, nunca, una noche entera, cuando se levantรณ no fue ella la que saliรณ de mi vida, fueron todas las mujeres del mundoโ€ฆโ€

 

ยฟVen por quรฉ me declaro enamorada de la obra de Alessandro Baricco?

 

Baricco, A. (2012). Novecento. Mรฉxico: Anagrama, pp.13, 14, 15, 16, 19, 20, 21, 23, 41, 44, 49, 61, 66, 68, 69, 73, 76, 77.

Soy… #poesรญa

Soy el color blanco salpicado de rojo, negro y verde esmeralda; un lugar donde comienzan varias corrientes de aire. Corazรณn-condominio. Neuronas-multifamiliar. Hormonas-castillo.

Soy un alto contraste. Mรกs silencio que palabras. Acciรณn sobre discurso. Timidez extrovertida. Sonrisa mรกs que llanto. Propensiรณn a encontrar belleza. Soy yo y otras personas.

Soy el suelo que piso, mi historia.

Soy mi futuro.

Soy una y tantas. Mi pensamiento mรกs recurrente. Mi error mรกs placentero. Mi acierto mรกs afortunado.

En defensa de la ficciรณn

Hoy alzo la voz por todas aquellas historias inventadas que han caรญdo bajo sospecha de realidad…

Hace unos aรฑos tuve una relaciรณn intensa y tormentosa con un poeta. A los pocos dรญas de haber terminado con รฉl, dolida y con las lรกgrimas siempre a punto de hacer su odiosa apariciรณn, conocรญ a una mujer que por casualidad resultรณ ser la mejor amiga de una antigua pareja de mi ex.

La susodicha chismosa para hacerme sentir mejor preguntรณ, en el tono mรกs serpentino que pudo: โ€œยฟTรบ sabes que todos los textos que E escribe son anรฉcdotas, no invenciones?โ€ Tal afirmaciรณn me hizo sentir aliviada (tenรญa 25 aรฑos y todavรญa creรญa en la fidelidad): me habรญa librado de un tipo promiscuo, que carecรญa de la imaginaciรณn necesaria para decirse escritor y, ademรกs, usaba a sus parejas como musas accidentales, aprovechรกndose de su circunstancia de artista de paladar hendido y voz sensual.

Tiempo despuรฉs, metida en otra relaciรณn intensa y tormentosa con otro poeta, en algรบn momento me vi recibiendo una llamada de mi reciรฉn adquirido novio para preguntarme, con los celos y el enojo bailando salsa en su garganta, a quiรฉn le habรญa escrito el poema que publiquรฉ en Facebook. (En ese instante pensรฉ en E y me sentรญ apenada retroactivamente por haberle creรญdo a la metiche mejor amiga de la ex.)

Con toda la calma y la inocencia del mundo le expliquรฉ que ese poema tenรญa escrito muchos aรฑos (lรฉase, antes de conocerlo a รฉl) y que no se lo habรญa dedicado a nadie en particular. Le dije que, por si no lo recordaba, yo soy escritora y me dedico a crear textos de ficciรณn; tambiรฉn le solicitรฉ que se relajara y no pensara de mรกs cuando publicara algo, porque si no, corrรญa el riesgo de volverse loco.

Para no hacer el cuento (sic) muy largo dirรฉ que una de las tantas razones por las que terminรฉ con รฉl fue precisamente esa: empecรฉ a postear poemas y frases con miedo, por temor a que รฉl malinterpretara y terminรกramos en una discusiรณn interminable, รฉl acusรกndome y yo defendiรฉndome por ser quien soy.

Soy escritora de ficciรณn, lo que quiere decir que vivo para inventar historias para el entretenimiento, placer y provocaciรณn del lector. Ya sea en lรกgrimas, risas o furia, mi trabajo es entrometerme en los sentimientos, sensaciones y reacciones de quien posa sus ojos en mis letras.

En ocasiones el gรฉnesis de mis ficciones es resultado de mi estado de escuchadora sin remedio de conversaciones ajenas; otras veces un olor, una visiรณn, texturas, son lo que detona esa serie de palabras ordenadas de una manera รบnica dentro de la infinita combinaciรณn de letras que existen en todos los idiomas; tambiรฉn pasa que de los sucesos impactantes de mi experiencia tomo semillas que germinan en invenciones, como injertos de dos tipos de flores que dan como resultado especies exรณticas y maravillosas, lo que me hace saber que hay poemas que tambiรฉn son orquรญdeas o cuentos bonsรกi.

Por eso hoy, ademรกs de huir despavorida de los intentos amorosos de los poetas, vivo una cruzada en defensa de la ficciรณn, de la libertad de crear con todos los marcos de referencia posibles sin que el artista tenga que preocuparse por lastimar novias (o novios) celosos ni herir susceptibilidades. Y para que los lectores dejen de pensar que los protagonistas de nuestras novelas somos nosotros.

Hoy alzo la voz por todas aquellas historias inventadas que han caรญdo bajo sospecha de realidad; el porcentaje de vivencias personales incluidas en cada narraciรณn o verso es decisiรณn del autor.

El escritor tiene derecho a escribir sin dedicatoria, con libertad.

 

 

P.D. Ningรบn poeta fue lastimado en la redacciรณn de este texto.

Hombre de fuego -tres poemas-

ร‰l es mi hombre de olas e historias

guardiรกn de mis noches

desde su insomnio.

Sus dedos largos

toman posesiรณn de mi espalda

trazan poemas entre sus lunares

y abrevan al fondo de mi vientre.

 

Mi hombre de lumbre en las pupilas

me mira y calcina sus ausencias

ilumina mi lecho con mareas de antaรฑo

y calienta el aire por donde paso.

 

Este hombre de recuerdos

es el dueรฑo de mis mรกs nuevas humedades

me toca con sabidurรญa de aรฑos

y susurra promesas en mis sueรฑos.

 

De los ojos de mi hombre de hogueras

aprendo mรกs de mil formas

de invocar al fuego.

 

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Esta noche

regresarรกs a tu cama

donde estuvimos juntos

apenas hace unas horas.

Encontrarรกs mis cabellos en tu almohada

el olor de mi sexo impregnado en las sรกbanas.

 

Intentarรกs dormir creyendo que tienes el control

que soy una entre las demรกs

que podrรกs olvidarme y continuar tu vida cotidiana.

 

Pero ahรญ acostado

en la oscuridad

aparecerรกn mis ojos en tu mente

mi voz danzarรก en el aire

rebotarรก en las paredes

se meterรก entre las pรกginas de tus libros

escucharรกs mis respuestas

y sentirรกs mis piernas abrazรกndote la espalda.

 

Sabes que si te duermes

quizรก me confundas con un sueรฑo.

 

Esta noche no quieres despertar.

 

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Soy puta. Puta entre las putas. Porque no quise quedarme. Porque decidรญ abandonar esa sonrisa mentirosa. Porque me robรฉ las llaves del cofre donde escondiste mis alas. Soy la peor puta. La mรกs puta entre las putas. Porque dejรฉ de regalarte mi sexo. Porque a cambio de gritos no se dan orgasmos, sino despedidas. Hoy me autoproclamo la mรกs puta de entre todas las putas. Y elevo mi putez como bandera. Que ondee en el viento para que la vean bien quienes opinan. Quienes inventan estrados en mi alcoba, en mis espejos, en mis poemas, y se visten de jueces para arreglarme la vida sin permiso. No me importa que me llames puta. Soy la puta que te dejรณ.

 

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Textos: Mรณnica Soto Icaza

Fotografรญa: ร‰rik Marvรกz

Conjuro tu nombre

Conjuro tu nombre para materializarte entre mis piernas. Mis dedos siembran estremecimientos en tu pelo. Llevas mi cuerpo despacio a tu cama, con los labios como dientes cual truco de magia desapareces mi vestido frente al espejo. Tus ojos fluyen al color del encaje de mis bragas. Tu piel suda en la mรญa, yo transmuto en aguacero. Trazas palabras entre mis pliegues, me convierto en esclava. Te cabalgo para verte recorrer mi piel con las pupilas. Bailo sobre ti, levantas la cadera, dices que te gustan mis figuras geomรฉtricas.

Pronunciรณ un ยซte amoยป que es mentira. Juego a que somos eternos. Desgarro tu corazรณn con los colmillos. Gritas como si en mis esquinas sucediera tu รบltimo orgasmo.

Conjuro tu nombre. El tuyo o cualquier otro.

De madrugada los espรญritus se escurren en el espacio entre los edificiosโ€ฆ

Las madrugadas son horas de trance, de escribir esas palabras que se forman debajo de la epidermis y se esconden cobardes en el dรญa para no ser escuchadas o leรญdas ni por quien desea pronunciarlas. Las madrugadas. Con sus silencios intermitentes, sus luces que confunden billetes de doscientos pesos con papeles de veinte; las madrugadas, con los pensamientos de insomnio convertidos en humo denso flotando por los cubos de ventilaciรณn de los edificios e invadiendo sin pudor el sueรฑo de los inocentes para sembrar ideas en ocasiones incรณmodas en quienes luchan por la felicidad. Madrugadas, con sus lรญneas de luz horizontales, con sus promesas rotas y palabras rimbombantes sin sentido.

Esta madrugada despierto donde deberรญas estar tรบ dormido. Esta madrugada de vida falsa, de este tiempo en el que soy alguien mรกs viviendo adentro de mรญ, usurpando las horas de alguien a quien seguramente no conozco y no volverรฉ a ver jamรกs. Esta madrugada tu cama me expuso las fibras de tus sueรฑos. Esta madrugada sin amor, donde el enamoramiento engaรฑa las tripas que hambrientas se retuercen sรณlo por eliminar las protuberancias que pueden acabar con la adoraciรณn que me tienes. Esta madrugada que descarnada y cruel me muestra la verdadera cara del desamor que siento por mรญ al ser orquรญdea en ramillete de claveles rojos de puesto de esquina. Esta madrugada que sangra en mis dedos y se escurre sobre el teclado para escribir una perorata de las razones por las que estรก bien quedarme, amarte por sobre todas las cosas y todas las personas, aun conociendo el riesgo de volver a quedar vacรญa.

Quise hacer cantos a la vida, pero a final de cuentas sรณlo somos estrofas en una sinfonรญa sin musicalidad ni orden que lanza disonancias al universo para perpetuar el caos y asรญ mantenernos ocultos a los dioses que rescatan las almas de la falsedad justo antes de que salga el sol.

Confesiones de una escritora auto-publicada

Me hice mi primer libro a los 20 aรฑos pensando en que algรบn dรญa una importante editorial me publicarรญa alguna novela y me volverรญa una escritora famosa. En esa รฉpoca no podrรญa imaginar que me convertirรญa en una autora auto-publicada por convicciรณn, y menos que veinte aรฑos despuรฉs disfrutarรญa del placer de mirar la historia que he construido y sonreรญr ante la infinidad de trasgresiones que he cometido e hicieron nacer a esta mujer de 40 aรฑos y deleite infinito.

Me gusta ser una escritora de las lectoras, de mis lectores. Lo mรกs emocionante que puede sucederme es saber que alguien experimente alegrรญa, libertad, furia con una historia, que se asombre con un inicio o un desenlace, que me escriba al terminar de leer para compartir conmigo ideas y sensaciones.

Me gusta ser una provocadora innata. Desde niรฑa me ocupรฉ de hacer, por eso, cuando en la adolescencia leรญ el libro sobre un hacedor, definรญ un futuro construido sobre la valentรญa, el atrevimiento, fuera de zonas de confort.

Me gusta conocer las partes de atrรกs de los centros comerciales entregando libros en librerรญas (he descubierto que mientras mรกs bonita y lujosa es la plaza de compras, mรกs feas son sus catacumbas); hacer fila, con vestido y tacones, junto a mensajeros y choferes para entregar libros; sencillamente porque si me espero a que alguien lo haga por mรญ, o a tener el รฉxito econรณmico con mis libros para lograrlo, el tiempo sigue pasando, los sueรฑos se van alejando y las posibles realidades se hacen imposibles poco a poco.

Por eso ver mi libro en una mesa de novedades de una librerรญa o en un estante me inyecta un pasรณn de adrenalina que me lleva a volverme adicta a hacer, hacer y hacer lo que mรกs me gusta: escribir historias, releerlas, corregir las publicables, congraciarme con las no publicables (las coloco en la computadora en una carpeta llamada โ€œtextos randomโ€); formar colecciones de poesรญa, de cuentos, proyectar los posibles nombres, imaginar el formato del libro (tengo predilecciรณn por los ejemplares fuera de formato); buscar la imagen de portada perfecta (ya sea una fotografรญa tomada por mรญ, o la obra de alguien mรกs); hacer la formaciรณn; escribir los textos editoriales; mandar diseรฑo de interiores y portada por WeTransfer a la imprenta de Fernando (tengo once aรฑos trabajando con Impresos Morales, que usa tintas amigables con el medio ambiente porque Fer es Ingeniero Ambiental); comprar el papel (las seรฑoritas del mostrador y yo hemos envejecido al mismo tiempo, el otro dรญa se asombraban de lo grandes que estรกn mis hijos: me conocieron aรบn soltera); recoger los interiores de la imprenta, llevarlos a encuadernar con Antonio (quien lleva colaborando conmigo 15 aรฑos, y ahora no nada mรกs es mi proveedor de doblez y encuadernaciรณn, sino un amigo invaluable junto con su esposa y sus tres hijos, a quienes vi graduarse de la Universidad); ir a recoger los libros con la emociรณn de conocerlos (claro, cuando no se me ocurre hacer ediciones que tengan que ser terminadas a mano, adivinen por quiรฉn); despuรฉs hacer cartas de propuesta para venta en librerรญas; armar boletines de prensa; entregar todos esos documentos en empresas y medios de comunicaciรณn; llevar libros a las sucursales de Gandhi, El Sรณtano y el Fondo de Cultura Econรณmica, las tres librerรญas que me han abierto las puertas, gracias a Toรฑo Cerรณn, Luz Elena Silva e Israel Taboada, y todo lo demรกs que es necesario para que los libros tengan la posibilidad de llegar a las manos de la mayor cantidad posible de lectores.

Sรฉ que a muchos escritores no les gusta hablar del esfuerzo que trasciende la escritura. Sรฉ que para muchos resulta humillante vender sus propios libros, entregar sus propias invitaciones, servir el vino en sus presentaciones. Sรฉ que muchos se sienten frustrados con sus editores, con sus colegas, pero hablar del trabajo detrรกs de dar a conocer un libro nos pone como comunidad en una dimensiรณn distinta a los ojos de quienes nos hacen el regalo de leerlos.

Cuando quieres dedicarte a escribir, no basta con tener mucho talento, tiempo para escribir y encontrar quien te publique tu libro, sino tienes que buscar que la gente tenga tus ejemplares en las manos, que los lean, no puedes darte el lujo de no involucrarte.

Sรฉ bien los sacrificios de no buscar un camino mรกs institucional, uno donde tuviera el cobijo de empresas pรบblicas o privadas, y mรกs en un paรญs donde la mayorรญa de la gente venera la fama, a las grandes corporaciones, y menosprecia la independencia. Pero no me importa. Yo vivo encantada con el placer de crear nuevos esquemas, con la satisfacciรณn del esfuerzo, y sobre todo, con el valor de mi libertad. Cada logro, por pequeรฑo que sea, me permite conocer la gloria.

Si alguna vez has leรญdo uno de mis libros, has invertido tu dinero, tu tiempo, un fragmento de tu vida con los ojos sobre mis lรญneas, me has invitado a hablar de ellos o los has recomendado, tienes que saber que cuentas para siempre con mi aprecio y mi gratitud. Cada libro en tus manos es una recompensa a esta lucha por sembrar lo impensable y cosechar lo posible.

Mรณnica Soto Icaza

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Confesiones de una mujer neรณfita en el arte del albur (aunque no en su ejecuciรณn carnal)

Si el cuerpo es nuestro templo,

yo quisiera un montรณn de feligreses.

Lourdes Ruรญz, โ€œLa reina del alburโ€.

El paรญs donde me tocรณ la suerte de nacer es en realidad muchos paรญses. Existe el Mรฉxico de los edificios de espejos, el de los pisos de tierra, el de las paredes delgadas y techos de mentiritas; el Mรฉxico de dientes, manteles y cuellos blancos, el de sonrisas incompletas; el de podredumbre y polvo, el de ese y este lado de las bardas. El de amigui, porfi, papaw; el de mamacita, hueva y carrilla.

Mi Mรฉxico, tan cerca de Dios y tan lejos de la cordura, con su trastorno de personalidad mรบltiple, en desafรญo constante de las leyes del espacio y la materia, posee una capacidad de regeneraciรณn que lleva a sus habitantes a ser aves fรฉnix: un sรบper poder que nos sacude el lodo de las rodillas cuando caemos, que nos mantiene con brillo en los ojos a pesar de las dificultades, del que hemos aprendido a celebrar a la vida y a la muerte por igual. Se llama irreverencia. Y una de sus manifestaciones es el albur.

El albur es un juego que usa el ingenio y la creatividad para convertir palabras inocentes en espadas, con su respectiva connotaciรณn sexual. Surgiรณ en vecindades, bailes, baรฑos pรบblicos, en los mercados: lugares donde se congrega tanta gente que la convivencia y la cรกbula son irremediables. Tiene tambiรฉn su origen en las prohibiciones que ejercรญan la autoridades civiles y eclesiรกsticas sobre el pueblo en la รฉpoca de la Colonia, lo que hizo necesario inventar nuevos significados para las palabras, y asรญ darle la vuelta a cumplir las reglas.

Es un duelo lingรผรญstico donde el primero en clavar el albur lanza la pelota en espera del batazo o la perplejidad temerosa o ignorante. Si resulta que no hay respuesta, entonces el alburero detiene el asunto: sรณlo puede jugar quien entiende el cรณdigo de comunicaciรณn; quienes estรกn al margen se ponen de inmediato en una situaciรณn de vulnerabilidad al no poder defenderse de una agresiรณn que ni siquiera saben que estรกn sufriendo.

Dos lugares se pelean el nacimiento del albur: la zona minera del Estado de Hidalgo y el barrio de Tepito en la ciudad de Mรฉxico, aunque existen antecedentes de juegos de palabras con referencias sexuales y de doble interpretaciรณn en la รฉpoca prehispรกnica, especรญficamente en los Mexicas, como el Cuecuechcuรญcatl (Canto travieso), y el Cihuacuรญcatl (Canto de mujeres).

El albur posee diversas posibilidades de anรกlisis. Puede ser como una manifestaciรณn machista, violencia verbal, separaciรณn de clases sociales, prejuicio negativo sobre el uso y maltrato del lenguaje; a fin de cuentas, es manifestaciรณn social y artรญstica, identidad, es experimentar la vida con la carcajada y la travesura en la imaginaciรณn y en la garganta. Es tener en la punta de la lengua la frase precisa para no dejarse vencer. El albur es dejar huella de la risa en las lรญneas de expresiรณn.

Y para terminar, un poema (dedicado a todas las veces que tuve que venirme a sentar para acabar de escribir este texto):

Quiero tu palรญndromo

paronomasio

en mi retruรฉcano,

que tu lengua

me haga un prรฉstamo

y antes de la metรกfora

se metรกtesis entre mis piernas

para provocarme calambures.

Haz un juego de palabras

sin crasis, dilogรญa ni alusiones,

derรญvate

en una jaula de pรกjaros

y ven a componerme

un corrido pintoresco

con la lluvia.

Quiero colgarte

mis medallas

a lo largo

y lo ancho

del tiempo

en la mรกs amiga

de mis dรญas:

Tu compaรฑรญa.

*Texto escrito para el Diplomado en Albures Finos, impartido por Alfonso Hernรกndez, Rusbel Navarro y la genial Lourdes Ruรญz ยซLa Reina del Alburยป, en la Galerรญa Josรฉ Marรญa Velasco, en Tepito, Ciudad de Mรฉxico.

El corazรณn de Australia: Uluru

Las estrellas de pronto se convirtieron en sueรฑos. El aire se transformรณ en la mano que acaricia un rostro descansando en una bolsa de dormir y el sonido lejano de los insectos del desierto permutรณ en una apacible canciรณn de cuna. A las 4:30 de la madrugada sonรณ el despertador. La noche que transcurriรณ a la intemperie en el campamento de Yulara, Territorio del Norte, Australia, habรญa terminado, aunque todavรญa faltaba una hora y media para que comenzara a salir el sol.

Antes del amanecer el paisaje es engaรฑoso, parece que no existe formaciรณn alguna en el desierto: la oscuridad es penetrante. Pero conforme la luz se devela, Uluru (llamada Ayers Rock por el topรณgrafo y explorador inglรฉs William Goose), se empieza a definir en el horizonte, primero como una roca gigantesca sin forma ni color, despuรฉs como un enorme corazรณn rojo que irrumpe entre arena, matorrales e incredulidad ante la belleza y asombro al demostrar la imponencia de la naturaleza ante los pequeรฑos hombres que sรณlo la admiran e interpretan.

Uluru 2. Monica Soto Icaza
Uluru despuรฉs de la salida del sol

Ayers Rock es el monolito mรกs grande del mundo (el segundo es la bella Peรฑa de Bernal, en el estado mexicano de Querรฉtaro). Localizado en el Territorio del Norte de Australia, la hermosa mole de arenisca tiene una altura de 348 metros, 3.6 kilรณmetros de largo, dos de ancho y 9.2 de circunferencia; se ha estimado que por lo menos dos terceras partes de la roca se encuentran debajo de la superficie y que se formรณ en el fondo del mar hace alrededor de 600 millones de aรฑos.

Uluru 3. Monica Soto Icaza
Uluruย al amanecer

Alย amanecer Uluru es cafรฉ, sus formas estรกn contorneadas รบnicamente por los relieves que sufriรณ hace millones de aรฑos; pero mientras mรกs sube el sol hacia el cenit, un color rojo intenso se va apoderando de cada centรญmetro del llamado corazรณn de Australia, dotรกndolo de los claroscuros mรกgicos que hacen comprender por quรฉ los aborรญgenes lo eligieron como un lugar sagrado.

Hay varias opciones para acercarse a la Roca: escalarla, caminar alrededor de ella o dar uno de los paseos que se ofrecen (Mala Walk, Mutitjulu Walk y Liru Walk), los cuales varรญan en distancia y se eligen segรบn los sitios sagrados que deseen visitarse. La cuestiรณn de escalarla o no la eligen los aborรญgenes, porque en dรญas sagrados o cuando hay mucho viento el ascenso estรก clausurado para los turistas, aunque los Anangu, poseedores originales de Uluru, piden a los visitantes que respeten el sitio sagrado y no la escalen. Tambiรฉn hay tours en helicรณptero o la cena โ€œLos sonidos del silencioโ€, donde un guรญa explica los misterios del lugar y las constelaciones.

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Captura de pantalla deย Uluru desde Google Maps

La caminata de 10 kilรณmetros alrededor de Ayers Rock es el paseo mรกs comรบn. Durante ella se pueden apreciar formas excรฉntricas y caprichosas, ademรกs de escuchar el sonido del viento entrar en cuevas y formas y salir emitiendo un sonido fuerte que combina a la perfecciรณn con el silencio y el canto de algรบn pรกjaro.

Por cuestiones tradicionales, los aborรญgenes prohรญben tomar fotografรญas de algunos lugares y hay cuevas donde pueden entrar sรณlo hombres o nada mรกs mujeres, para no hacer enojar a los espรญritus que habitan ahรญ, que conceden aรฑos de mala suerte a los infractores; asรญ que es necesario ir al centro de Australia para apreciar formas que de otra manera jamรกs se podrรกn ver, como mรกgicas pinturas rupestres, bordes, hondonadas y pequeรฑas cascadas. Para muchos esta situaciรณn es molesta, el primer impulso es querer compartir lo que se mira, pero los aborรญgenes tienen sus fundamentos y es positivo que los visitantes respeten las creencias de una cultura ancestral necesaria para conocer las raรญces de los australianos.

A 32 kilรณmetros de Uluru se encuentra otro de los รญconos del paรญs, The Olgas o Kata Tjuta, compuesto por 36 enormes monolitos. Su formaciรณn mรกs alta, Monte Olga, se levanta 546 metros del suelo. Uluru y Kata Tjuta son las dos maravillas que forman parte del Parque Nacional que lleva su nombre.

Uluru. Monica Soto Icaza
Incendio en el desierto de Australia: el sol enciende los matorrales secos. A lo lejos se ve Kataย Tjuta

El camiรณn se alejรณ de Uluru a las tres de la tarde. Todos los integrantes de la expediciรณn se miraban con las palabras de admiraciรณn contenidas en el cuerpo. La roca los habรญa dejado con la mente habitada, pero los labios en silencio: el poder de los espรญritus ancestrales que rodean su misticismo es irresistible al estar frente a ella y tocarla.

Uluru 4. Monica Soto Icaza
Vista del desierto australiano, con The Olgas de fondo

*Reportaje publicado originalmente en la Revista ร‰poca de Mรฉxico, el 12 de mayo de 2003.

ยฟLista para morir?

Dicen que lo mejor de la vida es gratis, pero vivir cuesta caro. Sobre todo cuando los dรญas suceden sin la conciencia de que un segundo que transcurre en el pasado inmediato, es un segundo menos en todas las dimensiones del futuro.

La primera vez que escuchรฉ esa idea era muy joven para agobiarme por la persona en la que se convertirรญa mi adulta. A pesar de considerar que tenรญa demasiado tiempo para cumplir mis sueรฑos, conquistar mis metas, experimentar mi vida con la tristeza o la belleza que yo eligiera, para tragarme el mundo de un solo bocado, he transitadoย por mis veinte y lo que va de mis treinta asรญ. Desde el principio.

A veces, debo admitir, me he atragantado, pero la mayorรญa de las ocasiones he podido paladear los instantes, captar fotografรญas de esos momentos y darlesย eternidad; he gastado mi cuerpo, mi mente y mi corazรณn de tanto usarlos: los he utilizado para el aprendizaje y el deleite.

He vivido con adrenalina, tomado decisiones despiadadas, gozado tanto la cotidianidad como los acontecimientos; he llorado con fuerza, pero luchado por mi libertad con mรกs fuerza. He sido humana hasta la rabia.

Creo que vez en cuando es rico detenerse a analizar y reconocer la importancia que le hemos dado a la vida, analizar si hemos sido ingratos con ella, si hemos maldecido lo que pasa, aunque hayamos sido nosotros mismos los causantes de las aparentes maldiciones; reconocer que hemos sido vรญctimas y victimarios y, sobre todo, hacer un recuento de lo que se quedarรญa en el tintero si muriรฉramos en unas horas o maรฑana.

Nos han dicho que somos nuestro legado, o el lugar que ocupamos en una empresa; nos han convencido de que somos lo que hacemos, lo que pensamos, o las ideas de los demรกs sobre nosotros, porque la vida de todos estรกย sujeta, siempre, a interpretaciones ajenas. Pero no estoy de acuerdo:

Somos lo que nos devuelve el espejo del alma; la alegrรญa, la tristeza o la libertad que nos habita, nuestra respuesta, certera y personal a la pregunta: ยฟEstoy lista para morir maรฑana?

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Madres ilimitadas: hijos libres

 

Ganas fuerza, coraje y confianza por cada experiencia en la que realmente dejas de mirar al miedo a la cara. Te puedes decir a ti mismo: โ€œHe sobrevivido a este horror y podrรฉ enfrentarme a cualquier cosa que vengaโ€. Debes hacer lo que te crees incapaz de hacer.

Eleanor Rossevelt

 

Las madres no renunciamos. Las madres elegimos. Uno de los grandes problemas de nuestra sociedad es que somos una sociedad vรญctima: ahora resulta que por ser madre tengo que dejar de ser yo. Pues yo creo que no. Tengo dos hijos, una niรฑa y un niรฑo y por ningรบn motivo permitirรญa que cargaran en sus hombros de 7 y 9 aรฑos el peso de mis decisiones; no me imagino diciรฉndoles que por ellos no pude alcanzar mis metas y abandonรฉ lo que me gustaba hacer. Al contrario, me veo predicando con el ejemplo, diciรฉndoles con mi propia vida que seguir tus sueรฑos y conquistar tus metas es posible y te llena de satisfacciรณn; decirles con mi propia vida que es posible vivir con decisiรณn, con convicciones, con ideas propias, y ser una mamรก cariรฑosa y presente tambiรฉn.

Ser una mujer con hijos y un proyecto profesional propio tiene implicaciones sociales importantes, porque a los demรกs les encanta sembrarte culpa y hacerte sentir que no eres tan buena madre porque, a su juicio, tus hijos no son tu prioridad. Pero eso nadie puede saberlo a ciencia cierta, porque nadie vive en tus zapatos 24/7, sรณlo tรบ.

Pensar que por ser madre debes renunciar a ti es lo que toda la vida nos han enseรฑado a las mujeres, pero yo creo que es una mentira:

Tener hijos no es un sacrificio. Las mujeres no somos sacrificadas, somos afortunadas de tener la oportunidad de formar a una persona con carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre, pero no sรณlo eso, sino de formarlos como seres humanos, de trazar con ellos el camino que transitarรกn por sรญ mismos cuando llegue el momento.

Creo en la libertad de las personas, y la libertad nace de la independencia. Creo en el amor verdadero, y el amor verdadero nace de aceptar a las personas como son.

Claro que es doloroso ver las miradas que te juzgan: โ€œdeberรญas pasar mรกs tiempo con tus hijosโ€, dicen, pero yo creo que tres horas bien concentrada en mis niรฑos, sin contestar el telรฉfono ni estar viendo quien actualizรณ el Facebook, sin lavar platos ni ver la televisiรณn, son mucho mรกs valiosas que toda una tarde con el cuerpo de mamรก presente, pero con la mente deseando estar en otro lugar. Lo compruebo cuando veo a mis hijos seguros de sรญ mismos, contentos, independientes, creativos y sin miedo al futuro.

Cada dรญa de mi vida me esmero por ser una mejor madre para mis hijos, leo libros y revistas de crianza, los escucho, los conozco cada vez mejor. Y tambiรฉn cada dรญa me miro al espejo y me digo a mรญ misma que esta es la mamรก que soy, que esta es la mamรก que les tocรณ en suerte a mis hijos, y que harรฉ todo lo que estรฉ en mis manos para que sean felices. Les estoy enseรฑando a ser personas plenas, pero no de dientes para afuera, sino con mi propia vida, ยฟcรณmo vas a convencer a un niรฑo de que se puede vivir con plenitud, si tรบ te quejas de tus circunstancias?

ยฟCรณmo les voy a enseรฑar a ser auto suficientes, tanto econรณmica como emocionalmente, si ellos me ven depender completamente de alguien mรกs? ยฟCรณmo les voy a enseรฑar a luchar por lo que quieren lograr en la vida, si no me han visto hacerlo, o no han sido testigos del esfuerzo que implica?

Lograr el equilibrio es complejo. Para conseguirlo pasas por diferentes y distintas etapas. Los retos son enormes, las miradas que enjuician agudas, pero no hay nada mรกs satisfactorio que estar presentando un libro y ver a mi familia sentada entre el pรบblico, con sus miradas de orgullo y las sonrisas cรณmplices, porque los รบnicos que de verdad saben todo lo que implica el รฉxito son ellos, y crecemos juntos. Lo que los demรกs piensen francamente me tiene sin cuidado.

No negarรฉ que hay dรญas mรกs difรญciles que otros, que a veces el cansancio amenaza con hacerme renunciar, pero entonces hago un recuento de mi propia historia e invariablemente me doy cuenta que seguir no vale la pena, seguir vale la alegrรญa.

Ojalรก la sociedad evitaraย juzgar de manera tan radical a las madres que decidimos trabajar. Creo que hay algunos avances y cambios encaminados a mรกs libertad de pensamiento, pero todavรญa estamos en ese camino. No podemos esperar a que el mundo sea un lugar mรกs propicio para nosotros: tenemos que provocarlo.

Cuando me preguntan cรณmo le hago para llevar a cabo tantas cosas en una sola vida, la verdad no sรฉ bien quรฉ responder, sรณlo sรฉ que sigo mis sueรฑos y soy adicta a experimentar el รฉxito. Sรฉ que mis hijos no son obstรกculos, son mis compaรฑeros. No hay persona mรกs fuerte que una mujer motivada y feliz, porque la felicidad y la plenitud son contagiosas.

Terminarรฉ con un cuento de Eduardo Galeano en โ€œEl libro de los abrazosโ€. Se titula โ€œEl Mundoโ€:

Un hombre del pueblo de Neguรก, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contรณ. Dijo que habรญa contemplado, desde allรก arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. El mundo es eso -revelรณ- un montรณn de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demรกs. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

Definitivamente elijo ser un incendio.

Hallazgos color a Vargas Llosa

Dijo que el viaje serรญa una locura: 18 horas de vuelo, 10 de espera en aeropuertos, para estar dos dรญas al Sur de Perรบ. No habรญa forma de rechazar su invitaciรณn… ยกAh, el amor y sus impertinencias!

La ciudad de Arequipa estรก a 2328 metros sobre el nivel del mar. Ademรกs de ser una tierra cobijada por la majestuosa cordillera de los Andes, un lugar donde la gente posee una sonrisa perpetua y la amabilidad como sรญmbolo, es el sitio que vio nacer al niรฑo escribidor de historias que renunciรณ a todo y se rebelรณ a todos para cumplir su sueรฑo de ser escritor: Mario Vargas Llosa.

Ochenta y un aรฑos despuรฉs de su nacimiento, Mario, justo el dรญa de su cumpleaรฑos, el 28 de marzo de 2017, llegรณ a su ciudad-cuna para entregar siete mil ejemplares de su acervo personal a la biblioteca que lleva su nombre en Arequipa, que ya poseรญa mรกs de siete mil ejemplares, llevados por su propietario original en visitas anteriores, y la que espera otros 15 mil libros que irรกn llegando poco a poco.

Eran las 11:30 de la maรฑana cuando iniciรณ la entrega oficial de los libros, que incluรญa tรญtulos en varios idiomas y de diversos autores, como Octavio Paz, Josรฉ Emilio Pacheco, Alonso Cueto, y mรกs, muchos de ellos encuadernados en piel roja con letras doradas, otros en sus portadas originales, todos con las huellas de haber sido abiertos y contagiados de magia por las manos de su lector original, quien, tal vez sin saberlo, los convirtiรณ en una familia de papel, tinta y leyenda.

El discurso de Vargas Llosa fue emocionante, de una humildad bella; se dirigiรณ a los asistentes con la familiaridad de los amigos. โ€œAprender a leer fue la experiencia mรกs importante de mi vida. El mundo se ensanchรณ, se alargรณ, se enriqueciรณ. Aprender a leer fue aprender a vivir muchas vidasโ€, dijo. En sus palabras hizo รฉnfasis en la importancia de la lectura como instrumento para la libertad.

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Despuรฉs del โ€œacto oficialโ€ en la biblioteca, la gobernadora regional de Arequipa, Yamila Osorio, organizรณ una gran comida en la picanterรญa tradicional โ€œLa Nueva Palominoโ€, donde probamos la comida tรญpica de la zona, elaborada con tรฉcnicas ancestrales, como el rocoto relleno, ajรญ de calabaza y el solterito de queso, mi favorito, preparado con habas frescas, anรญs, cebolla, queso, tomate, lechuga y otros deliciosos ingredientes. De postre disfrutamos queso helado, todo acompaรฑado con jugo de papaya arequipeรฑa, mรกs anaranjada y dulce que la papaya maradol que normalmente comemos los mexicanos en el desayuno.

Vargas Llosa se veรญa feliz, con una sonrisa radiante. Saludรณ a la concurrencia, platicรณ con todo el que se le acercรณ a conversar, se tomรณ cientos de fotos; junto a su novia Isabel Preysler disfrutรณ el momento entre amigos, apagรณ las velas con el nรบmero 81 sobre un pastel blanco y recibiรณ mรบltiples regalos, entre ellos un hipopรณtamo, obsequio de Yamila Osorio, para su colecciรณn. Al tomar el micrรณfono hablรณ de la suerte que su colecciรณn de hipopรณtamos le ha dado siempre, y agradeciรณ la comida y las atenciones. Al salir un grupo de gente lo esperaba con ejemplares de sus libros en las manos a la espera de una dedicatoria de puรฑo y letra del autor.

A las cinco de la tarde nos encaminamos a la Casa-Museo Mario Vargas Llosa, ubicado en una Avenida Parra muy transitada. Al inicio del recorrido es el propio Vargas Llosa quien le da la bienvenida a los visitantes. Una imagen hologrรกfica se enciende y el escritor habla: โ€œBienvenidos a este museo virtual. En esta casa nacรญ y aquรญ pasรฉ mi primer aรฑo de vida junto a mi madre y mi familia materna. Y aquรญ estรก reunida ahora, en una animada sรญntesis, toda mi trayectoria de escritorโ€; mi parte favorita del mensaje es cuando รฉl comenta: โ€œRecorriendo estos cuartos descubrirรกn cรณmo naciรณ mi vocaciรณn, cรณmo se gestaron algunos de mis libros, las experiencias que me hicieron gozar o sufrir, las ciudades en que vivรญ, los trabajos con los que me he ganado la vida, las cosas y las personas que me ayudaron a fantasear historias; mis ilusiones, mis aventuras y mis fracasosโ€.

Pasado este punto, el recorrido continรบa fascinante. Empieza en la habitaciรณn donde dio su primer respiro, y pasa por mรบltiples escenarios, como su recรกmara infantil en Piura, el vagรณn de un tren, un bar de Parรญs, y mรกs, asรญ como una maravillosa conversaciรณn entre Mario y algunos de sus personajes, como la Niรฑa Mala de su novela Travesuras de la niรฑa mala, que se lleva a cabo en una ambientaciรณn del Cafรฉ Boom.

El museo tambiรฉn contiene objetos muy valiosos para los seguidores del escritor, como el manuscrito de La ciudad y los perros y distintos diplomas, premios y reconocimientos que le han entregado. El paseo deja ver un museo hecho con mucho cariรฑo, con un รกnimo de perpetuar la historia por medio de recursos tecnolรณgicos y mil detalles que lo convierten en un imperdible para los amantes del autor de La fiesta del Chivo.

La visita terminรณ antes de recorrer el museo completo. Dieron las siete de la noche y llegรณ el momento de entrar a un pequeรฑo teatro que levantaron en el patio trasero de la antigua casa, y que lleva por nombre Teatro Mario Vargas Llosa. Poco antes de iniciar llegaron Mario e Isabel: es la primera vez que no me molesta que me tapen la visiรณn de un espectรกculo.

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La puesta en escena fue una adaptaciรณn de fragmentos de cuatro obras del Premio Nobel de Literatura 2010: La ciudad y los perros, Conversaciรณn en la Catedral, El paraรญso en la otra esquina y Travesuras de la niรฑa mala, todas representadas por distintos actores y actrices arequipeรฑos.

Al terminar ofrecieron un brindis con jugos y bocadillos de la regiรณn; nosotros, por el cansancio tras muchas horas de viaje y poco sueรฑo, decidimos regresar caminando al hotel, un paseo de veinte minutos por diversas calles del Centro, muy despiertas, con la gente conviviendo y respirando el espรญritu de la ciudad.

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El hotel, Casa Andina de la calle Ugarte, en el corazรณn del Centro de Arequipa, en 1794 fue la Casa de la Moneda donde se acuรฑaba el metรกlico de la naciรณn. Es un edificio de piedra volcรกnica blanca, que tiene el encanto de las construcciones antiguas combinado con las comodidades actuales de un hotel boutique. Se encuentra a tres cuadras de la Plaza de Armas, otro sitio donde se puede disfrutar la arquitectura sobria y luminosa de Arequipa que le ha dado el nombre de Ciudad Blanca.

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Al siguiente dรญa nos levantamos temprano y bajamos a desayunar al restaurante del hotel, un patio con sombrillas que estรก frente a una Capilla, hallazgo que surgiรณ de los trabajos de restauraciรณn y remodelaciรณn del recinto.

Al terminar el desayuno caminamos hacia el Colegio de Abogados de Arequipa, donde se llevรณ a cabo el Foro Internacional Amรฉrica Latina: Desafรญos y Oportunidades, organizado por la Fundaciรณn Internacional para la Libertad. En las calles del Centro nos encontramos a decenas de personas que salieron a ver pasar a su รญdolo, un Mario Vargas Llosa que decidiรณ donar su biblioteca a Arequipa cuando despuรฉs de ganar el Premio Nobel la ciudad lo recibiรณ con una algarabรญa sin lรญmite, como si Perรบ hubiera ganado un mundial de futbol, hecho que se quedรณ grabado en su corazรณn y lo uniรณ mucho mรกs a su lugar natal.

El foro fue moderado por el presidente de Fundaciรณn Libertad, Gerardo Bongiovanni, y tuvo como exponentes a personajes como Marcos Peรฑa, jefe del Gabinete de Ministros de Argentina, cuya esposa Luciana Mantero, periodista y escritora, fue uno de los grandes encuentros de mi experiencia peruana; Luis Lacalle Pou, excandidato presidencial de Uruguay; el periodista mexicano Sergio Sarmiento, a quien acompaรฑรฉ; Marta Lucรญa Ramรญrez, ex ministra de Defensa de Colombia; y รlvaro Vargas Llosa, escritor y periodista, que dio un panorama de la importancia de que los paรญses de Amรฉrica Latina trabajen juntos para el mayor desarrollo de la Regiรณn.

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Los ponentes hablaron de la situaciรณn particular de su paรญs, de forma tal que los asistentes pudimos hacernos una idea muy amplia de los aciertos y los errores que los gobiernos de diversos Estados han cometido, en aras de aprender y buscar soluciones, siempre con la Libertad como bandera.

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En el discurso de cierre Mario Vargas Llosa afirmรณ que โ€œLa democracia permitiรณ los mayores progresos de la humanidadโ€, culminando asรญ una jornada llena de diรกlogo, diversas voces y sorpresas sobre la percepciรณn de unos y otros respecto a la vida en Amรฉrica Latina y todas las alternativas que existen para impulsar el desarrollo.

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Al terminar asistimos a un brindis en el patio de la Biblioteca Mario Vargas Llosa, donde se dio la รบltima oportunidad de conocer a los diversos asistentes al foro, quienes se tomaron fotos, compartieron los bocadillos y la palabra y se despidieron, con la promesa de encontrarse en las prรณximas oportunidades para hablar de desarrollo, cultura y libertad.

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El viaje de regreso nos llevรณ al Aeropuerto Internacional Jorge Chรกvez, cerca de Lima, la capital de Perรบ, a su humedad del 80 % y al inconfundible olor a mariscos que reina en el aire y te provoca un recuerdo que queda para siempre en la memoria.

El aviรณn despegรณ a las 8:50 de la maรฑana. Mientras volรกbamos regresaron las imรกgenes a mis ojos, los sonidos que escuchรฉ volvieron a mis oรญdos, los olores y sabores hicieron acto de apariciรณn con un deleite maravilloso por Arequipa, la ciudad donde vivรญ una experiencia transformadora, de esas que experimentas una vez y de las que no puedes pensar mรกs que en gratitud.

 

VIOLENCIA DE MUJERES CONTRA MUJERES: UNA REALIDAD INCร“MODA

(PONENCIA EN EL FORO MUJER CONTEMPORรNEA MX.ย 3 DE ABRIL DE 2017.ย PALACIO LEGISLATIVO DE SAN LรZARO)

 

(Antes de iniciar quisiera que todos respiren hondo y profundo y piensen en la persona que mรกs aman. ยฟListo? Ahora, por favor, pregรบntense si la amarรญan igual si fuera del sexo opuesto. ยฟImporta en su respuesta, si esa persona es hombre o mujer? Con eso en la mente vamos a empezar).

Soy mujer, mamรก, hija, esposa, exesposa, novia, amante, escritora, docente, alumna, cocinera, seรฑora de la limpieza, ordinaria, chofer, acadรฉmica, pianista, lectora, extraordinaria, viajera, confiada, enfermera, persona, terrรญcola, mexicana, hembra, psicรณloga, (a veces psiquiatra), animal racional, olvidadiza, inteligente, apasionada, irreverente, emocionalmente equilibrada, loca, amiga, enemiga, vรฉrtice de varios destinos. Y quimera. Tambiรฉn soy quimera. Todo eso en orden y en desorden. Lo he sido en el pasado, y lo seguirรฉ siendo en el futuro. Sรญ, dije โ€œsoyโ€, porque no voy a entrar aquรญ en discusiones de si โ€œeres lo que hacesโ€ o โ€œeres, independientemente de lo que hacesโ€. Todo somos, ni mรกs ni menos, otro ser humano, como cualquiera.

Me han creรญdo lesbiana mรกs de una vez por hablar mucho y hablar bien de las mujeres; por tratarlas amorosamente y con admiraciรณn. Aunque no soy lesbiana, sรญ confieso que me gustan las mujeres tanto como los hombres, tanto como el gรฉnero, que para mรญ jamรกs ha sido femenino o masculino, sino humano.

Cuando me preguntaron el tema del que hablarรญa este dรญa, lo primero que me vino a la cabeza fue la violencia que mujeres ejercen hacia otras mujeres, porque lo experimento casi todos los dรญas. Pero no vine aquรญ a contarles una historia en particular, sino a hablar de la reflexiรณn que surgiรณ de pensar en aquellos comportamientos que tanto las mujeres como los hombres hemos aprendido y no nos dejan ver cuando ejercemos la violencia en la vida cotidiana, o cuando la vivimos, como los juicios ligeros sobre la maternidad de alguien, o aquellas afirmaciones acerca de la forma de comportarse o de interactuar de una mujer con un hombre.

Empezarรฉ precisando que hablar de gรฉnero al tratar el tema de la violencia ha provocado una guerra absurda entre hombres y mujeres en aras de la bรบsqueda de condiciones de vida equitativas para ambos sexos.

Existe el sexo masculino y el sexo femenino, ambos en diversas interpretaciones y dimensiones que no hacen mรกs que enriquecer el espectro de puntos de vista, metas y avances de la humanidad. Y existe un solo gรฉnero: el humano, del que formamos parte hombres y mujeres por igual, independientemente de las creencias religiosas, polรญticas, la preferencia sexual o la clase social.

Es natural que por nuestras diferencias fisiolรณgicas desde tiempos inmemoriales hombres y mujeres nos dividiรฉramos en grupos; definitivamente tenemos distinta fuerza fรญsica, distintas habilidades, distintas funciones reproductivas, pero sin duda, ambos somos necesarios para perpetuar la especie: para el embarazo hace falta por igual un espermatozoide, que un รณvulo. Es esta divisiรณn por grupos lo que nos ha separado, asรญ como nos ha separado la nacionalidad, el color de piel, incluso la brecha generacional.

Para entender el fenรณmeno de la violencia entre los sexos, necesitamos hablar de poder, porque es lo que lleva a alguien a sentirse con el derecho de dominar al otro, y provoca violencia en una relaciรณn entre alguien vulnerable y alguien con poder sobre esa persona.

Vulnerable no es lo mismo que dรฉbil. Existen personas con gran fuerza fรญsica, pero debilidad intelectual; gente con fortaleza intelectual, pero debilidad fรญsica. Esta lista es interminable, como interminables son nuestras diferencias entre personas; como reza aquel dicho popular: โ€œcada cabeza es un mundoโ€. Vulnerable es alguien que asume una relaciรณn de subordinaciรณn, otorgรกndole a otro un poder que en cualquier momento podrรญa cambiar o desaparecer. Ejemplos de ello son las relaciones padres-hijos, viejos-jรณvenes a cargo de ellos.

El poder que los hombres han ejercido sobre las mujeres desde hace tanto tiempo, radica no sรณlo en las funciones que unos u otros han cumplido a lo largo de la historia. Las mujeres pertenecรญan a la esfera privada, dedicada al hogar, a la preparaciรณn de los alimentos, al matrimonio y a ser amas de casa como รบnicos objetivos. En cambio, los hombres siempre han estado en la esfera pรบblica, con cargos polรญticos, empresariales, desarrollรกndose fuera del nido familiar, a cargo de tomar las decisiones econรณmicas, y en algunos casos las de todo tipo.

Gilles Lipovetsky en su revelador ensayo La tercera mujer, se pregunta y declara: โ€œยฟCรณmo no interrogarse sobre el nuevo lugar de las mujeres y sus relaciones con los hombres, cuando medio siglo ha introducido mรกs cambios en la condiciรณn femenina que todos los milenios anteriores? Las mujeres eran โ€œesclavasโ€ de la procreaciรณn, y han logrado liberarse de esa servidumbre inmemorial. Soรฑaban con ser madres y amas de casa, ahora quieren ejercer una actividad profesional. Se hallaban sometidas a una moral severa, y la libertad sexual ha adquirido derecho de ciudadanรญa. Estaban confinadas en los sectores femeninos, y hete aquรญ que abren brechas en las ciudadelas masculinas, obtienen los mismos tรญtulos que los hombres y reivindican la paridad en polรญtica. No cabe duda de que ninguna conmociรณn social de nuestra รฉpoca ha sido tan profunda, tan rรกpida, tan preรฑada de futuro como la emancipaciรณn femeninaโ€ (Lipovetsky, 1997).

Con la emancipaciรณn, con la apertura a las mismas oportunidades, con la conciencia de nuestra posibilidad de participar en el campo de juegos profesional como pares de los hombres, vino tambiรฉn un desbocamiento, una necesidad de tomar, casi a la fuerza, lo que por siglos nos ha correspondido y sรณlo algunas mujeres habรญan tomado, provocando que la lucha feminista se convirtiera en una lucha humana, desvirtuando las batallas y asรญ, poniendo a las mujeres, no sรณlo contra los hombres, sino contra otras mujeres. Por supuesto que esto ahora provoca que estemos mรกs divididos y divididas que nunca.

Hanna Arendt, filรณsofa polรญtica alemana-estadounidense, escribiรณ en su libro Sobre la violencia: โ€œEl poder nunca es propiedad de un individuo, pertenece a un grupo y sigue existiendo mientras que el grupo se mantenga unidoโ€ (Arendt, 2005). Creo que las mujeres que trabajamos todos los dรญas en circunstancias iguales que los hombres, que tenemos que pagar impuestos, renta, telรฉfono, luz, servicios de telecomunicaciones, tarjeta de crรฉdito, tenemos mucho que aprender de esas palabras. No necesitamos pelearnos con los hombres, ni siquiera desbancarlos, sino asumir nuestra condiciรณn de iguales, no desde la vulnerabilidad ni el victimismo, sino desde la capacidad intelectual, que es, esa sรญ, igual a la de cualquier hombre. Mientras las feministas sigamos discutiendo sobre cuรกl es el verdadero significado de ser mujer, cuรกles son los papeles que tenemos que representar, cuรกles no, el mundo sigue su curso, y en vez de fortalecernos, nos debilitamos unas a otras, cuando a fin de cuentas lo que debemos aprender es a respetar las decisiones que cada una toma en libertad.

Las mujeres necesitamos medirnos con los mismos parรกmetros con los que medimos a los hombres, sin complacencias sรณlo porque somos โ€œdadoras de vidaโ€, tenemos que limpiar la casa o sufrimos cรณlicos menstruales. No es fingir ser sรบper hรฉroes, es transportar el poder que tenemos a todas nuestras dimensiones. A fin de cuentas, si nos obligamos a serlo todo: bonitas, inteligentes, exitosas, buenas madres, amantes excelsas, y nadie en su sano juicio puede hacer todo eso posible al mismo tiempo, es porque nosotros elegimos serlo.

Hanna Arendt tambiรฉn propone: โ€œDonde todos son culpables, nadie lo es; las confesiones de una culpa colectiva son la mejor salvaguarda contra el descubrimiento de los culpables, y la magnitud del delito es la mejor excusa para no hacer nada (โ€ฆ). La verdadera grieta entre negros y blancos no se cierra traduciรฉndola en conflicto aรบn menos reconciliable entre la inocencia colectiva y la culpa colectiva. El โ€œtodos los blancos son culpablesโ€ no es sรณlo un peligroso disparate, sino que constituye tambiรฉn un racismo a la inversa y sirve muy eficazmente para dar a las autรฉnticas quejas y a las emociones racionales de la poblaciรณn negra una salida hacia la irracionalidad, un escape de la realidadโ€ (Arendt, 2005).

Retomo la idea anterior, que Arendt utilizรณ para describir el racismo, y la traslado hacia la lucha de las mujeres contra los hombres, una lucha que ademรกs, ha puesto tambiรฉn en el contexto pรบblico a otros grupos que tradicionalmente se han tratado como minorรญas, como los mulatos, los indรญgenas, las personas con discapacidad, y todos aquellos que desde siempre han sufrido la dominaciรณn preponderantemente masculina. Basada en la idea de Hanna Arendt, podemos afirmar que no existe un sexo mejor que el otro, y seguir luchando de manera violenta para terminar con la violencia lo รบnico que lograrรก es que รฉsta aumente en vez de disminuir.

En su libro La violencia en casa, Martha Torres Falcรณn, afirma: โ€œLa violencia no resuelve los conflictos. Los intensificaโ€ (Torres Falcรณn, 2001), es por esto que es tan importante que las mujeres dejemos de buscar ocupar los lugares que nos corresponden insultando, faltando al respeto y violentando, tambiรฉn, a los hombres; mientras siga sucediendo, la violencia seguirรก multiplicรกndose, asรญ como el poco entendimiento.

รlvaro Vargas Llosa, en la reuniรณn que la Fundaciรณn Internacional para la Libertad, presidida por su padre, Mario Vargas Llosa, y que tuvo lugar en Arequipa, Perรบ el 29 de marzo de este aรฑo, dijo: โ€œla nueva generaciรณn, que creciรณ en una realidad privilegiada, exige demasiado, y eso pone en riesgo todo lo que se ha construido antesโ€ (Foro Internacional Amรฉrica Latina: Desafรญos y Oportunidades, FIL). De estas palabras podemos aprender que el feminismo moderno debe trascender varias ideas de generaciones anteriores, retomar lo muy valioso que nos legaron, pero construir un feminismo que se ajuste a las nuevas realidades y nuevos conflictos que vivimos en esta รฉpoca, en orden de seguir construyendo para las generaciones futuras, mujeres quienes han vivido y vivirรกn en un mundo distinto al nuestro, asรญ como nosotras hemos vivido y viviremos en un mundo diferente al de ellas.

Si logramos utilizar lo que hemos experimentado para construir escalones, tendremos cimientos fuertes para seguir avanzando. Lo importante es conocer la historia, rescatar el aprendizaje, tanto de los aciertos, como de los errores que hemos cometido, para aprender, y asรญ tambiรฉn ser capaces de compartir ese aprendizaje con todos los miembros del gรฉnero humano.

Por eso decidรญ en esta oportunidad, donde tantas mujeres y hombres nos reunimos para fortalecer la misma causa, que me centrarรญa en lo que podemos construir, y escribรญ una lista de las afirmaciones que jamรกs debemos volver a utilizar para hablar sobre una mujer. Es una lista tambiรฉn interminable, que completaremos entre todos:

  • La violaron porque mira cรณmo iba vestidaโ€ฆ
  • Claro, se embarazรณ para atraparloโ€ฆ
  • Si se viste asรญ, ยฟcรณmo la van a tomar en serio?
  • Ella sรณlo lo quiere por su dineroโ€ฆ
  • Para quรฉ estudia, si va a terminar casรกndose y cuidando niรฑosโ€ฆ
  • No amamanta a su hijo, quรฉ mala mamรกโ€ฆ
  • Sobreprotege a sus hijos, quรฉ mala mamรกโ€ฆ
  • Si iba a seguir trabajando, ยฟpara quรฉ tuvo hijos?
  • Una mujer decente no sale sola de nocheโ€ฆ
  • Quรฉ exagerada, si ni estรก tan guapaโ€ฆ
  • La engaรฑaron porque se dejรณ de arreglar para el maridoโ€ฆ
  • Una dama no se viste (o habla) asรญโ€ฆ
  • No le hagas caso, estรก โ€œen sus dรญasโ€โ€ฆ
  • Ha logrado todo eso porque le abre las piernas a todosโ€ฆ
  • Estรก soltera porque nadie la soportaโ€ฆ

Muchas gracias por su atenciรณn y deseo que sigan teniendo una tarde magnรญfica.

 

Bibliografรญa:

Lipovetsky, Gilles. (2012). La tercera mujer. Mรฉxico: Anagrama.

Torres, Martha. (2001). La violencia en casa. Mรฉxico: Paidรณs.

Sefchovich, Sara. (2011). ยฟSon mejores las mujeres? Mรฉxico: Paidรณs.

Arendt, Hanna. (2005). Sobre la violencia. Espaรฑa: Alianza.

De cรณmo la literatura erรณtica potencia el placer sexualโ€ฆ

Somos seres de imรกgenes en la mente, de memorias, de acciones y reacciones que tienen que ver con la imaginaciรณn. Lo que nos hace humanos es el arte, esas manifestaciones de la profundidad de nuestra experiencia. Es aquรญ donde la literatura hace acto de apariciรณn; donde la acciรณn de leer puede adquirir proporciones รฉpicas, provocar deleite no sรณlo en las fantasรญas, sino en el cuerpo.

Cuando imaginamos la mente se confunde y le cuesta trabajo distinguir entre imรกgenes que suceden en la vida real y las que ocurren en la fantasรญa, por eso es tan placentero soรฑar despiertos. Lo mismo sucede cuando leemos, y mucho mรกs si el autor tiene la capacidad de formar esas imรกgenes con sus palabras en nuestra mente. Asรญ, leer se convierte en un acto de sufrimiento, reflexiรณn o deleite.

Hoy quiero hablar del disfrute que se experimenta al leer literatura erรณtica, de las sensaciones que el erotismo despierta en los sentidos, de lo que el cuerpo pide, de las manos que traviesas se deslizan debajo de la ropa para rozar aquellos lugares que en segundos empezarรกn a inundarse.

La literatura erรณtica provoca mayor apertura hacia el sexo, nos da ideas, sensaciones nuevas y nos regala historias. A diferencia de una pelรญcula con escenas de poca ropa, al leer tenemos la oportunidad de colocarnos en el lugar del hรฉroe o la heroรญna, de desdoblarnos y asumir que somos un personaje que alguien imaginรณ para darle una vida de placer.

La vida se siente distinta despuรฉs de un orgasmo. Los sonidos adquieren musicalidad, los colores tonos mรกs intensos, los olores se dispersan como una explosiรณn de mil maravillas. Despuรฉs de un orgasmo los poros de la piel despiertan a las texturas, las neuronas retoman los pensamientos, el mundo se aparece ante nuestros ojos como un lugar menos hostil, y quedamos dispuestos a explorarlo sin miedo. Lo mismo sucede con los orgasmos intelectuales, esos que experimentamos al leer algo que nos parece genial, creado en un momento de trance en la inspiraciรณn.

ยฟQuiรฉn no ha oรญdo hablar del legendario Kamasutra, el clรกsico de la literatura oriental que se ha posicionado como el ejemplo de erotismo por excelencia? Es el libro erรณtico mรกs popular de todos los tiempos. En รฉl no solamente aparecen las famosas posturas para hacer el amor, sino que habla de los tipos de mujeres y hombres segรบn el tamaรฑo de su sexo, de su compatibilidad. Es un manual de seducciรณn, con los rituales y requisitos necesarios para que el disfrute de la uniรณn sea mรกs intenso, mรกs perfecto.

La sensualidad, junto con el amor, es uno de los temas mรกs recurrentes en los libros de ficciรณn. Ambos forman parte de esa otra dimensiรณn que nos habita a las personas: la de la trascendencia. El sexo es tan poderoso porque es capaz de generar vida, de darle continuidad a la especie humana, de transformar absolutamente el รกnimo de quien lo practica, de quien lo lee o quien lo escribe.

El sexo es una necesidad bรกsica del ser humano, que adquiere mayor importancia al estar insertada en todos los niveles de la motivaciรณn que bien describiรณ Abraham Maslow en su famosa pirรกmide, en el siglo XX. Desde las necesidades fisiolรณgicas, donde lo incluye de manera explรญcita, pasando por las necesidades de seguridad, sociales, de estima y autorrealizaciรณn. El sexo lo transforma todo. Y todo es culpa de las endorfinas, de la dopamina, de la oxitocina, esas drogas naturales que estimulan la manera en que nos enfrentamos con el mundo.

Cuando leemos literatura erรณtica nuestro cuerpo libera estas sustancias, porque fantasea con que somos nosotros los personajes, o imagina que lo que leemos estรก sucediendo justo frente a nuestros ojos. Desde la primera vez que tenemos una experiencia sexual, en nuestro cuerpo se guardarรก la memoria de las sensaciones que vivimos, por lo que el puro recuerdo es suficiente para que surja el deseo de repetirla, a pesar de haberla llevado a cabo una y otra vez. Aquรญ es donde la literatura erรณtica encuentra la ventana para influir en las relaciones รญntimas que compartimos con otros, incluso con nosotros mismos.

Hay a quienes les gusta hacer una distinciรณn entre literatura erรณtica y pornografรญa, porque es definitivo que se encuentran separadas por una lรญnea muy delgada, tal vez demasiado. Esta diferenciaciรณn parece dividir al erotismo en dos categorรญas, una superior a la otra, pero no necesariamente es asรญ. Todo depende del lector. Tal vez una mujer que siente incomodidad al ver una escena de sexo explรญcito en una pelรญcula, al leerla se encuentra mรกs cรณmoda. Quizรกs un hombre sรญ requiere un estรญmulo visual que no le deje nada a la imaginaciรณn para encontrar el placer que busca. A fin de cuentas vivimos en un mundo diverso y es maravilloso que existan propuestas para repartir.

Se dice mucho que leer aumenta el bagaje cultural, que provoca conexiones cerebrales nuevas, que abona al criterio, a la empatรญa de las personas. Por esto mismo al tomar entre las manos un libro de tema erรณtico, estamos ampliando los lรญmites del marco de referencia sobre el que creamos y nos basamos en la toma de decisiones, y asรญ nuestro cuerpo se enciende en automรกtico y reacciona de forma instintiva recordando lo que leรญmos, enriqueciendo el contacto con el erotismo.

Nada puede crearse de la nada. No tenemos la capacidad de generar acciones sin el conocimiento previo, sin haber introducido a nuestro cerebro la informaciรณn que pretendemos utilizar. Al leer, de inmediato hacemos que crezcan las respuestas que damos ante los estรญmulos, y podemos ejecutar esas ideas nuevas, que en el caso del sexo, por supuesto que provoca mayor satisfacciรณn. El conocimiento genera tambiรฉn valentรญa. El autoconocimiento hace crecer la autoestima. No importa si estamos solos o acompaรฑados, leer una escena erรณtica que nos parece deliciosa, nos lleva de inmediato a experimentar el cosquilleo previo al deseo.

Tambiรฉn de la literatura han surgido los nombres de algunas de las perversiones mรกs atractivas. Basta recordar a Donatien Alphonse Francois de Sade, el famoso y polรฉmico Marquรฉs de Sade, quien le dio nombre a una tendencia muy en boga en los รบltimos tiempos: el Sadomasoquismo. O el Bovarismo, inspirado en el personaje Madame Bovary, de Gustav Flaubert, que consiste en inventar historias excitantes hasta llegar al orgasmo.

Una novela, un cuento o un poema erรณtico no sรณlo puede ayudar a potenciar la vida sexual de las personas al ponerse en contacto con ellos desde un acto de soledad, sino tambiรฉn en pareja. ยฟQuรฉ puede ser mรกs delicioso que compartir la lectura de un texto que aumente el ritmo cardiaco, leer lo que el autor describe y ejecutarlo en tiempo real con el compaรฑero de aventuras? ยฟEncontrar las palabras que tรบ querรญas decir, escritas de manera en que puedes adoptarlas y dedicarlas, porque alguien mรกs supo expresarlas mejor que ti mismo?

La lectura de libros erรณticos provoca que las personas disfruten mรกs su sexualidad. Les abre mayores posibilidades, les ayuda a ver este aspecto de la vida humana de una manera menos artificial y racional, mรกs en contacto con sus instintos. Escribirlos tambiรฉn conecta al escritor con su parte mรกs animal, porque se convierte en el portavoz de lo que tรญpicamente sucedรญa en las alcobas con las puertas cerradas y las cortinas corridas, y provoca que salga para compartir el deleite con mรกs personas.

La informaciรณn es poder. El poder es afrodisรญaco. Mientras mรกs informaciรณn tengamos sobre el tema erรณtico, de mayor satisfacciรณn serรกn las propias sensaciones. Mientras mรกs experiencia se tenga, mejores serรกn esos encuentros, mรกs memorables. De una intensidad adictiva.

Te invito a leer las lรญneas de Trรณpico de cรกncer, de Henry Miller; Delta de Venus, de Anais Nรฏn; Las edades de Lulรบ, de Almudena Grandes; Historia de O, de Pauline Reage, La vida sexual de Catherine M., de Catherine Millet, El amante de Lady Chatterley, de D. H. Lawrence, y otras obras que han trascendido por ser atrevidas, originales y trasgresoras, por crear polรฉmica y adelantarse a tu tiempo. No te pierdas la oportunidad de dejarte sorprender por esos fragmentos de genialidad ajena que termina sintiรฉndose como propia.

Los libros sรญ pueden cambiar vidas. El sexo tambiรฉn. Por eso juntos constituyen una de las mejores experiencias del ser humano. En el juego de la literatura erรณtica te garantizo que no hay manera de perder.

El arte con nombre y apellido: Edward James

 

Porque he visto tanta belleza como rara vez se puede ver, estarรฉ agradecido de morir en este pequeรฑo cuarto, rodeado de la floresta, de la gran penumbra de los รกrboles. Mi รบnica penumbra, y del murmullo, el murmullo del verdorโ€ฆ

Edward James

Eran las dos y media de la madrugada cuando al fin, diez horas despuรฉs de la salida desde la Ciudad de Mรฉxico, apagamos el motor del auto. Estรกbamos frente a un portรณn metรกlico verde con contornos color รณxido, rodeados de niebla, agotamiento y humedad.

La habitaciรณn se sintiรณ como paraรญso terrenal (gato gris con ojos azules incluido, para beneplรกcito de mi hija de siete aรฑos), y la cama como una promesa cumplida. La curiosidad nos llevรณ a abrir una puerta con forma de entrada a un cuento de hadas: lo que vimos confirmรณ la sospecha de que estรกbamos en un lugar mรกgico. Entre la niebla se levantaban cientos de bambรบes, que bordeaban un camino hacia el que no alcanzรกbamos a ver mรกs allรก de los primeros metros.

Regresamos a la habitaciรณn con el estremecimiento aรบn alojado en los poros, y nos dispusimos a alcanzar la tan ansiada horizontalidad. En cuanto me acostรฉ a mi mente chocarrera se le ocurriรณ la posibilidad de que en aquella cama me acompaรฑaba alguna araรฑa u otro insecto, especies propias del contexto vegetal del que nos aislaban cuatro paredes que por el cansancio no tuve el cuidado de revisar; poco me durรณ la inquietud, y caรญ en un sueรฑo profundo. Eran las tres de la madrugada.

Desde muy joven soy apasionada de los viajes, herencia de los largos paseos en automรณvil que hacรญa con mis padres de niรฑa: cada vez que tenรญa un compromiso de negocios en otra ciudad, mi papรก organizaba todo de forma tal que su familia pudiรฉramos acompaรฑarlo. Ya mรกs grande empecรฉ a viajar sola: prefiero atesorar mรกs experiencias que objetos.

Las risas de mis hijos me despertaron a las siete de la maรฑana: estaban ansiosos por salir a explorar el terreno. A travรฉs de las ventanas alcanzรกbamos a ver neblina, รกrboles y recovecos que se antojaban propios de una gran aventura. Nos pusimos los zapatos y como estรกbamos, en pijama, salimos de la habitaciรณn.

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El primer camino que tomamos fue el de los bambรบes. Descubrimos que llegaba a una escalinata hacia un mirador. No alcanzรกbamos a ver muy lejos por la neblina densa que nos rodeaba, pero el entorno sugerรญa un paisaje exuberante. La emociรณn de los niรฑos por estar adentro de las nubes le imprimiรณ una emociรณn extra al hallazgo.

Regresamos a baรฑarnos y cuando salimos a desayunar, la neblina habรญa subido y al fin รฉramos testigos del paisaje mรกs hermoso que mis ojos han visto: la Sierra Madre Occidental mostrando un homenaje a la belleza y la fertilidad. Terminamos la comida y nos dispusimos a caminar hacia Las Pozas y el Jardรญn Escultรณrico de Edward James, en Xilitla, San Luis Potosรญ.

Supe de Xilitla hace mรกs de 20 aรฑos, curioseando sobre los lugares mรกgicos de mi paรญs; desde entonces habรญa querido estar ahรญ, pero por alguna circunstancia nunca organicรฉ el viaje. Mientras bajรกbamos por el camino de terracerรญa que lleva a la entrada del jardรญn pensรฉ en el momento en que un dรญa antes, viernes en la maรฑana, decidรญ que ese era el fin de semana para conocer aquellas escaleras que no llegan a ningรบn lado, esas columnas que no sostienen nada, la fusiรณn de naturaleza y creaciรณn humana, que vi en fotos cientos de veces. Al fin caminaba hacia el objetivo de una locura materializada en la realidad.

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Xilitla es un Municipio del estado mexicano de San Luis Potosรญ, cercano a Hidalgo y Querรฉtaro, que forma parte de las maravillas naturales de la Huasteca Potosina. Es un lugar de clima cรกlido, muy hรบmedo, con lluvias durante todo el aรฑo, lo que provoca una vegetaciรณn abundante, donde descubres infinidad de tonos de verde y las formas inverosรญmiles que llevaron a un artista escocรฉs, Edward James, a construir en ese sitio la gran obra de su vida.

Edward James fue un poeta, escultor, editor y mecenas, muy relacionado con el movimiento surrealista, amigo de Salvador Dalรญ, Remedios Varo, Leonora Carrington, Renรฉ Magritte, Pablo Picasso, Luis Buรฑuel, Aldous Huxley y otros artistas. Llegรณ a Xilitla recomendado por un jardinero de Cuernavaca, quien le hablรณ de un lugar apropiado para cultivar orquรญdeas, flores que le fascinaban; ahรญ conociรณ al fotรณgrafo Plutarco Gastelum Esquerer, de ascendencia yaqui, con quien entablรณ una amistad que durรณ toda la vida, y cuya familia adoptรณ como un miembro mรกs.

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Edward comprรณ entonces, con ayuda de Plutarco como presta nombres, el terreno de las pozas, que se alimentan de hermosas caรญdas de agua. Ahรญ comenzรณ la construcciรณn de su sueรฑo surrealista, un conjunto de 40 estructuras de formas caprichosas, de concreto y metal, y que estรกn en sintonรญa con el esplendor y la copiosidad de la vegetaciรณn donde estรกn inmersas.

La entrada al Jardรญn Escultรณrico es a travรฉs del ojo de un anillo de piedra parado sobre el suelo, coronado por flechas que apuntan al cielo en distintas direcciones. De ahรญ en adelante lo que experimentรฉ fue asombro tras asombro: en Las Pozas y el Jardรญn Escultรณrico de Edward James los afortunados visitantes podemos tocar, sentir, trepar, oler, respirar la obra, desde una cautivadora e intensa experiencia, y no desde atrรกs de una lรญnea o a travรฉs de un cristal. La belleza de la fusiรณn entre las formas, las texturas y los colores de la naturaleza y el concreto provoca a quienes la tienen enfrente una sensaciรณn de รฉxtasis que desemboca hasta en las lรกgrimas.

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Edward James consiguiรณ en su jardรญn escultรณrico una descripciรณn grรกfica del verdadero significado del arte: una obra que trasciende al autor no nada mรกs por su originalidad y calidad de ejecuciรณn, sino por la creaciรณn misma, que seguirรก viva, transformรกndose de acuerdo a las estaciones del aรฑo o los caprichos de la naturaleza.

Dejo aquรญ la colecciรณn de fotografรญas que capturรฉ en una de las tardes de sรกbado mรกs increรญbles, emocionantes e inolvidables de mi vida. Sรฉ que la obra de Edward James, su visiรณn del surrealismo, su legado personal y artรญstico, seguirรกn cautivando a propios y extraรฑos, y sobre todo, seguirรก haciรฉndonos sentir orgullosos de pertenecer al gรฉnero humano al recordarnos las maravillas que somos capaces de construir.

 

 

ยซOrรญgenesยป, o cรณmo un niรฑo descubre la pasiรณn

Sus casi nueve aรฑos se multiplicaron a travรฉs de las yemas de sus dedos. Los minutos de ese domingo quedaron suspendidos en el choque de tรญmpanos simultรกneo al golpeteo de los martillos en las cuerdas. No era la primera vez que la curiosidad lo llevaba a sentarse en el banquito frente a las teclas blancas con negro, ni se estrenaba en aporrearlas acompaรฑando el temor a ser reprendido, con las carcajadas de placer al escuchar las disonancias que surgรญan de la inocente travesura: pero en ese momento, a la una de la tarde con veinticuatro minutos del sรฉptimo dรญa de la semana, mes de febrero, algo distinto caminรณ por la superficie de sus brazos y de pronto el sonido se transformรณ de estridencia en armonรญa.

 

Se apagaron las carcajadas. Se encendiรณ su alma exploradora. Presionรณ las teclas una a una. Blanca. Negra. Blanca. Blanca. Negra. Los pedales. Deslizรณ el รญndice de izquierda a derecha, de graves a agudos. De La a Do. Las siete octavas. Silencio. Re. Silencio. Si. Silencio. Mi Fa Sol. Silencio. Y surgiรณ la mรบsica: melodรญa y acompaรฑamiento. Ritmo y cadencia. Allegro. Vivace. Adagio. Presto. Sus pupilas se dilataron. Los pulmones rebosaron de viento. Sus poros despertaron como cuando tienes frรญo y sales al sol. Su cuerpo, brazos extendidos hacia un propio infinito, volรณ a unos centรญmetros del suelo mientras รฉl descubrรญa tonos y se convertรญa en hallazgo.

 

Silencio. Suspiro. Pasos descalzos, presurosos sobre el suelo de madera.

 

Llegรณ corriendo a donde yo escribรญa sobre otro tipo de teclas; sus ojos brillaban de felicidad y por algunas lรกgrimas acumuladas en el pรกrpado inferior. Me rodeรณ con sus brazos, puso la cabeza en mi pecho, escuchรณ mis latidos, apretรณ el abrazo. Algunos segundos despuรฉs me besรณ ambas mejillas. Se mirรณ las palmas de las manos con asombro, las girรณ y volviรณ a mirarme, con la adrenalina como onda que se expande en el espacio y lo inunda de luz.

 

โ€œMamรก, ya sรฉ por quรฉ te gusta tanto tocar el piano: se siente como si tuvieras un palacio en el corazรณn y un montรณn de aves le volaran alrededor.โ€

Problemas de autoridad

Una de las frases que mรกs me impactรณ en la infancia fue: โ€œNo puedes hacer lo que se te da la ganaโ€. Aunque era una niรฑa bien portada, con calificaciones sobresalientes e intolerancia a decepcionar al prรณjimo, me tomaba el tiempo para sacar a flote a la pequeรฑa rebelde, lo que sucedรญa en las historias al interior de mi mente y en los textos en las รบltimas pรกginas de mis cuadernos. Si en ese entonces ni yo podrรญa imaginar que me convertirรญa en la personificaciรณn de esas palabras tan socorridas por las autoridades para convencer a los subordinados de obedecer las reglas, so pena de castigos, vergรผenza y culpas eternas, mucho menos los adultos que me vieron crecer con apariencia tranquila, sin conocimiento de los mundos que habitaban al interior de mi piel.

Mรกs grande, como buena adolescente, me urgรญa independizarme. No querรญa tener hora de llegada ni avisar mi ubicaciรณn ni explicar mis decisiones, que normalmente no coincidรญan con lo que se esperaba de mรญ. Conquistar esa libertad me llevรณ muchos aรฑos, reflexiones, pleitos y hasta un divorcio, pero al fin puedo afirmar que la excepciรณn del โ€œno puedes hacer lo que se te da la ganaโ€ deberรญa aparecer en la enciclopedia de las reglas rotas con mi nombre.

Hace poco, en la maravillosa coincidencia entre la realidad y la ficciรณn, y dentro de las maraรฑas que cohabitan en mi cerebro y a veces hacen relaciones temรกticas inusuales, leรญ las anรฉcdotas de Peter Fortune, el personaje principal del libro En las nubes, del escritor inglรฉs Ian McEwan, un ejemplo de esos especรญmenes que resultan extraรฑos a los demรกs y causan preocupaciรณn, cuando en realidad saben exactamente quiรฉnes son y quรฉ quieren: donde los demรกs ven hojas en blanco o la banca del autobรบs, ellos ven un papalote recortado en el cielo y el barandal de la escalera hacia un planeta inexplorado. No es que las reglas estorben, al contrario, son necesarias para la armonรญa, pero hay otras reglas, las propias, que rigen al interior del individuo y tienen como consecuencia sacar de la zona de confort a los que no comprenden.

Hablo de esa legiรณn de exploradores de posibilidades entregados a la contemplaciรณn del mundo para actuar con empatรญa y aportar algo a la sociedad de acuerdo a las particulares ideas. No es que desprecien las normas que hacen posible la convivencia entre personas, sino que han encontrado en el razonamiento interno, en la asimilaciรณn de la experiencia y las sensaciones, que existen caminos aรบn no trazados para avanzar hacia los propรณsitos y las metas coloreando el viento de tonos infinitos.

El libro de McEwan narra las fantasรญas de Peter: muรฑecas que adquieren vida propia, un humano metido en el cuerpo de un gato, una tierna vecina que en realidad es una viejita homicida en potencia, y mรกs. Todo sucede en lugares cotidianos del niรฑo, como su habitaciรณn o la escuela, e involucra recuerdos e ilusiones del escritor, que pone en la mente de quien lee, como si se tratara de magia, la voz inquieta y la mente curiosa de un niรฑo de diez aรฑos que naciรณ con el don de la claridad interior; su cuerpo estรก sentado en un pupitre, mientras su mente explora aventuras sin geografรญa donde el tiempo se expande.

Conforme lees, entiendes que los problemas de autoridad no lo tenรญa Peter ni los poseen siempre los rebeldes: son de quienes viven con miedo a atreverse a โ€œhacer lo que se les da la ganaโ€ y pretenden uniformar los pensamientos e ideas sรณlo porque los distintos les resultan incรณmodos e inconvenientes.

Pero como la vida no se trata de resistirse, sino de encontrar el propio rรญo o la singular corriente de aire, McEwan lo explica de forma simple pero contundente en el libro del que hablamos: โ€œy el propio Peter aprendiรณ, al hacerse mayor, que, puesto que la gente no sabe lo que te pasa por la cabeza, lo mejor que puede hacerse, si quieres que te comprendan, es decirlo. (โ€ฆ) Cuando se hizo adulto se convirtiรณ en inventor, escritor de cuentos y llevรณ una vida felizโ€.

Se supone que de eso se trata este transitar por la crรณnica de nuestros dรญas, ยฟno?

 McEwan, Ian. (2007). En las nubes. Barcelona: Anagrama.

Confesiones de una mujer que ama los tacones

Desde niรฑa sรฉ que soy una mujer rara. No soy polรญticamente correcta ni anarquista. Ni celosa ni partidaria del drama, pero no permito, bajo ninguna circunstancia, que las ofensas se queden en el silencio. Como soy demasiado equilibrada para ser artista, escribo mis desequilibrios y los comparto en forma de poesรญa. Ayer fui mala esposa, hoy soy una soltera corregida y aumentada. En ocasiones una mala madre y casi siempre la mejor que conozco. Sรฉ que mi cara no es la mรกs linda ni mi cuerpo el mรกs escultural, pero son los รบnicos que tengo, y los amo con sus poros abiertos y estas piernas de muslos abundantes que han caminado conmigo casi la mitad del mundo.

Dicen que soy sensual y estoy de acuerdo: me gusta el sexo y lo hago sรณlo con quien se me da la gana y cuando quiero. He sido mรกs generosa que egoรญsta, en ocasiones mucho mรกs de lo que otros merecรญan. He tenido la cartera vacรญa y tambiรฉn llena, sรฉ que esa precisa circunstancia depende nada mรกs de mรญ. Me gusta detenerme a mirar el cielo durante varios minutos al dรญa, escuchar conversaciones ajenas en lugares pรบblicos, sonreรญrle a extraรฑos por curiosidad pura.

Confieso que me enamoro fรกcil, que me asombro fรกcil, que no me gustan las complicaciones y huyo de los problemas, por lo que es probable que jamรกs logre algo demasiado โ€œimportanteโ€ en la vida. Estoy tan segura que despuรฉs de la muerte estรก la nada, que converso con mis muertos, aunque sean sordos. No comprendo a quienes no creen en Dios, pero no me peleo con nadie por lo que cree o deje de creer: seguramente ellos tampoco me comprenden a mรญ.

Como soy todo lo que tengo, valoro cada instante que comparto conmigo, y si al mismo tiempo coincido con familia y amigos, entonces la felicidad se multiplica. Me llamo Mรณnica y me gusta la vida. Cuando yo muera, no habrรก quien se lamente por mis sueรฑos sin cumplir o mis dรญas sin gozo, porque no existen: he vivido sin miedo, amado sin medida; he hecho el amor con magia y conjurado mi presente, que se convierte en un futuro lleno de luz.

Carta de disculpa anticipada a los adultos que serรกn mis hijos

Hijos amados y adorados,

Hace poco mรกs de un mes su papรก y yo nos separamos. Sรฉ que no ha sido fรกcil, pero el paso de los dรญas nos ha mostrado que vamos a estar bien. Aunque desde antes que nacieran les he dirigido varias cartas, esta es sin duda la mรกs dura y la que jamรกs creรญ escribir. Y heme aquรญ.

Lo primero que quiero decirles es que de su papรก sรณlo tengo cosas buenas de quรฉ hablar, nuestras diferencias y el motivo de la separaciรณn se han ido diluyendo con el paso de los dรญas; รฉl serรก siempre una persona muy importante para mรญ, y siempre lo querrรฉ: es el papรก de las dos personas que mรกs amo. Sรฉ que todo lo que he tenido que vivir, tanto el sufrimiento, como el regocijo a su lado, fue para que ustedes sean precisamente las personas que son, y eso se lo agradecerรฉ hasta el final de mi vida.

El motivo de escribirles esta carta a modo de disculpa, hoy que tienen siete y ocho aรฑos, es porque quiero que me perdonen por no haber elegido el camino fรกcil: con esta elecciรณn mรญa, a ustedes tambiรฉn les toca y les tocarรก sufrir. Aun asรญ, deben saber que detrรกs de mis decisiones han estado y estarรกn ustedes en mi prioridad nรบmero uno, todo lo hago pensando en que ustedes estรฉn bien, seguros y con una sonrisa en los ojos y en el corazรณn.

No es fรกcil ser una mujer que elige el camino fuera de la zona de confort, el camino de los sueรฑos a realizar, el camino de romper esquemas de la sociedad. No sรฉ en quรฉ momento pasรฉ de ser una niรฑa que querรญa quedar bien siempre y agradar, a una adulta rebelde, que defiende sus ideales, vive de acuerdo a ellos y cree que las cosas mejoran con convicciones y esfuerzo. Desde muy chica supe que inventarรญa mi propia cotidianidad.

Quiero pedirles perdรณn porque serรฉ una mamรก soรฑadora, que viaja, crea, transforma, y eso tal vez en ocasiones no los pondrรก en la situaciรณn mรกs cรณmoda; sรฉ que habrรก momentos en que desearรกn tener a una mamรก como la de sus primos o algunos amigos de la escuela, en vez de una que batalle contra molinos de viento, pero tambiรฉn sรฉ que a la larga, cuando llegue el tiempo de volar para ustedes, yo serรฉ la primera en impulsar sus sueรฑos y apoyarlos, por muy disparatados que pudieran parecer.

Les ofrezco disculpas por las ausencias que ya hubo y las que habrรก; porque mis ganas de gastar las alas en mi espalda me separaron de su padre, y a ustedes conmigo. Les ofrezco disculpas por no sentirme culpable.

Caminaremos los tres juntos, juntos construiremos una vida extraordinaria, con una mente ilimitada y experiencias que hagan de nuestros dรญas un verdadero deleite. Sรฉ que serรกn adultos que encontrarรกn y aprovecharรกn su mรกximo potencial en talentos, tiempo y experiencia.

Hijo e hija, vienen algunos dรญas tristes, pero tambiรฉn vienen muchos dรญas felices. Que todo este proceso les ayude tambiรฉn a ser personas independientes, futuros adultos sin miedo a expresarse ni a defender quiรฉnes son, porque a fin de cuentas, la รบnica persona que uno tiene en la vida es uno mismo; aunque tengamos cรณmplices, quienes transitamos cada dรญa sobre nuestros pies y quienes nos acompaรฑamos en la mente cada momento somos nada mรกs nosotros mismos.

Cuentan conmigo y contarรกn conmigo siempre. Yo sรฉ que viviremos una vida llena de aventura, encanto y pasiรณn. Sรฉ que estaremos juntos de alma y corazรณn cada dรญa, y que los adultos que serรกn se sentirรกn muy orgullosos de pertenecer a esta familia.

Los ama, su mamรก:

Mรณnica Soto Icaza

De letras, vidas y lecturas…

Los libros siempre han estado ahรญ, a mi alcance. Primero de mi apatรญa, despuรฉs de mi curiosidad, ahora de mi fascinaciรณn. Desde mis primeros recuerdos los libreros llenos de lomos con tรญtulos sugerentes y grosores tan diversos como la humanidad son habitantes de los espacios donde respiro, como cรณmplices incondicionales de mis locuras.

Los primeros que recuerdo son El nuevo tesoro de la juventud, enciclopedia con 20 tomos gris con rojo que fueron fuente de todos mis trabajos de primaria y secundaria. Tambiรฉn Mi primera enciclopedia, de Disney, que leรญ completa de niรฑa; despuรฉs de comer agarraba un tomo y me sentaba en la escalera de la entrada de la casa a leerlo de principio a fin; en ella aprendรญ sobre Beethoven y que no todos los pรกjaros negros con el pico alargado son cuervos, sino arrendajos.

Me acuerdo de Por quiรฉn doblan las campanas, de Hemingway, que me llamaba la atenciรณn porque el significado que existรญa en mi mente de la palabra doblar no tenรญa nada que ver con campanas, que por naturaleza son de materiales no maleables. De Las tentaciones de San Antonio, de Gustave Flaubert, que mi mamรก me leรญa acostadas en la sala y yo imaginaba con los ojos cerrados. De Mujercitas, de Louisa May Alcott, que me hizo empezar a cuestionarme el papel de las mujeres en la sociedad, y a sospechar que mi historia se saldrรญa de las rayas de los cuadernos. Tenรญa ocho aรฑos.

Otro libro que se fijรณ en mi memoria fue el de la portada con una niรฑa de gesto irreverente tras las rejas, Motรญn en el reformatorio, de Jack Thomas, que nunca leรญ, pero cuyo nombre me resultaba confuso a los diez aรฑos; yo creรญa que la niรฑa se llamaba Motรญn, lo cual me parecรญa raro, pero no improbable. De Un instante de optimismo, que era una compilaciรณn de fragmentos de la obra de varios autores, donde leรญ por primera vez a Benedetti, el Poema 20 de Neruda, partes del famoso Un mensaje a Garcรญa, de Elbert Hubbard, que aรฑos despuรฉs leรญ completo, y otros mรกs que me hicieron enamorarme de la poesรญa. Aunque no entendรญa bien a quรฉ se referรญa Cortรกzar con el capรญtulo siete de Rayuela, no podรญa dejar de leer. Los libreros estaban llenos de universos, y entonces yo empecรฉ a intuir que mรกs allรก de las repisas de madera de mi casa, se encontraba un mundo entero de letras sobre papel. Y yo querรญa explorarlo entero.

Tenรญa 14 aรฑos. Vacaciones. La รฉpoca no era econรณmicamente propicia para salir de viaje: quienes vivimos en Mรฉxico ese verano de 1994 lo sabemos. Mis padres trabajaban, mis hermanas salรญan con amigos, yo me aburrรญa sola en casa y lo natural fue ir hacia el librero para ver quรฉ encontraba.

Habรญa un lomo amarillo, ancho, que decรญa El corazรณn de piedra verde. No recordaba haberlo visto antes por ahรญ y el verde era mi color favorito, asรญ que la elecciรณn fue sencilla. Lo tomรฉ, le di la vuelta y empecรฉ a leer la contraportada. Era una historia situada en Mรฉxico Tenochtitlan en la รฉpoca de la Conquista, tema que me interesaba por mi predilecciรณn hacia lo prehispรกnico.

Fui a mi recรกmara, me recostรฉ en la cama y mis ojos empezaron a recorrer las lรญneas de sus 827 pรกginas sin saber que conforme iba devorando los pรกrrafos como alguien que no ha comido en dรญas, tambiรฉn iba trazando las lรญneas de mi destino. A partir de esa novela escrita por Salvador de Madariaga y publicada por primera vez en 1942 para mรญ el mundo estrenรณ colores, sonidos, aromas, texturas y sabores. Desde entonces los libros jamรกs me han quitado el hambre.

Hay quien afirma: โ€œLos libros te cambian la vidaโ€, yo no estoy de acuerdo. Los libros reconfiguran las ideas. No imponen, invitan. No denotan, transigen. No sรณlo enseรฑan, sino que convocan a explorar. Cuando lees, es inevitable que seas tรบ quien cambie la vida a tu alrededor.

No sรฉ si hubiera sido buena abogada, una cientรญfica que transformara el rumbo del planeta o una empresaria que aportara miles de empleos a la sociedad, no me interesa: desde la mitad de la segunda dรฉcada de mi existencia supe que la transitarรญa con los dedos manchados de tinta y los ojos inundados de letras. Ni un segundo he soรฑado con que sea de otra manera.